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Josué

Capítulo 17
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Josué

Josué: la fidelidad de Dios y la herencia de Israel

Josué narra la entrada de Israel en Canaán, las campañas principales y la distribución de la tierra. Su centro es la fidelidad de Jehová a la palabra dada a los antepasados, junto con el llamado a escucharle y servirle como pueblo suyo.

Situación y continuidad

El relato comienza después de la muerte de Moisés, cuando Israel todavía debe cruzar el Jordán. Continúa la historia del éxodo y del recorrido por el desierto. Jehová había prometido la tierra a Abraham, Isaac y Jacob; Josué recibe la responsabilidad de conducir al pueblo y distribuir su herencia. La sucesión de dirigentes cambia la etapa de la historia, pero la promesa y la autoridad de Dios permanecen (Deuteronomio 34:4–9; Josué 1:1–9).

Las exhortaciones del libro se dirigen dentro del relato a Israel, a sus dirigentes y a sus tribus. También enseñan a quienes leen después a reconocer lo que Dios ha hecho y a responderle con fidelidad. La pregunta no es solo cómo obtuvo Israel una tierra, sino cómo debe vivir delante del Señor que lo liberó y lo estableció.

Autoría y fecha

El libro lleva el nombre de su protagonista, pero no identifica de manera expresa al responsable de su forma completa. Josué 24:26 afirma que Josué escribió palabras en el libro de la ley de Dios. Ese dato reconoce una actividad escrita suya; no dice que redactara personalmente todas las escenas que ahora leemos.

El final incluye las muertes y sepulturas de Josué y Eleazar, y recuerda el servicio de los ancianos que sobrevivieron a Josué (Josué 24:29–33). Por ello conviene distinguir al dirigente, las palabras que se le atribuyen y la presentación final de la historia. El texto no proporciona una fecha de composición ni permite fijar un año exacto para cada campaña. Su secuencia interna es clara: muerte de Moisés, entrada y establecimiento, despedida y muerte de Josué.

Género y manera de leer

Es una narración histórica con una perspectiva teológica expresa: cuenta acontecimientos, conserva discursos y reúne listas de lugares y límites para mostrar la relación de Israel con Jehová. Las campañas destacan acciones decisivas; los repartos siguen la lógica de las herencias tribales. Una lista de ciudades puede parecer menos dramática que un cruce de río, pero muestra cómo el don anunciado llega a comunidades concretas.

Las afirmaciones generales de victoria deben leerse junto con los detalles del propio libro. Josué 11:23 celebra la conquista y el descanso de la guerra; 13:1 reconoce que queda tierra por poseer. Las campañas principales, la asignación de territorios y la ocupación de todos sus lugares son aspectos relacionados que el relato distingue. La fidelidad de Dios se proclama sin ocultar tareas pendientes ni desobediencias del pueblo.

Recorrido del libro

Capítulos 1–5: encargo a Josué, exploración de Jericó, ayuda de Rahab, cruce del Jordán y preparación del pueblo en Gilgal. La entrada depende de la presencia de Jehová y renueva la memoria de la liberación.

Capítulos 6–12: Jericó, el pecado de Acán, Hai, el acuerdo con los gabaonitas y las campañas principales. Las victorias se relacionan con la palabra divina; el pecado dentro de Israel y las decisiones sin consulta también producen consecuencias.

Capítulos 13–21: distribución de las herencias, límites y ciudades, ciudades de refugio y lugares para los levitas. La sección termina celebrando que Jehová ha cumplido sus buenas palabras (Josué 21:43–45).

Capítulo 22: regreso de las tribus orientales y una controversia sobre un altar. La unidad del pueblo debe conservarse aunque sus herencias queden a distintos lados del Jordán.

Capítulos 23–24: exhortaciones finales, memoria de las obras de Dios y compromiso de servirle. Las sepulturas concluyen una etapa de la historia y dejan ante las generaciones siguientes la responsabilidad de continuar escuchando.

Santidad, juicio y misericordia

Los relatos de destrucción son severos y deben afrontarse con seriedad. La tierra no se concede porque Israel sea moralmente superior. Deuteronomio 9:4–6 relaciona la entrada con el juicio contra la maldad y con el juramento a los antepasados. Génesis 15:16 ya situaba ese juicio dentro de una historia de paciencia divina. Las disposiciones de Deuteronomio 20:16–18 explican además el peligro de adoptar los cultos de esos pueblos.

La condición de Israel no le permite tratar el mandato como una oportunidad de apropiarse de todo. El pecado de Acán suscita juicio dentro del mismo pueblo (Josué 7:1). A la vez, Rahab es preservada y llega a vivir en medio de Israel (6:22–25). La narración exige atender a la relación con Jehová, a su palabra y a la misericordia, sin reducir la historia a una oposición entre pueblos buenos por nacimiento y pueblos malos por nacimiento.

Estos mandatos pertenecen a la situación histórica narrada. La misión que Jesucristo confía a sus discípulos consiste en hacer discípulos, bautizar y enseñar sus mandamientos (Mateo 28:18–20). El libro de Josué no autoriza a una iglesia ni a un dirigente actual a emprender conquistas o violencia contra otros pueblos.

Josué y la esperanza en Jesucristo

La entrada en Canaán es un cumplimiento real, pero no agota la esperanza del pueblo de Dios. Hebreos 4:8–11 explica que, si Josué hubiera dado el reposo definitivo, no se hablaría después de otro día. Esa lectura conduce a escuchar con fe la voz de Dios y a reconocer que su salvación va más allá del establecimiento en una tierra.

Mateo incluye a Rahab en la genealogía de Jesús (Mateo 1:5). La mujer preservada en Jericó queda relacionada con la línea que conduce al Mesías, cuyo propósito es salvar a su pueblo de sus pecados (1:21). La conexión permite seguir la misericordia de Dios en la historia, sin convertir cada objeto o movimiento de Josué en un símbolo de Cristo.

Jesucristo es nuestro Señor y único Salvador (Hechos 4:12). La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las buenas obras son fruto de esa gracia (Efesios 2:8–10).

