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Levítico

Capítulo 17
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Levítico

Introducción a Levítico

Al terminar Éxodo, la gloria de Jehová llena el tabernáculo. Levítico comienza con el Señor hablando desde esa tienda. El pueblo ha sido liberado de Egipto y Dios habita en medio de él; ahora necesita aprender cómo acercarse, recibir purificación y vivir en consonancia con su santidad.

Las instrucciones sobre ofrendas, sacerdotes, alimentos, lavamientos, relaciones y tiempos de celebración pertenecen a esa vida de pacto. El libro reúne el culto y la conducta cotidiana: la presencia del Señor tiene implicaciones para el altar, pero también para el trato al vecino, al trabajador, al pobre y al extranjero.

El nombre y la continuidad de la historia

El nombre hebreo del libro procede de su primera palabra, wayyiqrāʾ, «y llamó». El título «Levítico» lo relaciona con Leví y con el ámbito sacerdotal, aunque sus enseñanzas se dirigen a toda la comunidad. Los sacerdotes de la familia de Aarón tienen responsabilidades particulares; el resto de Israel también debe conocer y obedecer las disposiciones que recibe por medio de Moisés.

El escenario principal sigue siendo el desierto de Sinaí. Éxodo fecha el montaje del tabernáculo en el primer día del primer mes del segundo año, y Números comienza con una comunicación divina en el primer día del segundo mes de ese año. Levítico queda situado narrativamente entre esos momentos, mientras Israel permanece junto al monte. El libro también recoge instrucciones para cuando entre en la tierra, como las del reposo de los campos.

Autoría y grado de certeza

Levítico forma parte del Pentateuco, tradicionalmente vinculado con Moisés. El propio texto presenta sus mandatos como palabras que Jehová comunica a Moisés para Israel; en algunos discursos interviene también Aarón como destinatario. El resumen final vuelve a situar los mandamientos en el Sinaí, dados por medio de Moisés. Ese es el marco de autoridad que el libro afirma expresamente.

El texto no ofrece una fecha de composición ni describe todo el proceso por el cual sus instrucciones adquirieron su forma escrita final. Conviene distinguir ese asunto de la ambientación de los acontecimientos: el escenario del Sinaí es explícito, mientras que la fecha y las etapas de la redacción no se detallan dentro del libro.

Destinatarios y propósito

La comunidad de Israel debe aprender a vivir delante del Dios que la ha rescatado. El Señor se presenta como quien rompió su yugo de esclavitud y promete andar en medio de ella. La obediencia se desarrolla dentro de esa relación recibida; las disposiciones de santidad no son el precio con el que Israel consigue por primera vez la atención de Dios.

Los sacerdotes deben distinguir entre lo santo y lo común, entre lo puro y lo impuro, y enseñar los estatutos al pueblo. Las ofrendas y los procedimientos de purificación permiten atender situaciones concretas del culto; los mandamientos sobre la vida diaria ordenan las relaciones de una comunidad que pertenece al Señor. La santidad une cercanía, responsabilidad y servicio.

Forma literaria y desarrollo

Predominan los discursos legales, introducidos por fórmulas que identifican al Señor como quien habla y a Moisés como mediador. Las instrucciones presentan casos y distinguen condiciones: el tipo de ofrenda, los recursos de la persona, la responsabilidad del sacerdote o la clase de impureza. Las repeticiones ayudan a comparar situaciones y a reconocer diferencias importantes.

También hay narración, especialmente en la consagración de Aarón y de sus hijos y en el comienzo de su servicio. La muerte de Nadab y Abiú muestra la gravedad de acercarse a Dios desatendiendo su mandato. El libro combina así enseñanza y acontecimientos que hacen visible la responsabilidad del ministerio.

