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Salmos

Capítulo 53
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Salmos

Salmos: oración, sabiduría y esperanza ante Dios

Salmos enseña a llevar toda la vida delante de Jehová: la alegría y el dolor, la culpa y el perdón, la gratitud y las preguntas que todavía esperan respuesta. Sus ciento cincuenta poemas forman un libro de oración y alabanza que llama a confiar en el Dios santo, justo y misericordioso.

Un libro con muchas voces

La colección no procede de un único autor ni de una sola circunstancia. Sus inscripciones asocian numerosos salmos con David y conservan también nombres como Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés y Etán. Otros poemas no mencionan un nombre. Estas indicaciones deben leerse con atención: pueden señalar autoría, pertenencia a una colección o relación con una persona, según su formulación. No conviene convertir cada nombre en una biografía que el poema no proporciona.

Algunas inscripciones sitúan la oración en un acontecimiento; otras dan indicaciones para el canto o los instrumentos. Forman parte del encabezamiento transmitido del salmo y deben distinguirse de los títulos descriptivos que ayudan a leerlo. Su vocabulario musical no siempre puede explicarse con certeza. Reconocer ese límite es mejor que asignar un significado preciso a cada indicación desconocida.

No existe una fecha única para todo el libro. Sus voces recorren diferentes horizontes de la vida de Israel: la realeza, la adoración en el santuario, la crisis nacional, la experiencia de Babilonia y la esperanza de restauración. Salmos 137:1–4 recuerda el dolor de los cautivos, mientras que Salmos 126:1–3 celebra la restauración y conduce a pedir que Dios complete su obra. Los poemas no dan una cronología completa de su composición ni permiten identificar a todos los responsables de reunirlos.

Cómo se organiza la colección

El libro está dispuesto en cinco grandes partes. Las conclusiones de las primeras cuatro incluyen bendiciones que ayudan a reconocer sus límites; la quinta conduce a la alabanza final de todo lo que respira. El orden no es una biografía continua de David ni una secuencia exacta de fechas.

  • Libro I, Salmos 1–41. La enseñanza sobre los dos caminos y el rey ungido abre la colección. Numerosas oraciones presentan la confianza, el peligro, la confesión y la necesidad de que Jehová escuche.
  • Libro II, Salmos 42–72. La sed de Dios y las súplicas del individuo y de la comunidad se unen a la esperanza de un gobierno justo. La sección termina con una bendición y una referencia a las oraciones de David.
  • Libro III, Salmos 73–89. Las preguntas sobre el bien, la destrucción y el aparente fracaso de las promesas se expresan con especial intensidad. La fidelidad de Dios es invocada dentro de una crisis que no se resuelve negando el sufrimiento.
  • Libro IV, Salmos 90–106. La fragilidad humana se coloca ante la eternidad de Dios. Su reinado, sus obras y la memoria de su trato con Israel sostienen la esperanza más allá de la debilidad de los reyes humanos.
  • Libro V, Salmos 107–150. La gratitud por el rescate, el amor a la enseñanza divina, los cantos de ascenso y la alabanza compartida amplían la respuesta del pueblo. El cierre convoca a alabar a Jehová con todo lo que tiene aliento.

Estas orientaciones muestran el movimiento de cada parte, pero no reducen todos sus poemas a un solo tema. Cada salmo conserva una voz y una unidad propias que deben escucharse antes de relacionarlas con el conjunto.

Aprender a leer poesía bíblica

Las líneas suelen dialogar mediante paralelismos: una puede ampliar, contrastar o explicar a la otra. Árboles, caminos, escudos, aguas, luz y oscuridad permiten percibir la experiencia del orante. Las imágenes no son códigos que exijan descubrir un significado secreto para cada objeto. Su sentido nace del movimiento del poema.

Hay himnos, acciones de gracias, lamentos, confesiones, poemas de sabiduría y cantos relacionados con la realeza. Un lamento puede comenzar con angustia y concluir con confianza, aunque no todos llegan a una resolución visible. La pregunta «¿hasta cuándo?» es una manera de seguir dirigiéndose a Dios; no debe confundirse automáticamente con incredulidad.

En algunos salmos, la inscripción se cuenta como versículo en el hebreo; por eso su numeración puede diferir de la del texto español. Esa diferencia debe distinguirse de una omisión. También conviene observar los cambios de voz: el orante puede hablar a Dios, a la comunidad, a sus adversarios o a sí mismo dentro de un mismo poema.

