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Salmos

Capítulo 14
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Salmos

Salmos: oración, sabiduría y esperanza ante Dios

Salmos enseña a llevar toda la vida delante de Jehová: la alegría y el dolor, la culpa y el perdón, la gratitud y las preguntas que todavía esperan respuesta. Sus ciento cincuenta poemas forman un libro de oración y alabanza que llama a confiar en el Dios santo, justo y misericordioso.

Un libro con muchas voces

La colección no procede de un único autor ni de una sola circunstancia. Sus inscripciones asocian numerosos salmos con David y conservan también nombres como Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés y Etán. Otros poemas no mencionan un nombre. Estas indicaciones deben leerse con atención: pueden señalar autoría, pertenencia a una colección o relación con una persona, según su formulación. No conviene convertir cada nombre en una biografía que el poema no proporciona.

Algunas inscripciones sitúan la oración en un acontecimiento; otras dan indicaciones para el canto o los instrumentos. Forman parte del encabezamiento transmitido del salmo y deben distinguirse de los títulos descriptivos que ayudan a leerlo. Su vocabulario musical no siempre puede explicarse con certeza. Reconocer ese límite es mejor que asignar un significado preciso a cada indicación desconocida.

No existe una fecha única para todo el libro. Sus voces recorren diferentes horizontes de la vida de Israel: la realeza, la adoración en el santuario, la crisis nacional, la experiencia de Babilonia y la esperanza de restauración. Salmos 137:1–4 recuerda el dolor de los cautivos, mientras que Salmos 126:1–3 celebra la restauración y conduce a pedir que Dios complete su obra. Los poemas no dan una cronología completa de su composición ni permiten identificar a todos los responsables de reunirlos.

Cómo se organiza la colección

El libro está dispuesto en cinco grandes partes. Las conclusiones de las primeras cuatro incluyen bendiciones que ayudan a reconocer sus límites; la quinta conduce a la alabanza final de todo lo que respira. El orden no es una biografía continua de David ni una secuencia exacta de fechas.

  • Libro I, Salmos 1–41. La enseñanza sobre los dos caminos y el rey ungido abre la colección. Numerosas oraciones presentan la confianza, el peligro, la confesión y la necesidad de que Jehová escuche.
  • Libro II, Salmos 42–72. La sed de Dios y las súplicas del individuo y de la comunidad se unen a la esperanza de un gobierno justo. La sección termina con una bendición y una referencia a las oraciones de David.
  • Libro III, Salmos 73–89. Las preguntas sobre el bien, la destrucción y el aparente fracaso de las promesas se expresan con especial intensidad. La fidelidad de Dios es invocada dentro de una crisis que no se resuelve negando el sufrimiento.
  • Libro IV, Salmos 90–106. La fragilidad humana se coloca ante la eternidad de Dios. Su reinado, sus obras y la memoria de su trato con Israel sostienen la esperanza más allá de la debilidad de los reyes humanos.
  • Libro V, Salmos 107–150. La gratitud por el rescate, el amor a la enseñanza divina, los cantos de ascenso y la alabanza compartida amplían la respuesta del pueblo. El cierre convoca a alabar a Jehová con todo lo que tiene aliento.

Estas orientaciones muestran el movimiento de cada parte, pero no reducen todos sus poemas a un solo tema. Cada salmo conserva una voz y una unidad propias que deben escucharse antes de relacionarlas con el conjunto.

Aprender a leer poesía bíblica

Las líneas suelen dialogar mediante paralelismos: una puede ampliar, contrastar o explicar a la otra. Árboles, caminos, escudos, aguas, luz y oscuridad permiten percibir la experiencia del orante. Las imágenes no son códigos que exijan descubrir un significado secreto para cada objeto. Su sentido nace del movimiento del poema.

Hay himnos, acciones de gracias, lamentos, confesiones, poemas de sabiduría y cantos relacionados con la realeza. Un lamento puede comenzar con angustia y concluir con confianza, aunque no todos llegan a una resolución visible. La pregunta «¿hasta cuándo?» es una manera de seguir dirigiéndose a Dios; no debe confundirse automáticamente con incredulidad.