Cómo avanza el libro

  • Levítico 1–7: las principales ofrendas y las responsabilidades de quienes las presentan y de los sacerdotes.
  • Levítico 8–10: consagración de Aarón y sus hijos, comienzo del servicio y muerte de Nadab y Abiú.
  • Levítico 11–15: distinciones de pureza e impureza y procedimientos relacionados con alimentos, parto, afecciones de la piel y flujos corporales.
  • Levítico 16: el Día de la Expiación y la purificación del santuario y del pueblo.
  • Levítico 17–22: sangre, vida, conducta sexual, justicia, amor al prójimo, santidad sacerdotal y cuidado de las ofrendas.
  • Levítico 23–24: tiempos señalados, servicio de lámparas y pan, y disposiciones relativas al nombre del Señor y a la justicia.
  • Levítico 25: reposo de la tierra, jubileo, posesiones y responsabilidades hacia el hermano empobrecido.
  • Levítico 26: bendiciones del pacto, consecuencias de la desobediencia y memoria de la fidelidad de Dios.
  • Levítico 27: votos y disposiciones sobre personas, animales, bienes y otras dedicaciones al Señor.

Claves para comprender sus enseñanzas

La santidad nace de quién es Dios. «Serán santos, porque yo, Jehová su Dios, soy santo» dirige la vida de toda la comunidad. La santidad comprende lo que se presenta en el santuario y la forma de tratar a otros. Dejar alimento para el necesitado, pagar al trabajador, juzgar sin favoritismos y amar al prójimo forman parte del mismo llamado.

La expiación es una provisión de Dios. Levítico 17:11 relaciona la sangre con la vida y declara que Dios la ha dado sobre el altar para hacer expiación. Los sacrificios pertenecen al modo que él establece para atender el pecado y la impureza en medio del pueblo. Cada clase de ofrenda debe entenderse por su función propia: no todas se preparan de la misma manera ni responden a la misma situación.

Impureza ritual y culpa moral deben distinguirse. Algunas situaciones de impureza surgen de procesos corporales ordinarios, como los vinculados al parto. El estado ritual afecta al acceso al santuario sin significar por sí mismo que la persona haya cometido una falta moral. El libro también trata pecados y transgresiones; por eso es necesario atender a la situación concreta, a lo que debe purificarse y a la respuesta que se ordena.

El pacto abarca toda la vida. Los tiempos de reposo y celebración, el uso de la tierra y las relaciones económicas recuerdan que Israel vive ante su Dios. Las advertencias del capítulo 26 muestran que la desobediencia tiene consecuencias; su cierre mantiene la memoria de las promesas a los patriarcas y de la fidelidad del Señor incluso en medio del juicio.

Levítico y Jesucristo

El Nuevo Testamento retoma este lenguaje para presentar la obra de Jesús. Hebreos explica que la repetición de sacrificios no podía dar la purificación definitiva de la conciencia, y anuncia que Cristo obtuvo redención eterna mediante su propia sangre. Su ofrenda, hecha de una vez para siempre, es el fundamento de nuestra confianza para acercarnos a Dios. La salvación es por su gracia mediante la fe en él, nuestro Señor y único Salvador.

Pedro une el llamado a ser santos con el rescate recibido mediante la sangre preciosa de Cristo, descrito como un cordero sin defecto y sin mancha. La obediencia es la respuesta a ese rescate. La relación con Levítico se desarrolla desde esas conexiones bíblicas, respetando también la función histórica de cada instrucción en el culto de Israel.

Jesús cita el mandato de amar al prójimo como a uno mismo al enseñar cuáles son los mayores mandamientos. La vida consagrada al Padre incluye amor, justicia y misericordia. El Espíritu Santo nos guía conforme a la verdad de Dios y a la obra de Jesucristo; la enseñanza de santidad debe conducir a una vida rendida al Señor y al cuidado de las personas.

Orientación para tu lectura

Al comenzar una instrucción, observa quién debe actuar, qué presenta, dónde lo hace y con qué finalidad. Distingue las tareas de la persona que lleva la ofrenda y las del sacerdote. Cuando se repita un procedimiento, busca qué se mantiene y qué cambia; a menudo esa diferencia explica el sentido de la nueva situación.

