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Salmos

Capítulo 1
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Salmos

Salmos: oración, sabiduría y esperanza ante Dios

Salmos enseña a llevar toda la vida delante de Jehová: la alegría y el dolor, la culpa y el perdón, la gratitud y las preguntas que todavía esperan respuesta. Sus ciento cincuenta poemas forman un libro de oración y alabanza que llama a confiar en el Dios santo, justo y misericordioso.

Un libro con muchas voces

La colección no procede de un único autor ni de una sola circunstancia. Sus inscripciones asocian numerosos salmos con David y conservan también nombres como Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés y Etán. Otros poemas no mencionan un nombre. Estas indicaciones deben leerse con atención: pueden señalar autoría, pertenencia a una colección o relación con una persona, según su formulación. No conviene convertir cada nombre en una biografía que el poema no proporciona.

Algunas inscripciones sitúan la oración en un acontecimiento; otras dan indicaciones para el canto o los instrumentos. Forman parte del encabezamiento transmitido del salmo y deben distinguirse de los títulos descriptivos que ayudan a leerlo. Su vocabulario musical no siempre puede explicarse con certeza. Reconocer ese límite es mejor que asignar un significado preciso a cada indicación desconocida.

No existe una fecha única para todo el libro. Sus voces recorren diferentes horizontes de la vida de Israel: la realeza, la adoración en el santuario, la crisis nacional, la experiencia de Babilonia y la esperanza de restauración. Salmos 137:1–4 recuerda el dolor de los cautivos, mientras que Salmos 126:1–3 celebra la restauración y conduce a pedir que Dios complete su obra. Los poemas no dan una cronología completa de su composición ni permiten identificar a todos los responsables de reunirlos.

Cómo se organiza la colección

El libro está dispuesto en cinco grandes partes. Las conclusiones de las primeras cuatro incluyen bendiciones que ayudan a reconocer sus límites; la quinta conduce a la alabanza final de todo lo que respira. El orden no es una biografía continua de David ni una secuencia exacta de fechas.

  • Libro I, Salmos 1–41. La enseñanza sobre los dos caminos y el rey ungido abre la colección. Numerosas oraciones presentan la confianza, el peligro, la confesión y la necesidad de que Jehová escuche.
  • Libro II, Salmos 42–72. La sed de Dios y las súplicas del individuo y de la comunidad se unen a la esperanza de un gobierno justo. La sección termina con una bendición y una referencia a las oraciones de David.
  • Libro III, Salmos 73–89. Las preguntas sobre el bien, la destrucción y el aparente fracaso de las promesas se expresan con especial intensidad. La fidelidad de Dios es invocada dentro de una crisis que no se resuelve negando el sufrimiento.
  • Libro IV, Salmos 90–106. La fragilidad humana se coloca ante la eternidad de Dios. Su reinado, sus obras y la memoria de su trato con Israel sostienen la esperanza más allá de la debilidad de los reyes humanos.
  • Libro V, Salmos 107–150. La gratitud por el rescate, el amor a la enseñanza divina, los cantos de ascenso y la alabanza compartida amplían la respuesta del pueblo. El cierre convoca a alabar a Jehová con todo lo que tiene aliento.

Estas orientaciones muestran el movimiento de cada parte, pero no reducen todos sus poemas a un solo tema. Cada salmo conserva una voz y una unidad propias que deben escucharse antes de relacionarlas con el conjunto.

Aprender a leer poesía bíblica

Las líneas suelen dialogar mediante paralelismos: una puede ampliar, contrastar o explicar a la otra. Árboles, caminos, escudos, aguas, luz y oscuridad permiten percibir la experiencia del orante. Las imágenes no son códigos que exijan descubrir un significado secreto para cada objeto. Su sentido nace del movimiento del poema.

Hay himnos, acciones de gracias, lamentos, confesiones, poemas de sabiduría y cantos relacionados con la realeza. Un lamento puede comenzar con angustia y concluir con confianza, aunque no todos llegan a una resolución visible. La pregunta «¿hasta cuándo?» es una manera de seguir dirigiéndose a Dios; no debe confundirse automáticamente con incredulidad.

