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Salmos

Capítulo 111
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Salmos

Salmos: oración, sabiduría y esperanza ante Dios

Salmos enseña a llevar toda la vida delante de Jehová: la alegría y el dolor, la culpa y el perdón, la gratitud y las preguntas que todavía esperan respuesta. Sus ciento cincuenta poemas forman un libro de oración y alabanza que llama a confiar en el Dios santo, justo y misericordioso.

Un libro con muchas voces

La colección no procede de un único autor ni de una sola circunstancia. Sus inscripciones asocian numerosos salmos con David y conservan también nombres como Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés y Etán. Otros poemas no mencionan un nombre. Estas indicaciones deben leerse con atención: pueden señalar autoría, pertenencia a una colección o relación con una persona, según su formulación. No conviene convertir cada nombre en una biografía que el poema no proporciona.

Algunas inscripciones sitúan la oración en un acontecimiento; otras dan indicaciones para el canto o los instrumentos. Forman parte del encabezamiento transmitido del salmo y deben distinguirse de los títulos descriptivos que ayudan a leerlo. Su vocabulario musical no siempre puede explicarse con certeza. Reconocer ese límite es mejor que asignar un significado preciso a cada indicación desconocida.

No existe una fecha única para todo el libro. Sus voces recorren diferentes horizontes de la vida de Israel: la realeza, la adoración en el santuario, la crisis nacional, la experiencia de Babilonia y la esperanza de restauración. Salmos 137:1–4 recuerda el dolor de los cautivos, mientras que Salmos 126:1–3 celebra la restauración y conduce a pedir que Dios complete su obra. Los poemas no dan una cronología completa de su composición ni permiten identificar a todos los responsables de reunirlos.

Cómo se organiza la colección

El libro está dispuesto en cinco grandes partes. Las conclusiones de las primeras cuatro incluyen bendiciones que ayudan a reconocer sus límites; la quinta conduce a la alabanza final de todo lo que respira. El orden no es una biografía continua de David ni una secuencia exacta de fechas.

  • Libro I, Salmos 1–41. La enseñanza sobre los dos caminos y el rey ungido abre la colección. Numerosas oraciones presentan la confianza, el peligro, la confesión y la necesidad de que Jehová escuche.
  • Libro II, Salmos 42–72. La sed de Dios y las súplicas del individuo y de la comunidad se unen a la esperanza de un gobierno justo. La sección termina con una bendición y una referencia a las oraciones de David.
  • Libro III, Salmos 73–89. Las preguntas sobre el bien, la destrucción y el aparente fracaso de las promesas se expresan con especial intensidad. La fidelidad de Dios es invocada dentro de una crisis que no se resuelve negando el sufrimiento.
  • Libro IV, Salmos 90–106. La fragilidad humana se coloca ante la eternidad de Dios. Su reinado, sus obras y la memoria de su trato con Israel sostienen la esperanza más allá de la debilidad de los reyes humanos.
  • Libro V, Salmos 107–150. La gratitud por el rescate, el amor a la enseñanza divina, los cantos de ascenso y la alabanza compartida amplían la respuesta del pueblo. El cierre convoca a alabar a Jehová con todo lo que tiene aliento.

Estas orientaciones muestran el movimiento de cada parte, pero no reducen todos sus poemas a un solo tema. Cada salmo conserva una voz y una unidad propias que deben escucharse antes de relacionarlas con el conjunto.

Aprender a leer poesía bíblica

Las líneas suelen dialogar mediante paralelismos: una puede ampliar, contrastar o explicar a la otra. Árboles, caminos, escudos, aguas, luz y oscuridad permiten percibir la experiencia del orante. Las imágenes no son códigos que exijan descubrir un significado secreto para cada objeto. Su sentido nace del movimiento del poema.

Hay himnos, acciones de gracias, lamentos, confesiones, poemas de sabiduría y cantos relacionados con la realeza. Un lamento puede comenzar con angustia y concluir con confianza, aunque no todos llegan a una resolución visible. La pregunta «¿hasta cuándo?» es una manera de seguir dirigiéndose a Dios; no debe confundirse automáticamente con incredulidad.

