ESTÁS LEYENDOIsaías · Capítulo 58Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
Continuar leyendo ↓
AYUDAGLOBAL · LECTOR BÍBLICO

Tu espacio de lectura

Lee con calma, personaliza la vista y continúa donde quedaste.

Ambiente de lectura
Toca un versículo para guardar tu avance.
Tamaño del texto100%
NTBT · Licencia verificada

Isaías

Capítulo 58
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Isaías

Isaías: el Santo de Israel juzga y salva

Isaías anuncia la santidad del único Dios, descubre el pecado de su pueblo y abre una esperanza que alcanza a las naciones. La confianza en reyes, alianzas e ídolos queda confrontada por el Señor que gobierna la historia. Su promesa conduce al Rey justo y al Siervo que carga con la culpa, cuya obra salvadora se cumple en Jesucristo.

Autoría, fecha y horizonte histórico

Isaías 1:1 identifica la visión con Isaías, hijo de Amoz, y la sitúa durante los reinados de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías. Ese ministerio pertenece al marco del siglo VIII antes de Cristo y de las crisis de Judá ante el poder asirio. La identificación del profeta y de los reyes es explícita; el encabezamiento no fecha cada discurso ni afirma que todos los capítulos sigan una secuencia cronológica.

La atribución tradicional del libro a Isaías concuerda con el nombre que lo encabeza y con la manera en que el Nuevo Testamento recibe sus palabras. Juan 12:37–41 atribuye a Isaías tanto el anuncio de Isaías 53 como la visión de Isaías 6. El libro, sin embargo, no ofrece una fecha única de fijación literaria ni una explicación de cómo se reunió cada una de sus partes. Conviene distinguir esos datos no proporcionados del ministerio que el propio texto identifica.

Los capítulos 36–39 sitúan a Isaías junto a Ezequías durante la amenaza asiria y anuncian la futura pérdida de los tesoros y de descendientes reales en Babilonia. Isaías 39:1–8 sirve así de puente hacia el consuelo que sigue. Los anuncios posteriores contemplan el destierro, el regreso y la restauración; Isaías 44:24–28 nombra a Ciro como instrumento del Señor. Esos horizontes deben reconocerse sin asignar por conjetura una fecha de composición a cada poema.

Destinatarios y propósito

Judá y Jerusalén ocupan el centro inicial del mensaje. El profeta se dirige a gobernantes, sacerdotes y habitantes que conocen el nombre del Señor, pero cuya vida revela idolatría, violencia y abandono del vulnerable. La cercanía del templo y las ceremonias no vuelven innecesario el arrepentimiento. También reciben palabra el reino del norte y las naciones que rodean al pueblo.

La denuncia busca que la comunidad deje de apoyar su seguridad en poderes que no pueden salvar y vuelva al Señor. La promesa sostiene a quienes sufren juicio, dispersión y desolación, y anuncia una restauración que procede de la misericordia divina. El propósito no termina en recuperar prestigio nacional: la gloria y la salvación de Dios han de ser conocidas entre los pueblos.

Género y formas de lectura

El libro reúne discursos proféticos, denuncias, promesas, poemas, cantos, oraciones, visiones y relatos. Las preguntas, repeticiones y contrastes forman parte de su modo de persuadir. La viña, el camino, la luz, el desierto y Sion como mujer o madre son imágenes que deben interpretarse en su unidad, sin asignar a cada detalle un significado oculto independiente.

La poesía puede reunir juicio y esperanza en una perspectiva amplia. Esa forma de presentar el futuro no equivale a un calendario con fechas separadas para cada línea. Los relatos históricos tienen sus señales temporales propias; las visiones y promesas requieren atender también a su desarrollo dentro de toda la Escritura.

Recorrido del libro

  • Capítulos 1–12: la infidelidad de Judá, la santidad del Señor, el llamado de Isaías y la esperanza de un gobierno davídico justo. La purificación del profeta en Isaías 6:1–8 muestra que el enviado necesita recibir gracia antes de responder al llamado.
  • Capítulos 13–23: anuncios sobre naciones y ciudades. Su poder no queda fuera del juicio de Dios, y ninguna de ellas puede ocupar el lugar del Salvador.
  • Capítulos 24–27: juicio de alcance amplio y esperanza de una salvación que incluye el banquete del Señor, la derrota de la muerte y el cuidado de su pueblo.
  • Capítulos 28–35: advertencias contra dirigentes, seguridades falsas y alianzas infieles, junto con la promesa de justicia, rescate y una creación renovada.
  • Capítulos 36–39: la crisis asiria, la oración y enfermedad de Ezequías, y el anuncio de lo que vendrá desde Babilonia. La liberación recibida no elimina la fragilidad del rey ni garantiza la fidelidad de sus decisiones.
  • Capítulos 40–48: consuelo, anuncio de regreso y confrontación de los ídolos. El Creador gobierna la historia y llama por nombre a Ciro para realizar su propósito, sin equiparar a ese gobernante con el Salvador divino.
  • Capítulos 49–55: la misión del Siervo, el consuelo de Sion, la entrega por la culpa y la invitación gratuita a recibir vida del Señor.
  • Capítulos 56–66: la acogida de quienes se unen al Señor, la adoración verdadera, la justicia, la confesión comunitaria y la esperanza de Sion y de la nueva creación. El cierre reúne anuncio a las naciones, adoración y advertencia contra la rebelión.

El Santo de Israel y la necesidad de gracia

La santidad de Dios revela tanto su majestad como la falsedad de una vida que dice honrarlo mientras oprime al prójimo. Isaías 1:10–20 une el rechazo de un culto injusto con el llamado a abandonar el mal y recibir limpieza. El arrepentimiento no fabrica un derecho a la misericordia: responde al Señor que llama y ofrece perdón.

El remanente conservado muestra que el juicio no cancela la fidelidad divina. A la vez, la pertenencia exterior al pueblo no vuelve inocente la rebeldía. La esperanza se recibe por gracia y produce una vida de justicia. Las obras de obediencia y servicio son fruto de esa relación restaurada, nunca un precio que sustituya al Salvador.

El Rey y el Siervo: la esperanza centrada en Jesucristo

Los anuncios del hijo dado al pueblo y del descendiente de Isaí perfilan un gobierno de justicia y paz. Isaías 9:6–7 y Isaías 11:1–10 deben leerse dentro de esa promesa real. Mateo 1:18–23 identifica el nacimiento de Jesús con el cumplimiento del anuncio de Emanuel y declara que él salvará a su pueblo de sus pecados.