El Dios al que el pueblo se dirige

Jehová es Creador y Rey, conoce la conducta humana, defiende la justicia y permanece fiel a sus promesas. Su santidad hace imposible tratar el mal como algo indiferente. Su amor leal permite que el pecador se acerque con arrepentimiento y que el afligido pida ayuda sin fingir fortaleza.

Los salmos enseñan a amar la instrucción de Dios y a meditar en ella, pero no presentan la obediencia como un mecanismo para evitar toda aflicción. El justo también llora, espera y necesita ser rescatado. La prosperidad del malvado y el sufrimiento del fiel forman parte de las preguntas que el libro lleva ante el Señor.

Las peticiones de juicio expresan el deseo de que la violencia y el engaño no tengan la última palabra. Algunos poemas suplican directamente la intervención del Juez; otros, como Salmos 149:6–9, presentan a los fieles participando en la ejecución de un juicio escrito. Estas voces deben conservar su fuerza y su contexto, sin convertir una enemistad privada en una autorización divina para castigar. La enseñanza de Jesús de amar a los enemigos y la renuncia apostólica a devolver mal por mal orientan la conducta cristiana: Mateo 5:43–48 y Romanos 12:17–21.

Salmos y Jesucristo

Jesús enseñó a sus discípulos a comprender lo escrito acerca de él en la Ley, los Profetas y los Salmos, en relación con su muerte, su resurrección y el anuncio del perdón a las naciones (Lucas 24:44–47). Esa lectura no exige transformar cada detalle del libro en una predicción directa. Parte del sentido de los poemas y atiende a las conexiones que el conjunto bíblico establece.

La realeza del ungido en Salmos 2 y el señorío y sacerdocio de Salmos 110:1–4 encuentran un alcance decisivo en el Mesías. La oración apostólica aplica Salmos 2 al rechazo de Jesús y reconoce que la oposición no canceló el propósito de Dios (Hechos 4:24–30). El sufrimiento del justo y la esperanza de vindicación también permiten comprender la profundidad de su entrega.

Jesucristo, nuestro Señor y único Salvador, es el fundamento de la esperanza cristiana. La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las obras son fruto de esa gracia. El creyente se acerca al Padre por medio del Hijo y aprende a orar guiado por el Espíritu Santo. La voz del Espíritu en las Escrituras no elimina la voz humana de los salmistas: Hechos reconoce que habló por boca de David (Hechos 1:15–16).

Aplicación editorial: orar con los salmos

Escucha primero qué dice el poema, quién habla y qué necesidad presenta. Después puedes responder con sus palabras, reconociendo las diferencias entre su situación y la tuya. Una súplica de un rey de Israel no convierte cada conflicto personal en una guerra santa, y una promesa de cuidado no obliga a negar el dolor.

Puedes llevar al Padre tus preguntas, confesar tu pecado, agradecer sus dones y pedir protección para otros. En Jesucristo, la oración no depende de producir una emoción perfecta. Los salmos forman una confianza que sabe llorar y una alabanza que recuerda de quién procede la vida.

1

El necio dice en su corazón: «No hay Dios». Se han corrompido y cometen injusticias abominables; no hay quien haga el bien.

📘 Estudio de Salmos 53:1 · Insensatez y maldad de los hombres

La necedad que separa el corazón de la verdad de Dios

El canto une la negación de Dios con una vida corrompida y abre una evaluación que alcanzará a toda la humanidad.

Explicación del versículo

La primera afirmación se sitúa en el corazón. «No hay Dios» expresa una convicción interior que el poema relaciona con corrupción e injusticia. La necedad no queda definida aquí por falta de capacidad intelectual, sino por una orientación que deja fuera al Señor y a su verdad.

La negación conserva toda la fuerza de sus palabras. El salmo no la cambia por una declaración de fe imperfectamente expresada. Al mismo tiempo, muestra que el problema afecta la vida: lo que se afirma o se decide en el corazón puede servir para dejar la conducta fuera de examen.

Las injusticias abominables dan contenido moral a la denuncia. El canto no se limita a discutir una idea abstracta sobre la existencia de Dios. Presenta una humanidad que se ha corrompido y cuya manera de actuar necesita una evaluación más profunda.

«No hay quien haga el bien» prepara la mirada divina sobre los seres humanos. La frase no concede al cantor una posición de inocencia autosuficiente desde la que observar a todos los demás. El propio desarrollo llevará la denuncia hacia una necesidad compartida.

Salmos 14:1–3 conserva un comienzo estrechamente relacionado. Los dos salmos comparten corazón, corrupción y ausencia del bien, aunque mantienen diferencias reales de palabras y desarrollo. Su cercanía permite comparar la enseñanza sin sustituir el texto de uno por el del otro.