En algunos salmos, la inscripción se cuenta como versículo en el hebreo; por eso su numeración puede diferir de la del texto español. Esa diferencia debe distinguirse de una omisión. También conviene observar los cambios de voz: el orante puede hablar a Dios, a la comunidad, a sus adversarios o a sí mismo dentro de un mismo poema.

El Dios al que el pueblo se dirige

Jehová es Creador y Rey, conoce la conducta humana, defiende la justicia y permanece fiel a sus promesas. Su santidad hace imposible tratar el mal como algo indiferente. Su amor leal permite que el pecador se acerque con arrepentimiento y que el afligido pida ayuda sin fingir fortaleza.

Los salmos enseñan a amar la instrucción de Dios y a meditar en ella, pero no presentan la obediencia como un mecanismo para evitar toda aflicción. El justo también llora, espera y necesita ser rescatado. La prosperidad del malvado y el sufrimiento del fiel forman parte de las preguntas que el libro lleva ante el Señor.

Las peticiones de juicio expresan el deseo de que la violencia y el engaño no tengan la última palabra. Algunos poemas suplican directamente la intervención del Juez; otros, como Salmos 149:6–9, presentan a los fieles participando en la ejecución de un juicio escrito. Estas voces deben conservar su fuerza y su contexto, sin convertir una enemistad privada en una autorización divina para castigar. La enseñanza de Jesús de amar a los enemigos y la renuncia apostólica a devolver mal por mal orientan la conducta cristiana: Mateo 5:43–48 y Romanos 12:17–21.

Salmos y Jesucristo

Jesús enseñó a sus discípulos a comprender lo escrito acerca de él en la Ley, los Profetas y los Salmos, en relación con su muerte, su resurrección y el anuncio del perdón a las naciones (Lucas 24:44–47). Esa lectura no exige transformar cada detalle del libro en una predicción directa. Parte del sentido de los poemas y atiende a las conexiones que el conjunto bíblico establece.

La realeza del ungido en Salmos 2 y el señorío y sacerdocio de Salmos 110:1–4 encuentran un alcance decisivo en el Mesías. La oración apostólica aplica Salmos 2 al rechazo de Jesús y reconoce que la oposición no canceló el propósito de Dios (Hechos 4:24–30). El sufrimiento del justo y la esperanza de vindicación también permiten comprender la profundidad de su entrega.

Jesucristo, nuestro Señor y único Salvador, es el fundamento de la esperanza cristiana. La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las obras son fruto de esa gracia. El creyente se acerca al Padre por medio del Hijo y aprende a orar guiado por el Espíritu Santo. La voz del Espíritu en las Escrituras no elimina la voz humana de los salmistas: Hechos reconoce que habló por boca de David (Hechos 1:15–16).

Aplicación editorial: orar con los salmos

Escucha primero qué dice el poema, quién habla y qué necesidad presenta. Después puedes responder con sus palabras, reconociendo las diferencias entre su situación y la tuya. Una súplica de un rey de Israel no convierte cada conflicto personal en una guerra santa, y una promesa de cuidado no obliga a negar el dolor.

Puedes llevar al Padre tus preguntas, confesar tu pecado, agradecer sus dones y pedir protección para otros. En Jesucristo, la oración no depende de producir una emoción perfecta. Los salmos forman una confianza que sabe llorar y una alabanza que recuerda de quién procede la vida.

1

¡Aleluya! Daré gracias a Jehová con todo el corazón, en el consejo de los rectos y en la asamblea.

📘 Estudio de Salmos 111:1 · Dios cuida de su pueblo

La alabanza del corazón se une a la asamblea

El orante ofrece una gratitud íntegra que quiere compartir con la comunidad de los rectos.

Explicación del versículo

El «Aleluya» abre una disposición personal de agradecer a Jehová con todo el corazón. La alabanza pide una respuesta que abarque la voluntad y la vida interior. El salmista quiere reconocer al Señor sin dividir su confianza.

El consejo de los rectos y la asamblea sitúan esa voz dentro de una comunidad. La experiencia de la bondad divina se comparte con quienes buscan vivir delante de él. El agradecimiento personal puede fortalecer una memoria común.

