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Josué

Capítulo 20
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Josué

Josué: la fidelidad de Dios y la herencia de Israel

Josué narra la entrada de Israel en Canaán, las campañas principales y la distribución de la tierra. Su centro es la fidelidad de Jehová a la palabra dada a los antepasados, junto con el llamado a escucharle y servirle como pueblo suyo.

Situación y continuidad

El relato comienza después de la muerte de Moisés, cuando Israel todavía debe cruzar el Jordán. Continúa la historia del éxodo y del recorrido por el desierto. Jehová había prometido la tierra a Abraham, Isaac y Jacob; Josué recibe la responsabilidad de conducir al pueblo y distribuir su herencia. La sucesión de dirigentes cambia la etapa de la historia, pero la promesa y la autoridad de Dios permanecen (Deuteronomio 34:4–9; Josué 1:1–9).

Las exhortaciones del libro se dirigen dentro del relato a Israel, a sus dirigentes y a sus tribus. También enseñan a quienes leen después a reconocer lo que Dios ha hecho y a responderle con fidelidad. La pregunta no es solo cómo obtuvo Israel una tierra, sino cómo debe vivir delante del Señor que lo liberó y lo estableció.

Autoría y fecha

El libro lleva el nombre de su protagonista, pero no identifica de manera expresa al responsable de su forma completa. Josué 24:26 afirma que Josué escribió palabras en el libro de la ley de Dios. Ese dato reconoce una actividad escrita suya; no dice que redactara personalmente todas las escenas que ahora leemos.

El final incluye las muertes y sepulturas de Josué y Eleazar, y recuerda el servicio de los ancianos que sobrevivieron a Josué (Josué 24:29–33). Por ello conviene distinguir al dirigente, las palabras que se le atribuyen y la presentación final de la historia. El texto no proporciona una fecha de composición ni permite fijar un año exacto para cada campaña. Su secuencia interna es clara: muerte de Moisés, entrada y establecimiento, despedida y muerte de Josué.

Género y manera de leer

Es una narración histórica con una perspectiva teológica expresa: cuenta acontecimientos, conserva discursos y reúne listas de lugares y límites para mostrar la relación de Israel con Jehová. Las campañas destacan acciones decisivas; los repartos siguen la lógica de las herencias tribales. Una lista de ciudades puede parecer menos dramática que un cruce de río, pero muestra cómo el don anunciado llega a comunidades concretas.

Las afirmaciones generales de victoria deben leerse junto con los detalles del propio libro. Josué 11:23 celebra la conquista y el descanso de la guerra; 13:1 reconoce que queda tierra por poseer. Las campañas principales, la asignación de territorios y la ocupación de todos sus lugares son aspectos relacionados que el relato distingue. La fidelidad de Dios se proclama sin ocultar tareas pendientes ni desobediencias del pueblo.

Recorrido del libro

Capítulos 1–5: encargo a Josué, exploración de Jericó, ayuda de Rahab, cruce del Jordán y preparación del pueblo en Gilgal. La entrada depende de la presencia de Jehová y renueva la memoria de la liberación.

Capítulos 6–12: Jericó, el pecado de Acán, Hai, el acuerdo con los gabaonitas y las campañas principales. Las victorias se relacionan con la palabra divina; el pecado dentro de Israel y las decisiones sin consulta también producen consecuencias.

Capítulos 13–21: distribución de las herencias, límites y ciudades, ciudades de refugio y lugares para los levitas. La sección termina celebrando que Jehová ha cumplido sus buenas palabras (Josué 21:43–45).

Capítulo 22: regreso de las tribus orientales y una controversia sobre un altar. La unidad del pueblo debe conservarse aunque sus herencias queden a distintos lados del Jordán.

Capítulos 23–24: exhortaciones finales, memoria de las obras de Dios y compromiso de servirle. Las sepulturas concluyen una etapa de la historia y dejan ante las generaciones siguientes la responsabilidad de continuar escuchando.