En algunos salmos, la inscripción se cuenta como versículo en el hebreo; por eso su numeración puede diferir de la del texto español. Esa diferencia debe distinguirse de una omisión. También conviene observar los cambios de voz: el orante puede hablar a Dios, a la comunidad, a sus adversarios o a sí mismo dentro de un mismo poema.

El Dios al que el pueblo se dirige

Jehová es Creador y Rey, conoce la conducta humana, defiende la justicia y permanece fiel a sus promesas. Su santidad hace imposible tratar el mal como algo indiferente. Su amor leal permite que el pecador se acerque con arrepentimiento y que el afligido pida ayuda sin fingir fortaleza.

Los salmos enseñan a amar la instrucción de Dios y a meditar en ella, pero no presentan la obediencia como un mecanismo para evitar toda aflicción. El justo también llora, espera y necesita ser rescatado. La prosperidad del malvado y el sufrimiento del fiel forman parte de las preguntas que el libro lleva ante el Señor.

Las peticiones de juicio expresan el deseo de que la violencia y el engaño no tengan la última palabra. Algunos poemas suplican directamente la intervención del Juez; otros, como Salmos 149:6–9, presentan a los fieles participando en la ejecución de un juicio escrito. Estas voces deben conservar su fuerza y su contexto, sin convertir una enemistad privada en una autorización divina para castigar. La enseñanza de Jesús de amar a los enemigos y la renuncia apostólica a devolver mal por mal orientan la conducta cristiana: Mateo 5:43–48 y Romanos 12:17–21.

Salmos y Jesucristo

Jesús enseñó a sus discípulos a comprender lo escrito acerca de él en la Ley, los Profetas y los Salmos, en relación con su muerte, su resurrección y el anuncio del perdón a las naciones (Lucas 24:44–47). Esa lectura no exige transformar cada detalle del libro en una predicción directa. Parte del sentido de los poemas y atiende a las conexiones que el conjunto bíblico establece.

La realeza del ungido en Salmos 2 y el señorío y sacerdocio de Salmos 110:1–4 encuentran un alcance decisivo en el Mesías. La oración apostólica aplica Salmos 2 al rechazo de Jesús y reconoce que la oposición no canceló el propósito de Dios (Hechos 4:24–30). El sufrimiento del justo y la esperanza de vindicación también permiten comprender la profundidad de su entrega.

Jesucristo, nuestro Señor y único Salvador, es el fundamento de la esperanza cristiana. La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las obras son fruto de esa gracia. El creyente se acerca al Padre por medio del Hijo y aprende a orar guiado por el Espíritu Santo. La voz del Espíritu en las Escrituras no elimina la voz humana de los salmistas: Hechos reconoce que habló por boca de David (Hechos 1:15–16).

Aplicación editorial: orar con los salmos

Escucha primero qué dice el poema, quién habla y qué necesidad presenta. Después puedes responder con sus palabras, reconociendo las diferencias entre su situación y la tuya. Una súplica de un rey de Israel no convierte cada conflicto personal en una guerra santa, y una promesa de cuidado no obliga a negar el dolor.

Puedes llevar al Padre tus preguntas, confesar tu pecado, agradecer sus dones y pedir protección para otros. En Jesucristo, la oración no depende de producir una emoción perfecta. Los salmos forman una confianza que sabe llorar y una alabanza que recuerda de quién procede la vida.

1

El necio dice en su corazón: «No hay Dios». Se han corrompido y han cometido hechos abominables; no hay quien haga el bien.

📘 Estudio de Salmos 14:1 · Necedad y corrupción del hombre

La necedad que vive como si no hubiera Dios

El retrato del necio une una orientación interior con una conducta corrupta. El salmo examina el rechazo de la autoridad divina y sus consecuencias para la vida.

Explicación del versículo

El necio habla en su corazón. La frase no se presenta primero como una discusión pública acerca de pruebas filosóficas, sino como la convicción que gobierna su manera de vivir. El desarrollo mostrará corrupción, opresión y falta de invocación a Jehová.