Aplicación editorial

Al leer este libro, puedes aprender a confiar en la fidelidad de nuestro Padre celestial y a escuchar su Palabra bajo la guía del Espíritu Santo, quien da testimonio de Cristo y nos conduce en la verdad.

1

A la tribu de Manasés también le tocó su parte por sorteo, porque él era el primogénito de José. Maquir, primogénito de Manasés y padre de Galaad, recibió Galaad y Basán, porque era un hombre de guerra.

📘 Estudio de Josué 17:1 · Herencia de Manasés

Manasés recibe su parte y se recuerda la porción oriental

El capítulo presenta a Manasés como primogénito de José y relaciona el reparto con la herencia de Maquir en Galaad y Basán.

Explicación del versículo

Manasés es el primer hijo de José, mientras que Efraín recibió la preeminencia en la bendición de Jacob, según Génesis 48:13–20. El versículo conserva el dato del nacimiento sin negar aquella bendición ni retirar a Manasés su lugar en la herencia.

La referencia a Maquir enlaza la genealogía con la posesión de Galaad y Basán. Josué 13:29–31 había descrito la porción oriental dada por Moisés y la había relacionado con los hijos de Maquir. Por tanto, el capítulo no está concediendo por primera vez toda esa tierra al oeste del Jordán.

«Era un hombre de guerra» señala el carácter guerrero asociado a Maquir. Números 32:39–40 narra que sus hijos conquistaron territorio en Galaad y que Moisés lo dio a Maquir. El nombre del antepasado y las acciones de sus descendientes permiten seguir la continuidad de la casa familiar.

Galaad aparece en la genealogía como hijo de Maquir y también como nombre de una región. El versículo 3 volverá a incluir a Galaad en el linaje de Zelofehad. Es necesario distinguir la persona del territorio en cada frase, aunque ambos nombres queden relacionados en la historia de la herencia.

La asignación oriental sirve de antecedente para la parte que recibirán los demás clanes. Manasés tendrá herencia a ambos lados del Jordán, sin constituirse por ello en dos tribus con antepasados diferentes. La unidad tribal y la distribución territorial se mantienen juntas.

Exégesis del pasaje

בְּכוֹר יוֹסֵף, bekhor Yosef, significa «primogénito de José». El término identifica a Manasés por su posición de nacimiento; no afirma aquí que Efraín quede excluido del reparto.

אִישׁ מִלְחָמָה, ʾish milḥamah, es «hombre de guerra» o «guerrero». La expresión explica la relación con la posesión oriental en este contexto; no define la guerra como condición universal para recibir los dones de Dios.

2

También les tocó una parte a los demás hijos de Manasés, según sus clanes: a los hijos de Abiezer, a los hijos de Helec, a los hijos de Asriel, a los hijos de Siquem, a los hijos de Hefer y a los hijos de Semida. Estos eran los hijos varones de Manasés hijo de José, según sus clanes.

📘 Estudio de Josué 17:2

Seis casas familiares de Manasés entran en el reparto

Abiezer, Helec, Asriel, Siquem, Hefer y Semida identifican los clanes que reciben la porción tratada después del recordatorio de la herencia oriental.

Explicación del versículo

«Los demás hijos de Manasés» continúa la explicación del reparto. Después de recordar Galaad y Basán, el texto nombra las casas familiares comprendidas en esta asignación. No está describiendo seis ciudades ni seis hermanos que necesariamente comparecieron en persona ante Josué.

La fórmula repetida «a los hijos de» vincula la herencia con cada linaje. Los nombres de los antepasados funcionan como referencia para sus descendientes, conforme a la organización por clanes. Esta dimensión familiar explica por qué la lista puede introducir después el caso particular de Zelofehad, descendiente de Hefer.

El clan de Abiezer tendrá una relación posterior con Gedeón: Jueces 6:11–16 llama abiezerita a Joás, su padre, y sitúa a la familia dentro de Manasés. El futuro relato de liberación desarrolla la historia de una casa familiar que aquí aparece dentro del reparto.

La conclusión «hijos varones» prepara una precisión importante. Los versículos siguientes narrarán cómo las hijas de Zelofehad también recibieron herencia por mandato de Jehová. La lista de líneas masculinas no debe separarse de esa explicación inmediata ni usarse para borrar a las herederas que el propio capítulo reconoce.

Exégesis del pasaje

לִבְנֵי, livne, significa «para los hijos de» y se repite ante los nombres de los clanes. En una lista de este tipo, «hijos» incluye a los descendientes de una casa familiar.

שֶׁכֶם, Shekhem, corresponde aquí a Siquem como nombre de una línea familiar. En el versículo 7, Siquem funcionará como referencia geográfica. El contexto determina cuándo se habla de descendientes y cuándo de un lugar.

חֵפֶר, Ḥefer, es Hefer. Su mención enlaza expresamente este listado con Zelofehad, identificado en el versículo siguiente como hijo suyo.

3

Pero Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, no tuvo hijos varones, sino hijas. Estos eran los nombres de sus hijas: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.

📘 Estudio de Josué 17:3

Cinco hijas conservan su lugar en la historia familiar

El linaje de Zelofehad y los nombres de sus hijas preparan la aplicación de una disposición de Jehová sobre la herencia.

Explicación del versículo

Zelofehad pertenece a la casa de Hefer, nombrada en la lista anterior. La cadena que remonta por Galaad y Maquir hasta Manasés sitúa a esta familia dentro de la tribu. El caso de sus hijas no aparece como una concesión ajena al reparto, sino como una cuestión que surge dentro de uno de sus clanes.

«No tuvo hijos varones, sino hijas» precisa el problema sucesorio sin describir a Zelofehad como alguien que careciera de descendencia. Sus cinco hijas son nombradas individualmente: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. El registro conserva su identidad y no las reduce a una cifra anónima.

Los mismos nombres aparecen en Números 27:1–7, donde ellas presentaron su causa ante Moisés. Su preocupación era que el nombre de su padre no desapareciera de su clan por no haber tenido un hijo varón. Jehová reconoció que hablaban con razón y mandó transferirles la herencia.