El salmo está organizado alfabéticamente en el hebreo: después del llamado inicial, sus veintidós miembros recorren las letras del alfabeto. La forma reúne con cuidado la alabanza por las obras, la palabra y el pacto del Señor.

El Salmo 112 presenta una construcción semejante y desarrolla la vida de quien teme a Dios: Salmos 112:1–10. La relación entre ambos cantos une la contemplación del carácter divino y una respuesta humana de fidelidad.

Colosenses llama a cantar con gratitud y a dar gracias al Padre por medio del Señor Jesús: Colosenses 3:16–17. La alabanza cristiana recibe su centro en Jesucristo y puede compartir sus dones en la comunidad. El corazón íntegro aprende a responder con voz y conducta.

Texto original y sentido

בְּכָל לֵבָב, bekhol levav, significa «con todo el corazón». סוֹד יְשָׁרִים, sod yesharim, designa el consejo o círculo de los rectos, y עֵדָה, edah, la asamblea. La gratitud personal busca una expresión compartida.

2

Grandes son las obras de Jehová; las estudian todos los que se deleitan en ellas.

📘 Estudio de Salmos 111:2

El deleite lleva a considerar las obras del Señor

La grandeza de lo que Dios hace merece una atención que une pensamiento y gratitud.

Explicación del versículo

Las obras de Jehová son grandes, y quienes se deleitan en ellas las estudian. El verso presenta una relación positiva entre admiración y comprensión. El amor por lo que Dios hace despierta el deseo de conocerlo mejor.

La grandeza no queda limitada a lo impresionante a primera vista. El canto hablará de alimento, heredad, preceptos y redención. La atención agradecida reconoce una misma fidelidad en bienes y acciones diferentes.

Estudiar implica buscar y considerar con cuidado. La alabanza puede nutrirse de una memoria comprendida. Recordar qué hizo el Señor y cómo guardó su palabra da contenido al deleite.

El Salmo 105 convoca a contar sus maravillas y recordar sus obras. Su recorrido por el pacto y la liberación ofrece una historia concreta para esa consideración. La fe recibe acontecimientos y palabras que merecen ser guardados y entendidos.

La sabiduría de Dios se nos ha dado en Cristo Jesús, junto con justicia, santificación y redención: 1 Corintios 1:30–31. La atención cristiana a las obras del Señor encuentra en el Salvador su centro. Conocer su gracia puede formar una gratitud más profunda y una obediencia más consciente.

Texto original y sentido

דְּרוּשִׁים, derushim, expresa que las obras son buscadas o examinadas con atención. חֶפְצֵיהֶם, ḥeftseihem, se refiere a quienes se deleitan en ellas. El verso une interés diligente y gozo.

3

Su obra es esplendor y majestad, y su justicia permanece para siempre.

📘 Estudio de Salmos 111:3

La majestad de Dios se manifiesta en una justicia permanente

El esplendor de su obra y la firmeza de su carácter sostienen la alabanza.

Explicación del versículo

La obra del Señor es esplendor y majestad, y su justicia permanece para siempre. La belleza de lo que hace no está separada de su rectitud. El canto contempla poder digno de confianza.

El esplendor y la majestad expresan una grandeza que merece honor. La acción divina da a conocer al propio Dios. Quien observa sus obras es invitado a reconocer su carácter.

La permanencia de su justicia supera la duración de una circunstancia favorable. El pueblo necesita confiar en el Señor a través de distintas generaciones. Su fidelidad moral permanece como fundamento de la relación.

El Salmo 112 volverá a decir que la justicia del justo permanece, dentro de una vida de generosidad: Salmos 112:1–10. La correspondencia muestra cómo la conducta del creyente puede reflejar el bien recibido del Señor. Dios es la fuente de esa fidelidad.

Romanos anuncia que la redención de Jesucristo manifiesta la justicia divina y que Dios justifica a quien tiene fe en Jesús: Romanos 3:23–26. La alabanza cristiana reconoce la unión de justicia y gracia en el Salvador. Su obra merece confianza y una respuesta agradecida.