El título «siervo» requiere atención a cada pasaje. Puede designar a Israel, incluso cuando recibe reprensión, y también al enviado fiel que restaura a Jacob y lleva luz a las naciones. En Isaías 52:13–15 y 53:1–12, el sufrimiento del justo afronta la culpa de otros. Hechos 8:26–35 muestra a Felipe anunciando a Jesús desde ese pasaje. La relación con Cristo procede del desarrollo del libro y del testimonio apostólico, no de borrar las diferencias entre todos los usos del título.

Jesucristo, nuestro Señor y único Salvador, realiza lo que el poder humano no puede alcanzar: lleva el pecado y abre la reconciliación con Dios mediante su muerte y resurrección. 1 Pedro 2:21–25 anuncia que él llevó nuestros pecados para que vivamos para la justicia. La salvación se recibe por gracia mediante la fe en él; seguir sus pasos es fruto del rescate, no una forma de completarlo.

El Espíritu del Señor y la relación con el Padre

El Espíritu capacita al Rey y al Siervo para realizar la misión de Dios. Lucas 4:16–21 presenta a Jesús leyendo el anuncio de Isaías y declarando su cumplimiento. El Espíritu Santo no es una emoción que pueda manipularse, sino el guía divino que conduce conforme a la verdad y da testimonio del Hijo.

En Isaías 63:7–16, la comunidad recuerda el amor del Señor, confiesa haber entristecido su santo Espíritu y lo invoca como Padre. La revelación del Nuevo Testamento permite reconocer con claridad al único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, sin confundir sus personas. Por Jesucristo podemos acercarnos al Padre celestial y recibir la guía del Espíritu en una vida reconciliada.

Sion, las naciones y la nueva creación

La restauración de Sion es presentada mediante regreso de hijos, luz, gozo, alimento y consuelo. Las naciones no aparecen únicamente como enemigas: también reciben la revelación de Dios y participan del movimiento hacia su gloria. Isaías 66:18–24 reúne esa amplitud con la seriedad del juicio.

Los cielos nuevos y la tierra nueva anuncian una obra que solo el Creador puede realizar. Las imágenes concretas de vida, trabajo y paz deben conservar su sentido dentro de Isaías y relacionarse con la consumación que Apocalipsis 21:1–5 anuncia sin muerte ni dolor. La esperanza no exige negar las lágrimas presentes: permite confiar en el Señor que finalmente las enjugará.

Aplicación editorial: escucha al Santo y confía en su Salvador

Lee cada unidad reconociendo quién habla, a quién se dirige y qué respuesta pide. Deja que la palabra examine también tu adoración y tu trato al vulnerable. Acércate al Padre por Jesucristo y pide al Espíritu Santo discernimiento para obedecer sin transformar cada imagen en una promesa privada. La esperanza del libro te llama a recibir la gracia, practicar la justicia y anunciar al Salvador con humildad.

1

«Clama a plena voz, no te contengas; alza tu voz como una trompeta. Declara a mi pueblo su rebelión y a la casa de Jacob sus pecados.

📘 Estudio de Isaías 58:1 · El verdadero ayuno

La rebelión del pueblo debe ser declarada con claridad

Dios encarga una advertencia que haga visible la distancia entre la práctica religiosa y una vida que lo honra.

Explicación del versículo

El Señor ordena al mensajero clamar a plena voz y no contenerse. El capítulo anterior terminó negando la paz a los malvados; ahora la denuncia debe llegar a una comunidad que se considera religiosa. La claridad de la advertencia es necesaria porque los destinatarios todavía no reconocen la contradicción entre buscar a Dios y practicar la injusticia.

La comparación con una trompeta comunica un aviso que se oye y reclama atención. El hebreo menciona שׁוֹפָר, shofar, el cuerno usado como instrumento de señal. El énfasis no convierte el volumen de la voz en una fuente de autoridad. El mensaje es verdadero porque procede del Señor y declara la culpa que él identifica.

La tarea tiene un contenido preciso: anunciar a su pueblo la rebelión y a la casa de Jacob sus pecados. Ambas expresiones nombran a la comunidad del pacto. La advertencia no se dirige primero a pueblos lejanos, sino a quienes podían dar por segura su relación con Dios mientras oprimían a otros. Ser llamados «mi pueblo» no los coloca por encima de la corrección divina.

La repetición de las dos designaciones también preserva la relación que hace tan seria la denuncia. El Señor habla a quienes conoce y a quienes ha dado su palabra. Su propósito no es entretener a un público con acusaciones ajenas, sino confrontar una vida que necesita volver a él. La acusación será desarrollada con hechos concretos en los versículos 3–7.

Por eso, el mandato no autoriza a cualquier persona a gritar sus sospechas y presentarlas como voz de Dios. El mensajero debe transmitir lo que el Señor ha dicho. El capítulo permite reconocer esa fidelidad por el contenido: deja al descubierto la opresión, rechaza la violencia y llama a atender al necesitado.

La advertencia dentro de un llamado a volver

Joel 2:12–17 une también la señal del cuerno y la convocatoria comunitaria con volver a Dios de todo corazón. La solemnidad exterior debe expresar un regreso verdadero al Señor compasivo. La denuncia no está separada de su misericordia: hace posible reconocer la necesidad que la apariencia religiosa ocultaba.

Aplicación editorial: recibe la verdad que Cristo pone delante de ti

Jesús confrontó la hipocresía que cuidaba detalles mientras descuidaba la justicia, la misericordia y la fe en Mateo 23:23–28. Escucha su palabra antes de buscar excusas en tu actividad religiosa. Si debes corregir a alguien, hazlo con verdad, amor y responsabilidad, para ayudarlo a responder al Señor y no para exhibir tu superioridad.

2

Me buscan día tras día y se deleitan en conocer mis caminos, como una nación que hubiera practicado la justicia y no hubiera abandonado el derecho de su Dios. Me piden juicios justos y se deleitan en acercarse a Dios.

📘 Estudio de Isaías 58:2

Buscar conocimiento religioso sin practicar la justicia deja una contradicción

La aparente cercanía del pueblo a Dios queda examinada a la luz de su conducta.