Números 27 no presenta a su padre como un hombre sin pecado. La disposición descansa en la justicia del mandato de Dios para esta situación familiar, no en una afirmación de perfección personal que sus hijas debieran demostrar. Josué llevará a la práctica aquel mandato.

La presencia de sus nombres prepara una acción concreta en el versículo siguiente: ellas mismas comparecen ante los responsables del reparto. La genealogía identifica a las herederas y el relato explica cómo su derecho se hace efectivo.

Exégesis del pasaje

לֹא הָיוּ לוֹ בָּנִים כִּי אִם בָּנוֹת, lo hayu lo banim ki ʾim banot, significa «no tenía hijos varones, sino hijas». El contraste de banim con banot hace explícita aquí la distinción entre hijos e hijas.

שְׁמוֹת בְּנֹתָיו, shemot benotav, es «los nombres de sus hijas». La lista identifica personas concretas dentro de una causa familiar; no atribuye una virtud simbólica distinta a cada nombre.

4

Ellas se acercaron ante el sacerdote Eleazar, ante Josué hijo de Nun y ante los jefes, y dijeron: «Jehová mandó a Moisés que nos diera una herencia entre nuestros hermanos». Él les dio una herencia entre los hermanos de su padre, conforme al mandato de Jehová.

📘 Estudio de Josué 17:4 · Las hijas de Zelofehad reciben su herencia

El mandato dado a Moisés se cumple en el reparto

Las cinco hermanas comparecen ante Eleazar, Josué y los jefes, y reciben la herencia que Jehová había dispuesto para ellas.

Explicación del versículo

Las hijas de Zelofehad toman la iniciativa de presentar su petición ante los responsables del reparto. Eleazar, Josué y los jefes son también las autoridades mencionadas en Josué 14:1. La asignación se realiza dentro del procedimiento común de la herencia, con una causa familiar expresamente reconocida.

Su argumento es preciso: Jehová había mandado a Moisés que les dieran una herencia. Números 27:1–11 conserva la primera comparecencia, la consulta de Moisés a Jehová y la respuesta favorable. Ahora ellas solicitan la aplicación de una decisión ya dada, en lugar de fundar su derecho en una promesa privada que nadie más pudiera comprobar.

Moisés ya no dirige el reparto, pero la validez del mandato no ha desaparecido con su muerte. La continuidad entre su palabra recibida de Jehová y la actuación de los nuevos responsables muestra que las obligaciones de la comunidad no dependen únicamente de la memoria personal de un dirigente.

«Entre nuestros hermanos» se refiere aquí a los parientes de su casa y clan. El versículo anterior había explicado que no tenían hermanos varones. La conclusión precisa el parentesco: recibieron su herencia entre los hermanos de su padre.

La asignación se hace «conforme al mandato de Jehová». El relato no presenta la atención a las herederas como una excepción contraria a su ley, sino como obediencia a ella. La promesa alcanza su aplicación concreta cuando quienes administran la tierra respetan el derecho reconocido a esta familia.

Exégesis del pasaje

אֶל פִּי יְהוָה, ʾel pi YHWH, significa «según el mandato de Jehová», literalmente «según la boca de Jehová». La expresión remite a la autoridad de su palabra para la asignación.

אֲחֵי אֲבִיהֶן, ʾaḥe ʾavihen, significa «los hermanos de su padre». Esta precisión aclara el sentido familiar amplio de «nuestros hermanos» en la petición.

El verbo final de dar está en singular. En el marco del reparto se entiende que Josué efectúa la asignación ante las autoridades mencionadas; el fundamento explícito de la decisión es el mandato de Jehová, no la iniciativa independiente de un jefe.

Herederos por la fe en Jesucristo

Este cumplimiento muestra la seriedad con que la comunidad debía reconocer a las herederas que Dios había incluido en su disposición. La fe puede expresarse en una petición firme y respetuosa, y la responsabilidad de los dirigentes incluye hacer efectiva la justicia recibida.

Gálatas 3:26–29 enseña que hombres y mujeres son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús y herederos según la promesa. Esa esperanza se recibe por pertenecer a Jesucristo, nuestro Señor y Salvador; no se compra con prestigio familiar ni con la capacidad de imponerse a otros.

5

A Manasés le tocaron diez porciones, además de la tierra de Galaad y de Basán, que está al otro lado del Jordán,

📘 Estudio de Josué 17:5

Diez porciones occidentales además de Galaad y Basán

El recuento de la herencia de Manasés distingue las asignaciones de este reparto de la porción ya recibida al otro lado del Jordán.

Explicación del versículo

Las diez porciones corresponden al reparto que se viene explicando, incluida la herencia de las hijas de Zelofehad. El versículo siguiente vincula expresamente el resultado con el hecho de que las descendientes de Manasés heredaron entre sus hijos varones. El detalle familiar afecta, por tanto, a la manera en que se cuenta la herencia.

Una explicación del total es contar las cinco líneas de la lista del versículo 2 distintas de Hefer y las cinco herederas de la rama de Hefer representada por Zelofehad. Así se entiende la relación entre los seis nombres de clanes y las diez porciones. El pasaje no describe, sin embargo, los linderos de cada parcela familiar ni todas las subdivisiones posibles de esos linajes.

«Además de» mantiene separada la tierra de Galaad y Basán, situada al oriente del Jordán. Josué 13:29–31 ya había relatado aquella asignación. Las diez porciones no deben emplearse para borrar la herencia oriental o para afirmar que toda la tribu quedó concentrada al oeste.

El número de porciones no aporta una medida de superficie. El versículo no declara que cada una tuviera igual extensión, igual población o los mismos recursos. Su propósito es dar cuenta de la distribución familiar y distinguirla de la tierra que la tribu ya había recibido.

Exégesis del pasaje

חַבְלֵי מְנַשֶּׁה, ḥavle Menasheh, son «las porciones de Manasés». El vocabulario de ḥevel, relacionado con la cuerda y la porción delimitada, se utiliza aquí para las partes asignadas, no para una longitud expresada en una unidad concreta.