Romanos 3:9–26 incorpora este lenguaje común a la acusación de que judíos y griegos están bajo el pecado y después anuncia justificación gratuita en Jesucristo. La respuesta cristiana no consiste en utilizar «necio» como insulto contra un grupo. Es reconocer la verdad de Dios y recibir por fe la gracia del único Salvador.

Texto original e inscripción

נָבָל —naval, «necio»— recibe su sentido del corazón y la conducta descritos. אֵין אֱלֹהִים —ein Elohim, «no hay Dios»— formula la negación. La inscripción conserva Mahalat, Masquil y la asociación con David; su ejecución musical precisa no queda descrita. Ocupa el 53:1 hebreo, por lo que este comienzo corresponde al 53:2 hebreo.

Aplicación editorial

Escucha la advertencia también para tu propia vida. Pregúntate si estás actuando como si una decisión pudiera quedar fuera de la verdad de Dios. Acude a Jesucristo con sinceridad y permite que su Palabra examine tanto tus afirmaciones como tus actos.

2

Dios mira desde los cielos a los seres humanos para ver si hay alguno que entienda, alguno que busque a Dios.

📘 Estudio de Salmos 53:2

La humanidad bajo la mirada de Dios

El Señor examina a los seres humanos buscando entendimiento y una disposición verdadera a acudir a él.

Explicación del versículo

La escena se eleva desde lo que el necio dice en su corazón hasta la mirada de Dios desde los cielos. El canto sitúa la convicción humana ante una autoridad que no depende de ella. Negar al Señor no lo elimina como Juez.

La observación alcanza a los seres humanos. La pregunta no queda limitada a una nación o a una clase social. El verso prepara una respuesta cuyo alcance obligará a los oyentes a reconocer que tampoco pueden justificarse por su pertenencia.

Entender y buscar a Dios aparecen relacionados. La sabiduría que el salmo desea no es solamente habilidad para explicar o imponerse. Incluye una orientación hacia el Señor y una respuesta a su verdad.

La mirada desde los cielos es una imagen de evaluación soberana. El poema la utiliza para mostrar lo que queda expuesto ante Dios; el verso siguiente declarará el resultado. La persona no puede proteger su corazón mediante una apariencia que solo funcione ante otros.

Hebreos 4:12–16 presenta la palabra que examina pensamientos e intenciones y al Dios ante cuyos ojos todo está expuesto. En la misma unidad, Jesús, el Hijo de Dios, abre el acceso confiado a la gracia. La relación mantiene el examen junto a una esperanza real de ayuda.

El Salvador permite que la verdad descubierta no termine solamente en una defensa desesperada. Conocer la necesidad de misericordia puede llevar al arrepentimiento y a la fe. La mirada divina llama a una relación verdadera, en vez de aceptar una seguridad construida sobre el encubrimiento.

Texto original y sentido

בְּנֵי אָדָם —bene adam, «los seres humanos»— da amplitud al examen. מַשְׂכִּיל דֹּרֵשׁ אֶת־אֱלֹהִים —maskil doresh et-Elohim— relaciona al que entiende con el que busca a Dios. El contexto define una disposición moral y espiritual, no una medida de inteligencia escolar.

3

Todos se han apartado; juntos se han corrompido. No hay quien haga el bien, ni siquiera uno.

📘 Estudio de Salmos 53:3

La culpa compartida y la necesidad de gracia

La evaluación no encuentra una excepción que permita al ser humano declararse justo por sus propios recursos.

Explicación del versículo

«Todos» responde a la búsqueda del verso anterior. Apartarse y corromperse describen el resultado del examen. La acumulación de expresiones cierra la salida de quien quisiera trasladar toda la acusación a una humanidad distinta de la propia.

El «juntos» no significa que cada persona haya cometido exactamente los mismos actos. Afirma una condición compartida ante Dios. El salmo puede distinguir después entre opresores y pueblo amenazado sin convertir a los protegidos en personas que nunca necesiten misericordia.

La repetición de «no hay quien haga el bien» y «ni siquiera uno» intensifica el juicio. El ser humano no puede resolver su aceptación ante el Señor señalando a alguien peor o contando una superioridad de grupo. La verdad de Dios alcanza el fundamento de esa jactancia.

Romanos 3:9–26 recoge este lenguaje para mostrar que toda boca queda cerrada y que el mundo está sujeto al juicio de Dios. La Ley da conocimiento del pecado; no permite fabricar una inocencia que suprima la necesidad de redención.

