ESTÁS LEYENDOSalmos · Capítulo 67Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
Continuar leyendo ↓
AYUDAGLOBAL · LECTOR BÍBLICO

Tu espacio de lectura

Lee con calma, personaliza la vista y continúa donde quedaste.

Ambiente de lectura
Toca un versículo para guardar tu avance.
Tamaño del texto100%
NTBT · Licencia verificada

Salmos

Capítulo 67
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Salmos

Salmos: oración, sabiduría y esperanza ante Dios

Salmos enseña a llevar toda la vida delante de Jehová: la alegría y el dolor, la culpa y el perdón, la gratitud y las preguntas que todavía esperan respuesta. Sus ciento cincuenta poemas forman un libro de oración y alabanza que llama a confiar en el Dios santo, justo y misericordioso.

Un libro con muchas voces

La colección no procede de un único autor ni de una sola circunstancia. Sus inscripciones asocian numerosos salmos con David y conservan también nombres como Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés y Etán. Otros poemas no mencionan un nombre. Estas indicaciones deben leerse con atención: pueden señalar autoría, pertenencia a una colección o relación con una persona, según su formulación. No conviene convertir cada nombre en una biografía que el poema no proporciona.

Algunas inscripciones sitúan la oración en un acontecimiento; otras dan indicaciones para el canto o los instrumentos. Forman parte del encabezamiento transmitido del salmo y deben distinguirse de los títulos descriptivos que ayudan a leerlo. Su vocabulario musical no siempre puede explicarse con certeza. Reconocer ese límite es mejor que asignar un significado preciso a cada indicación desconocida.

No existe una fecha única para todo el libro. Sus voces recorren diferentes horizontes de la vida de Israel: la realeza, la adoración en el santuario, la crisis nacional, la experiencia de Babilonia y la esperanza de restauración. Salmos 137:1–4 recuerda el dolor de los cautivos, mientras que Salmos 126:1–3 celebra la restauración y conduce a pedir que Dios complete su obra. Los poemas no dan una cronología completa de su composición ni permiten identificar a todos los responsables de reunirlos.

Cómo se organiza la colección

El libro está dispuesto en cinco grandes partes. Las conclusiones de las primeras cuatro incluyen bendiciones que ayudan a reconocer sus límites; la quinta conduce a la alabanza final de todo lo que respira. El orden no es una biografía continua de David ni una secuencia exacta de fechas.

  • Libro I, Salmos 1–41. La enseñanza sobre los dos caminos y el rey ungido abre la colección. Numerosas oraciones presentan la confianza, el peligro, la confesión y la necesidad de que Jehová escuche.
  • Libro II, Salmos 42–72. La sed de Dios y las súplicas del individuo y de la comunidad se unen a la esperanza de un gobierno justo. La sección termina con una bendición y una referencia a las oraciones de David.
  • Libro III, Salmos 73–89. Las preguntas sobre el bien, la destrucción y el aparente fracaso de las promesas se expresan con especial intensidad. La fidelidad de Dios es invocada dentro de una crisis que no se resuelve negando el sufrimiento.
  • Libro IV, Salmos 90–106. La fragilidad humana se coloca ante la eternidad de Dios. Su reinado, sus obras y la memoria de su trato con Israel sostienen la esperanza más allá de la debilidad de los reyes humanos.
  • Libro V, Salmos 107–150. La gratitud por el rescate, el amor a la enseñanza divina, los cantos de ascenso y la alabanza compartida amplían la respuesta del pueblo. El cierre convoca a alabar a Jehová con todo lo que tiene aliento.

Estas orientaciones muestran el movimiento de cada parte, pero no reducen todos sus poemas a un solo tema. Cada salmo conserva una voz y una unidad propias que deben escucharse antes de relacionarlas con el conjunto.

Aprender a leer poesía bíblica

Las líneas suelen dialogar mediante paralelismos: una puede ampliar, contrastar o explicar a la otra. Árboles, caminos, escudos, aguas, luz y oscuridad permiten percibir la experiencia del orante. Las imágenes no son códigos que exijan descubrir un significado secreto para cada objeto. Su sentido nace del movimiento del poema.

Hay himnos, acciones de gracias, lamentos, confesiones, poemas de sabiduría y cantos relacionados con la realeza. Un lamento puede comenzar con angustia y concluir con confianza, aunque no todos llegan a una resolución visible. La pregunta «¿hasta cuándo?» es una manera de seguir dirigiéndose a Dios; no debe confundirse automáticamente con incredulidad.