La necedad es moral y espiritual, no una medida de capacidad intelectual. Una persona puede disponer de inteligencia y recursos mientras rechaza la corrección del Señor. El término no debe usarse como insulto indiscriminado contra quien formula una pregunta sincera o atraviesa una dificultad para creer.

«No hay Dios» expresa una exclusión de su autoridad. El necio actúa como si ningún juicio divino pudiera reclamar su conducta. La afirmación interior y las obras corrompidas aparecen unidas, de manera que el salmo examina una vida completa y no solo una frase aislada.

El paso del singular al plural amplía el retrato. La corrupción no queda confinada a un individuo excepcional. La declaración «no hay quien haga el bien» preparará el examen universal del versículo 3 y hará imposible que el lector se considere inmune por pertenecer a un grupo.

En Romanos 3:9–26, Pablo utiliza este lenguaje para colocar a judíos y griegos bajo la misma acusación de pecado y anunciar la justificación gratuita en Jesucristo. La relación evita una lectura de superioridad religiosa. La denuncia conduce a necesitar gracia, no a demostrar que el orante pertenece por naturaleza a una humanidad sin culpa.

Texto original y sentido

נָבָל, naval, describe al necio cuya conducta rechaza la verdad moral de Dios. בְּלִבּוֹ, belibbó, «en su corazón», sitúa la frase en el centro de sus decisiones. La mención no identifica al personaje de 1 Samuel que lleva ese mismo nombre; aquí se trata de una caracterización.

Exégesis del pasaje

La inscripción asocia el salmo con David sin dar un episodio particular. El retrato reúne pensamiento y obras, y Salmos 53 conserva una formulación paralela con diferencias propias. Ninguno de esos datos autoriza a fabricar una biografía del necio. El foco es la orientación de una vida que necesita ser examinada ante Jehová.

2

Jehová mira desde los cielos a los seres humanos para ver si hay alguno que entienda, alguno que busque a Dios.

📘 Estudio de Salmos 14:2

La mirada que examina a toda la humanidad

Jehová contempla a los seres humanos en busca de entendimiento y de una respuesta dirigida hacia él. Su examen no queda limitado al grupo que el lector preferiría acusar.

Explicación del versículo

La perspectiva cambia del corazón del necio a la mirada de Jehová. El que era excluido de los pensamientos humanos aparece con autoridad para examinar a todos. La afirmación «no hay Dios» no altera la realidad de su presencia y su juicio.

Mirar desde los cielos es una imagen de soberanía y conocimiento. El Señor no necesita realizar una investigación porque hubiera ignorado lo que ocurre. El poema presenta su examen con lenguaje humano para que el lector reconozca que la vida está abierta ante él.

Entender y buscar a Dios forman una pareja significativa. El entendimiento que el salmo valora no es solo acumulación de información. Incluye reconocer al Señor y orientar hacia él la vida, en contraste con la necedad que organiza su conducta como si no existiera.

El ámbito del examen son los seres humanos. La expresión no se limita a una nación enemiga ni ofrece una exención al que está escuchando el salmo. El siguiente versículo dará una respuesta que alcanza a todos y confronta toda seguridad fundada en la comparación con otros.

La parábola de Lucas 18:9–14 muestra el peligro de utilizar la religión para declararse superior. El cobrador de impuestos pide misericordia, mientras que el fariseo confía en su diferencia respecto de los demás. Jesucristo dirige al lector hacia la humildad que se reconoce necesitada ante la mirada de Dios.

Texto original y sentido

מַשְׂכִּיל, maskil, designa al que comprende o actúa con discernimiento. דֹּרֵשׁ אֶת־אֱלֹהִים, doresh et Elohim, añade la búsqueda de Dios. La relación entre ambos términos define una sabiduría que responde al Señor, en lugar de una habilidad que pueda despreciarlo sin consecuencias.

Exégesis del pasaje

La mirada divina prepara la evaluación del versículo 3. No debe aislarse como si el poema hubiera concluido que cada lector puede presentarse a sí mismo como la excepción encontrada. El movimiento va desde la búsqueda expresada hasta el diagnóstico universal, que la lectura apostólica relacionará con la necesidad de la gracia de Cristo.