La misma unidad anuncia una respuesta decisiva: Dios justifica gratuitamente por su gracia mediante Jesucristo. El Salvador no es una mejora añadida a una autosuficiencia humana. Su obra responde a la culpa que el examen ha descubierto y abre el camino de fe.

El final de Salmos 53 pedirá salvación y restauración para el pueblo. La denuncia prepara esa súplica. Reconocer el pecado no obliga a negar la posibilidad del bien que Dios forma; sitúa toda esperanza de restauración en su iniciativa misericordiosa.

Texto original y relación con Romanos

אֵין גַּם־אֶחָד —ein gam-eḥad, «ni siquiera uno»— cierra la afirmación enfática. Romanos 3:10–12 utiliza el lenguaje compartido por este salmo y Salmos 14 para su acusación universal. La continuación de Romanos sitúa la justicia recibida en Jesucristo, por gracia y mediante la fe.

Aplicación editorial

Deja de usar la comparación con otros como fundamento de tu aceptación ante Dios. Puedes reconocer tu pecado y confiar en Jesucristo, que salva por gracia. Desde ese perdón, busca una conducta fiel como respuesta a lo recibido.

4

¿No entienden los que hacen el mal, que devoran a mi pueblo como si comieran pan y no invocan a Dios?

📘 Estudio de Salmos 53:4 · El daño al pueblo y la respuesta de Dios

El mal que convierte al pueblo en alimento

La falta de entendimiento se hace visible en una explotación habitual del prójimo y en la ausencia de una verdadera invocación de Dios.

Explicación del versículo

La pregunta vuelve sobre el entendimiento buscado en el versículo 2. Los que hacen el mal actúan sin reconocer lo que su conducta significa ante Dios. La necedad del comienzo se expresa ahora como daño concreto sobre una comunidad.

Devorar al pueblo como si se comiera pan presenta la opresión como una práctica que ha llegado a parecer ordinaria. La comparación no describe un acto literal de alimentación humana. Muestra cómo las vidas de otros son tratadas como recursos disponibles para el interés del agresor.

La expresión «mi pueblo» conserva una relación de pertenencia y cuidado frente a esa deshumanización. El final del canto pedirá la restauración del pueblo de Dios. Los afectados no son una masa sin identidad que pueda ser consumida sin que el Señor lo vea.

La falta de invocación de Dios acompaña esa conducta. Los opresores no buscan una ayuda que también los coloque bajo su autoridad. El poema relaciona la ausencia de oración verdadera con una vida que pretende actuar sin rendir cuentas.

En Marcos 12:38–40, Jesús denuncia a escribas que devoran las casas de las viudas mientras mantienen una apariencia de oración. El contexto es diferente, pero la imagen compartida revela una misma gravedad: la vida religiosa puede ser utilizada para cubrir explotación en vez de servir a Dios y al prójimo.

1 Pedro 2:21–25 presenta al Salvador sin engaño, encomendado al Juez justo y entregado por nuestros pecados para que vivamos para la justicia. La respuesta cristiana encuentra en él tanto refugio para el herido como una llamada a abandonar el daño. Su gracia forma una vida que reconoce al otro como persona.

Texto original y exégesis

אֹכְלֵי עַמִּי אָכְלוּ לֶחֶם —okhle ammi akhlu leḥem— relaciona devorar al pueblo con comer pan. La cercanía de las acciones hace sentir la normalización del abuso. אֱלֹהִים לֹא קָרָאוּ —Elohim lo qarau, «no invocan a Dios»— identifica la ausencia de dependencia que acompaña esa práctica.

Aplicación editorial

Examina si alguna comodidad tuya depende de tratar a otra persona como un recurso sin voz. Escucha al afectado y busca una respuesta justa. Seguir a Jesucristo puede llevarte a renunciar a una ventaja y a servir al prójimo desde la gracia que tú mismo necesitas.

5

Allí los invadió un gran terror, donde nada había que temer, porque Dios esparció los huesos de quienes acampaban contra ti. Los has avergonzado, porque Dios los rechazó.

📘 Estudio de Salmos 53:5

El terror que deshace la seguridad de los sitiadores

La escena anuncia una derrota atribuida a Dios, que expone la insuficiencia del poder reunido contra su pueblo.

Explicación del versículo

El canto pasa de la opresión a un vuelco. Un gran terror invade a quienes parecían seguros. «Donde nada había que temer» intensifica la irrupción de un miedo que no puede explicarse desde la confianza que el poder agresor había dado por firme.