En algunos salmos, la inscripción se cuenta como versículo en el hebreo; por eso su numeración puede diferir de la del texto español. Esa diferencia debe distinguirse de una omisión. También conviene observar los cambios de voz: el orante puede hablar a Dios, a la comunidad, a sus adversarios o a sí mismo dentro de un mismo poema.

El Dios al que el pueblo se dirige

Jehová es Creador y Rey, conoce la conducta humana, defiende la justicia y permanece fiel a sus promesas. Su santidad hace imposible tratar el mal como algo indiferente. Su amor leal permite que el pecador se acerque con arrepentimiento y que el afligido pida ayuda sin fingir fortaleza.

Los salmos enseñan a amar la instrucción de Dios y a meditar en ella, pero no presentan la obediencia como un mecanismo para evitar toda aflicción. El justo también llora, espera y necesita ser rescatado. La prosperidad del malvado y el sufrimiento del fiel forman parte de las preguntas que el libro lleva ante el Señor.

Las peticiones de juicio expresan el deseo de que la violencia y el engaño no tengan la última palabra. Algunos poemas suplican directamente la intervención del Juez; otros, como Salmos 149:6–9, presentan a los fieles participando en la ejecución de un juicio escrito. Estas voces deben conservar su fuerza y su contexto, sin convertir una enemistad privada en una autorización divina para castigar. La enseñanza de Jesús de amar a los enemigos y la renuncia apostólica a devolver mal por mal orientan la conducta cristiana: Mateo 5:43–48 y Romanos 12:17–21.

Salmos y Jesucristo

Jesús enseñó a sus discípulos a comprender lo escrito acerca de él en la Ley, los Profetas y los Salmos, en relación con su muerte, su resurrección y el anuncio del perdón a las naciones (Lucas 24:44–47). Esa lectura no exige transformar cada detalle del libro en una predicción directa. Parte del sentido de los poemas y atiende a las conexiones que el conjunto bíblico establece.

La realeza del ungido en Salmos 2 y el señorío y sacerdocio de Salmos 110:1–4 encuentran un alcance decisivo en el Mesías. La oración apostólica aplica Salmos 2 al rechazo de Jesús y reconoce que la oposición no canceló el propósito de Dios (Hechos 4:24–30). El sufrimiento del justo y la esperanza de vindicación también permiten comprender la profundidad de su entrega.

Jesucristo, nuestro Señor y único Salvador, es el fundamento de la esperanza cristiana. La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las obras son fruto de esa gracia. El creyente se acerca al Padre por medio del Hijo y aprende a orar guiado por el Espíritu Santo. La voz del Espíritu en las Escrituras no elimina la voz humana de los salmistas: Hechos reconoce que habló por boca de David (Hechos 1:15–16).

Aplicación editorial: orar con los salmos

Escucha primero qué dice el poema, quién habla y qué necesidad presenta. Después puedes responder con sus palabras, reconociendo las diferencias entre su situación y la tuya. Una súplica de un rey de Israel no convierte cada conflicto personal en una guerra santa, y una promesa de cuidado no obliga a negar el dolor.

Puedes llevar al Padre tus preguntas, confesar tu pecado, agradecer sus dones y pedir protección para otros. En Jesucristo, la oración no depende de producir una emoción perfecta. Los salmos forman una confianza que sabe llorar y una alabanza que recuerda de quién procede la vida.

1

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los burladores,

📘 Estudio de Salmos 1:1 · Dos caminos y sus destinos

Dos caminos y una dicha verdadera

El salmo abre el libro preguntando qué orientación da firmeza a una vida. La dicha del justo comienza con una negativa a dejarse formar por la maldad.

Explicación del versículo

Este poema de sabiduría presenta dos caminos que se diferencian por aquello que gobierna a quienes los recorren y por su desenlace. El primer retrato no describe a una persona aislada de toda sociedad, sino a alguien que se niega a adoptar el criterio de quienes desprecian a Dios. Consejo, camino y reunión abarcan lo que una persona escucha, practica y llega a compartir como posición estable. La pregunta inicial es quién tiene autoridad para orientar su vida.

Los malvados, los pecadores y los burladores aparecen en líneas paralelas. No es necesario imaginarlos como tres grupos sin relación. Cada expresión ilumina una dimensión del rechazo del bien: el criterio torcido, la conducta culpable y la actitud que convierte la corrección en objeto de desprecio. La burla es especialmente peligrosa porque puede hacer que una persona se sienta superior precisamente cuando ha dejado de escuchar.

