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Apocalipsis

Capítulo 15
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Apocalipsis

Introducción a Apocalipsis

Jesucristo, el Cordero sacrificado y resucitado, reina y llevará a plenitud la salvación de su pueblo. La revelación llama a las iglesias a adorarlo, resistir el engaño y perseverar con la esperanza de habitar para siempre con Dios.

El testigo, Patmos y la fecha

El autor se identifica como Juan al comienzo y al final del libro. Recibe y comunica la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo; se presenta también como hermano y compañero de las iglesias en la tribulación, el reino y la perseverancia en Jesús. Apocalipsis 1:1–2 y Apocalipsis 1:9 permiten reconocer su nombre, su servicio y su relación con los destinatarios.

Juan se encontraba en la isla de Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús. Su estancia se entiende habitualmente como destierro relacionado con su fidelidad al Señor. El libro no describe las condiciones concretas de su reclusión ni nombra al funcionario que la dispuso.

Una tradición cristiana temprana identifica a este Juan con el apóstol, hijo de Zebedeo. Ya en la antigüedad hubo también lectores que reconocían el valor del libro y, atendiendo a diferencias de lenguaje y composición, distinguían a su autor del evangelista. Apocalipsis no se firma expresamente «el apóstol Juan»; conviene distinguir su nombre declarado de las propuestas sobre su identidad completa.

Una tradición antigua relaciona la visión con los últimos años del gobierno de Domiciano, hacia finales del siglo I. Esa referencia ha sido importante para la datación habitual del escrito. El propio libro no indica un año ni identifica al emperador bajo el cual Juan recibió la revelación. La propuesta histórica debe mantenerse con su grado de certeza, sin convertirla en una fecha que el texto declare.

Las siete iglesias y las presiones que enfrentan

El escrito se dirige a siete iglesias de Asia, la provincia romana de Asia Menor. Apocalipsis 1:11 las nombra: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Son comunidades concretas, no solo nombres para clasificar etapas posteriores de la historia. El llamado repetido a escuchar lo que el Espíritu dice a las iglesias extiende la atención a toda comunidad que recibe el testimonio de Cristo.

Sus situaciones son diversas. Esmirna conoce tribulación, pobreza y amenaza de prisión; Pérgamo recuerda la muerte de Antipas, testigo fiel; Laodicea se considera rica y autosuficiente. Apocalipsis 2:9–10, Apocalipsis 2:13 y Apocalipsis 3:17 muestran que la dificultad no se reduce a una experiencia idéntica de persecución en todas partes.

La fidelidad es amenazada por la violencia y también por la seducción: falsa enseñanza, participación en la idolatría, inmoralidad y confianza en la riqueza. El libro descubre una dimensión espiritual detrás del poder que exige adoración y del lujo que se sostiene mediante injusticia. Las iglesias necesitan consuelo para perseverar y corrección para reconocer sus propias concesiones al mal.

Revelación, profecía y carta

Ἀποκάλυψις —Apokálypsis— significa «revelación», hacer manifiesto lo que estaba oculto. La expresión «de Jesucristo» presenta a Jesús como quien comunica el mensaje y como el Señor cuya identidad y gobierno se dan a conocer. El centro no es la fascinación por una catástrofe, sino el propósito de Dios revelado por medio de su Hijo.

El libro se llama profecía y bendice a quienes escuchan y guardan sus palabras en Apocalipsis 1:3. También tiene la forma de una comunicación a las iglesias: saludo, mensajes dirigidos a sus situaciones y bendición final. La visión sirve a la vida de una comunidad que debe adorar, discernir, arrepentirse y permanecer fiel.

Las imágenes participan del lenguaje profético de las Escrituras. Algunas reciben una explicación expresa, como las estrellas y los candelabros en Apocalipsis 1:20 o las aguas en Apocalipsis 17:15. Otras requieren atender a sus antecedentes y a su función dentro de la escena. El sentido se reconoce siguiendo la visión y sus relaciones, en lugar de asignar a cada objeto un significado independiente.