Texto original y sentido

הוֹד וְהָדָר, hod vehadar, significa «esplendor y majestad». צִדְקָתוֹ, tsidqato, es «su justicia», y עֹמֶדֶת לָעַד, omedet laad, expresa que permanece para siempre. La grandeza se presenta unida a la rectitud duradera.

4

Ha hecho que sus maravillas sean recordadas; Jehová es clemente y compasivo.

📘 Estudio de Salmos 111:4

Las maravillas deben recordar la compasión del Señor

La memoria de sus obras revela al Dios clemente que cuida de su pueblo.

Explicación del versículo

Dios ha hecho que sus maravillas sean recordadas. La acción divina da lugar a una memoria que la comunidad debe conservar. La gratitud aprende a transmitir lo recibido.

El verso no deja esa memoria sin interpretación: Jehová es clemente y compasivo. Sus obras dan a conocer un carácter dispuesto a mostrar favor y atender la fragilidad. El recuerdo debe conducir hacia él.

La Pascua fue establecida como memorial de una liberación concreta: Éxodo 12:1–14. Es un ejemplo bíblico de cómo el pueblo recibe una historia que vuelve a contar. La memoria preserva el conocimiento del Dador.

La confesión de clemencia y compasión recuerda la revelación del nombre del Señor a Moisés: Éxodo 34:5–7. La alabanza se sostiene en quién es Dios y en la fidelidad con que ha actuado.

Efesios proclama al Padre rico en misericordia, que dio vida con Cristo por su gran amor: Efesios 2:4–10. La comunidad cristiana puede recordar la gracia del Salvador y dejar que esa memoria forme su trato con otros. La compasión recibida llama a una vida compasiva.

Texto original y sentido

זֵכֶר, zekher, significa recuerdo o memorial. חַנּוּן וְרַחוּם, ḥannun veraḥum, describe al Señor como clemente y compasivo. El verso da a la memoria de las maravillas un contenido personal.

5

Da alimento a quienes le temen; recuerda su pacto para siempre.

📘 Estudio de Salmos 111:5

El alimento recibido manifiesta la fidelidad al pacto

La vida cotidiana del pueblo es sostenida por el Señor que recuerda para siempre su palabra.

Explicación del versículo

Dios da alimento a quienes le temen y recuerda su pacto para siempre. El verso une provisión y relación. La comida recibida pertenece a una historia de cuidado y fidelidad.

El temor del Señor expresa una disposición de reverencia y confianza. El pueblo reconoce de quién depende. La gratitud por el alimento puede convertirse en una respuesta que honra su palabra.

Éxodo relata la provisión de codornices y de pan en el desierto: Éxodo 16:11–18. Ese don sostuvo una necesidad real y dio a conocer al Dios que acompañaba a los liberados.

Recordar el pacto implica actuar fielmente. El Señor no deja su relación en una palabra vacía. El salmo reconoce continuidad entre el compromiso recibido y los bienes que permiten vivir.

Jesús retoma la memoria del pan del cielo y se presenta como el pan de vida al que se viene por la fe: Juan 6:30–35. La salvación en el Hijo supera el sustento temporal y permite agradecerlo delante del Padre. El alimento cotidiano y la vida eterna pueden ser recibidos desde una misma confianza en su gracia.

Texto original y sentido

טֶרֶף, teref, designa aquí alimento o sustento. יִזְכֹּר לְעוֹלָם בְּרִיתוֹ, yizkor leolam berito, afirma que recuerda su pacto para siempre. El don material se recibe dentro de una fidelidad personal.

6

Ha mostrado a su pueblo el poder de sus obras, al darle la heredad de las naciones.

📘 Estudio de Salmos 111:6

La heredad recibida dio a conocer el poder de Dios

El pueblo reconoce en el don de la tierra una obra fiel del Señor.

Explicación del versículo

Dios mostró a su pueblo el poder de sus obras al darle la heredad de las naciones. El verso une conocimiento y acontecimiento. La comunidad llegó a reconocer su fuerza dentro de una historia concreta.

La heredad es recibida, no presentada como una posesión originada en la suficiencia del pueblo. El don conserva la memoria de la promesa y de la acción del Señor. La gratitud reconoce esa dependencia.