עֲשָׂרָה, ʿasarah, significa «diez», y לְבַד, levad, introduce lo que queda aparte: Galaad y Basán. La distinción pertenece al propio recuento y no es una suma de ciudades individuales.

6

porque las hijas de Manasés recibieron una herencia entre sus hijos varones. La tierra de Galaad fue para los demás hijos de Manasés.

📘 Estudio de Josué 17:6

Las descendientes de Manasés heredan dentro de su tribu

La explicación del total confirma la inclusión de las hijas de Zelofehad y vuelve a distinguir la porción oriental.

Explicación del versículo

El «porque» enlaza este versículo con las diez porciones del anterior. La inclusión de las hijas tiene consecuencias reales en la distribución: no se limita a una mención favorable ni a una promesa sin asignación. Recibieron una herencia entre los descendientes varones de la tribu.

«Hijas de Manasés» designa aquí a las mujeres de su descendencia tratadas en los versículos 3–4. No introduce un nuevo grupo de hijas inmediatas del antepasado Manasés. La genealogía ya había precisado su relación con Zelofehad, Hefer, Galaad y Maquir.

La continuidad de la herencia dentro de la tribu había sido atendida en Números 36:1–12. Allí se reconoce la disposición dada a las hermanas y se establece que su matrimonio sea dentro del clan de la tribu paterna para que la tierra no pase a otra tribu. El cierre relata que ellas cumplieron esa orden.

La referencia final a Galaad recuerda la asignación a los demás descendientes de Manasés al otro lado del Jordán. El libro mantiene la identidad de la tribu a través de sus grupos familiares y sus dos zonas de herencia. No transforma la concesión a las hermanas en una apropiación de toda la tierra oriental.

El caso queda cerrado como una aplicación de la palabra de Jehová que atiende a una situación familiar concreta. La administración de la herencia respeta tanto la inclusión de las mujeres reconocida en Números 27 como la continuidad tribal explicada en Números 36.

Exégesis del pasaje

בְּנוֹת מְנַשֶּׁה, benot Menasheh, significa «las hijas de Manasés», con el alcance de descendientes femeninas que fija el contexto. «Hijos» e «hijas» pueden expresar pertenencia a un linaje más allá de una sola generación.

נָחֲלוּ נַחֲלָה, naḥalu naḥalah, es «heredaron una herencia». La repetición de la raíz subraya el hecho efectivo de recibir una porción, en consonancia con la asignación narrada en el versículo 4.

7

El límite de Manasés iba desde Aser hasta Micmetat, que está frente a Siquem; el límite seguía hacia el sur, hasta los habitantes de En-tapúa.

📘 Estudio de Josué 17:7 · Límites y ciudades de Manasés

Micmetat y En-tapúa orientan el límite de Manasés

El capítulo pasa de las porciones familiares a una descripción territorial que enlaza con los límites de Efraín.

Explicación del versículo

La frase comienza con Aser y se concentra después en Micmetat, situada frente a Siquem. Son referencias para el trazado de Manasés. La colindancia con las tribus de Aser e Isacar recibirá una formulación más amplia en el versículo 10; esta línea no enumera las ciudades de esas tribus.

Micmetat ya aparecía en Josué 16:6 dentro de la descripción de Efraín. La referencia compartida permite relacionar ambas porciones. El lector debe reunir los datos complementarios de los dos capítulos, en vez de tratar cada frontera como un conjunto sin contacto con las demás.

Desde ese punto el límite sigue hacia el sur, hasta los habitantes de En-tapúa. La mención de los habitantes utiliza una comunidad como referencia del espacio. No describe una visita personal de los jefes ni relata un combate contra ellos.

En-tapúa prepara la aclaración sobre Tapúa del versículo siguiente. Allí se distinguirán la tierra circundante de Manasés y la ciudad de Efraín. El paso entre ambas líneas muestra que la precisión del reparto incluye tanto la posición del límite como la pertenencia de asentamientos concretos.

Exégesis del pasaje

עַל פְּנֵי שְׁכֶם, ʿal pene Shekhem, significa «frente a Siquem». La expresión sitúa Micmetat respecto de un lugar conocido, sin dar una distancia medida.

אֶל הַיָּמִין, ʾel hayyamin, es literalmente «hacia la derecha». En esta orientación geográfica se expresa como «hacia el sur», conforme a la perspectiva que coloca el oriente al frente.

עֵין תַּפּוּחַ, ʿEn Tappuaḥ, corresponde a En-tapúa. El elemento ʿen significa «fuente» y forma parte del nombre; la frase no atribuye una actividad especial a cada habitante.

8

La tierra de Tapúa pertenecía a Manasés, pero Tapúa, junto al límite de Manasés, pertenecía a los hijos de Efraín.

📘 Estudio de Josué 17:8

La tierra de Tapúa y la ciudad tienen asignaciones distintas

El versículo aclara un caso concreto de la relación territorial entre Manasés y Efraín.

Explicación del versículo

La tierra de Tapúa pertenecía a Manasés, mientras que Tapúa, junto al límite, pertenecía a Efraín. La oposición entre ambas frases es deliberada: el texto distingue la zona designada por el nombre de la ciudad y el asentamiento mismo.

Esta aclaración desarrolla lo dicho en Josué 16:9 acerca de ciudades de Efraín dentro de la herencia de Manasés. No es necesario hacer desaparecer una de las asignaciones para que la otra sea válida. El reparto reconoce una pertenencia urbana particular dentro de un marco territorial más amplio.

Tapúa también figuraba como punto inicial de un tramo del límite de Efraín en Josué 16:8. La presente explicación permite entender esa referencia sin concluir que toda la tierra alrededor de la ciudad deba pertenecer por ello a la misma tribu.

El libro no relata aquí una disputa por Tapúa ni una expropiación posterior. Explica la distribución que ha sido establecida. La cercanía de ambas tribus y sus asignaciones entrelazadas forman parte del modo concreto en que se describe la herencia.

Esta distinción también limita lo que puede dibujarse a partir de una sola línea: el pasaje no proporciona los linderos de todos los campos de Tapúa ni una medida de su territorio. La pertenencia expresada es precisa, aunque su extensión no quede cuantificada.