Santidad, juicio y misericordia

Los relatos de destrucción son severos y deben afrontarse con seriedad. La tierra no se concede porque Israel sea moralmente superior. Deuteronomio 9:4–6 relaciona la entrada con el juicio contra la maldad y con el juramento a los antepasados. Génesis 15:16 ya situaba ese juicio dentro de una historia de paciencia divina. Las disposiciones de Deuteronomio 20:16–18 explican además el peligro de adoptar los cultos de esos pueblos.

La condición de Israel no le permite tratar el mandato como una oportunidad de apropiarse de todo. El pecado de Acán suscita juicio dentro del mismo pueblo (Josué 7:1). A la vez, Rahab es preservada y llega a vivir en medio de Israel (6:22–25). La narración exige atender a la relación con Jehová, a su palabra y a la misericordia, sin reducir la historia a una oposición entre pueblos buenos por nacimiento y pueblos malos por nacimiento.

Estos mandatos pertenecen a la situación histórica narrada. La misión que Jesucristo confía a sus discípulos consiste en hacer discípulos, bautizar y enseñar sus mandamientos (Mateo 28:18–20). El libro de Josué no autoriza a una iglesia ni a un dirigente actual a emprender conquistas o violencia contra otros pueblos.

Josué y la esperanza en Jesucristo

La entrada en Canaán es un cumplimiento real, pero no agota la esperanza del pueblo de Dios. Hebreos 4:8–11 explica que, si Josué hubiera dado el reposo definitivo, no se hablaría después de otro día. Esa lectura conduce a escuchar con fe la voz de Dios y a reconocer que su salvación va más allá del establecimiento en una tierra.

Mateo incluye a Rahab en la genealogía de Jesús (Mateo 1:5). La mujer preservada en Jericó queda relacionada con la línea que conduce al Mesías, cuyo propósito es salvar a su pueblo de sus pecados (1:21). La conexión permite seguir la misericordia de Dios en la historia, sin convertir cada objeto o movimiento de Josué en un símbolo de Cristo.

Jesucristo es nuestro Señor y único Salvador (Hechos 4:12). La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las buenas obras son fruto de esa gracia (Efesios 2:8–10).

Aplicación editorial

Al leer este libro, puedes aprender a confiar en la fidelidad de nuestro Padre celestial y a escuchar su Palabra bajo la guía del Espíritu Santo, quien da testimonio de Cristo y nos conduce en la verdad.

1

Jehová habló a Josué y dijo:

📘 Estudio de Josué 20:1 · Ciudades de refugio

Jehová ordena una protección dentro de la tierra recibida

Después del reparto, la palabra de Jehová dirige a Josué a establecer una institución que atiende al derramamiento de sangre y al juicio justo.

Explicación del versículo

La nueva unidad comienza con Jehová hablando a Josué. El reparto territorial del capítulo anterior no agota la responsabilidad del pueblo en la tierra: también deben ponerse en práctica las disposiciones que protegen la vida y ordenan la justicia.

Los versículos siguientes no presentan una medida improvisada ante una muerte concreta. Remiten a una instrucción dada por medio de Moisés. La voz de Jehová mantiene la continuidad entre el mandato recibido en el desierto y su aplicación dentro de la herencia.

La disposición atiende al caso de una muerte causada sin intención y al peligro de una represalia antes de que la comunidad examine lo ocurrido. El capítulo reunirá protección y juicio; comprender ese conjunto evita reducir las ciudades a un simple escondite.

El antecedente aparece ya en Éxodo 21:12–14, donde se distingue entre causar una muerte sin premeditación y matar con engaño. Números 35:9–34 desarrolla las ciudades, los casos y el juicio que deben servir a esa distinción.

Exégesis del pasaje

וַיְדַבֵּר יְהוָה אֶל יְהוֹשֻׁעַ, vayedabber YHWH ʾel Yehoshuaʿ, significa «Jehová habló a Josué». La fórmula presenta la iniciativa y la autoridad de la instrucción que sigue.

לֵאמֹר, lemor, «diciendo», introduce el contenido de la comunicación. La frase de apertura debe leerse unida al mandato y a las condiciones de los versículos siguientes.