Un recorrido por el libro

  1. Capítulo 1: origen y propósito de la revelación, saludo a las iglesias y aparición de Jesucristo, vivo y soberano, en medio de los candelabros.
  2. Capítulos 2–3: los mensajes a las siete iglesias reúnen conocimiento de sus obras, consuelo, corrección, llamado al arrepentimiento y promesas al vencedor.
  3. Capítulos 4–5: el trono de Dios y el Cordero digno de abrir el rollo sitúan el resto de las visiones bajo la autoridad del Creador y del Redentor.
  4. Capítulos 6–11: sellos, trompetas, testimonio y clamor de los santos muestran juicio, preservación y fidelidad, hasta la proclamación del reino del Señor y de su Cristo.
  5. Capítulos 12–14: el dragón, las bestias, el Cordero y sus seguidores revelan el conflicto de lealtades, el engaño de la adoración falsa y la perseverancia de quienes pertenecen a Jesús.
  6. Capítulos 15–18: las copas y el juicio de Babilonia descubren el desenlace de la idolatría, la violencia y una prosperidad sostenida a costa de otros.
  7. Capítulos 19–20: las bodas del Cordero, su victoria, el reinado con Cristo, la derrota del diablo y el juicio ante el trono conducen al fin de los poderes que se oponen a Dios.
  8. Capítulos 21–22: la nueva creación y la ciudad santa muestran la comunión plena con Dios y el Cordero; el cierre vuelve a las iglesias con promesa, advertencia, invitación y gracia.

Jesucristo es el centro de la victoria y de la salvación

La visión anuncia al León vencedor y muestra al Cordero como sacrificado en Apocalipsis 5:5–6. Ambas figuras pertenecen a Jesucristo. Su victoria real se comprende desde su entrega por el pecado y su resurrección, no al margen de ellas. Apocalipsis 5:9–10 atribuye a su sangre el rescate de personas de toda tribu, lengua, pueblo y nación.

Jesús es nuestro único Señor y Salvador. La salvación se recibe por la gracia de Dios mediante la fe en él. Las obras, la obediencia y el servicio expresan esa vida recibida; no compran el perdón ni proporcionan una vía independiente de redención. Por eso la seriedad del juicio según las obras permanece unida al don gratuito del agua de vida y a las túnicas lavadas por el Cordero.

El Hijo recibe junto al que está sentado en el trono la bendición, el honor y la gloria en Apocalipsis 5:13–14. El Padre es Creador y Señor de la historia; el Hijo comparte la honra divina y lleva a cumplimiento la obra salvadora; el Espíritu Santo habla a las iglesias y orienta su esperanza hacia Jesús. El único Dios actúa sin confundir sus personas ni convertir al Espíritu en una fuerza impersonal. Apocalipsis 22:17 reúne al Espíritu y a la esposa en la espera del Salvador y en la invitación a recibir vida.

La victoria de los testigos se vincula a la sangre del Cordero y a la palabra de su testimonio en Apocalipsis 12:11. Su sufrimiento no los salva por sí mismo. El Señor conoce su fidelidad y llevará a término su esperanza; la fe puede perseverar aun cuando la presión no desaparece de inmediato.

Las Escrituras dan profundidad a las imágenes

Daniel aporta el lenguaje de los reinos representados por bestias, del tribunal celestial y de la participación de los santos en el reino. Las plagas y el cántico de Moisés evocan el éxodo, mientras la figura del Cordero concentra la redención en Jesucristo. Apocalipsis 15:3–4 une el cántico de Moisés con el del Cordero y dirige la adoración al Señor por la justicia de sus caminos.

La promesa de Jerusalén iluminada por Dios se relaciona con Isaías, y el río y el árbol de vida recuerdan tanto el jardín de Génesis como la visión de Ezequiel. Isaías 65:17–19 anuncia cielos nuevos, tierra nueva y alegría para Jerusalén; Ezequiel 47:12 presenta árboles que dan fruto y hojas para curación. Apocalipsis reúne esas imágenes en la comunión final con Dios y el Cordero.