La secuencia de caminar, detenerse y sentarse puede sugerir un arraigo cada vez mayor. Sin embargo, el poema no está estableciendo tres etapas inevitables de toda caída. Sus tres negaciones forman un retrato completo de la lealtad del justo. Tampoco ordenan despreciar a las personas necesitadas de misericordia; distinguen el trato con ellas de la aceptación de su consejo como norma.

El versículo termina abierto al contraste del siguiente: la vida dichosa no se sostiene únicamente mediante prohibiciones. Su centro positivo es el deleite en la enseñanza de Jehová. La separación del mal tiene sentido porque la persona se vuelve hacia una voz digna de confianza, y el resto del salmo mostrará el fruto de esa orientación.

Leído junto con Efesios 2:8–10, este retrato no debe convertirse en un método para comprar la salvación. La gracia recibida por la fe en Jesucristo produce una manera nueva de caminar. Las buenas obras expresan esa vida recibida; no hacen innecesario al Salvador ni permiten al lector colocarse por encima de quienes necesitan arrepentirse.

Exégesis del pasaje

La palabra inicial אַשְׁרֵי, ashré, proclama dichosa una vida cuyo bien debe reconocerse a la luz del poema completo. No afirma que el justo sienta felicidad continua. La repetición de «no» delimita sus lealtades, y la conjunción del versículo 2 introducirá la fuente de su orientación. El singular presenta una figura representativa; el contraste final entre justos y malvados aplica la enseñanza a toda la comunidad.

Aplicación editorial

Considera qué consejo termina decidiendo tus acciones cuando entra en conflicto con la Palabra de Dios. Puedes escuchar y amar a otras personas sin entregarles la autoridad que corresponde al Señor. La corrección recibida con humildad es más segura que una compañía que te enseña a burlarte de ella.

2

sino que se deleita en la ley de Jehová, y en su ley medita de día y de noche.

📘 Estudio de Salmos 1:2

La enseñanza que llega a ser deleite

La firmeza del justo tiene una fuente positiva: recibe con agrado la enseñanza de Jehová y vuelve a ella de manera constante.

Explicación del versículo

El «sino» completa la descripción comenzada en el versículo anterior. Quien rechaza el consejo de los malvados no queda sin orientación. Encuentra su deleite en la ley de Jehová. La obediencia que el poema valora tiene una dimensión interior: la instrucción de Dios llega a ser un bien deseado, y no solamente una obligación impuesta desde fuera.

La ley ocupa aquí el lugar de enseñanza autorizada del Señor. El término no se limita a una lista de prohibiciones. Dentro del horizonte de Israel remite a la instrucción divina que forma al pueblo del pacto. El salmo invita a recibirla como criterio para vivir, por lo que la meditación incluye comprender, recordar y atender a lo aprendido.

Meditar de día y de noche expresa continuidad. No exige interrumpir todas las responsabilidades para repetir palabras sin cesar. Describe una relación habitual con la enseñanza que acompaña las decisiones y vuelve a orientar la mente. El contraste con el consejo del versículo 1 es decisivo: aquello que una persona frecuenta termina formando su juicio.

La misma unión entre el libro de la ley, la meditación y la práctica aparece en Josué 1:7–9. Allí Josué debe cuidar de hacer lo escrito. La relación ayuda a entender que meditar no es sustituir la obediencia por una experiencia interior. Escuchar, recordar y actuar pertenecen a una misma respuesta de confianza, aunque Josué recibe además una misión histórica particular que no puede trasladarse sin distinción a cada lector.

El árbol del versículo siguiente permite ver el efecto de este deleite. La enseñanza recibida alimenta una vida capaz de dar fruto. En la lectura cristiana, aprender de Dios conduce a permanecer en Jesucristo y a guardar su palabra; Juan 15:1–5 sitúa el fruto en esa dependencia.

Texto original y sentido

תּוֹרָה, torá, significa instrucción o ley en este contexto. יֶהְגֶּה, yehgué, expresa meditar y puede evocar una reflexión que se murmura o recita. El interés del poema está en una atención sostenida a la enseñanza, no en atribuir poder a la mera emisión de sonidos.