Josué confiesa que Dios dio la tierra jurada a los padres y que no falló ninguna de sus buenas palabras: Josué 21:43–45. La posesión debe ser leída dentro de una fidelidad anterior a la generación que la recibe.

Deuteronomio niega que Israel pudiera atribuir el don a su propia justicia y lo relaciona con el juicio sobre la maldad y la confirmación del juramento a los patriarcas: Deuteronomio 9:4–6. La memoria del poder divino excluye la jactancia moral.

El Salmo 105 había terminado uniendo la heredad y la obediencia. El bien recibido debía convertirse en una vida que guardara la palabra del Señor. El canto actual avanza de la misma manera desde las obras poderosas hacia la firmeza de sus preceptos.

Texto original y sentido

כֹּחַ מַעֲשָׂיו, koaḥ maasav, significa «el poder de sus obras». נַחֲלַת גּוֹיִם, naḥalat goyim, es la heredad de las naciones. El don hace reconocible la fuerza del Señor dentro de la historia del pueblo.

7

Las obras de sus manos son verdad y derecho; todos sus preceptos son firmes,

📘 Estudio de Salmos 111:7

Las obras y los preceptos comparten la fidelidad del Señor

La verdad de sus acciones da fundamento a la confianza en su palabra.

Explicación del versículo

Las obras de las manos de Dios son verdad y derecho, y todos sus preceptos son firmes. El salmo pasa de recordar lo que hizo a reconocer la confiabilidad de lo que ordena. Acción y palabra manifiestan un mismo carácter.

La verdad expresa fidelidad a lo que él es y ha prometido. El derecho señala la rectitud de su gobierno. Su poder no es presentado como una capacidad separada de la justicia.

Los preceptos son firmes porque proceden del Señor cuya obra puede ser reconocida como verdadera. La obediencia se apoya en una relación de confianza. El pueblo no recibe mandatos de una autoridad indiferente al bien.

Jesús declara que vino a cumplir la ley y los profetas y afirma la seriedad de practicar y enseñar los mandamientos: Mateo 5:17–20. La lectura cristiana recibe la palabra de Dios desde el cumplimiento que se manifiesta en el Hijo.

La gracia enseña a vivir con justicia y piedad: Tito 2:11–14. Confiar en Jesucristo da lugar a una respuesta práctica. La palabra fiel del Señor merece atención en las decisiones que forman la vida de la comunidad.

Texto original y sentido

אֱמֶת וּמִשְׁפָּט, emet umishpat, significa «verdad y derecho». נֶאֱמָנִים, neemanim, expresa firmeza y confiabilidad. El verso relaciona la fidelidad de las obras con la de los preceptos.

8

sostenidos por siempre y para siempre, establecidos con verdad y rectitud.

📘 Estudio de Salmos 111:8

La palabra del Señor permanece establecida en rectitud

La confianza del pueblo descansa en una dirección que conserva verdad y firmeza.

Explicación del versículo

Los preceptos son sostenidos por siempre y establecidos con verdad y rectitud. El verso desarrolla la firmeza afirmada antes. La palabra divina merece una confianza que supera la variación de las conveniencias humanas.

La verdad y la rectitud dan contenido a esa permanencia. El canto alaba una autoridad fiel y justa. La estabilidad no se celebra como obstinación arbitraria, sino como bondad que puede orientar la vida.

La respuesta del pueblo debe corresponder a esa palabra. El final del salmo unirá entendimiento y práctica. Comprender la fidelidad del Señor pide aprender a obedecerlo.

Jesucristo afirma el cumplimiento de la ley y los profetas: Mateo 5:17–20. Hebreos presenta, a la vez, su mediación de un pacto mejor que lleva la ley al corazón: Hebreos 8:6–13. La lectura cristiana conserva la verdad de la palabra divina y recibe en el Hijo el cumplimiento de su propósito.

La fidelidad de Dios forma una vida que puede permanecer en el bien. La gracia del Salvador no vuelve indiferente la conducta; educa para una respuesta justa. La comunidad aprende a vivir desde esa relación recibida.