2

«Habla a los hijos de Israel y diles: “Designen para ustedes las ciudades de refugio de las que les hablé por medio de Moisés,

📘 Estudio de Josué 20:2

La orden dada a Moisés debe convertirse en ciudades designadas

Josué recibe el encargo de comunicar a Israel que asigne las ciudades de refugio ya previstas por Jehová.

Explicación del versículo

La instrucción se dirige a los hijos de Israel por medio de Josué. La designación de ciudades es una responsabilidad comunitaria: no basta que un perseguido elija por su cuenta cualquier lugar como refugio.

«De las que les hablé por medio de Moisés» remite a una disposición anterior. Números 35:11–15 fija seis ciudades, tres a cada lado del Jordán, para el homicida que ha causado una muerte sin intención. El capítulo presente hace concreta esa institución en la tierra repartida.

Las ciudades de refugio estarán también entre las ciudades levíticas, conforme a Números 35:6–8. Su función de protección se integra en la organización de los asentamientos, en vez de quedar como una promesa sin lugares reconocibles.

Moisés ya había apartado las tres ciudades orientales, según Deuteronomio 4:41–43. Su mención posterior en Josué 20:8 conserva aquella asignación junto con la designación de las occidentales; no obliga a imaginar que el mandato de Moisés hubiera caducado.

El texto remite al contenido del mandato y no solo al prestigio del dirigente anterior. Josué y la comunidad deben realizar lo que Jehová había dispuesto, con los mismos destinatarios y la misma finalidad de proteger antes del juicio.

Exégesis del pasaje

תְּנוּ לָכֶם, tenu lakhem, significa «den» o «asignen para ustedes». En el contexto se expresa como «designen», porque se trata de reservar ciudades para una función establecida.

עָרֵי הַמִּקְלָט, ʿare hammiqlat, es «ciudades de refugio». El nombre de la institución se explicará mediante el caso protegido y el procedimiento, no por una seguridad incondicional para todo fugitivo.

בְּיַד מֹשֶׁה, beyad Mosheh, literalmente «por mano de Moisés», indica su mediación en la comunicación del mandato.

3

para que huya allí el homicida que haya matado a alguien por accidente y sin intención. Serán para ustedes un refugio contra el vengador de la sangre.

📘 Estudio de Josué 20:3

El refugio protege al que ha causado una muerte sin intención

La finalidad de las ciudades se define por el caso del homicida accidental y por la necesidad de impedir una muerte antes del juicio.

Explicación del versículo

El versículo no presenta toda muerte causada por una persona como un mismo caso. La protección se dirige al que mata por accidente y sin intención. El hecho de que alguien haya muerto sigue siendo grave, pero la intención y las circunstancias afectan al juicio que corresponde.

Deuteronomio 19:4–6 ofrece un ejemplo concreto: dos personas van a cortar leña y el hierro del hacha se desprende y mata a una de ellas. La distancia hasta el refugio no debe permitir que el perseguido sea alcanzado y muerto por un hecho que no merece sentencia capital.

El vengador de la sangre representa la reclamación vinculada a la vida de la víctima y a su parentesco. El capítulo no debe leerse como si la pérdida sufrida por esa familia fuera irrelevante; establece un medio para que la reclamación no sustituya el examen justo del caso.

La acogida tampoco proporciona impunidad al que ha matado deliberadamente. Números 35:16–25 distingue los casos y ordena a la comunidad juzgar entre quien causó la muerte y el vengador. Deuteronomio 19:11–13 excluye de la protección al que actuó por odio y emboscada.

La finalidad es preservar la vida mientras se determina lo sucedido. El refugio y la responsabilidad judicial se necesitan dentro de la institución: huir a la ciudad no hace innecesaria la comparecencia ante la congregación.

Exégesis del pasaje

בִּשְׁגָגָה בִּבְלִי דָעַת, bishgagah bivli daʿat, expresa «por error, sin conocimiento». Las dos expresiones caracterizan la muerte no intencional protegida en el contexto.

רוֹצֵחַ, rotseaḥ, es «homicida», quien ha causado una muerte. El término recibe aquí su alcance por las condiciones añadidas; no debe suponerse una intención asesina que el propio versículo excluye.