Exégesis del pasaje

Las dos mitades del versículo se iluminan mutuamente: el deleite explica la meditación, y la meditación manifiesta qué ocupa el corazón. «Su ley» vuelve a señalar a Jehová como dueño y fuente de la instrucción. «De día y de noche» abarca el curso de la vida mediante dos extremos complementarios, de modo que la Palabra no queda confinada a un momento ceremonial.

Aplicación editorial

Puedes leer y meditar la Palabra con la intención de escuchar y obedecer a Jesucristo. El conocimiento bíblico deja de cumplir su propósito cuando se usa para aparentar suficiencia sin escuchar al Señor.

Recibe su enseñanza con humildad y pide al Espíritu Santo que guíe tus decisiones conforme a la verdad. El fruto depende de permanecer en el Salvador y no de utilizar lo aprendido como motivo de superioridad.

3

Será como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo y cuya hoja no se marchita. Todo lo que hace prospera.

📘 Estudio de Salmos 1:3

Un árbol con raíces, fruto y tiempo

La imagen del árbol explica la estabilidad de quien se alimenta de la enseñanza de Dios. Su fecundidad depende del agua que recibe y respeta el tiempo de su fruto.

Explicación del versículo

El poema pasa de las decisiones del justo a una imagen que permite contemplar sus efectos. El árbol está plantado junto a corrientes de agua; no produce vida por una fuerza independiente. La ubicación explica la continuidad de su alimento y el vigor de sus hojas. La firmeza del justo también procede de una relación de dependencia, desarrollada en los versículos anteriores mediante el deleite y la meditación.

El fruto llega «a su tiempo». Esta precisión forma parte de la promesa y debe conservarse al interpretarla. Un árbol vivo no ofrece todos sus frutos a cada instante. Del mismo modo, la fidelidad no puede medirse solamente por resultados inmediatos o por la rapidez con que desaparecen las dificultades. El poema enseña a reconocer una vida sostenida por Dios a lo largo de su camino.

La afirmación «todo lo que hace prospera» describe la fecundidad de ese camino dentro del contraste del salmo. No entrega un cheque en blanco para cualquier deseo ni garantiza riqueza, salud constante o éxito visible en todo proyecto. El desenlace del poema se refiere al camino que Jehová conoce y al juicio que el mal no podrá resistir. La propia colección de Salmos dará voz al justo que sufre y sigue confiando.

La relación temática con Jeremías 17:5–8 confirma el sentido de la imagen. Allí el árbol representa a quien confía en Jehová, y la sequía sigue existiendo. Su confianza permite que no cese el fruto en medio de ella. La estabilidad bíblica no depende de negar el calor, sino de reconocer una fuente de sustento más profunda que la circunstancia.

Jesús utiliza una imagen agrícola distinta en Juan 15:1–5: él es la vid, su Padre el labrador y los discípulos las ramas. No se trata de identificar cada elemento de las dos imágenes, sino de reconocer su relación: la vida que agrada a Dios depende de permanecer en él. El fruto cristiano nace de Jesucristo; no es la demostración de que una persona puede prescindir de la gracia.

Exégesis del pasaje

El participio שָׁתוּל, shatul, presenta un árbol plantado, mientras que בְּעִתּוֹ, beittó, precisa «a su tiempo». Agua, fruto y hoja desarrollan una misma comparación. El texto no asigna un significado secreto a cada detalle: juntos retratan arraigo y fecundidad, en oposición a la cascarilla dispersada del versículo 4.

Aplicación editorial

No juzgues toda tu relación con Dios por el resultado de una semana difícil. Examina dónde están tus raíces y qué fruto de obediencia está madurando. Puedes pedir ayuda para el sufrimiento y perseverar en Cristo sin convertir el éxito material en la medida de su fidelidad.

4

No son así los malvados, sino como el tamo que arrebata el viento.

📘 Estudio de Salmos 1:4

La cascarilla sin peso ni raíz

La apariencia de fuerza de los malvados queda confrontada con una imagen de extrema fragilidad: la cascarilla que el viento se lleva.