Explicación del versículo

El Señor describe una comunidad que lo busca cada día, desea conocer sus caminos y pide decisiones justas. A primera vista, esos rasgos parecen ejemplares. El versículo forma parte, sin embargo, de una acusación: la regularidad y el interés religioso no han estado acompañados por la obediencia que el pueblo aparenta tener.

La frase «como una nación que hubiera practicado la justicia» revela la distancia entre apariencia y realidad. Los destinatarios se acercan con la actitud de quienes no han abandonado el derecho de su Dios, pero la continuación demostrará lo contrario. No se acusa a la justicia de ser innecesaria; se denuncia una pretensión de poseerla mientras se oprime y se daña.

Desear conocer los caminos del Señor es bueno cuando conduce a recibirlos. Aquí el conocimiento se ha separado de la respuesta. La comunidad puede pedir información, juicios y experiencias de cercanía sin permitir que la palabra divina altere sus intereses. El problema no se resuelve disminuyendo el conocimiento de Dios, sino escuchando con una disposición que llegue a la práctica.

La petición de juicios justos tiene especial fuerza en una comunidad que trata injustamente a sus trabajadores. Quieren que Dios actúe a su favor, pero no aceptan que su justicia examine también las relaciones sobre las que ellos tienen poder. La cercanía buscada se ha convertido en una expectativa de beneficio sin una entrega congruente al Señor.

La repetición de «se deleitan» preparará el contraste con el final del capítulo, donde el pueblo es llamado a deleitarse verdaderamente en Jehová. El deleite que Dios recibe no consiste solo en disfrutar de una actividad religiosa. Se expresa en honrarlo y en renunciar a la voluntad propia cuando contradice su palabra.

Escuchar y poner en práctica

Santiago 1:19–27 advierte que escuchar sin hacer puede convertirse en autoengaño. La palabra se recibe con mansedumbre y produce una vida que refrena la lengua y cuida al afligido. La conexión aclara por qué una práctica devota puede resultar vacía si deja intacta la dureza hacia otros.

La gracia forma una vida coherente

Tito 3:3–7 atribuye nuestra salvación a la misericordia de Dios y a la renovación de su Espíritu por medio de Jesucristo. El creyente no debe usar esa gratuidad para separar la fe de la vida. La misma gracia que lo recibe confronta la mentira de aparentar una cercanía que no se desea obedecer.

Aplicación editorial: deja que lo aprendido alcance tus decisiones

Continúa buscando al Señor en la Escritura y en la oración, y revisa cómo respondes a lo que ya has comprendido. Si reconoces una injusticia que depende de ti, no la compenses aumentando actividades religiosas. Vuelve a Cristo con fe y actúa con verdad como respuesta agradecida a su gracia.

3

“¿Por qué hemos ayunado y no lo has visto, hemos afligido nuestra alma y no lo has tenido en cuenta?”. Miren, en el día de su ayuno buscan su propio placer y oprimen a todos sus trabajadores.

📘 Estudio de Isaías 58:3

El ayuno no puede servir de reclamo mientras se oprime al trabajador

La pregunta del pueblo recibe una respuesta que expone su interés propio y el daño que causa a otros.

Explicación del versículo

Los destinatarios preguntan por qué Dios no ha visto su ayuno ni ha tenido en cuenta su humillación. Consideran que han realizado una acción religiosa que debería producir una respuesta favorable. La pregunta convierte su práctica en un argumento para reclamar atención, como si el esfuerzo exterior obligara al Señor a aprobarlos.

La respuesta comienza con «miren» y dirige sus ojos hacia el mismo día de ayuno. Mientras se privan de alimento, buscan su propio placer y oprimen a sus trabajadores. La contradicción no se encuentra lejos ni en un pasado olvidado: ocurre al mismo tiempo que la ceremonia con la que intentan presentarse humildes ante Dios.

Buscar el propio placer debe leerse aquí en relación con los intereses y conveniencias que gobiernan su trato a los demás. El texto no condena todo gozo legítimo. Denuncia una jornada supuestamente dedicada al Señor en la que los poderosos continúan imponiendo su voluntad y exigiendo provecho de quienes dependen de ellos.

La opresión del trabajador hace concreto el pecado. No basta abstenerse de comida si se conserva una relación abusiva con el prójimo. Deuteronomio 24:14–15 ya mandaba no oprimir al jornalero pobre, fuera israelita o extranjero, y atender su salario porque de él dependía su vida. El Señor escucha también el clamor del trabajador, aunque su empleador esté ocupado en una práctica religiosa.

La respuesta muestra que Dios sí ha visto lo que ocurre, con una profundidad mayor que la que los ayunantes deseaban. Ha observado tanto la abstinencia como la injusticia. La aparente falta de atención divina es, en realidad, una negativa a aceptar el modo en que pretenden separar su culto de su conducta.

Afligirse y reconocer la propia necesidad

La expresión hebrea עִנִּינוּ נַפְשֵׁנוּ, inninu nafshenu, significa «hemos afligido nuestra persona» o «nos hemos humillado». En este contexto se relaciona con el ayuno. No describe una virtud del alma separada del trato corporal y social: la persona entera debe responder al Señor con sinceridad.

Aplicación editorial: presenta al Padre una vida íntegra

Jesús enseña a ayunar delante del Padre que ve en lo secreto, sin utilizar la práctica como exhibición, según Mateo 6:16–18. Si tienes personas bajo tu responsabilidad, examina cómo las tratas y atiende cualquier injusticia que debas corregir. Acude a Dios por la gracia de Jesucristo; tu ayuno puede expresar dependencia, pero no comprar su aprobación ni cubrir el daño que mantienes.

4

Miren, ayunan para contender y pelear, y para golpear con puño malvado. No ayunen como hoy para hacerse oír en las alturas.

📘 Estudio de Isaías 58:4

La violencia contradice el clamor de quienes ayunan

Una práctica de humillación ante Dios pierde su verdad cuando está unida a contiendas y daño al prójimo.

Explicación del versículo

La denuncia avanza desde la opresión del trabajador hasta la pelea y el golpe con puño malvado. El ayuno de los destinatarios no ha sometido su voluntad al Señor ni ha transformado su relación con los demás. La actividad religiosa convive con una agresión que manifiesta dureza, rivalidad y desprecio por el prójimo.