Lee los términos «santo», «puro», «impuro», «pecado» y «expiación» dentro de cada contexto. Las notas te ayudarán a conocer el vocabulario original y las costumbres que necesiten explicación. Después considera cómo el Nuevo Testamento desarrolla la relación con Cristo antes de trasladar directamente una disposición ritual a tu vida. Busca comprender la santidad de Dios, la provisión de su gracia y la respuesta de fe y obediencia que te corresponde.

Relaciones bíblicas

  • Éxodo 40:34–35: la gloria llena la tienda desde la que Dios hablará.
  • Levítico 7:37–38: resumen de las ofrendas y su marco en el Sinaí.
  • Levítico 10:8–11: discernimiento y enseñanza sacerdotal.
  • Levítico 17:11: la vida, la sangre y la expiación.
  • Levítico 19:9–18: santidad y trato al prójimo.
  • Levítico 26:40–45: confesión y fidelidad al pacto.
  • Hebreos 9:11–15: la redención y el nuevo pacto por medio de Jesucristo.
  • Hebreos 10:1–14: la ofrenda definitiva de Cristo.
  • 1 Pedro 1:14–19: santidad como respuesta al rescate.
  • Marcos 12:28–34: amar a Dios y al prójimo.
1

Jehová habló a Moisés y le dijo:

📘 Estudio de Levítico 17:1 · El culto a Jehová y el respeto por la sangre

El culto y el respeto por la vida

Después de las disposiciones sobre la expiación anual, Dios dirige la atención al lugar de los sacrificios y al uso de la sangre en la vida de Israel.

Explicación del versículo

La fórmula «Jehová habló a Moisés» introduce una nueva comunicación. El asunto guarda relación con el capítulo anterior, pero amplía la mirada desde la entrada especial del sumo sacerdote hasta prácticas que afectan al conjunto del pueblo.

El capítulo se organiza en tres movimientos: los versículos 3–9 regulan la presentación de animales y sacrificios; los versículos 10–14 prohíben comer sangre y explican su relación con la vida; los versículos 15–16 tratan las consecuencias de comer animales hallados muertos o despedazados. La cuestión central no es solo la dieta. El pueblo debe reconocer a Jehová como dueño de la vida y destinatario del culto.

La relación con la expiación

En Levítico 16 se había aplicado sangre para purificar el santuario. Aquí, especialmente en el versículo 11, se explica por qué Dios la ha dispuesto para la expiación. El lector pasa de observar el procedimiento a comprender su fundamento. La sangre no es un recurso religioso del que Israel pueda disponer a voluntad: su uso está sujeto a quien ha dado la vida.

2

«Habla a Aarón, a sus hijos y a todos los hijos de Israel y diles: “Esto es lo que Jehová ha ordenado:

📘 Estudio de Levítico 17:2

Una instrucción para sacerdotes y pueblo

Moisés debe comunicar la orden a Aarón, a sus hijos y a todos los israelitas. La responsabilidad del culto no queda encerrada en el grupo sacerdotal.

Explicación del versículo

La enumeración distingue a quienes sirven como sacerdotes y a la comunidad que presenta sus animales. Unos y otros tienen funciones diferentes, pero ninguno puede establecer por su cuenta las condiciones de la ofrenda. El pueblo debe llevarla al lugar señalado, y el sacerdote debe tratar la sangre y la grasa conforme al mandato.

«Esto es lo que Jehová ha ordenado» da autoridad a la instrucción. Moisés actúa como transmisor, y Aarón también debe escuchar. La mención de su cargo no lo coloca por encima de la palabra recibida.

Una responsabilidad compartida

El desarrollo permitirá reconocer dos desviaciones: ofrecer sacrificios al margen del lugar dispuesto y dirigirse a otros seres. Por eso la participación del pueblo importa tanto como la corrección del servicio sacerdotal. La fidelidad no consiste únicamente en que el ministro conozca un rito, sino en que toda la comunidad reconozca al Dios que establece su culto. La convocatoria prepara las órdenes concretas del capítulo y su rechazo explícito de la idolatría.