Las relaciones iluminan la continuidad de la promesa, pero no hacen idénticos todos los detalles de cada pasaje. La propia visión desarrolla su mensaje: en la ciudad santa no habrá templo separado, porque Dios y el Cordero son su templo. La esperanza alcanza una plenitud que se entiende siguiendo al Salvador a través del conjunto de las Escrituras.

El orden de las visiones y la esperanza final

El relato alterna escenas celestiales y terrenales, anuncios de victoria, conflictos y llamados a perseverar. Los intérpretes difieren sobre cómo relacionar algunas secuencias: unos destacan su sucesión y otros entienden que ciertas visiones vuelven sobre el conflicto desde perspectivas complementarias. El orden en que Juan contempla no resuelve por sí solo todas las relaciones temporales.

Los mil años del capítulo 20 también han recibido distintas interpretaciones respecto de su duración y de su relación con el regreso de Cristo. El estudio de esas diferencias debe conservar lo que la visión afirma con claridad: Jesucristo reina, el mal será juzgado, la muerte perderá su dominio y el pueblo redimido vivirá con Dios. La esperanza culmina en el cielo nuevo, la tierra nueva y la presencia del Señor.

La respuesta final es personal: «Ven, Señor Jesús», seguida de la bendición de su gracia en Apocalipsis 22:20–21. El libro entrega sus promesas a personas que todavía necesitan vivir del favor del Salvador. Esperarlo significa escuchar y guardar su palabra en el presente.

Aplicación editorial

Lee Apocalipsis buscando conocer mejor a Jesucristo y reconocer tus lealtades. Recibe el consuelo si estás bajo presión y acepta la corrección si el éxito, el miedo o la comodidad te han llevado a tolerar lo que contradice su verdad. Busca apoyo en la comunidad y pide al Espíritu Santo discernimiento conforme a la Escritura.

La certeza de que Dios hará justicia puede sostenerte sin convertirte en dueño del juicio ajeno. Da testimonio con verdad, cuida a quienes sufren y sirve desde la gracia. Puedes esperar con confianza al Señor que murió, resucitó y prometió reunir a su pueblo en la presencia del Padre.

1

Vi otra señal en el cielo, grande y maravillosa: siete ángeles que tenían las siete últimas plagas, porque en ellas se consumó el furor de Dios.

📘 Estudio de Apocalipsis 15:1 · Los ángeles con las siete postreras plagas

Las últimas plagas llevan el juicio a su consumación

Una nueva señal celestial presenta a los mensajeros de la serie final de plagas.

Explicación del versículo

La señal es «grande y maravillosa» por la magnitud de lo que anuncia. Siete ángeles tienen siete plagas llamadas «últimas» porque en ellas se consuma el furor de Dios. El número y la descripción presentan una serie completa que conduce a una decisión definitiva. El capítulo mostrará primero a los vencedores y el santuario; después, las copas serán derramadas sobre la tierra.

ἐτελέσθη —etelésthē— significa «se consumó» o «llegó a su cumplimiento». La forma presenta como cumplida la acción dentro de la perspectiva de la visión, aunque el derramamiento se narrará a continuación. No significa que Dios pierda el control o agote una emoción irreflexiva. El cántico de Apocalipsis 15:3–4 afirmará que sus caminos son justos y verdaderos.

El anuncio se desarrollará en las copas

Apocalipsis 16:1 ordenará derramar las copas, y Apocalipsis 16:17 anunciará «¡Está hecho!» al derramarse la séptima. Las plagas recuerdan que Dios respondió a la opresión de Egipto, como explica Éxodo 7:3–5. La liberación y el juicio vuelven a aparecer juntos, ahora dentro de la victoria del Cordero que ha rescatado a su pueblo.

Aplicación editorial

Si la demora del juicio te hace pensar que Dios aprueba el mal, vuelve a la esperanza que Jesucristo ofrece por gracia. Su paciencia te llama también a examinar tu propia vida y arrepentirte. Puedes pedir justicia y perseverar en el bien, confiando en que el Señor completará su obra.

2

Vi algo semejante a un mar de vidrio mezclado con fuego. Los que habían vencido a la bestia, a su imagen y al número de su nombre estaban de pie sobre el mar de vidrio, con arpas de Dios.