גֹּאֵל הַדָּם, goʾel haddam, es «vengador de la sangre». Goʾel designa a un pariente que interviene para reclamar o rescatar derechos familiares; el ámbito específico de esta expresión es la muerte de un miembro de la familia.

Aplicación: busca tu refugio en Jesucristo

La imagen de buscar refugio aparece en Hebreos 6:18–20 al hablar de quienes se aferran a la esperanza y de Jesús, nuestro sumo sacerdote. La relación ayuda a comprender la seguridad de acudir a él, sin convertir cada detalle de las ciudades en una equivalencia simbólica.

El refugio antiguo atendía al que había matado sin intención. El evangelio anuncia además que pecadores verdaderamente culpables son justificados por la gracia de Dios mediante la redención en Cristo, como enseña Romanos 3:23–26. Tú puedes reconocer tu pecado y confiar en Jesús, nuestro único Salvador: su obra sostiene una esperanza que no se compra ni depende de fingir inocencia.

4

Huirá a una de estas ciudades, se presentará a la entrada de la puerta de la ciudad y expondrá su caso a oídos de los ancianos de aquella ciudad. Ellos lo recibirán consigo dentro de la ciudad y le darán un lugar para que habite con ellos.

📘 Estudio de Josué 20:4

La acogida comienza con la exposición del caso

El fugitivo debe presentarse ante los ancianos de una ciudad designada y recibir allí un lugar para habitar.

Explicación del versículo

La huida tiene un destino concreto: una de las ciudades reservadas para refugio. Al llegar, la persona se presenta a la entrada de la puerta y expone lo sucedido a los ancianos. La protección se integra en la vida pública de la comunidad y en sus responsables.

Los ancianos son quienes reciben el caso en la ciudad. La referencia pertenece al ámbito de la autoridad local, en consonancia con Deuteronomio 16:18–20, que ordena establecer jueces y juzgar con justicia en las poblaciones de Israel.

La exposición inicial no sustituye toda la investigación. El versículo 6 y Números 35:24–25 sitúan el juicio ante la congregación. La acogida permite preservar la vida mientras se examina la condición de la muerte causada.

Los responsables deben recibir al fugitivo dentro de la ciudad y darle lugar para vivir con ellos. La protección tiene una expresión concreta: acceso al espacio donde debe permanecer, y no solo una declaración favorable pronunciada desde fuera.

El relato une la palabra escuchada con una respuesta de la comunidad. Quien llega no queda a merced de una represalia inmediata, pero tampoco obtiene por su sola declaración una absolución definitiva. El procedimiento de refugio incluye la acogida y el juicio correspondiente.

Exégesis del pasaje

פֶּתַח שַׁעַר הָעִיר, petaḥ shaʿar haʿir, significa «la entrada de la puerta de la ciudad». La localización sitúa la presentación ante los responsables locales.

זִקְנֵי הָעִיר, ziqne haʿir, es «los ancianos de la ciudad». Aquí el término identifica una función de dirección comunitaria, no simplemente a cualquier persona de edad avanzada.

וְאָסְפוּ אֹתוֹ, veʾasfu ʾoto, significa «lo acogerán» o «lo recibirán». La acción va acompañada de permitirle habitar con ellos dentro de la ciudad.

5

Si el vengador de la sangre lo persigue, no entregarán al homicida en su mano, porque hirió a su prójimo sin intención y no lo había odiado antes.

📘 Estudio de Josué 20:5

La persecución no anula la protección del caso accidental

La ciudad no entregará al homicida descrito al vengador de la sangre, porque la muerte ocurrió sin intención ni odio anterior.

Explicación del versículo

El vengador puede perseguir al que ha causado la muerte. La disposición prevé esa posibilidad y obliga a la ciudad a mantener la protección del caso definido: no entregarlo en su mano cuando la muerte fue involuntaria.

La razón se expresa mediante dos datos: hirió sin intención y no había odiado antes a su prójimo. No basta considerar el resultado de muerte sin examinar las circunstancias que distinguen un accidente de un ataque deliberado.