Texto original y sentido

סְמוּכִים, semukhim, significa sostenidos o firmemente establecidos. בֶּאֱמֶת וְיָשָׁר, beemet veyashar, expresa «con verdad y rectitud». La permanencia de los preceptos queda unida a su carácter justo.

9

Ha enviado redención a su pueblo y ha dispuesto su pacto para siempre; santo y temible es su nombre.

📘 Estudio de Salmos 111:9

La redención manifiesta el nombre santo del Señor

El pacto y la liberación revelan una fidelidad que merece reverencia y gratitud.

Explicación del versículo

Dios envió redención a su pueblo y dispuso su pacto para siempre. La alabanza reúne liberación y relación. El pueblo fue rescatado para vivir delante del Señor que había dado su palabra.

Enviar redención reconoce una iniciativa divina. La comunidad recibe una acción que no puede atribuirse como origen propio. La memoria del rescate sostiene la confianza en la fidelidad del pacto.

El nombre es santo y temible. La misericordia no vuelve trivial a quien salva. La gratitud necesita reverencia ante el Dios cuyo poder y rectitud han sido proclamados.

Lucas celebra que el Dios de Israel visitó y redimió a su pueblo, acordándose del pacto y del juramento a Abraham: Lucas 1:68–75. En Jesucristo, la fe reconoce una salvación que cumple la fidelidad divina. Efesios afirma que la redención y el perdón se reciben por su sangre, conforme a la riqueza de la gracia: Efesios 1:3–7.

Jesús presenta el nuevo pacto en su sangre: Lucas 22:19–20. Hebreos lo reconoce como mediador del pacto mejor prometido por Dios: Hebreos 8:6–13. La continuidad de su fidelidad alcanza plenitud en el Salvador que da acceso al Padre y forma una vida de perdón y obediencia.

Texto original y sentido

פְּדוּת, pedut, significa «redención» o rescate. קָדוֹשׁ וְנוֹרָא שְׁמוֹ, qadosh venora shemo, afirma que su nombre es santo y temible. La liberación recibida conduce a reverencia ante la persona del Señor.

10

El temor de Jehová es el principio de la sabiduría; tienen buen entendimiento todos los que cumplen sus preceptos. Su alabanza permanece para siempre.

📘 Estudio de Salmos 111:10

La sabiduría comienza al honrar al Señor y vivir su palabra

El canto une comprensión, obediencia y una alabanza que permanece.

Explicación del versículo

El temor de Jehová es el principio de la sabiduría. La conclusión responde a todo lo que el salmo ha recordado: las obras, la compasión, el pacto y los preceptos del Señor deben formar una disposición de reverencia.

El temor reconoce quién es Dios y toma en serio su palabra. Incluye confianza, respeto y obediencia delante del Santo. La sabiduría nace de una relación ordenada con el Señor.

Tienen buen entendimiento quienes cumplen sus preceptos. La comprensión bíblica incluye una respuesta práctica. El saber que no llega a la conducta todavía no expresa el fruto que el canto busca.

Proverbios sitúa también el principio del conocimiento y de la sabiduría en el temor del Señor: Proverbios 1:7; Proverbios 9:10. Job une esa sabiduría con apartarse del mal: Job 28:28. Las palabras forman una enseñanza coherente sobre la vida delante de Dios.

Jesús llama prudente a quien escucha sus palabras y las pone en práctica: Mateo 7:24–27. En Cristo recibimos sabiduría, justicia y redención: 1 Corintios 1:30–31. La obediencia del creyente responde a su gracia. La alabanza que comenzó con todo el corazón puede permanecer en una vida que aprende a honrarlo.

Texto original y sentido

רֵאשִׁית חָכְמָה, reshit ḥokhmah, significa «principio de la sabiduría». יִרְאַת יְהוָה, yirat YHWH, es el temor de Jehová. שֵׂכֶל טוֹב, sekhel tov, expresa buen entendimiento. El verso vincula reverencia, comprensión y práctica.

Aplicación editorial

Elige una enseñanza de Jesucristo que necesites llevar hoy a la práctica. Reconoce ante el Padre la gracia que te permite responder y pide al Espíritu Santo un corazón dispuesto. Deja que la gratitud se haga visible en esa obediencia concreta.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