3

Todos se han desviado; juntos se han corrompido. No hay quien haga el bien, ni siquiera uno.

📘 Estudio de Salmos 14:3

Una acusación que cierra la salida de la autosuficiencia

La respuesta al examen es universal: todos se han apartado y nadie puede presentarse como fuente suficiente de su propia justicia ante Dios.

Explicación del versículo

La palabra «todos» responde a la mirada que abarcaba a los seres humanos. El salmo no permite que el problema de la corrupción se conserve a una distancia cómoda, limitado al necio singular del comienzo. La acusación alcanza a la humanidad examinada.

Desviarse expresa apartarse del camino recto, y corromperse muestra el deterioro compartido. El plural y la expresión «juntos» subrayan una condición que atraviesa diferencias de prestigio, poder y pertenencia. Ninguna comunidad puede afirmar que su nombre basta para quedar fuera del juicio.

La repetición «no hay quien haga el bien, ni siquiera uno» elimina la jactancia de una inocencia autosuficiente. No obliga a negar que existan actos de bondad relativa o que el mismo salmo pueda llamar justos a quienes buscan refugio en Jehová. Afirma que nadie puede sostener por sí mismo una justicia que haga innecesaria la misericordia.

La distinción es importante para leer el resto del poema. El pueblo oprimido sigue teniendo una causa justa frente al agresor, aunque todos necesiten gracia. Reconocer la condición pecadora no convierte cada acusación en verdadera ni hace equivalentes todos los actos humanos.

En Romanos 3:9–26, Pablo cita este diagnóstico para cerrar la boca de la jactancia y anunciar la justicia de Dios mediante la fe en Jesucristo. La justificación es gratuita por su gracia. Las obras buenas pertenecen a una vida recibida en Cristo, como muestra Efesios 2:8–10, y no al precio con el que se compra el derecho de no necesitar al Salvador.

Texto original y énfasis

הַכֹּל סָר, hakkol sar, «todos se han desviado», y אֵין גַּם־אֶחָד, en gam ejad, «ni siquiera uno», enmarcan una afirmación deliberadamente inclusiva. El lenguaje no reserva una salida para el orgullo del que recita el salmo.

Exégesis del pasaje

El diagnóstico general prepara una denuncia específica de opresión, no la sustituye. La universalidad del pecado no vuelve irrelevantes las víctimas ni elimina la responsabilidad del agresor. El Dios que descubre la corrupción también será refugio del pobre y fuente de la salvación pedida al final.

4

¿No entienden todos los que hacen el mal, los que devoran a mi pueblo como quien come pan y no invocan a Jehová?

📘 Estudio de Salmos 14:4

El prójimo devorado como si fuera alimento

La corrupción se hace concreta en una explotación tratada como algo cotidiano. Quienes consumen al pueblo no reconocen al Señor al que deberían invocar.

Explicación del versículo

La pregunta «¿no entienden?» retoma el examen del discernimiento del versículo 2. La necedad no queda reducida a una conclusión interior. Se revela en una conducta que destruye a otros mientras parece seguir una rutina ordinaria.

Devorar al pueblo como quien come pan es una imagen de explotación y violencia. El salmo no describe canibalismo literal. Compara la facilidad y habitualidad de comer con el modo despreocupado en que los opresores consumen la vida y los recursos ajenos.

«Mi pueblo» mantiene una relación de pertenencia y cuidado. El verso no convierte a la comunidad en impecable, pues acaba de denunciar una condición de pecado universal. Sí afirma que el daño recibido por esas personas tiene una causa que debe ser atendida.

La falta de invocación a Jehová ilumina la raíz de esa conducta. Los agresores no llevan su voluntad delante del Señor ni le reconocen autoridad sobre el trato al prójimo. La ausencia de oración expresa aquí una vida que prescinde de él, no una acusación contra quien por debilidad apenas logra formular palabras.