Deuteronomio 19:4–6 muestra el peligro de que una persona sea alcanzada por un vengador con el corazón enardecido antes de llegar al refugio. La institución busca impedir una muerte que no corresponde como sentencia para el caso accidental.

La protección tiene condiciones verdaderas. Si se comprueban odio previo, emboscada y muerte deliberada, Deuteronomio 19:11–13 ordena actuar contra el responsable. La ciudad no dispone de una inmunidad que haga irrelevante la diferencia entre ambos casos.

La norma preserva la seriedad de la vida de la víctima y la del perseguido. El dolor de una familia no se trata como algo insignificante, pero el juicio debe regirse por lo ocurrido y por las disposiciones de Jehová, no solo por la fuerza de la persecución.

Exégesis del pasaje

לֹא יַסְגִּרוּ, lo yasgiru, significa «no entregarán». La prohibición se dirige a los responsables de la acogida y depende del caso involuntario que la frase explica.

מִתְּמוֹל שִׁלְשׁוֹם, mittemol shilshom, literalmente «desde ayer y anteayer», es una expresión para el tiempo anterior. No limita el examen del odio a un plazo literal de dos días.

רֵעֵהוּ, reʿehu, es «su prójimo» o «su compañero». El término mantiene la referencia personal a quien murió y no reduce el caso a un daño sin rostro humano.

6

Permanecerá en aquella ciudad hasta comparecer en juicio ante la congregación y hasta la muerte del sumo sacerdote que haya en aquellos días. Entonces el homicida regresará e irá a su ciudad y a su casa, a la ciudad de donde había huido”».

📘 Estudio de Josué 20:6

El juicio y la muerte del sumo sacerdote marcan la permanencia

El refugio implica una residencia regulada: después del examen del caso, el homicida involuntario permanece hasta que puede regresar a su propia ciudad.

Explicación del versículo

La frase contiene dos referencias a «hasta»: la comparecencia ante la congregación para juicio y la muerte del sumo sacerdote. No deben leerse como opciones entre las que el fugitivo elige la salida más rápida. Números 35:24–25 explica que la comunidad juzga y devuelve al homicida involuntario a su ciudad de refugio.

Por tanto, el juicio favorable al caso accidental no supone un regreso inmediato a la casa de origen. La residencia continúa hasta la muerte del sumo sacerdote que ejerce en aquellos días. La protección y sus condiciones forman parte de la misma disposición.

Números 35:26–28 relaciona la permanencia dentro de los límites de la ciudad con la protección ante el vengador. Salir antes de tiempo tenía consecuencias bajo aquella norma. El refugio no se describe como una declaración abstracta desvinculada del lugar de residencia.

La ley tampoco permite comprar el regreso anticipado, según Números 35:31–32. Los recursos personales no sustituyen la condición fijada para el retorno. El plazo depende de la muerte del sumo sacerdote, no de una cantidad de años o de dinero establecida por el fugitivo.

Al cumplirse esa condición, la persona vuelve a su ciudad y a su casa. La residencia de refugio interrumpe su vida habitual, pero la norma conserva la posibilidad de regresar a su propia tierra. El texto no determina aquí cuánto duraría cada permanencia.

Exégesis del pasaje

עַד עָמְדוֹ לִפְנֵי הָעֵדָה לַמִּשְׁפָּט, ʿad ʿomdo lifne haʿedah lammishpat, significa «hasta comparecer ante la congregación para juicio». La comunidad debe examinar el caso conforme a la disposición recibida.

הַכֹּהֵן הַגָּדוֹל, hakkohen haggadol, es «el sumo sacerdote». Se trata de ese oficio concreto, no de la muerte de cualquier levita o sacerdote de la ciudad.

אָז יָשׁוּב, ʾaz yashuv, significa «entonces regresará». El adverbio vincula el retorno con las condiciones que acaban de exponerse.