Exégesis del pasaje

אֶרֶץ תַּפּוּחַ, ʾerets Tappuaḥ, es «la tierra de Tapúa». ʾErets señala aquí el territorio o zona de ese nombre.

La segunda mención, וְתַפּוּחַ, ve-Tappuaḥ, «pero Tapúa», contrasta la ciudad con la tierra recién nombrada. Las referencias a Manasés y Efraín distribuyen esos dos alcances del nombre.

9

El límite bajaba al torrente de Caná, al sur del torrente. Estas ciudades pertenecían a Efraín, en medio de las ciudades de Manasés; el límite de Manasés estaba al norte del torrente y terminaba en el mar.

📘 Estudio de Josué 17:9

El torrente de Caná y las ciudades asignadas a Efraín

La descripción combina el trazado junto al torrente con la precisión sobre ciudades de Efraín dentro de la porción de Manasés.

Explicación del versículo

El límite desciende hacia el torrente de Caná y se relaciona con su lado sur. La frase vuelve después a situar el límite de Manasés al norte del torrente y lo prolonga hasta el mar. El cauce proporciona una referencia compartida para la relación entre las dos porciones.

En medio de esa descripción se recuerda que ciertas ciudades pertenecían a Efraín, aunque se encontraran entre las ciudades de Manasés. El dato corresponde a Josué 16:9 y a la distinción de Tapúa en el versículo anterior. El límite general no elimina las asignaciones particulares que el libro establece.

«Estas ciudades» remite a las comprendidas en esa precisión, sin ofrecer aquí una lista completa por nombre. No debe ampliarse la frase hasta afirmar que todas las ciudades de Manasés fueron entregadas a Efraín. El propio texto conserva la herencia de las dos tribus.

La llegada al mar corresponde también al tramo occidental de Josué 16:8. Ambos capítulos utilizan el torrente y la costa para describir el contacto de sus territorios. La información es complementaria, aunque no contenga todos los detalles necesarios para reconstruir cada campo y cada aldea.

Exégesis del pasaje

נֶגְבָּה לַנַּחַל, negbah lannaḥal, significa «al sur del torrente». Aquí negbah expresa una dirección; no traslada estas ciudades a la región del Neguev descrita para Judá.

מִצְּפוֹן לַנַּחַל, mitstsefon lannaḥal, es «al norte del torrente». El contraste norte-sur organiza la descripción territorial, mientras que la asignación de ciudades introduce la precisión de pertenencia tribal.

10

Al sur era de Efraín y al norte era de Manasés, y el mar era su límite. Al norte colindaban con Aser, y al oriente, con Isacar.

📘 Estudio de Josué 17:10

Efraín al sur y Manasés al norte

El resumen ofrece la relación general entre las porciones de los hijos de José y sus vecinos, sin borrar las asignaciones particulares de ciudades.

Explicación del versículo

La primera frase sitúa a Efraín al sur y a Manasés al norte. Es el marco general que permite ordenar las referencias al torrente de Caná y a las ciudades del límite. El texto ha explicado ya que algunas ciudades de Efraín se encuentran dentro de la porción de Manasés, de modo que el resumen debe leerse con esas precisiones.

El mar constituye el límite occidental de la porción que se está describiendo. La llegada a la costa había aparecido en el versículo anterior y en Josué 16:8. No se trata de otra porción al otro lado del mar ni de una nueva travesía del pueblo.

La referencia a Aser por el norte y a Isacar por el oriente introduce las relaciones con otras tribus. El capítulo no ofrece todavía todos sus respectivos repartos; los nombres permiten situar a Manasés dentro del conjunto de Israel.

El versículo siguiente añadirá ciudades de Manasés en el ámbito de Isacar y Aser. Así como había ciudades de Efraín entre las de Manasés, el reparto reconoce pertenencias urbanas que necesitan precisarse junto a los límites generales. El resumen geográfico y esas excepciones forman una descripción conjunta de la herencia.

Exégesis del pasaje

נֶגְבָּה, negbah, «hacia el sur», y צָפוֹנָה, tsafonah, «hacia el norte», establecen la relación de las dos porciones. Aquí son orientaciones, no nombres de nuevas tribus.

יִפְגְּעוּן, yifgeʿun, expresa que los territorios «tocan» o «colindan». El verbo describe contacto entre sus límites; no introduce por sí mismo un conflicto con Aser o Isacar.

11

En Isacar y en Aser, Manasés tenía Bet-seán y sus pueblos, Ibleam y sus pueblos, a los habitantes de Dor y sus pueblos, a los habitantes de Endor y sus pueblos, a los habitantes de Taanac y sus pueblos, y a los habitantes de Meguido y sus pueblos: las tres regiones.

📘 Estudio de Josué 17:11

Ciudades de Manasés en el ámbito de Isacar y Aser

La herencia de Manasés comprende ciudades y poblaciones vinculadas a ellas fuera del contorno general recién descrito.

Explicación del versículo

La lista nombra Bet-seán, Ibleam, Dor, Endor, Taanac y Meguido. Cada centro aparece con sus pueblos, y varias entradas mencionan expresamente a los habitantes. La herencia comprende comunidades y su entorno, aunque el versículo no enumere por separado cada población dependiente.

Estas pertenencias se sitúan «en Isacar y en Aser». El dato amplía el resumen del límite: una ciudad puede asignarse a Manasés dentro del ámbito territorial relacionado con otra tribu. Esa forma de distribución es comparable, en su estructura, a las ciudades de Efraín dentro de Manasés mencionadas en Josué 16:9.

Taanac, Meguido y Dor figuraban ya entre los nombres de la relación de reyes derrotados en Josué 12:21–23. La lista de reyes y la asignación territorial no deben confundirse con una ocupación definitiva: el versículo siguiente explicará que Manasés no pudo expulsar a los habitantes de estas ciudades.

Bet-seán reaparecerá en el relato de la muerte de Saúl y la recuperación de su cuerpo por los hombres de Jabes, en 1 Samuel 31:8–13. Taanac y Meguido serán también referencias de la batalla recordada en Jueces 5:19–22. Son episodios posteriores en lugares cuya asignación se registra aquí.