«Ayunan para contender y pelear» presenta el carácter y el fruto de esa práctica concreta. El profeta no necesita afirmar que el hambre produce inevitablemente violencia ni que todo ayunante busca una disputa. Muestra lo que sucede entre estos destinatarios: su aparente humildad se desarrolla en un ambiente donde siguen imponiéndose mediante conflicto y fuerza.

La mención del puño mantiene la acusación en el terreno de los hechos. No se trata solo de un malestar interior que nadie puede observar. Las personas están siendo dañadas. El calificativo «malvado» impide presentar esa violencia como una demostración legítima de celo religioso. La honra a Dios no se sostiene golpeando al que él manda tratar con justicia.

La frase final responde a la expectativa de hacerse oír en las alturas. Ese ayuno no es el modo de acercarse al Señor. La intensidad del clamor no puede anular la contradicción de la conducta. El problema está en la relación con Dios y el prójimo, y no en que falte una fórmula más eficaz o una voz más fuerte.

La orden de clamar con fuerza en el versículo 1 tampoco ofrece a los violentos una excusa: allí el mensajero debía declarar la verdad de Dios; aquí los ayunantes buscan una respuesta mientras practican el mal. El capítulo distingue la advertencia fiel de la presión religiosa que intenta conseguir favor sin abandonar la injusticia.

La oración y una vida que escucha al Señor

Amós 5:21–24 denuncia fiestas, ofrendas y cantos separados del derecho y la justicia. De manera concordante, Santiago 1:19–22 llama a ser lentos para la ira y a recibir con mansedumbre la palabra. La ira humana no produce la justicia de Dios, por más que se la vista con un lenguaje devoto.

Aplicación editorial: abandona la agresión y acude a Cristo

Si estás usando gritos, amenazas o fuerza para imponerte, deja de justificarlo mediante tu devoción. Reconoce el daño, detén esa conducta y busca corregirla de manera responsable. Por Jesucristo puedes acercarte al trono de la gracia para recibir misericordia y ayuda, como enseña Hebreos 4:14–16. Su gracia te llama a una respuesta de obediencia que también proteja a quienes has dañado.

5

¿Es este el ayuno que escojo, un día en que el ser humano aflija su alma? ¿Inclinar su cabeza como un junco y extender tela áspera y ceniza como lecho? ¿Llamarás a esto ayuno y día agradable a Jehová?

📘 Estudio de Isaías 58:5

La apariencia de humillación debe corresponder a un corazón que escucha

Los gestos de duelo no hacen aceptable un ayuno que deja intacta la injusticia.

Explicación del versículo

Las preguntas del Señor obligan a los destinatarios a revisar qué consideran un ayuno agradable. Han supuesto que basta pasar un día afligiéndose y adoptar una postura visible de humildad. Dios examina esa idea a la luz de la opresión y la violencia que acaba de denunciar.

Inclinar la cabeza como un junco proporciona una imagen reconocible de abatimiento. El tallo doblado se convierte en comparación de la persona que baja su cabeza. La tela áspera y la ceniza refuerzan la expresión de duelo o penitencia. Son señales exteriores que pueden comunicar dolor y reconocimiento de necesidad.

El problema está en que los signos no corresponden a la vida descrita. La cabeza puede estar inclinada mientras la voluntad continúa imponiéndose al trabajador; el cuerpo puede reposar en ceniza mientras la mano golpea al prójimo. El Señor rechaza la separación entre apariencia de humildad y persistencia en el daño.

La pregunta «¿Llamarás a esto ayuno y día agradable a Jehová?» confronta la pretensión de definir la aceptación divina desde la ceremonia realizada. Los destinatarios no pueden decidir por su cuenta qué le agrada al Señor y luego reclamar que lo reconozca. Deben escuchar el contenido que él mismo dará en los versículos 6–7.

El ayuno sincero conserva su lugar

La denuncia no elimina toda expresión corporal de arrepentimiento. En Joel 2:12–17, Dios llama al ayuno y, al mismo tiempo, a rasgar el corazón. Los signos deben acompañar una vuelta verdadera. Jesús también enseña cómo ayunar delante del Padre en Mateo 6:16–18; no trata la práctica como un medio para comprar atención ni como una exhibición de sufrimiento.

El sacrificio de un corazón humillado

Salmo 51:10–17 pide un corazón puro, un espíritu renovado y labios abiertos para alabar, y declara que Dios no desprecia al corazón quebrantado. La oración va más allá del gesto: reconoce que la renovación debe proceder del Señor. En Jesucristo recibimos el perdón y la gracia para responder con una vida sincera.

Aplicación editorial: permite que la humildad alcance tu conducta

Si ayunas o expresas dolor delante de Dios, presenta también las decisiones que necesitas cambiar. Confía en Cristo y abandona la idea de que sufrir visiblemente puede reemplazar la confesión y la obediencia. Tu Padre recibe una dependencia verdadera que se deja corregir por su palabra y busca el bien del prójimo.

6

¿No es este el ayuno que escojo: desatar las ataduras de maldad, soltar las cuerdas del yugo, dejar libres a los oprimidos y romper todo yugo?

📘 Estudio de Isaías 58:6 · Libertad y ayuda para el necesitado

La devoción que Dios escoge rompe la opresión

La respuesta divina al falso ayuno exige actuar contra las relaciones que sujetan y dañan al prójimo.

Explicación del versículo

«¿No es este el ayuno que escojo?» responde a las preguntas del versículo anterior. El Señor no deja la devoción al gusto de los ayunantes: declara la respuesta que corresponde a su carácter. Quienes quieren acercarse a él deben dejar de oprimir y contribuir a que otros sean libres del daño que padecen.

Las primeras imágenes hablan de desatar ataduras y soltar las cuerdas del yugo. El yugo sirve para representar una carga impuesta que somete a quien la lleva. En esta unidad se relaciona con la maldad y con el abuso denunciado contra los trabajadores. Su sentido no es que toda obligación humana sea ilegítima, sino que las relaciones injustas deben ser deshechas.

«Dejar libres a los oprimidos» pone a las personas en el centro. La devoción no se demuestra solamente por cuánto puede soportar el propio ayunante, sino por lo que está dispuesto a cambiar para que el otro deje de sufrir opresión. El llamado exige una renuncia al provecho obtenido a costa de la dignidad ajena.