Aplicación: descansa en la obra suficiente de Cristo

La ley relaciona el retorno con la muerte del sumo sacerdote, sin describir aquí esa muerte como un sacrificio ofrecido por el caso particular. El Nuevo Testamento explica de modo expreso la obra de Jesucristo: Hebreos 9:11–14 enseña que obtuvo redención eterna por su propia sangre y que se ofreció a Dios por el Espíritu eterno.

Tú puedes acercarte al Padre por medio de Jesús, cuyo sacerdocio permanece y cuya intercesión sostiene a los que vienen a Dios por él, según Hebreos 7:23–27. Su ofrenda suficiente funda el perdón; la obediencia del creyente responde a esa gracia y no añade un precio a la salvación.

7

Apartaron Cedes, en Galilea, en la región montañosa de Neftalí; Siquem, en la región montañosa de Efraín; y Quiriat-arba, que es Hebrón, en la región montañosa de Judá.

📘 Estudio de Josué 20:7

Tres ciudades occidentales quedan apartadas para refugio

Cedes, Siquem y Hebrón se designan dentro de tres porciones tribales distintas para prestar un servicio común de protección.

Explicación del versículo

La comunidad lleva a la práctica el mandato: aparta Cedes en Neftalí, Siquem en Efraín y Quiriat-arba, identificada con Hebrón, en Judá. Las referencias a la región montañosa de cada tribu hacen reconocibles los lugares y los sitúan dentro del reparto anterior.

Las tres ciudades se encuentran en distintos sectores de la tierra occidental. Deuteronomio 19:2–3 había ordenado apartar ciudades, preparar el camino y distribuir el territorio para que el homicida pudiera huir. La designación busca que el refugio sea una posibilidad concreta, no solo una norma sin acceso.

Cedes ya figuraba en la herencia de Neftalí en Josué 19:37. Hebrón había sido relacionada con la porción de Caleb en Josué 15:13. El presente mandato añade una función que debe servir a personas de toda la comunidad, más allá del clan o de la tribu del lugar.

Estas ciudades aparecerán también entre las levíticas: Hebrón en Josué 21:13, Siquem en Josué 21:21 y Cedes en Josué 21:32. La pertenencia tribal, la residencia de levitas y el refugio se integran en la organización de la tierra.

La finalidad no procede de una alegoría particular de cada nombre. El mandato y el procedimiento explican por qué esos lugares ofrecen protección y cómo deben actuar sus responsables. El versículo siguiente completará el conjunto con las tres ciudades orientales.

Exégesis del pasaje

וַיַּקְדִּשׁוּ, vayyaqdishu, significa «apartaron» o «consagraron». En este contexto expresa que las ciudades quedan destinadas a una función establecida por Jehová.

בַּגָּלִיל, baggalil, sitúa Cedes «en Galilea». La referencia, junto con Neftalí, permite distinguirla de otras ciudades llamadas Cedes.

הִיא חֶבְרוֹן, hi Ḥevron, es «que es Hebrón». Quiriat-arba y Hebrón constituyen aquí una sola ciudad, no dos entradas de refugio diferentes.

8

Al otro lado del Jordán, al oriente de Jericó, asignaron Beser, en el desierto, en la meseta, de la tribu de Rubén; Ramot, en Galaad, de la tribu de Gad; y Golán, en Basán, de la tribu de Manasés.

📘 Estudio de Josué 20:8

Las tres ciudades orientales completan la red de refugio

Beser, Ramot y Golán se asignan en las porciones de Rubén, Gad y Manasés al otro lado del Jordán.

Explicación del versículo

El versículo completa las seis ciudades previstas en Números 35:13–15: tres en la tierra occidental y tres al oriente del Jordán. La protección debe alcanzar a la comunidad establecida a ambos lados del río.

Beser se sitúa en el desierto, en la meseta de Rubén; Ramot, en Galaad, pertenece a Gad; Golán, en Basán, a Manasés. Las referencias de región y tribu distinguen los tres lugares y evitan confundirlos con otras ciudades de nombre semejante.

La mención de Jericó orienta el lado del Jordán desde el marco del cruce y del reparto. Después la frase precisa las regiones orientales de cada ciudad. No describe un único núcleo de tres ciudades concentradas frente a Jericó, sino lugares identificados en porciones distintas.