La expresión final «las tres regiones» presenta una dificultad de interpretación. Hay seis centros nombrados, de modo que no puede leerse simplemente como si el versículo hubiera enumerado solo tres ciudades. El texto no permite identificar con certeza, a partir de esta frase sola, el alcance exacto de esa agrupación final.

Exégesis del pasaje

Las expresiones con וּבְנוֹתֶיהָ, uvenoteha, literalmente «y sus hijas», designan pueblos vinculados a una ciudad. Su empleo territorial no habla de hijas humanas ni cuenta generaciones familiares.

שְׁלֹשֶׁת הַנָּפֶת, sheloshet hannafet, es la frase traducida «las tres regiones». El último término también se ha entendido en relación con una designación Nafet. Su referente exacto es incierto; esta cuestión no autoriza a eliminar nombres de la lista ni a presentar una división concreta en tres distritos como si estuviera explicada expresamente.

12

Los hijos de Manasés no pudieron expulsar a los habitantes de estas ciudades, y los cananeos persistieron en habitar en aquella tierra.

📘 Estudio de Josué 17:12

Los habitantes cananeos permanecen en las ciudades asignadas

El autor distingue de inmediato la herencia de Manasés de su capacidad efectiva para ocupar las ciudades mencionadas.

Explicación del versículo

«Estas ciudades» remite al grupo del versículo 11. Aunque se asignan a Manasés, sus habitantes cananeos no fueron expulsados. La explicación evita que la sola pertenencia en la lista sea tomada como prueba de que todas estaban ya bajo una ocupación completa.

El texto presenta dos aspectos de la dificultad: los de Manasés no pudieron expulsarlos y los cananeos persistieron en habitar la tierra. La resistencia de quienes permanecen forma parte de la situación, sin que el autor detalle aquí cada combate o cada intento.

La noticia corresponde a Jueces 1:27, que vuelve a nombrar varias de estas ciudades y la persistencia cananea. Ambos pasajes conservan la distancia entre la asignación territorial y la posesión conseguida; no ofrecen una cronología exhaustiva de cada localidad.

La incapacidad registrada aquí no es la última palabra del capítulo. El versículo siguiente hablará del aumento de la fuerza de Israel, y el diálogo final animará a los hijos de José a avanzar en su herencia. Es necesario seguir la narración para distinguir dificultad presente, fortalecimiento posterior y responsabilidad de actuar.

Exégesis del pasaje

וְלֹא יָכְלוּ, velo yakhelu, significa «y no pudieron». Aquí la falta de capacidad se expresa de manera directa; el versículo siguiente contrastará esa situación con el momento en que Israel se hizo fuerte.

וַיּוֹאֶל, vayyoʾel, comunica en este contexto la determinación o persistencia del cananeo en permanecer. El singular «el cananeo» tiene alcance colectivo y se refiere a la población que continúa habitando la tierra.

13

Cuando los hijos de Israel se hicieron fuertes, sometieron a los cananeos a trabajos forzados, pero no llegaron a expulsarlos.

📘 Estudio de Josué 17:13

La fuerza aumenta, pero la expulsión sigue sin realizarse

El cambio de capacidad militar produce subordinación laboral de los cananeos, sin completar lo que el relato sigue señalando como pendiente.

Explicación del versículo

«Cuando los hijos de Israel se hicieron fuertes» introduce un cambio respecto de la incapacidad del versículo anterior. La situación no permaneció igual en todos sus aspectos: Israel llegó a ejercer suficiente poder para imponer trabajo obligatorio a la población cananea.

Aun con esa fuerza, no llegaron a expulsarla. El contraste pertenece al propio relato y no debe diluirse al describir la subordinación como si fuera idéntica a la posesión requerida. El autor registra tanto el aumento del dominio como la continuidad de una tarea sin cumplir.

La designación «hijos de Israel» amplía la expresión más allá del nombre de Manasés, aunque el caso se encuentra dentro de su reparto. Jueces 1:27–28 reproduce la misma secuencia: permanencia cananea y posterior imposición de trabajos forzados cuando Israel se fortalece.

El versículo no especifica cuánto tiempo transcurrió entre ambas situaciones ni qué responsables decidieron cada medida. Tampoco explica una motivación económica individual. Lo que afirma con claridad es que la fuerza adquirida se tradujo en subordinación, mientras que la expulsión no se llevó a cabo.

Exégesis del pasaje

חָזְקוּ, ḥazequ, significa «se hicieron fuertes». La forma describe un cambio de capacidad y prepara el contraste con lo que no realizaron.

לָמַס, lammas, se refiere a la prestación obligatoria impuesta. En este contexto corresponde al trabajo forzado de una población subordinada, como en Josué 16:10.

וְהוֹרֵשׁ לֹא הוֹרִישׁוֹ, vehoresh lo horisho, refuerza la negación de la expulsión mediante la repetición de la raíz verbal. La frase insiste en que no se consumó, a pesar del poder que Israel había alcanzado.

Aplicación: usa con fidelidad la capacidad recibida

Disponer de más capacidad no garantiza por sí solo una respuesta fiel. Santiago 1:22–25 llama a poner por obra la palabra recibida. Examina cómo empleas tus recursos y tu autoridad, y deja que la enseñanza del Señor corrija tus decisiones.

Jesucristo enseñó a ejercer el liderazgo sirviendo y entregó su vida como rescate por muchos, según Marcos 10:42–45. Desde la gracia que recibes en él, usa tus fuerzas para procurar el bien de otros. La gratitud al Salvador debe dar fruto en un servicio responsable, en lugar de convertir una mayor capacidad en ventaja para aprovecharte del prójimo.

14

Los hijos de José hablaron a Josué y dijeron: «¿Por qué me has dado como herencia una sola parte por sorteo y una sola porción, siendo yo un pueblo numeroso, pues Jehová me ha bendecido hasta ahora?».

📘 Estudio de Josué 17:14 · Los hijos de José piden más espacio

Una casa numerosa cuestiona la porción recibida

Efraín y Manasés presentan conjuntamente a Josué su necesidad de espacio y la relacionan con la bendición de Jehová.