«Romper todo yugo» intensifica la demanda. No basta ofrecer un alivio pasajero mientras se mantiene deliberadamente la práctica que produce el daño. El arrepentimiento debe alcanzar la fuente de la opresión en aquello que depende de los destinatarios. La comunidad es llamada a una justicia efectiva, no a utilizar una ayuda ocasional como compensación de un abuso sostenido.

Estas acciones no sustituyen la relación con Dios por una autosalvación social. El Señor habla a su pueblo, confronta su rebelión y le muestra cómo debe expresarse una vuelta sincera. Desde el inicio del libro, el llamado a dejar el mal y defender al vulnerable está unido a la oferta de limpieza del pecado en Isaías 1:16–18.

La libertad anunciada por Jesucristo

En Lucas 4:16–21, Jesús proclama buenas noticias a los pobres y libertad a los oprimidos, y anuncia el cumplimiento de la Escritura en su misión. Ese anuncio enlaza con la esperanza profética de una liberación que procede de Dios. Además, Juan 8:31–36 identifica la esclavitud del pecado y la verdadera libertad que da el Hijo. La salvación en Cristo alcanza la raíz de la rebelión y forma una vida que deja de dominar injustamente a otros.

Aplicación editorial: renuncia al beneficio que depende del daño ajeno

Examina las cargas que impones desde tu autoridad, tus intereses o tus hábitos. Si has sostenido una relación abusiva, reconoce el pecado y actúa para que cese. Recibe el perdón de Jesucristo por la fe y busca una obediencia que libere al prójimo del daño que dependía de ti; esa respuesta es fruto de la gracia, no su precio.

7

¿No es compartir tu pan con el hambriento y recibir en casa a los pobres sin hogar; cuando veas al desnudo, cubrirlo, y no esconderte de tu propia carne?

📘 Estudio de Isaías 58:7

La misericordia comparte pan, abrigo y acogida

El ayuno verdadero se expresa también en atender necesidades concretas y en dejar de esconderse del prójimo.

Explicación del versículo

La respuesta del Señor continúa con acciones positivas. Después de romper la opresión, el pueblo debe compartir su pan con el hambriento. El pan es llamado «tu pan»: la necesidad ajena reclama una respuesta que involucra recursos propios. La devoción no puede reducirse a privarse de alimento mientras se rehúsa ayudar a quien carece de él.

Recibir en casa a los pobres sin hogar añade hospitalidad. El problema no es solamente la falta de una comida, sino la ausencia de amparo y de un lugar habitable. El Señor dirige la atención hacia personas que pueden quedar fuera de la seguridad cotidiana de quienes ayunan. La misericordia debe reconocerlas y buscar una acogida efectiva.

Cubrir al desnudo atiende otra necesidad visible. El texto no exige investigar una historia completa para admitir que la falta de abrigo es real. Al verla, corresponde responder. La secuencia de pan, casa y vestido muestra una compasión concreta, capaz de reconocer distintas formas de vulnerabilidad.

«No esconderte de tu propia carne» confronta la conducta de evitar al necesitado para no asumir ninguna responsabilidad. La expresión hebrea בְּשָׂרְךָ, besarekhá, «tu carne», subraya el vínculo humano y comunitario. La cercanía de los propios no debe negarse cuando resulta costosa. Dentro del alcance del versículo, la expresión acompaña la atención a los pobres y no reduce toda ayuda exclusivamente al parentesco inmediato.

La enseñanza exige reconocer una relación que la comodidad quisiera ocultar. El necesitado no es solo un tema de conversación religiosa: es una persona cuya hambre, desamparo o desnudez se cruza con los recursos del oyente. El ayuno que agrada a Dios puede dar lugar a una mesa compartida y a una casa más hospitalaria.

La fe viva responde a la necesidad

Santiago 2:14–17 muestra lo vacío de despedir con buenos deseos a quien carece de ropa y alimento sin darle lo necesario. Esa conducta desmiente una profesión de fe que no produce obras. La ayuda no compra la salvación; manifiesta la realidad de una confianza que ha recibido la gracia de Dios.

El amor aprendido en Jesucristo

1 Juan 3:16–18 fundamenta el amor en que Cristo entregó su vida por nosotros y confronta a quien cierra el corazón ante un hermano necesitado. La respuesta cristiana no nace solo de una obligación exterior: refleja el amor recibido del Salvador y se expresa en hechos verdaderos.

Aplicación editorial: convierte la compasión en una ayuda concreta

Reconoce una necesidad cercana y considera qué puedes compartir: alimento, ropa, acogida o un recurso que facilite una atención responsable. No esperes a sentir una emoción intensa para actuar. Sirve con respeto a la dignidad de la persona y agradece al Padre la gracia de Cristo que te enseña a amar.

8

Entonces tu luz despuntará como el amanecer y tu recuperación brotará pronto. Tu justicia irá delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

📘 Estudio de Isaías 58:8

La vida restaurada se abre como el amanecer bajo el cuidado de Dios

El Señor promete recuperación, luz y protección al pueblo que responde a su llamado de justicia.

Explicación del versículo

«Entonces» relaciona la promesa con la respuesta descrita en los versículos 6–7. Frente a un ayuno que mantenía opresión y violencia, el pueblo es llamado a romper el yugo y socorrer al necesitado. La restauración anunciada pertenece a una vuelta real al Señor, no a la continuidad de una apariencia que encubre el mal.

La luz que despunta como el amanecer representa el fin de una condición oscura y el comienzo de una vida renovada. El pueblo que había preguntado por la falta de atención divina recibe una promesa de intervención. La imagen será retomada en el versículo 10, donde la oscuridad se transforma en claridad de mediodía.

La recuperación que brota pronto utiliza el lenguaje de sanar y crecer. El hebreo אֲרֻכָתְךָ, arukhatéja, se refiere aquí a su curación o recuperación. En el contexto de la comunidad quebrada, expresa una restauración que alcanza su condición y su relación con Dios. La promesa no establece que toda enfermedad individual sea consecuencia de falta de generosidad ni que una ayuda concreta garantice una curación inmediata.

La justicia que va delante y la gloria del Señor como retaguardia presentan al pueblo rodeado de una nueva seguridad. Su vida recta, antes contradicha por sus obras, se hará visible; su protección definitiva procederá de la presencia divina. En Isaías 52:11–12, el anuncio del regreso emplea una imagen semejante: Jehová va delante y el Dios de Israel guarda la retaguardia.