3

cualquier hombre de la casa de Israel que degüelle una res, un cordero o una cabra dentro del campamento o fuera del campamento,

📘 Estudio de Levítico 17:3

El sacrificio de los animales del rebaño

La disposición alcanza a cualquier israelita que degüelle una res, un cordero o una cabra. El versículo siguiente completa la condición y anuncia la consecuencia.

Explicación del versículo

La repetición hebrea אִישׁ אִישׁ, ʾîš ʾîš, significa «cualquier hombre». No establece una excepción para quien tenga mayor rango o más recursos. Los animales enumerados corresponden a especies domésticas utilizadas en los sacrificios del libro, a diferencia de los animales de caza tratados en el versículo 13.

«Dentro del campamento o fuera» impide eludir la norma cambiando de lugar. El verbo שָׁחַט, šāḥaṭ, expresa degollar y no resuelve por sí solo si el acto fue concebido inicialmente como una comida o como un sacrificio. El contexto exige llevar estos animales al santuario y presentarlos como sacrificios de paz.

El marco del campamento

La orden corresponde a la comunidad reunida alrededor de la tienda. Deuteronomio 12:20–27 distinguirá, ante la extensión territorial y la distancia, la carne consumida en las poblaciones y las ofrendas consagradas llevadas al lugar escogido. Esa comparación permite respetar las circunstancias de cada disposición, sin borrar la prohibición de consumir sangre.

4

y no lo lleve a la entrada de la tienda de reunión para presentarlo como ofrenda a Jehová delante del tabernáculo de Jehová, será culpable de sangre. Ha derramado sangre, y ese hombre será apartado de su pueblo.

📘 Estudio de Levítico 17:4

¿Por qué se le atribuye culpa de sangre?

El animal debe ser presentado a Jehová en el lugar señalado. Derramar su sangre prescindiendo de esa disposición genera una responsabilidad grave.

Explicación del versículo

«Será culpable de sangre» expresa la valoración del derramamiento no autorizado. La ley no trata la vida animal como algo que el israelita pueda tomar sin reconocer al Dios que la da. La repetición «ha derramado sangre» subraya la razón de la sanción.

La formulación emplea lenguaje de culpa de sangre, sin afirmar que matar un animal y asesinar a un ser humano sean actos idénticos en todos los aspectos. La norma concreta exige que la muerte de estos animales esté integrada en la presentación autorizada ante el tabernáculo.

La exclusión de la comunidad

«Será apartado» expresa quedar separado de su pueblo. El versículo no detalla aquí el procedimiento humano de la sanción, por lo que no conviene añadir un juicio o una ejecución que no describe. En el versículo 10, Dios mismo anunciará su intervención contra quien coma sangre. Ambas advertencias muestran que las instrucciones sobre el culto afectan la pertenencia y la fidelidad del israelita, en vez de ser simples preferencias de ceremonia.

5

Esto es para que los hijos de Israel traigan los sacrificios que ofrecen en campo abierto y los traigan a Jehová, a la entrada de la tienda de reunión, al sacerdote, y los sacrifiquen como sacrificios de paz a Jehová.

📘 Estudio de Levítico 17:5

De los sacrificios en el campo a la comunión con Jehová

El propósito de la orden se hace explícito: las ofrendas deben dirigirse a Jehová, ser presentadas ante su tienda y pasar por el servicio sacerdotal.

Explicación del versículo

La expresión inicial «esto es para que» introduce la finalidad de la norma. Lo ofrecido en campo abierto debe llevarse al lugar autorizado. Allí los animales se presentan como «sacrificios de paz», זִבְחֵי שְׁלָמִים, ziḇḥê šəlāmîm.

Esta clase de sacrificio, regulada en los capítulos 3 y 7, incluye una comida de comunión bajo las condiciones del culto. La reunión en torno a la carne no queda desconectada de Jehová: la sangre y la grasa reciben el destino establecido, y la comida se entiende dentro de la relación con él.