Explicación del versículo

Los interlocutores son «los hijos de José», es decir, las dos tribus que el versículo 17 nombrará expresamente. Hablan como una casa unida y presentan su petición en singular: «me has dado», «soy un pueblo numeroso». No se trata de un individuo que solicite para sí toda la tierra.

La queja se concentra en recibir «una sola parte» y «una sola porción». Esto expresa cómo valoran la asignación común respecto de su población. No elimina las dos tribus, las porciones familiares ni las ciudades que los capítulos 16–17 han descrito. El reclamo es que el espacio disponible les parece insuficiente.

Ellos reconocen a Jehová como quien los ha bendecido. La referencia es coherente con la bendición sobre la descendencia de José en Génesis 48:15–20. Dentro de su argumento, la multitud del pueblo debería corresponderse con una herencia capaz de sostenerlo.

El relato no califica expresamente su petición de codicia ni ofrece el pensamiento íntimo de cada jefe. Josué responderá tomando en serio que son numerosos y señalándoles el trabajo y la resistencia que deben afrontar para aprovechar su porción. La respuesta debe leerse antes de decidir qué salida propone el pasaje.

El diálogo enlaza la bendición recibida con la responsabilidad pendiente. Hasta ahora se han trazado límites y señalado ciudades aún no ocupadas plenamente; la conversación muestra que el reparto no evita las decisiones y tareas necesarias para habitar la tierra.

Exégesis del pasaje

גּוֹרָל אֶחָד וְחֶבֶל אֶחָד, goral ʾeḥad veḥevel ʾeḥad, es «una sola suerte y una sola porción». La repetición de «una» pone de relieve la insuficiencia que alegan; no da una medida exacta de superficie.

בֵּרְכַנִי יְהוָה, berekhani YHWH, significa «Jehová me ha bendecido». El singular reúne a la casa de José en una voz colectiva. La afirmación es parte de su petición, no una promesa nueva pronunciada por Josué en ese momento.

15

Josué les dijo: «Si eres un pueblo numeroso, sube al bosque y despeja allí terreno para ti, en la tierra de los ferezeos y de los refaítas, porque la región montañosa de Efraín te queda estrecha».

📘 Estudio de Josué 17:15

Josué dirige la petición hacia una tarea concreta

La respuesta relaciona la numerosa población con la capacidad de despejar el bosque y avanzar en la tierra asignada.

Explicación del versículo

Josué recoge el argumento de sus interlocutores: «Si eres un pueblo numeroso». No les contesta como si su población careciera de importancia. Les muestra que esa misma multitud también supone capacidad para asumir una tarea que no se limita a pedir una porción adicional ya preparada.

La orden es subir al bosque y despejar terreno. La región montañosa de Efraín les resulta estrecha, pero hay un espacio que requiere trabajo para ser aprovechado. La herencia recibida no aparece como una superficie totalmente acondicionada en la que toda dificultad haya sido resuelta de antemano.

La tierra se relaciona con los ferezeos y los refaítas. El pasaje no describe un bosque deshabitado ni una excursión sin oposición. El versículo 18 volverá a unir el desmonte con la expulsión de los cananeos; ambas cuestiones forman parte de la respuesta.

Josué tampoco ordena aquí quitar a otra tribu su herencia para resolver la estrechez de José. La dirección de su respuesta es desarrollar y ocupar el territorio que tienen por delante. Las referencias concretas a bosque, población y habitantes de la tierra sostienen ese sentido.

El relato prepara una objeción: los hijos de José señalarán que la montaña no les basta y que los valles presentan una resistencia militar fuerte. Por eso esta orden inicial debe leerse dentro del diálogo completo, hasta la afirmación final de Josué.

Exégesis del pasaje

וּבֵרֵאתָ, uvereta, significa aquí «despejarás» o «abrirás terreno», con el bosque como contexto. Esta forma verbal se refiere al desmonte; no atribuye a las personas el poder de crear tierra de la nada.

אָץ לְךָ, ʾats lekha, expresa que el territorio «te queda estrecho». Describe la relación entre la población y el espacio que considera disponible, no una falta de valor de la tierra como don de Jehová.

16

Los hijos de José dijeron: «La región montañosa no nos basta, y todos los cananeos que habitan en la tierra del valle tienen carros de hierro, tanto los que están en Bet-seán y en sus pueblos como los que están en el valle de Jezreel».

📘 Estudio de Josué 17:16

La objeción de José incluye los carros de hierro

Los representantes insisten en la insuficiencia de la montaña y señalan la fuerza de los cananeos en los valles.

Explicación del versículo

La respuesta de los hijos de José reúne dos dificultades. Por un lado, la región montañosa no les basta. Por otro, los cananeos del valle cuentan con carros de hierro. El problema no se reduce a encontrar más superficie en un mapa: también deben afrontar el poder de quienes habitan allí.

Bet-seán y sus pueblos, junto con el valle de Jezreel, concretan el escenario de su preocupación. Bet-seán figuraba entre las ciudades asignadas a Manasés en el versículo 11, y los versículos 12–13 ya habían señalado la persistencia cananea. La objeción retoma así una dificultad que el narrador ha reconocido.

La mención de carros hace visible una ventaja militar del adversario. El texto no los presenta como seres sobrenaturales ni describe con detalle su fabricación. La oposición entre bosque montañoso y tierra del valle ayuda a seguir las dos clases de tarea que se están discutiendo.

Josué responderá a esta objeción sin negar que los cananeos son fuertes o que poseen carros. En el versículo 18 repetirá ambos datos y afirmará que podrán expulsarlos. El contraste del diálogo es entre considerar decisiva la dificultad y afrontar la herencia con la confianza y la acción requeridas.

Deuteronomio 20:1–4 ya había enseñado a Israel a no dejarse dominar por el temor ante caballos, carros o un ejército superior, porque Jehová iba con su pueblo. Esa instrucción proporciona el marco de confianza, sin convertir cada deseo humano de conquista en una promesa divina.