La relación entre luz y gloria se desarrollará también en Isaías 60:1–3. El resplandor del pueblo depende de que el Señor amanece sobre él. Así, la restauración no se convierte en una razón para atribuir poder salvador a la propia conducta. Dios llama a la justicia y es quien concede vida, presencia y esperanza.

La obediencia como respuesta a la gracia

Efesios 2:8–10 permite conservar la relación correcta: somos salvados por gracia mediante la fe, y creados en Cristo Jesús para buenas obras. La exigencia de una vida justa no convierte esas obras en precio de la salvación. Desenmascara una religiosidad que pretende recibir a Dios sin dejarse transformar por su palabra.

Aplicación editorial: obedece confiando en el Señor que restaura

Acude a Jesucristo y actúa con justicia desde la gracia que recibes. Agradece los cambios que Dios produce sin convertirlos en una fórmula para controlar cada circunstancia. Su presencia puede sostenerte en el proceso de restauración, y tu vida puede dar luz a otros por la verdad y la misericordia que él forma en ti.

9

Entonces llamarás, y Jehová responderá; clamarás por ayuda, y dirá: “Aquí estoy”. Si quitas de en medio de ti el yugo, el señalar con el dedo y el hablar maldad,

📘 Estudio de Isaías 58:9

El Señor responde al clamor de un pueblo que abandona la opresión

La promesa de cercanía se une a una transformación de los actos, los gestos y las palabras.

Explicación del versículo

«Entonces llamarás, y Jehová responderá» contesta directamente la queja del versículo 3. El problema de los ayunantes no se debía a incapacidad de Dios para observarlos, sino a una vida que contradecía su supuesta humildad. El Señor promete atención y respuesta dentro de una relación restaurada por una vuelta sincera a él.

La respuesta «Aquí estoy» expresa disponibilidad y cercanía personal. El Dios al que habían querido hacer oír su voz no aparece como un poder que deba ser presionado mediante una técnica. Es el Señor que escucha y se presenta en ayuda de su pueblo. La promesa invita a confiar en su presencia, no a controlar la forma y el momento de cada respuesta.

La segunda parte comienza una condición que continuará en el versículo 10. El pueblo debe quitar de su medio el yugo, el señalar con el dedo y el hablar maldad. La estructura mantiene unidas la promesa y la conducta: la cercanía anunciada no confirma el abuso que había impedido una respuesta religiosa íntegra.

El yugo retoma la opresión del versículo 6. Señalar con el dedo añade un gesto de acusación o desprecio que acompaña el maltrato. Hablar maldad alcanza las palabras que dañan. El arrepentimiento debe atender tanto el uso de poder como la manera de tratar públicamente a otros; una injusticia puede sostenerse mediante acciones y también mediante humillación verbal.

El gesto no convierte todo acto de señalar ni toda corrección en algo pecaminoso. Su sentido se define por el conjunto de prácticas dañinas que el pueblo debe retirar. El mismo profeta está declarando una acusación verdadera por mandato de Dios. La diferencia está entre una palabra que sirve a la verdad y la justicia y otra que busca perjudicar o despreciar.

Una vida renovada en sus palabras y acciones

Efesios 4:25–32 llama a abandonar la mentira, trabajar para compartir, hablar para edificar y quitar la malicia. La bondad y el perdón se fundamentan en que Dios nos perdonó en Cristo. El cambio de conducta nace de una relación de gracia que alcanza la vida cotidiana.

La confianza para acercarnos al Padre

Hebreos 4:14–16 sitúa la confianza en Jesús, el gran sumo sacerdote que se compadece de nuestras debilidades. Nos acercamos al trono de la gracia por él. La obediencia no funciona como un pago por la respuesta de Dios; manifiesta que recibimos su palabra y dejamos de defender la opresión que él denuncia.

Aplicación editorial: acompaña tu oración con una respuesta sincera

Ora al Padre por medio de Jesucristo y examina qué cargas o palabras dañinas debes retirar. Si has humillado o acusado injustamente a alguien, reconoce el mal y corrígelo. Puedes pedir ayuda al Señor para obedecer; su cercanía sostiene al que vuelve con fe.

10

si te entregas al hambriento y sacias el alma afligida, tu luz brillará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía.

📘 Estudio de Isaías 58:10

La entrega al necesitado abre un horizonte de luz

La generosidad que Dios pide involucra a la persona y responde realmente al hambre y a la aflicción del otro.

Explicación del versículo

La condición iniciada en el versículo 9 continúa con una acción positiva: entregarse al hambriento y saciar al afligido. Quitar el yugo y dejar las palabras dañinas es indispensable, pero la respuesta no termina con abstenerse de hacer mal. El Señor llama también a invertir recursos, atención y esfuerzo en el bien de quien necesita ayuda.

«Si te entregas al hambriento» comunica una implicación personal. La expresión hebrea incluye נַפְשֶׁךָ, nafshekhá, «tu persona» o «tu vida». Dentro de la oración, la entrega se dirige a atender el hambre. La generosidad no consiste solo en pronunciar buenos deseos desde una distancia que evita todo compromiso.

Saciar el alma afligida atiende a una persona que padece necesidad. El lenguaje de «alma» no vuelve secundaria su condición corporal: el hambre ha sido mencionada de manera expresa. El pasaje presenta al ser humano en su aflicción y pide una respuesta que produzca alivio real. La preocupación espiritual no puede utilizarse para ignorar el alimento que falta.

La consecuencia prometida es luz en las tinieblas y una oscuridad transformada como el mediodía. La imagen intensifica el amanecer del versículo 8. El pueblo que se había encerrado en intereses propios recibe la esperanza de una condición nueva bajo el favor del Señor. La justicia y la misericordia forman parte de esa vida restaurada.

La relación entre conducta y promesa no establece una compraventa en la que cada ayuda deba producir un beneficio calculable. Dios habla a una comunidad que necesita volver a él y superar la contradicción de su culto. La generosidad pedida expresa ese regreso, y la luz anunciada procede del Señor que restaura.

El modelo de la entrega es Jesucristo

1 Juan 3:16–18 comienza recordando que Cristo entregó su vida por nosotros y, desde ese amor recibido, llama a ayudar al hermano necesitado. El fundamento no es nuestra capacidad de merecer salvación, sino la gracia del Salvador. Quien ha sido amado es llamado a amar con hechos y de verdad.