Un cambio de destinatario y de práctica

El versículo 7 mostrará que los sacrificios del campo podían estar dirigidos a seres idolátricos. Por eso el mandato implica más que cambiar el sitio de una reunión. Reordena la adoración del pueblo, el destinatario de su ofrenda y la manera de presentarla. Levítico 3:1–5 permite seguir los primeros pasos del sacrificio de paz y comprender por qué el sacerdote interviene aquí.

6

El sacerdote salpicará la sangre sobre el altar de Jehová, a la entrada de la tienda de reunión, y hará arder la grasa como aroma grato a Jehová.

📘 Estudio de Levítico 17:6

La sangre y la grasa reciben un destino consagrado

La presentación en la tienda permite que el sacerdote realice lo ordenado sobre el altar de Jehová. La ubicación y el tratamiento de las partes van unidos.

Explicación del versículo

El sacerdote salpica la sangre sobre el altar y hace arder la grasa. Son los actos característicos del sacrificio de paz descrito en Levítico 3:2–5. El pueblo no debe conservar para su propio consumo lo que Dios ha reservado dentro del culto.

El verbo hebreo זָרַק, zāraq, describe arrojar o salpicar la sangre. Conviene distinguir esta aplicación sobre el altar de las aspersiones realizadas con el dedo en el recinto interior durante el Día de la Expiación. El libro regula usos diferentes de la sangre, no una sola acción repetida sin variaciones.

El aroma grato

La expresión «aroma grato a Jehová» presenta la ofrenda como aceptable en el servicio que él ha dispuesto. No describe a Dios como un ser que necesite alimentarse de grasa para vivir. El contraste del capítulo está entre una ofrenda dirigida a Jehová según su mandato y los sacrificios con los que Israel se desvía hacia otros destinatarios.

7

Ya no ofrecerán sus sacrificios a los demonios cabríos, tras los cuales se prostituyen. Esto será para ellos un estatuto perpetuo a lo largo de sus generaciones”.

📘 Estudio de Levítico 17:7

La idolatría como infidelidad a Jehová

La prohibición revela el peligro al que responde la concentración del culto: Israel debe dejar de ofrecer sacrificios a los demonios cabríos.

Explicación del versículo

שְׂעִירִים, śəʿîrîm, puede designar machos cabríos en otros contextos. Aquí se refiere a seres vinculados al culto idolátrico; por eso la NTBT traduce «demonios cabríos». El contexto determina el sentido. No se está declarando demoníacos a todos los animales de esa especie.

«Se prostituyen» es una imagen de infidelidad: el pueblo abandona al Dios del pacto para ir tras otros destinatarios religiosos. El versículo no obliga a suponer que cada sacrificio implicara un acto sexual. «Ya no» exige que cese una práctica existente, y el estatuto debe guardarse de generación en generación.

Aplicación editorial

1 Corintios 10:14–22 llama a los creyentes a huir de la idolatría y distingue la comunión con Cristo de la participación en el culto a los demonios. Tú no necesitas añadir otros destinatarios a tu confianza en Jesús para sentirte protegido. Tu adoración pertenece al Dios vivo, y tu relación con Cristo llama a una fidelidad que también alcanza tus prácticas religiosas.

8

Les dirás también: “Cualquier hombre de la casa de Israel o de los extranjeros que residan entre ellos que presente un holocausto o un sacrificio,

📘 Estudio de Levítico 17:8

El extranjero residente y la presentación de ofrendas

La siguiente orden incluye expresamente al extranjero que vive entre los israelitas. Su participación en el culto también debe respetar las condiciones establecidas.

Explicación del versículo

El גֵּר, gēr, es aquí el extranjero residente, alguien asentado dentro de la comunidad, no cualquier persona que viva en cualquier nación. La ley considera su relación concreta con Israel y con la tienda de reunión.