Exégesis del pasaje

רֶכֶב בַּרְזֶל, rekhev barzel, es «carros de hierro». La expresión destaca el hierro asociado a ese equipo militar; por sí sola no especifica el material de cada pieza ni su diseño.

לֹא יִמָּצֵא לָנוּ הָהָר, lo yimmatseʾ lanu hahar, expresa en este contexto que la montaña no les resulta suficiente. No niegan que exista una región montañosa: objetan que resuelva por sí sola su necesidad de espacio.

17

Josué dijo a la casa de José, a Efraín y a Manasés: «Eres un pueblo numeroso y tienes gran fuerza; no tendrás una sola parte por sorteo,

📘 Estudio de Josué 17:17

Josué reconoce la fuerza de la casa de José

La respuesta se dirige expresamente a Efraín y Manasés, y transforma el argumento de su gran población en un llamado a avanzar.

Explicación del versículo

El autor identifica a los destinatarios: la casa de José, formada por Efraín y Manasés. La aclaración confirma que ambos intervienen en la petición del versículo 14. El singular del diálogo reúne a esa casa sin borrar la identidad de las dos tribus.

Josué concede dos hechos: son un pueblo numeroso y tienen gran fuerza. La respuesta no depende de negar su población ni de minimizarla. Les hace ver que la bendición invocada en su petición también implica medios para afrontar el trabajo y la resistencia que han descrito.

«No tendrás una sola parte por sorteo» debe leerse con el versículo siguiente. Josué señala que la región montañosa, incluido el bosque que deben despejar y sus extremos, será suya. La amplitud de la herencia se desarrollará mediante esa tarea; el pasaje no enumera aquí una nueva transferencia de ciudades de otra tribu.

La fuerza reconocida no sustituye la fidelidad de Jehová como fundamento del reparto. Desde Josué 1:3–6, la tierra se presenta como don prometido por él. En este diálogo, contar con recursos humanos y confiar en la promesa no se convierten en caminos excluyentes: la respuesta exige actuar con los medios recibidos.

La objeción sobre los carros de hierro todavía necesita respuesta, y llegará en la última frase del capítulo. Por eso no conviene aislar esta afirmación de fuerza como si fuera una garantía de que toda dificultad ya hubiera desaparecido.

Exégesis del pasaje

בֵּית יוֹסֵף, bet Yosef, es «casa de José», con alcance familiar y tribal. La frase no designa un edificio ni una residencia particular.

כֹחַ גָּדוֹל, koaḥ gadol, significa «gran fuerza» o «gran capacidad». En el contexto sostiene el llamado a despejar terreno y afrontar al adversario; no es una afirmación de autosuficiencia desligada de la historia de la promesa.

18

sino que la región montañosa será tuya. Aunque es bosque, tú lo despejarás y poseerás sus extremos, porque expulsarás a los cananeos, aunque tengan carros de hierro y sean fuertes».

📘 Estudio de Josué 17:18

Despejar el bosque y afrontar una resistencia fuerte

Josué termina el diálogo uniendo la amplitud de la herencia con el trabajo de sus habitantes y la confianza ante el poder cananeo.

Explicación del versículo

La región montañosa será de la casa de José. Que esté cubierta de bosque no anula su pertenencia, pero sí requiere una labor concreta: despejar el terreno. El don de la tierra y la tarea de hacerla habitable aparecen juntos en la respuesta.

«Poseerás sus extremos» amplía la atención más allá de lo que ya consideran disponible. Josué no limita su futuro al espacio acondicionado que tienen a la vista. Al mismo tiempo, la frase se refiere a la herencia tratada en el diálogo; no autoriza una expansión sin límites hacia cualquier territorio que deseen.

La respuesta incluye expresamente a los cananeos. El bosque no era presentado como un lugar sin habitantes ni oposición. Despejar terreno y expulsar a quienes resistían forman parte del desafío histórico de ocupar la porción que había sido asignada.

Josué repite los dos elementos de la objeción: los carros de hierro y la fuerza de los cananeos. No afirma que los carros no existan ni que el adversario sea débil. La seguridad que transmite permite actuar ante una dificultad real, dentro de la promesa que gobierna el reparto.

El propio libro había narrado la victoria sobre una coalición con numerosos caballos y carros en Josué 11:4–9. Allí Jehová alentó a Josué y entregó al enemigo. Ese antecedente ayuda a entender por qué la superioridad de equipo no es tratada aquí como una sentencia definitiva de fracaso.

El capítulo había registrado ciudades no ocupadas plenamente y una petición de más espacio. Su cierre no oculta esos problemas: dirige a la casa de José hacia el trabajo y la acción que aún tenía por delante. La herencia recibida debe traducirse en una respuesta perseverante.

Exégesis del pasaje

וּבֵרֵאתוֹ, uvereto, significa «lo despejarás», referido al bosque. La acción indicada es específica y exigente; no equivale a esperar que el terreno se acondicione sin intervención de sus habitantes.

תֹּצְאֹתָיו, totseʾotav, designa sus extremos o salidas. En este contexto expresa la extensión que alcanzará la posesión, no una cantidad de nuevas parcelas familiares que el versículo no enumera.

La frase con כִּי חָזָק הוּא, ki ḥazaq hu, se traduce aquí «aunque sean fuertes». El valor concesivo expresa el contraste de la respuesta: la fuerza cananea es reconocida y, aun así, Josué afirma que la casa de José podrá expulsarla.

Aplicación: persevera en la dependencia de Jesucristo

El ánimo de Josué nace del don de la tierra que Jehová había prometido a Israel y se concreta en una tarea definida. Escucha la palabra de Dios, reconoce los medios que has recibido y actúa con fidelidad ante las dificultades, sin convertir la promesa dada a Israel en una garantía para cualquier proyecto personal.

Jesucristo enseña en Juan 15:4–5 que el fruto depende de permanecer en él. Filipenses 2:12–13 une la obediencia de los creyentes con la acción de Dios que produce el querer y el actuar. Persevera, trabaja y obedece como respuesta a su gracia; tu esperanza de salvación descansa en Cristo y en su obra.

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