Hacerse prójimo del que sufre

En Lucas 10:25–37, Jesús muestra una misericordia que se acerca, cura, transporta y dispone recursos para continuar el cuidado. La parábola no convierte cada detalle en una alegoría de Isaías; ofrece una enseñanza concordante sobre dejar de pasar de largo y responder al sufrimiento del prójimo.

Aplicación editorial: ofrece una ayuda que atienda la necesidad

Busca comprender qué necesita la persona a la que ayudas y dispón de lo que puedas compartir con constancia y respeto. Evita convertir su aflicción en ocasión para exhibirte. La gracia de Jesucristo puede abrir tus manos y tu atención para que la misericordia sea una realidad concreta.

11

Jehová te guiará continuamente, saciará tu alma en los lugares áridos y dará vigor a tus huesos. Serás como un huerto regado y como un manantial cuyas aguas nunca faltan.

📘 Estudio de Isaías 58:11

La guía del Señor sostiene una vida fecunda aun en la aridez

El pueblo restaurado recibe la promesa de dirección, fortaleza y una provisión que procede de Dios.

Explicación del versículo

El sujeto de las promesas es Jehová. Él guiará continuamente, saciará y dará vigor. La comunidad que antes buscaba su propio interés es llamada a vivir bajo una dirección distinta. La restauración no consiste en recuperar independencia de Dios, sino en recibir su cuidado como fuente permanente de vida.

La saciedad en los lugares áridos muestra que la provisión divina no depende de que el entorno ya sea favorable. La imagen permite imaginar un territorio donde la falta de agua amenaza la vida. El Señor promete sostener a su pueblo precisamente allí. El contraste responde al temor de que compartir con el necesitado termine dejando sin futuro a quien ayuda.

Dar vigor a los huesos expresa fortaleza para la persona entera. Los huesos representan aquí la estructura y resistencia de la vida corporal. La promesa se integra en el anuncio de recuperación del pueblo; no es una fórmula que permita garantizar un resultado médico concreto a cada lector. Dios anuncia una vida fortalecida bajo su presencia.

El huerto regado y el manantial cuyas aguas no faltan completan el cuadro. El huerto recibe agua y puede producir fruto; el manantial mantiene una provisión que no defrauda. La fecundidad del pueblo depende del cuidado del Señor. La generosidad que se pide en los versículos anteriores no tiene que sostenerse en la autosuficiencia, sino en la confianza en quien da vida.

La imagen tampoco elimina toda dificultad. Jeremías 17:5–8 compara al que confía en Jehová con un árbol junto a las aguas que sigue fructificando cuando llega la sequía. La presencia del calor no contradice el cuidado divino. El paralelo ayuda a entender una provisión que sostiene en la prueba, en lugar de prometer que nunca habrá un entorno árido.

La vida que Cristo da

En Juan 4:13–14, Jesús ofrece un agua que se convierte en fuente para vida eterna. Juan 7:37–39 une la invitación a venir y beber con el don del Espíritu para los que creen. Esos pasajes no se presentan como una cita literal de este versículo, pero muestran el alcance de la vida que el Señor concede por medio del Salvador.

Aplicación editorial: recibe dirección y provisión para servir

Busca la guía del Padre en la palabra de Cristo y depende del Espíritu Santo para responder con fidelidad. Cuando el entorno sea difícil, no concluyas que toda posibilidad de fruto ha terminado. Puedes pedir al Señor fuerzas para continuar y compartir, reconociendo que la vida que te sostiene procede de su gracia.

12

Los tuyos reconstruirán las ruinas antiguas; levantarás los cimientos de generación en generación. Te llamarán reparador de brechas, restaurador de caminos para habitar.

📘 Estudio de Isaías 58:12

El pueblo restaurado volverá a levantar lugares habitables

La obra del Señor incluye una reconstrucción que devuelve estabilidad y futuro a la comunidad.

Explicación del versículo

La promesa pasa del huerto y el manantial a las ruinas, los cimientos y los caminos. El horizonte es una comunidad cuya vida ha sufrido destrucción y desolación. Dios anuncia que los suyos participarán en levantar de nuevo aquello que se había derrumbado. La restauración tiene consecuencias para la vida compartida, además del consuelo personal.

«Los tuyos reconstruirán» señala una obra que involucra a la comunidad. El destinatario es tratado en singular, como en los versículos anteriores, pero el resultado alcanza a las personas que pertenecen a ese pueblo. No se presenta a un individuo aislado como único constructor ni se convierte la promesa en un cargo especial que deba atribuirse a un lector determinado.

Los cimientos de generación en generación expresan la profundidad y continuidad de la recuperación. Lo antiguo que parecía perdido puede volver a sostener una vida habitable. El texto no exige imaginar que cada edificio arruinado sea un símbolo secreto de una parte interior de la persona. Su primera imagen es concreta: un pueblo vuelve a disponer de lugares donde vivir.

Los nombres «reparador de brechas» y «restaurador de caminos para habitar» describen una labor reconocida por su fruto. Una brecha deja una ruptura; repararla devuelve continuidad y protección. Un camino restaurado permite transitar y sostener la vida de una comunidad. La dignidad del nombre procede del bien que se realiza, no de una pretensión de superioridad.

Isaías 61:1–4 relaciona también las buenas noticias, el consuelo de los afligidos y la reconstrucción de ruinas antiguas. Los relatos de Esdras 3:8–13 y Nehemías 2:17–18 muestran la dimensión material y comunitaria de reconstruir después del destierro. Estos vínculos ayudan a conservar la concreción de la promesa, sin limitar todo su alcance a un único episodio.

Una comunidad edificada en Jesucristo

Efesios 2:19–22 emplea la imagen de un edificio para la familia de Dios, con Cristo como piedra angular y la presencia del Espíritu. Esta es una relación canónica, no la afirmación de que las ruinas de Isaías sean literalmente la iglesia. El mismo Señor que restaura a su pueblo reúne en Cristo una comunidad donde los antes alejados reciben pertenencia.

Aplicación editorial: trabaja para que otros puedan vivir mejor

Recibe tu lugar en Cristo y busca el bien de la comunidad con tareas concretas y perseverantes. Puedes contribuir a reparar una necesidad material, restaurar una relación dañada o abrir un camino de ayuda responsable. No necesitas atribuirte un título grandioso; el amor recibido del Salvador puede dar fruto en un servicio que devuelve estabilidad a otros.