Se mencionan el holocausto y el sacrificio. El holocausto se consume sobre el altar; otros sacrificios pueden incluir partes comidas según sus respectivas instrucciones. Cualquiera de estas presentaciones debe dirigirse a Jehová en el lugar señalado. El versículo 9 completa la oración y expresa la consecuencia de desatenderlo.

El alcance de la norma

La diferencia de origen no autoriza a organizar un culto independiente dentro de la comunidad. Tampoco significa que el extranjero deba quedar necesariamente excluido de toda presentación ante Dios. La orden contempla su participación y la somete al mismo destinatario y lugar. La lectura debe conservar esa situación histórica, sin convertir el tabernáculo del campamento en una regla que obligue a los cristianos a adorar exclusivamente en un edificio geográfico determinado.

9

y no lo lleve a la entrada de la tienda de reunión para ofrecerlo a Jehová, será apartado de su pueblo.

📘 Estudio de Levítico 17:9

Ofrecer a Jehová conforme a su disposición

La consecuencia completa la condición del versículo anterior: quien presenta un sacrificio debe llevarlo a la entrada de la tienda para ofrecerlo a Jehová.

Explicación del versículo

La orden no trata únicamente de evitar que se pronuncie el nombre de otro dios. También regula cómo se presenta una ofrenda que pretende dirigirse a Jehová. El destinatario confesado y la obediencia al mandato deben permanecer unidos.

«Será apartado de su pueblo» expresa la gravedad de actuar al margen de la disposición. El sacerdote y el santuario no son opciones añadidas a un sacrificio privado igualmente autorizado. Dentro del campamento israelita, la presentación se integra en el culto establecido por Dios.

El lugar elegido y la vida en la tierra

Deuteronomio 12:13–16 mantendrá la prohibición de ofrecer holocaustos en cualquier lugar, mientras distinguirá la carne comida en las poblaciones. Esa relación permite separar el sacrificio consagrado de una comida ordinaria. La cuestión central es reconocer la autoridad de Dios sobre el culto, sin tratar todas las formas de matar un animal en todas las circunstancias históricas como si recibieran exactamente la misma regulación.

10

Si cualquier hombre de la casa de Israel o de los extranjeros que residan entre ellos come cualquier clase de sangre, pondré mi rostro contra la persona que coma la sangre y la apartaré de su pueblo.

📘 Estudio de Levítico 17:10 · Prohibición de comer la sangre

La oposición de Dios al consumo de sangre

La prohibición alcanza al israelita y al extranjero residente. Jehová anuncia personalmente su intervención contra quien la quebrante.

Explicación del versículo

«Pondré mi rostro contra» es una expresión de oposición activa y juicio. El rostro no se describe como una parte física que deba verse en ese momento; la imagen comunica que Dios no permanecerá indiferente ante la conducta. «La apartaré» refuerza que la sanción queda bajo su autoridad.

«Cualquier clase de sangre» impide restringir la prohibición únicamente a la sangre de las ofrendas de expiación. El versículo 13 incluirá también la de animales obtenidos mediante la caza. La razón será explicada inmediatamente: la sangre está asociada a la vida, y Dios ha señalado su uso para la expiación sobre el altar.

Una cuestión que reaparece en el Nuevo Testamento

Hechos 15:28–29 incluye la abstención de sangre en la instrucción enviada a los creyentes gentiles. La carta debe estudiarse dentro de la decisión apostólica sobre esos creyentes, sin suponer que les impone por ello todos los procedimientos del tabernáculo. La relación muestra la importancia del asunto y exige atender al contexto de ambos pasajes.

11

Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo se la he dado a ustedes sobre el altar para hacer expiación por sus vidas; porque la sangre es la que hace expiación en virtud de la vida.

📘 Estudio de Levítico 17:11

La vida dada por Dios para la expiación

Este versículo explica el fundamento de la prohibición: la sangre está asociada a la vida, y Dios la ha dado sobre el altar para hacer expiación por su pueblo.