Explicación del versículo

«No son así» obliga a mirar de nuevo el árbol del versículo 3. El contraste no consiste en que los malvados nunca tengan recursos o influencia, sino en que no poseen la firmeza que el poema acaba de describir. Su destino queda representado mediante lo que se separa del grano y no puede resistir al viento.

La cascarilla pertenece a la imagen de la trilla y el aventado. Al separar el grano, el material liviano es arrastrado mientras lo aprovechable permanece. El salmo utiliza esa diferencia de peso y estabilidad para mostrar el resultado del camino malvado. No está ofreciendo una definición del valor de una persona como criatura de Dios, sino un juicio sobre una vida que se afirma contra él.

El árbol permanece porque recibe sustento; la cascarilla es llevada porque carece de arraigo. Las dos comparaciones se explican dentro del mismo argumento: aquello que hoy parece libertad de toda instrucción puede terminar siendo exposición a fuerzas que uno no controla. La negativa a escuchar a Dios no crea por sí sola un fundamento alternativo capaz de sostener la vida.

La imagen prepara el «por eso» del versículo 5. El viento no debe transformarse arbitrariamente en un enemigo histórico concreto ni en un detalle de una predicción futura. Su función es hacer visible la incapacidad del mal para permanecer cuando Dios juzga. El salmo avanza desde los criterios que orientan una conducta hasta la verdad de su desenlace.

Esta advertencia busca que el lector considere su camino mientras aún puede escuchar. El contraste de Jeremías 17:5–8 también relaciona la confianza apartada de Jehová con una existencia que pierde su fuente de vida.

Texto original y sentido

מֹץ, mots, designa la cascarilla o tamo. La expresión לֹא־כֵן, lo jen, «no así», introduce una ruptura tajante con el retrato anterior. La comparación no desarrolla todas las características de la agricultura: selecciona la facilidad con que el viento dispersa ese material.

Exégesis del pasaje

El versículo breve tiene la fuerza de una réplica al retrato más amplio del justo. «Los malvados» retoma el grupo del primer versículo; no introduce una categoría nueva de personas. El contraste deja pendiente una pregunta que la línea siguiente responderá: ¿qué significa, ante el juicio de Dios, que el camino carezca de firmeza?

Aplicación editorial

La respuesta adecuada es volver a Dios con humildad, sin usar la imagen para celebrar la desgracia ajena ni para suponer que la prosperidad presente prueba su aprobación.

Puedes recibir en Jesucristo la salvación que necesitas frente al juicio. Juan 3:16–21 relaciona el amor del Padre, la fe en el Hijo y una vida que viene a la luz. Confía en el Salvador y permite que su gracia te lleve a abandonar el mal con verdad.

5

Por eso, los malvados no se mantendrán en pie en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos.

📘 Estudio de Salmos 1:5

Permanecer ante el juicio de Dios

La fragilidad de la cascarilla se concreta en el juicio: el mal no podrá sostener su pretensión de tener la última palabra.

Explicación del versículo

El «por eso» une el veredicto con la comparación anterior. La cascarilla no permanece frente al viento, y los malvados no se mantendrán en pie en el juicio. El poema pasa de una escena agrícola a la afirmación moral que la imagen sostenía: Dios distinguirá los caminos y no permitirá que la rebelión se presente indefinidamente como fundamento seguro.

No mantenerse en pie significa aquí no poder resistir o prevalecer ante el juicio. El versículo no está explicando la postura física de los juzgados ni negando, por esa expresión, la resurrección. Su interés es la imposibilidad de obtener vindicación mientras se permanece en el camino condenado por Dios. La imagen debe leerse conforme al argumento, sin hacerla responder preguntas que este poema no desarrolla.

La asamblea de los justos es la comunidad reconocida por Dios frente al camino de los pecadores. El paralelismo enlaza la rendición de cuentas y la pertenencia a esa comunidad. No autoriza a cualquier grupo humano a identificarse sin examen con el juicio perfecto del Señor ni a excluir a personas por resentimiento, prestigio social o superioridad aparente.

El contraste se refiere a orientaciones reales de vida. No significa que los justos nunca hayan pecado o que hayan alcanzado por sí mismos una inocencia absoluta. El mismo libro incluirá confesiones y súplicas de perdón. Por tanto, leer este versículo como una negación de la misericordia sería enfrentar el salmo con la experiencia de arrepentimiento que la colección enseña.