Deuteronomio 4:41–43 ya había narrado que Moisés apartó Beser, Ramot y Golán con el mismo propósito. Josué reúne esa designación con la de las ciudades occidentales; la continuidad del mandato es más importante que suponer una primera fundación de las tres en este momento.

El Jordán distingue territorios, pero no divide el acceso a la justicia en dos pueblos ajenos. Las herencias orientales conservan su lugar en Israel y participan de la misma disposición para proteger y juzgar el caso accidental.

Exégesis del pasaje

בַּמִּישֹׁר, bammishor, significa «en la meseta» o «en la llanura elevada» en la referencia a Beser. El término aporta una indicación de relieve dentro de Rubén.

מִמַּטֵּה, mimmatteh, significa «de la tribu de» y vincula las ciudades con sus respectivas porciones. La función común del refugio no elimina esa pertenencia territorial.

גּוֹלָן בַּבָּשָׁן, Golan babbashan, es «Golán en Basán». La precisión regional distingue esta ciudad del conjunto y la sitúa en la herencia de Manasés.

9

Estas fueron las ciudades designadas para todos los hijos de Israel y para el extranjero que residiera entre ellos, para que huyera allí cualquiera que matara a una persona por accidente y no muriera a manos del vengador de la sangre antes de comparecer ante la congregación.

📘 Estudio de Josué 20:9

El refugio comprende a Israel y al extranjero residente

El resumen declara quiénes pueden acudir a las ciudades y mantiene la protección de la vida hasta la comparecencia ante la congregación.

Explicación del versículo

Las ciudades designadas están destinadas a todos los hijos de Israel y al extranjero que reside entre ellos. La protección del caso accidental no se reserva a quien pueda demostrar pertenencia genealógica a una de las tribus.

El alcance coincide con Números 35:15, donde las seis ciudades se destinan al israelita, al extranjero y al residente. Dentro de esta norma, el origen de una persona no autoriza a privarla de la oportunidad de que se examine su caso.

La condición sigue siendo haber causado una muerte por accidente. El resumen no elimina la distinción entre ese caso y el asesinato deliberado ni convierte las ciudades en inmunidad para cualquier acusado. La finalidad es impedir que la represalia preceda al juicio.

«Antes de comparecer ante la congregación» recoge la necesidad de una decisión comunitaria. Debe leerse con el versículo 6 y con Números 35:24–28: después del juicio del caso accidental, la residencia continúa hasta la muerte del sumo sacerdote. La conclusión abreviada no revoca las condiciones expuestas antes.

El capítulo cierra así con una responsabilidad de la tierra recibida: proteger la vida, escuchar el caso y juzgar conforme a la disposición de Jehová. Las ciudades concretas hacen posible esa protección para personas de distinto origen dentro de la comunidad.

Exégesis del pasaje

עָרֵי הַמּוּעָדָה, ʿare hammuʿadah, significa «ciudades designadas» o destinadas para esta función. La expresión recoge el conjunto de los versículos 7–8.

לַגֵּר הַגָּר בְּתוֹכָם, lagger haggar betokham, es «para el extranjero que reside entre ellos». Se refiere al residente de origen extranjero que vive en medio de Israel.

לִפְנֵי הָעֵדָה, lifne haʿedah, significa «ante la congregación». La comparecencia forma parte del juicio ordenado, en lugar de dejar la vida del perseguido a la decisión inmediata de quien lo alcanza.

Aplicación: recibe al prójimo desde la gracia de Cristo

La inclusión del residente extranjero ofrece una relación temática con Efesios 2:13–18, donde quienes estaban lejos son acercados por la sangre de Cristo. En el nuevo pacto, Jesús reconcilia con Dios a judíos y gentiles, y por él ambos tienen acceso al Padre en un solo Espíritu.

Tú puedes reflejar esa gracia escuchando antes de juzgar, rechazando la parcialidad por el origen de una persona y cuidando la dignidad de quien necesita protección. La confianza en Jesucristo une la verdad y el amor; la acogida cristiana nace de haber sido recibidos por él.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