Explicación del versículo

נֶפֶשׁ, nep̄eš, significa aquí «vida». La palabra conecta la vida del animal con las vidas humanas por las que se hace expiación. Traducirla mecánicamente como «alma» en cada aparición podría ocultar ese vínculo y sugerir que el texto analiza una sustancia invisible dentro de la sangre.

«Yo se la he dado» destaca la iniciativa divina. Israel no descubre por su cuenta una sustancia con poderes religiosos y obliga con ella a Dios a perdonar. Jehová dispone la sangre como medio de expiación. La frase final, «en virtud de la vida», vincula su función con la vida representada y entregada en el sacrificio.

El sentido de la entrega de Cristo

Hebreos 9:12–14 presenta a Jesucristo entrando por su propia sangre y purificando la conciencia mediante su entrega sin mancha. La relación conserva el valor de una vida ofrecida y, a la vez, la superioridad de su sacrificio. El perdón no depende de una propiedad mágica de la sangre separada de él, sino del Salvador que se ofrece a Dios por nosotros.

12

Por eso he dicho a los hijos de Israel: ‘Ninguno de ustedes comerá sangre, ni el extranjero que reside entre ustedes comerá sangre’.

📘 Estudio de Levítico 17:12

La prohibición nace de lo que Dios acaba de explicar

«Por eso» conecta el mandato con la razón del versículo 11. La comunidad debe abstenerse de sangre porque la vida y la expiación pertenecen al ámbito de la disposición divina.

Explicación del versículo

La repetición incluye nuevamente al israelita y al extranjero residente. El origen de una persona no proporciona una excepción para consumir lo que la ley reserva. La norma se comunica al conjunto de quienes viven bajo estas instrucciones.

El hebreo utiliza aquí נֶפֶשׁ, nep̄eš, para designar a la persona: «ninguno de ustedes». Es la misma palabra que en el versículo anterior se traduce «vida». El contexto decide su sentido concreto; no se está prohibiendo comer sangre a una parte invisible de la persona mientras el cuerpo pudiera hacerlo.

El hilo del argumento

El capítulo va de la sanción a su fundamento y vuelve después al mandato. Esa estructura ayuda a entender que la obediencia no es una reacción arbitraria ante un alimento: expresa reconocimiento del Dios que da la vida y establece la expiación. La disposición sobre la caza que sigue mostrará cómo debe tratarse la sangre cuando el animal no se lleva al altar.

13

Cualquier hombre de los hijos de Israel o de los extranjeros que residan entre ellos que cace un animal o un ave que se permita comer derramará su sangre y la cubrirá con tierra.

📘 Estudio de Levítico 17:13 · La caza y los animales hallados muertos

La sangre del animal cazado se devuelve a la tierra

Los animales obtenidos mediante la caza también deben tratarse con respeto por la vida. Su sangre se derrama y se cubre con tierra.

Explicación del versículo

La condición «que se permita comer» conserva las distinciones alimentarias del capítulo 11. La posibilidad de cazar no vuelve comestible a cualquier especie. El animal o ave debe pertenecer a los permitidos y su sangre no debe consumirse.

A diferencia de las reses y del rebaño mencionados al principio del capítulo, el texto no ordena llevar esta presa al altar. Prescribe derramar su sangre y cubrirla con עָפָר, ʿāp̄ār, tierra o polvo. Así la sangre no queda disponible para uso alimentario o religioso por iniciativa del cazador.

La relación con otras disposiciones

Deuteronomio 12:23–24 también relaciona la sangre con la vida y manda derramarla sobre la tierra. El detalle de cubrirla pertenece a la formulación de este versículo. La caza legítima y el alimento permitido no eliminan el reconocimiento de que la vida de la criatura no es un recurso del que se pueda disponer sin límites.

14

Porque, en cuanto a la vida de toda carne, su sangre es su vida. He dicho a los hijos de Israel: ‘No comerán la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre’. Todo el que la coma será apartado.