📘 Estudio de Apocalipsis 15:2

Los vencedores permanecen ante Dios con sus arpas

La escena muestra el resultado de una fidelidad que la bestia no pudo destruir.

Explicación del versículo

Juan ve algo semejante a un mar de vidrio mezclado con fuego. El mar cristalino ya había aparecido ante el trono en Apocalipsis 4:6; ahora el fuego añade solemnidad a la escena que precede al juicio. La comparación describe el aspecto de lo contemplado sin explicar exactamente cómo se combinan ambos elementos. Sobre ese mar están los que vencieron a la bestia, su imagen y el número de su nombre.

νικῶντας —nikôntas— significa «los que vencen». Su victoria se entiende a la luz de Apocalipsis 12:11: permanecieron fieles por la sangre del Cordero y la palabra de su testimonio, aun frente a la muerte. No se trata de que hayan ganado una guerra por superioridad militar. Bestia, imagen y número remiten a la misma exigencia de adoración que no consiguió apartarlos de Cristo.

De la amenaza a la alabanza

Las «arpas de Dios» presentan instrumentos puestos al servicio de su honra. Preparan el cántico de Moisés y del Cordero y recuerdan la celebración que siguió a la liberación junto al mar en Éxodo 14:30–31 y Éxodo 15:1–2. La bestia quiso controlar la vida de los fieles; la visión los muestra reconocidos delante de Dios y preparados para alabarlo.

Aplicación editorial

Si seguir a Jesús te cuesta seguridad o reconocimiento, recuerda que tu victoria no se mide solo por conservar lo que hoy tienes. Confía en el Salvador que te ha rescatado y recibe el apoyo de su pueblo. Al alabarlo, da gracias por una vida cuyo desenlace no puede decidir el perseguidor.

3

Cantan el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: «Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios, el Todopoderoso. Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los siglos.

📘 Estudio de Apocalipsis 15:3

El cántico reconoce los caminos justos del Rey eterno

La liberación recordada por Moisés y la salvación realizada por el Cordero convergen en la alabanza a Dios.

Explicación del versículo

Los vencedores cantan el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero. La relación recuerda la celebración del éxodo en Éxodo 15:1–3 y la confesión de la justicia divina en Deuteronomio 32:3–4. Las palabras no reproducen íntegramente aquellos cantos, sino que celebran al Dios que actúa para liberar y hacer justicia. La salvación definitiva se reconoce en Jesucristo, el Cordero sacrificado.

«Grandes y maravillosas» califica las obras del Señor, mientras «justos y verdaderos» califica sus caminos. ὁδοί —hodoí— significa «caminos» y aquí describe su manera de actuar. El poder del Todopoderoso no está separado de su rectitud. Los redimidos no cantan sus propias hazañas; atribuyen a Dios la grandeza de la liberación.

Rey de los siglos, de las naciones o de los santos

Hay variantes antiguas en el título final. La forma que aquí se lee, αἰώνων —aiṓnōn—, significa «de los siglos» y destaca su reinado eterno. Otra lectura dice «de las naciones», con énfasis en su dominio universal; una tercera transmite «de los santos». La diferencia explica por qué algunas traducciones formulan el título de otra manera. «Rey de los siglos» afirma que ninguna época queda fuera de su señorío.

El siervo y el Hijo

Hebreos 3:3–6 distingue a Moisés, fiel como siervo, de Cristo, el Hijo sobre la casa de Dios. No hay dos salvaciones independientes: el Dios que libró a Israel lleva su propósito a la plenitud en el Cordero. Apocalipsis 5:9–10 celebra el rescate de personas de todas las naciones por su sangre. Esa gracia funda el canto y la confianza en los caminos del Padre.

4

¿Quién no te temerá, Señor, y glorificará tu nombre, ya que solo tú eres santo? Todas las naciones vendrán y adorarán delante de ti, porque tus actos de justicia se han manifestado».

📘 Estudio de Apocalipsis 15:4

Las naciones reconocerán la santidad y la justicia del Señor

El cántico transforma la revelación de los actos de Dios en un llamado a honrar su nombre.