La razón expresada es la intervención de Dios: él esparció los huesos de quienes acampaban contra el destinatario de la defensa. El lenguaje presenta una derrota grave y un poder militar que no pudo conservar su seguridad.

Los huesos esparcidos prolongan la imagen de muerte y fracaso. El verso no debe reducirse a una incomodidad del adversario ni transformarse en una descripción detallada de una batalla que el salmo no narra. No se dan nombres de reyes, fecha ni lugar del campamento.

«Los has avergonzado» forma parte de la proclamación del vuelco, cuya causa vuelve a ser explicada: Dios los rechazó. La derrota no se celebra como habilidad autónoma del oprimido. El Señor ha juzgado el poder que devoraba a su pueblo.

Salmos 14:5–6 relaciona el espanto con la presencia de Dios entre los justos y con el refugio del pobre. Aquí aparecen huesos y sitiadores. La relación entre los salmos ayuda a reconocer su tema común, mientras esa diferencia conserva el énfasis propio de Salmos 53 en el rechazo del poder agresor.

Hechos 17:30–31 llama al arrepentimiento ante el juicio justo anunciado por medio del Resucitado. La esperanza cristiana en Jesucristo no necesita atribuir al lector el conocimiento de cada batalla o desastre. Recibe la certeza de que la maldad no puede asegurar un refugio definitivo frente al Señor.

Texto original y estructura

פָּחֲדוּ־פַחַד —paḥadu-faḥad, «los invadió un gran terror»— intensifica el miedo mediante la repetición. פִּזַּר עַצְמוֹת —pizzar atsamot, «esparció los huesos»— presenta la acción divina. La última causa, «Dios los rechazó», vincula el desenlace con su evaluación del mal.

6

¡Que venga de Sión la salvación de Israel! Cuando Dios restaure el bienestar de su pueblo, se alegrará Jacob y se regocijará Israel.

📘 Estudio de Salmos 53:6 · La esperanza de restauración y alegría

La salvación esperada y la alegría del pueblo

El salmo no termina en la corrupción: pide que Dios restaure a su pueblo y vuelva a darle una alegría compartida.

Explicación del versículo

El clamor por salvación cambia el horizonte del cierre. Después de denunciar pecado y opresión, la voz del canto se vuelve hacia la intervención de Dios. La necesidad descubierta prepara una súplica que el poder humano no puede responder por sí solo.

Sión es nombrada como lugar desde el que se espera la ayuda. El lenguaje conserva el vínculo del pueblo con la presencia y el gobierno del Señor. La esperanza descansa en que Dios actúe para salvar a su pueblo.

Restaurar el bienestar expresa el cambio de situación que necesita la comunidad. El verso no identifica una deportación o una fecha determinadas. El lenguaje de restauración puede abarcar el regreso desde una condición de aflicción y pérdida.

Job 42:10 emplea también el lenguaje de restaurar el bienestar al describir la intervención de Jehová en la vida de Job. Esa relación ayuda a comprender que la expresión no fija por sí sola un único acontecimiento de cautiverio político.

Jacob e Israel aparecen en paralelo como nombres del pueblo que volverá a alegrarse. La salvación esperada tiene alcance comunitario. El canto no deja la atención en el poder del agresor, sino en el gozo que la gracia del Señor puede hacer posible.

En Lucas 2:25–32, Simeón espera la consolación de Israel y, guiado por el Espíritu Santo, recibe a Jesús y reconoce la salvación preparada para los pueblos. Lucas 24:44–49 anuncia el arrepentimiento y el perdón en el nombre del Cristo resucitado, comenzando por Jerusalén. La lectura cristiana recibe así la esperanza del salmo desde nuestro único Salvador, cuya obra lleva vida y restauración.

Texto original y sentido

מִצִּיּוֹן יְשֻׁעוֹת יִשְׂרָאֵל —mitsiyyon yeshuot Yisrael— nombra la salvación de Israel esperada desde Sión. בְּשׁוּב אֱלֹהִים שְׁבוּת עַמּוֹ —beshuv Elohim shevut ammo— es la expresión que la NTBT comunica como restaurar el bienestar del pueblo. La respuesta final de alegría descansa en esa iniciativa divina.

Aplicación editorial

Al pedir a Dios que termine una injusticia, ora también por la vida que debe ser restaurada después. Confía en Jesucristo y busca una manera concreta de acompañar a quienes necesitan volver a levantarse. La esperanza del Señor puede formar una alegría compartida y un servicio paciente.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