La relación con Lucas 18:9–14 recuerda que invocar a Dios tampoco puede reducirse a pronunciar su nombre mientras se desprecia a otros. El publicano pide misericordia, y Jesús confronta la confianza religiosa que se exalta a sí misma. La respuesta al salmo incluye arrepentirse de la explotación y acudir a la gracia del Señor, en lugar de encubrir el daño con una apariencia piadosa.

Texto original e imagen

אֹכְלֵי עַמִּי, ojelé ammí, «los que devoran a mi pueblo», presenta la violencia como consumo de personas. La comparación con el pan destaca la habitualidad del acto, no una necesidad legítima que lo excuse. לֹא קָרָאוּ, lo qaraú, expresa que no han invocado a Jehová.

Exégesis del pasaje

La pregunta atribuye falta de entendimiento a todos los que practican ese mal. La conducta y la relación con Dios se explican mutuamente. El verso siguiente mostrará por qué su seguridad es necia: Dios está presente con la generación de los justos y no ha abandonado al pueblo a la lógica del depredador.

5

Allí se llenan de espanto, porque Dios está con la generación de los justos.

📘 Estudio de Salmos 14:5

El poder opresor descubre una presencia que había ignorado

El espanto responde a la pretensión de actuar sin Dios. El Señor está con los justos, y esa presencia deshace la seguridad del agresor.

Explicación del versículo

El «allí» introduce un vuelco en el retrato. Quienes parecían consumir al pueblo con tranquilidad son alcanzados por espanto. El poema no nombra un lugar histórico concreto que permita reconstruir una batalla; señala el momento en que la seguridad de la maldad queda confrontada.

La razón del terror es la presencia de Dios con la generación de los justos. El agresor había vivido como si el Señor no contara. Descubre que la vida que pretendía someter no estaba fuera del cuidado divino.

La generación de los justos describe una comunidad cuya orientación contrasta con la violencia. No niega la necesidad de misericordia afirmada por el diagnóstico universal. Puede existir una causa recta y una vida de fidelidad recibida de Dios sin convertir a sus miembros en personas que nunca han pecado.

La presencia divina no debe reducirse a un objeto que un grupo pueda poseer para legitimar cualquier conducta. El mismo Señor examina a toda la humanidad. Su compañía no hace buena la opresión cuando quienes la practican utilizan un lenguaje religioso.

Salmos 53:5 conserva un desarrollo paralelo con diferencias de expresión. Esas diferencias deben respetarse, sin importar al presente poema una escena que aquí no se narra. El punto común de esperanza es que el mal no posee una seguridad absoluta frente al Dios que sostiene a su pueblo.

Texto original y énfasis

פָּחֲדוּ פָחַד, pajadú pájad, repite la raíz del temor para intensificar el espanto. בְּדוֹר צַדִּיק, bedor tsaddiq, expresa la presencia de Dios con la generación justa. La razón del cambio es teológica y moral, no una nueva capacidad del opresor para controlar el conflicto.

Exégesis del pasaje

El «porque» atribuye el vuelco a la presencia de Dios. El poema no pretende que cada persona fiel cause terror por sí misma ni que deba buscar intimidar al adversario. La esperanza está en el Señor que no deja al vulnerable bajo un poder sin límite, preparación del refugio afirmado en el verso siguiente.

6

Ustedes frustran los planes del pobre, pero Jehová es su refugio.

📘 Estudio de Salmos 14:6

La humillación del pobre no cancela su refugio

El salmista confronta a quienes frustran al vulnerable y afirma que Jehová sigue siendo su protección. La opinión del poderoso no decide el valor de su esperanza.

Explicación del versículo

El verso se dirige directamente a los opresores. Sus acciones avergüenzan o frustran los planes del pobre. El salmo reconoce que una persona vulnerable puede ver deshecha una salida o una decisión por la intervención de quienes tienen más fuerza.

La mención del consejo o los planes no afirma que todo proyecto del pobre sea infalible. Denuncia el desprecio que busca humillarlo por su falta de poder. La justicia no puede depender de que una persona disponga de prestigio suficiente para imponer su voz.