Explicación del versículo

La pregunta «¿quién no te temerá?» afirma que Dios merece el reconocimiento de todos. Su santidad fundamenta esa respuesta, y sus actos de justicia la hacen visible. Los poderes de la tierra reclaman gloria mediante la fuerza; el Señor es digno de ella por quien es y por la rectitud de su actuación. El canto responde así a la pregunta de los adoradores de la bestia sobre quién podría hacerle frente.

ὅσιος —hósios— significa «santo» y aquí expresa la rectitud única del Señor. δικαιώματα —dikaiṓmata— designa en esta frase sus «actos de justicia». «Solo tú eres santo» reconoce la santidad divina como su fuente absoluta; no niega que Dios santifique a su pueblo ni divide la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Una esperanza que alcanza a los pueblos

Salmos 86:9–10 anuncia que las naciones vendrán a adorar al Señor porque él es grande y único Dios. Jeremías 10:7 pregunta quién no temerá al Rey de las naciones. El cántico recoge ese reconocimiento universal. Dentro del libro, Apocalipsis 7:9–10 muestra una multitud de todos los pueblos que atribuye la salvación a Dios y al Cordero. La amplitud de esa reunión no borra las advertencias de juicio contra la rebelión.

Aplicación editorial

Adora a Dios con reverencia y comparte la esperanza de Jesucristo con personas de otros pueblos. Puedes honrar su santidad al actuar con justicia y al recibir con respeto a quienes escuchan el evangelio. Tu testimonio sirve a la gloria del Padre cuando anuncia la gracia del Salvador, en lugar de buscar engrandecerte.

5

Después de estas cosas miré, y se abrió en el cielo el santuario del tabernáculo del testimonio.

📘 Estudio de Apocalipsis 15:5

Se abre el santuario del testimonio de Dios

La visión vuelve al cielo y sitúa las plagas bajo la autoridad santa del Señor.

Explicación del versículo

Después del cántico, Juan ve abierto el santuario del tabernáculo del testimonio. La expresión reúne la imagen del templo con la tienda que acompañó a Israel. En el contexto del éxodo, el testimonio estaba asociado a las tablas del pacto y a la presencia de Dios en medio de su pueblo. La apertura prepara la salida de los ángeles que llevarán las plagas.

σκηνὴ τοῦ μαρτυρίου —skēnḕ toû martyríou— significa «tabernáculo» o «tienda del testimonio». Aquí el «testimonio» no es el relato de una experiencia individual: remite a lo que Dios hizo conocer de su voluntad y de su relación con Israel. Éxodo 25:16–22 vincula el testimonio, el arca y el lugar desde el que Dios hablaría a Moisés.

El juicio procede de la fidelidad de Dios

Apocalipsis 11:19 mostró abierto el templo celestial y visible el arca del pacto. Ahora el santuario vuelve a ser el origen de la acción. Las plagas no son una irrupción de violencia ajena al carácter divino: el cántico acaba de afirmar que sus caminos son justos y verdaderos. Hebreos 8:1–2 presenta a Jesucristo como ministro del santuario verdadero, situando la esperanza del creyente en su obra y su presencia ante el Padre.

6

Del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas. Estaban vestidos de lino limpio y resplandeciente, con bandas de oro ceñidas al pecho.

📘 Estudio de Apocalipsis 15:6

Los mensajeros del juicio salen vestidos de pureza y esplendor

El origen y la vestidura de los siete ángeles muestran que cumplen una misión procedente del santuario.

Explicación del versículo

Los siete ángeles anunciados al comienzo del capítulo salen ahora del templo. Tienen las siete plagas y llevan lino limpio y resplandeciente y bandas de oro alrededor del pecho. El brillo de sus vestiduras concuerda con la solemnidad del lugar del que proceden. Su apariencia no celebra la crueldad; sirve al retrato de una acción ejecutada bajo la autoridad del Dios santo.

λίνον —línon— significa «lino», una tela hecha de fibras de la planta del mismo nombre. λαμπρόν —lamprón— significa «resplandeciente» o «brillante». La limpieza y el resplandor presentan la dignidad de su servicio. Las bandas ceñidas al pecho completan una vestidura que expresa servicio y dignidad dentro de la escena celestial.