📘 Estudio de Levítico 17:14

La razón de tratar así la sangre de toda criatura

El mandato sobre la caza recibe una explicación: la relación entre sangre y vida se aplica también a esos animales.

Explicación del versículo

La repetición de «toda carne» extiende el principio a las criaturas consideradas en esta instrucción. No queda limitado al novillo y al macho cabrío de la expiación anual. Por eso el cazador, aunque no esté ofreciendo un sacrificio, debe abstenerse de consumir la sangre de la presa.

La formulación «su sangre es su vida» expresa esa asociación estrecha. El pasaje trata del respeto por la vida y del uso de la sangre; no pretende ofrecer una explicación completa de todas las dimensiones de la existencia humana. Su finalidad práctica queda clara en la prohibición y en la advertencia de exclusión.

Un principio anterior al tabernáculo

Génesis 9:3–6 ya unía el permiso de comer carne con el límite sobre la sangre, y distinguía además la responsabilidad por la vida humana, creada a imagen de Dios. Levítico desarrolla ese respeto dentro del culto y la vida de Israel. Recibir alimento no significa atribuirse dominio absoluto sobre la vida concedida por el Creador.

15

Todo el que coma de un animal hallado muerto o despedazado, sea nativo o extranjero, lavará su ropa, se bañará con agua y quedará impuro hasta el anochecer; después quedará puro.

📘 Estudio de Levítico 17:15

Cuando se come un animal muerto o despedazado

El capítulo considera ahora una carne que no procede del sacrificio o de la caza regulados: la de un animal hallado muerto o despedazado por fieras.

Explicación del versículo

נְבֵלָה, nəḇēlāh, designa el cadáver de un animal muerto sin el sacrificio o la matanza descritos; טְרֵפָה, ṭərēp̄āh, el animal despedazado. Quien come de ellos debe lavar su ropa, bañarse y permanecer impuro hasta el anochecer. La norma incluye al nativo y al extranjero residente.

El versículo establece qué ocurre si se consume esa carne y cómo se trata la impureza. No basta leer su consecuencia como si autorizara sin más cualquier consumo. Éxodo 22:31 prohíbe a Israel comer lo despedazado, y Levítico 11:39–40 relaciona el cadáver con impureza.

Una comparación que necesita conservar sus diferencias

Deuteronomio 14:21 prohíbe a Israel comer lo hallado muerto, pero permite entregarlo al extranjero residente. Ese pasaje distingue destinatarios del consumo; aquí se regula la purificación de cualquiera que lo haya comido. Conservar ambas preguntas ayuda a estudiar las disposiciones sin atribuir a este versículo una autorización general que no formula.

16

Pero si no lava su ropa ni baña su cuerpo, cargará con su culpa”».

📘 Estudio de Levítico 17:16

La responsabilidad de desatender la purificación

La condición final distingue entre necesitar purificación y negarse a cumplir lo que Dios ha ordenado para recibirla.

Explicación del versículo

La persona considerada es quien comió del animal muerto o despedazado. Si no lava su ropa ni baña su cuerpo, «cargará con su culpa». La frase וְנָשָׂא עֲוֹנוֹ, wənāśāʾ ʿăwōnô, expresa llevar la responsabilidad por la falta y sus consecuencias. El versículo no especifica aquí una pena concreta adicional.

El contraste con el versículo 15 es decisivo. Allí se ofrece un procedimiento que concluye con la purificación; aquí se denuncia su incumplimiento. La desobediencia no se resuelve fingiendo que el estado impuro carece de importancia, ni se presenta como una condición sin salida para quien atiende a lo ordenado.

Aplicación editorial

La enseñanza del capítulo te invita a reconocer la autoridad de Dios sobre tu vida y tu adoración. En el nuevo pacto, esa respuesta se apoya en Jesucristo: Hebreos 9:14 anuncia que su sangre purifica la conciencia para servir al Dios vivo. No conviertas la gracia en una excusa para desatender su Palabra. Acércate con fe al Salvador y permite que el perdón recibido produzca obediencia.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