El contraste decisivo es el refugio en Jehová. Los agresores pueden frustrar una posibilidad visible sin convertirse en dueños últimos de la vida de quien confía en Dios. La protección divina ofrece un fundamento que no se reduce a la aprobación social.

La confianza no exige que el pobre finja que no ha sido herido ni que renuncie a buscar ayuda. El salmo está dando voz a esa injusticia. Reconocer al Señor como refugio anima a presentar la causa y a resistir la vergüenza como si fuera una sentencia definitiva sobre la persona.

La relación con Lucas 18:9–14 recuerda que la aceptación ante Dios no sigue la escala humana del prestigio. Jesús muestra al que pide misericordia recibido por gracia, mientras confronta al que se considera superior. La comunidad cristiana no puede confesar ese evangelio y, al mismo tiempo, utilizar la vulnerabilidad de otro como motivo de burla.

Texto original y sentido

עֲצַת־עָנִי, atsat aní, es el consejo o proyecto del pobre. תָבִישׁוּ, tavishu, expresa avergonzar o frustrar, mientras que מַחְסֵהוּ, majséhu, identifica su refugio. Las dos relaciones se oponen: el daño que otros buscan y la protección que el Señor ofrece.

Exégesis del pasaje

La adversativa de la NTBT hace visible la tensión del verso. Jehová no se vuelve refugio porque el pobre haya logrado imponerse; su cuidado es el fundamento de esperanza en medio del desprecio. El final del salmo ampliará esa necesidad personal hacia el rescate de todo el pueblo.

7

¡Ojalá venga de Sión la salvación de Israel! Cuando Jehová restaure el bienestar de su pueblo, se regocijará Jacob y se alegrará Israel.

📘 Estudio de Salmos 14:7

La esperanza de una restauración que Dios concede

El diagnóstico del pecado y la denuncia de la opresión terminan en una súplica de salvación. La alegría del pueblo dependerá de la acción restauradora de Jehová.

Explicación del versículo

La exclamación pide que de Sión venga la salvación de Israel. El salmo no concluye que la corrupción deba aceptarse como destino inevitable. Mira hacia el Señor como fuente de un rescate que la humanidad no puede producir mediante su propia autosuficiencia.

Sión representa el lugar de la presencia y del gobierno divino en medio del pueblo. La esperanza no se apoya en un poder independiente de la ciudad. La salvación es de Jehová, que puede restaurar lo que el pecado y la opresión han dañado.

Restaurar el bienestar expresa un cambio favorable de la condición del pueblo. La frase puede emplearse en contextos de cautiverio, pero aquí no obliga a fijar el salmo en un exilio concreto. El texto pide una restauración amplia sin aportar una cronología precisa.

Jacob e Israel son dos nombres para el mismo pueblo en el paralelismo final. No describen dos grupos rivales que deban recibir salvaciones distintas. La alegría compartida responde al bien que el Señor concede y contrasta con el espanto de quienes habían explotado a otros.

La relación con Romanos 11:25–32 debe distinguirse de una cita exacta: Pablo anuncia al Libertador y la misericordia de Dios dentro de su argumento sobre Israel y las naciones. En Lucas 1:68–75 y Lucas 2:25–32, la esperanza de salvación de Israel se reconoce en la llegada de Jesucristo, luz también para los pueblos. El Salvador responde al pecado con gracia y llama a una vida de justicia delante del Padre.

Texto original y sentido

בְּשׁוּב יְהוָה שְׁבוּת עַמּוֹ, beshuv YHWH shevut ammó, expresa el restablecimiento de la condición de su pueblo. La frase no tiene que reducirse siempre a un traslado geográfico. El contexto de corrupción y opresión permite ver por qué la restauración necesita una intervención que alcance la vida de la comunidad.

Exégesis del pasaje

El poema reúne un examen universal y una esperanza particular para el pueblo, sin hacer de la pertenencia una excusa para el pecado. La salvación pedida al Señor es precisamente necesaria porque la condición denunciada no se resuelve por prestigio religioso. El último movimiento es de súplica y expectativa de alegría, con Jehová como sujeto de la restauración.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