En Efesios 2:8–10, la salvación se atribuye a la gracia de Dios recibida mediante la fe, y las buenas obras siguen como fruto de la nueva creación en Cristo. Esa distinción permite escuchar con seriedad el juicio sin convertir la conducta en un precio para comprar aceptación. El Salvador ofrece el fundamento de la esperanza, y su gracia llama a abandonar el camino del mal, no a justificarlo.

Exégesis del pasaje

Las dos proposiciones comparten el sentido de «no se mantendrán»: malvados frente al juicio y pecadores frente a la asamblea de los justos. מִשְׁפָּט, mishpat, es juicio, y עֲדַת צַדִּיקִים, adat tsaddiqim, asamblea de justos. El texto afirma el desenlace bajo el gobierno divino sin establecer aquí una cronología detallada de sus etapas.

Aplicación editorial

Toma en serio las consecuencias de tus decisiones sin buscar seguridad en compararte favorablemente con otros. Puedes confesar tu pecado y acudir a Jesucristo. La advertencia sobre el juicio no debe convertirse en una excusa para aplazar el arrepentimiento ni para negar a otro la misericordia que tú necesitas.

6

Porque Jehová conoce el camino de los justos, pero el camino de los malvados perecerá.

📘 Estudio de Salmos 1:6

El camino que Jehová conoce

La conclusión atribuye la diferencia decisiva a Jehová: él conoce y cuida el camino de los justos, mientras que el camino malvado desemboca en ruina.

Explicación del versículo

La última línea responde a la pregunta implícita de todo el salmo: ¿por qué uno de los caminos permanece y el otro no? La respuesta no se encuentra solamente en la habilidad moral del justo. Jehová conoce su camino. El poema pone la firmeza de esa vida en relación con la atención y el gobierno de Dios, del mismo modo que el árbol dependía del agua.

Conocer no significa aquí que Jehová ignore lo que hacen los malvados. El contraste supone que ambos caminos están delante de él. En la primera mitad, conocer expresa reconocimiento favorable y cuidado: el justo no recorre un sendero abandonado a la indiferencia divina. Este sentido relacional se desprende de la oposición con el camino que perece.

La repetición de «camino» recoge el comienzo del poema. Una vida incluye pasos, hábitos, compañías y decisiones, pero también tiene una dirección. El salmo no ofrece dos destinos desligados de la conducta cotidiana; muestra que las lealtades de los primeros versículos y el desenlace de los últimos pertenecen a una misma realidad.

Es el camino de los malvados el que se presenta pereciendo. La formulación deshace su pretensión de constituir una alternativa duradera al gobierno de Dios. No permite deducir de cada adversidad que una persona esté bajo condenación, ni de cada logro que esté en el camino justo. La perspectiva del poema mira más allá de las impresiones inmediatas.

El lector termina ante una invitación a confiar en Jehová y dejarse enseñar por él. Jeremías 17:5–8 expresa esa confianza mediante el árbol que sigue dando fruto en sequía. En la vida cristiana, Juan 15:1–5 muestra que permanecer en Jesucristo es la fuente del fruto.

Texto original y sentido

יוֹדֵעַ, yodea, «conoce», describe una relación presente y continuada. דֶּרֶךְ, dérej, «camino», aparece en ambas mitades y concentra la conclusión. El verbo final תֹּאבֵד, toved, señala que el camino malvado perecerá; el poema contrapone su ruina al reconocimiento de Jehová.

Exégesis del pasaje

El «porque» fundamenta el juicio y la separación mencionados en el versículo 5. La conclusión no añade una tercera clase de personas ni deja ambos caminos abiertos como opciones equivalentes. Resume una elección de orientación y de confianza cuya verdad última depende de Dios. La declaración de dicha del versículo 1 recibe aquí su fundamento final.

Aplicación editorial

La vigilancia sobre el propio camino se une así a la dependencia del Señor, sin caer en autosuficiencia ni en una resignación que abandone la obediencia.

Puedes revisar tus hábitos, compañías y decisiones a la luz de la Palabra, mientras permaneces en Jesucristo como fuente de vida. Pide al Padre una respuesta sincera a su gracia y acepta la corrección que te ayuda a seguir el camino verdadero.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