13

Si en el sábado refrenas tu pie de hacer tu voluntad en mi día santo, si llamas al sábado delicia y al día santo de Jehová honorable, y lo honras sin seguir tus propios caminos, sin buscar tu propio placer ni hablar de tus propios asuntos,

📘 Estudio de Isaías 58:13 · La observancia del día de reposo

Honrar el reposo es reconocer con gozo que el tiempo pertenece al Señor

El mandamiento confronta una voluntad centrada en el interés propio y llama a deleitarse en Dios.

Explicación del versículo

El capítulo termina con una condición que continúa en el versículo 14. El pueblo debe honrar el sábado, reconocerlo como día santo del Señor y dejar de tratarlo únicamente según su propia conveniencia. La mención del reposo no es un tema aislado de lo anterior: vuelve a confrontar la búsqueda egoísta que había deformado el ayuno.

Refrenar el pie presenta la necesidad de detener un curso habitual de acción. En el día que Dios ha apartado, los destinatarios no deben seguir actuando como si sus asuntos fueran la única autoridad. El sábado pertenece al pacto del Señor con Israel y reconoce su derecho sobre la vida y el tiempo del pueblo.

La orden contiene una valoración positiva: llamarlo delicia y honorable. La obediencia no se limita a soportar una interrupción molesta del trabajo. El Señor llama a recibir con gratitud lo que ha dado. El hebreo עֹנֶג, óneg, significa aquí «delicia» o «deleite». El gozo de honrar a Dios contrasta con el uso del día para sostener exclusivamente los intereses propios.

La repetición de caminos, placer y asuntos propios muestra el alcance de la entrega. No se trata solo de modificar un horario mientras el corazón continúa resistiendo al Señor. También las conversaciones deben corresponder al sentido del día. La última frase se encuentra dentro de ese paralelismo; no ofrece por sí sola una prohibición de toda palabra o de toda conversación humana.

Éxodo 20:8–11 relaciona el reposo con la creación. Deuteronomio 5:12–15 añade la memoria de la liberación y el descanso de siervos y extranjeros. Ese marco permite ver la coherencia con el capítulo: honrar al Señor incluye dejar que otros descansen, en lugar de oprimirlos mientras uno realiza una práctica religiosa.

El reposo bajo la autoridad de Cristo

Jesús declara que el sábado fue hecho para el ser humano y que el Hijo del Hombre es Señor también del sábado, según Marcos 2:23–28. Su autoridad orienta la lectura cristiana. Además, Colosenses 2:13–17 fundamenta el perdón en la cruz y enseña a no juzgar a los creyentes por días de reposo, cuya realidad pertenece a Cristo. La observancia de un calendario no se convierte en base de la justificación.

Aplicación editorial: recibe tiempo para honrar al Señor y cuidar a otros

Confía tu vida a Jesucristo y aparta tiempo real para adoración, escucha y descanso agradecido. Examina si tus intereses te hacen tratar a las personas como recursos que nunca pueden detenerse. La gracia del Padre puede enseñarte a disfrutar de su cuidado y a respetar las necesidades de quienes trabajan contigo.

14

entonces te deleitarás en Jehová. Te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra y te alimentaré con la heredad de Jacob, tu padre, porque la boca de Jehová ha hablado».

📘 Estudio de Isaías 58:14

El deleite en el Señor culmina la promesa de restauración

Dios ofrece a su pueblo una herencia sostenida por su fidelidad y un gozo cuyo centro es él mismo.

Explicación del versículo

«Entonces te deleitarás en Jehová» completa la condición del versículo anterior. El sábado había sido llamado delicia; ahora el gozo se dirige al propio Señor. El don cumple su propósito cuando conduce a reconocer y disfrutar al Dador. La devoción deja de ser una herramienta para exigir beneficios y se convierte en una relación agradecida con Dios.

Esta conclusión responde también a la aparente religiosidad del versículo 2. Allí el pueblo decía deleitarse en acercarse a Dios mientras abandonaba la justicia. El final anuncia un deleite congruente con una vida que lo honra. El capítulo no ha separado adoración y misericordia: ha confrontado la voluntad propia en el culto y en el trato al prójimo.

«Te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra» utiliza una imagen de seguridad y disfrute de la herencia bajo el cuidado divino. Su lenguaje recuerda Deuteronomio 32:9–14, donde el Señor guía a Jacob, lo guarda y lo hace cabalgar sobre las alturas. La promesa se comprende dentro de la historia del pueblo rescatado y sostenido por Dios.

Ser alimentado con la heredad de Jacob refuerza esa continuidad. El Señor no propone un bienestar desligado de su pacto, sino participación en los bienes que él concede a su pueblo. La expresión no autoriza a cada lector a reclamar como propia una propiedad concreta ni garantiza riqueza personal por cumplir una práctica religiosa. Su fundamento es la fidelidad del Dios que da y preserva la herencia.

El cierre «la boca de Jehová ha hablado» confirma la autoridad de toda la promesa. La esperanza no depende de que el pueblo encuentre una ceremonia capaz de obligar a Dios. Descansa en su palabra verdadera, la misma cuya eficacia se afirmó en Isaías 55:10–11. El Señor puede realizar la restauración que anuncia y llama a responderle con una vida íntegra.

La herencia recibida en Jesucristo

Gálatas 3:26–29 declara que los creyentes son hijos de Dios por la fe en Cristo y herederos según la promesa. La pertenencia al Salvador, y no una superioridad de origen o un mérito religioso, fundamenta ese don. Esta enseñanza amplía la comprensión cristiana de la herencia sin borrar el contexto histórico en el que Isaías habló a la casa de Jacob.

El reposo que reclama una fe perseverante

Hebreos 4:1–11 relaciona la promesa del reposo con escuchar y creer, y advierte contra endurecer el corazón. La respuesta al evangelio no consiste en una autosuficiencia que utiliza a Dios para sus proyectos. Consiste en recibir su palabra y perseverar en la confianza que él mismo hace posible por gracia.

Aplicación editorial: busca al Señor como tu mayor bien

Agradece los dones del Padre y aprende a deleitarte en él por medio de Jesucristo. Honra su palabra en tu oración, tu descanso, tu trabajo y tu trato al necesitado. La esperanza de la herencia puede sostener una obediencia gozosa, libre de la pretensión de comprar la salvación mediante tus prácticas.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