La vestidura y la autoridad recibida

Apocalipsis 1:13 había descrito al Hijo del Hombre con una banda de oro al pecho; la semejanza de vestidura relaciona a los servidores con la dignidad de su misión, sin igualarlos al Señor. Éxodo 28:39–40 une lino, bandas y servicio santo en la vestidura sacerdotal. La relación aporta un trasfondo de consagración, aunque aquí los personajes sean llamados ángeles y no sacerdotes.

7

Uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro llenas del furor de Dios, que vive por los siglos de los siglos.

📘 Estudio de Apocalipsis 15:7

Las copas del juicio proceden del Dios que vive para siempre

Uno de los seres vivientes entrega a los ángeles las siete copas que serán derramadas.

Explicación del versículo

La acción ocurre dentro del entorno del trono. Uno de los cuatro seres vivientes da a los siete ángeles siete copas de oro llenas del furor de Dios. La entrega hace visible que los mensajeros actúan por una autoridad recibida; no deciden por iniciativa propia el destino de la tierra. Las copas contienen el juicio que el capítulo siguiente desarrollará.

φιάλαι —phiálai— designa «copas» o «recipientes anchos», aptos para contener y verter su contenido. El oro corresponde a la dignidad de la escena celestial. La descripción de Dios como «el que vive por los siglos de los siglos» contrapone su permanencia al poder limitado de la bestia: la autoridad que juzga no está sometida al relevo de los reinos ni a la muerte.

Las oraciones y la justicia esperada

En Apocalipsis 5:8, los seres vivientes y los ancianos se postran ante el Cordero con copas de oro llenas de incienso, que representa las oraciones de los santos. La oración se presenta ante el mismo Cordero cuya sangre redime a su pueblo y cuya autoridad permite abrir el rollo. Aquí contienen el furor divino. El uso de recipientes semejantes ayuda a relacionar la adoración celestial con la justicia esperada, aunque no significa que ambas escenas tengan un contenido idéntico. Apocalipsis 6:10 había dado voz al clamor de los afligidos, y Apocalipsis 16:5–7 afirmará la rectitud de la respuesta.

8

El templo se llenó de humo por la gloria de Dios y por su poder. Nadie podía entrar en el templo hasta que se completaran las siete plagas de los siete ángeles.

📘 Estudio de Apocalipsis 15:8

La gloria llena el templo mientras se completa el juicio

El humo expresa la presencia poderosa de Dios y marca la solemnidad de las plagas que están por derramarse.

Explicación del versículo

El templo se llena de humo por la gloria y el poder de Dios. No se presenta como un incendio fuera de control, sino como una manifestación de su presencia. Nadie puede entrar hasta que se completen las siete plagas. La restricción subraya que la acción anunciada es seria y llegará a su término; los mensajeros han recibido una misión que no queda a merced de las potencias de la tierra.

δόξα —dóxa— significa «gloria» y aquí expresa la majestad de Dios manifestada en el santuario. τελεσθῶσιν —telesthôsin— significa «sean completadas». El verbo retoma la consumación anunciada en Apocalipsis 15:1 y encuadra las plagas entre el propósito de Dios y su cumplimiento.

Una presencia ante la que nadie es autosuficiente

Éxodo 40:34–35 relata que la gloria llenó el tabernáculo y Moisés no pudo entrar. 1 Reyes 8:10–11 describe una situación semejante en el templo, y Isaías 6:1–5 une humo, santidad y conciencia de indignidad. La escena de Apocalipsis continúa ese lenguaje de reverencia. La restricción termina con las plagas y pertenece a esta escena del santuario. El énfasis recae en la iniciativa de Dios y en el cumplimiento del juicio.

Aplicación editorial

Acércate al Padre con reverencia y confianza por medio de Jesucristo. Hebreos 10:19–22 sitúa ese acceso en la sangre del Salvador, no en tu suficiencia. Recibe su gracia, escucha la guía del Espíritu Santo y permite que la cercanía de Dios transforme tu manera de honrarlo.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