En algunos salmos, la inscripción se cuenta como versículo en el hebreo; por eso su numeración puede diferir de la del texto español. Esa diferencia debe distinguirse de una omisión. También conviene observar los cambios de voz: el orante puede hablar a Dios, a la comunidad, a sus adversarios o a sí mismo dentro de un mismo poema.

El Dios al que el pueblo se dirige

Jehová es Creador y Rey, conoce la conducta humana, defiende la justicia y permanece fiel a sus promesas. Su santidad hace imposible tratar el mal como algo indiferente. Su amor leal permite que el pecador se acerque con arrepentimiento y que el afligido pida ayuda sin fingir fortaleza.

Los salmos enseñan a amar la instrucción de Dios y a meditar en ella, pero no presentan la obediencia como un mecanismo para evitar toda aflicción. El justo también llora, espera y necesita ser rescatado. La prosperidad del malvado y el sufrimiento del fiel forman parte de las preguntas que el libro lleva ante el Señor.

Las peticiones de juicio expresan el deseo de que la violencia y el engaño no tengan la última palabra. Algunos poemas suplican directamente la intervención del Juez; otros, como Salmos 149:6–9, presentan a los fieles participando en la ejecución de un juicio escrito. Estas voces deben conservar su fuerza y su contexto, sin convertir una enemistad privada en una autorización divina para castigar. La enseñanza de Jesús de amar a los enemigos y la renuncia apostólica a devolver mal por mal orientan la conducta cristiana: Mateo 5:43–48 y Romanos 12:17–21.

Salmos y Jesucristo

Jesús enseñó a sus discípulos a comprender lo escrito acerca de él en la Ley, los Profetas y los Salmos, en relación con su muerte, su resurrección y el anuncio del perdón a las naciones (Lucas 24:44–47). Esa lectura no exige transformar cada detalle del libro en una predicción directa. Parte del sentido de los poemas y atiende a las conexiones que el conjunto bíblico establece.

La realeza del ungido en Salmos 2 y el señorío y sacerdocio de Salmos 110:1–4 encuentran un alcance decisivo en el Mesías. La oración apostólica aplica Salmos 2 al rechazo de Jesús y reconoce que la oposición no canceló el propósito de Dios (Hechos 4:24–30). El sufrimiento del justo y la esperanza de vindicación también permiten comprender la profundidad de su entrega.

Jesucristo, nuestro Señor y único Salvador, es el fundamento de la esperanza cristiana. La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las obras son fruto de esa gracia. El creyente se acerca al Padre por medio del Hijo y aprende a orar guiado por el Espíritu Santo. La voz del Espíritu en las Escrituras no elimina la voz humana de los salmistas: Hechos reconoce que habló por boca de David (Hechos 1:15–16).

Aplicación editorial: orar con los salmos

Escucha primero qué dice el poema, quién habla y qué necesidad presenta. Después puedes responder con sus palabras, reconociendo las diferencias entre su situación y la tuya. Una súplica de un rey de Israel no convierte cada conflicto personal en una guerra santa, y una promesa de cuidado no obliga a negar el dolor.

Puedes llevar al Padre tus preguntas, confesar tu pecado, agradecer sus dones y pedir protección para otros. En Jesucristo, la oración no depende de producir una emoción perfecta. Los salmos forman una confianza que sabe llorar y una alabanza que recuerda de quién procede la vida.

1

Que Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga; que haga resplandecer su rostro sobre nosotros. Selah.

📘 Estudio de Salmos 67:1 · Exhortación a las naciones, para que alaben a Dios

La comunidad pide gracia y el favor del rostro de Dios

La bendición es recibida como una acción de misericordia antes de ser compartida como motivo de alabanza.

Explicación del versículo

La oración comienza en plural: ten piedad de nosotros y bendícenos. El pueblo no presenta una fuerza propia como razón suficiente para su seguridad. Necesita el favor de Dios y lo pide desde una relación de dependencia.

El rostro que resplandece expresa atención favorable. La imagen comunica acogida y paz, como la luz que permite vivir bajo un cuidado reconocido. No pretende describir físicamente el rostro divino.

Números 6:22–27 contiene la bendición encomendada a Aarón y sus hijos: el rostro de Jehová que resplandece, la gracia y la paz. El salmo recoge ese lenguaje en una petición de la comunidad, conservando a Dios como quien bendice.

Selah acompaña la primera súplica antes de que el verso siguiente declare su finalidad. El favor pedido no termina encerrado en un nosotros que excluya a otros: la comunidad desea que su experiencia dé a conocer la salvación del Señor.

Gálatas 3:6–14 sitúa la bendición de Abraham alcanzando a las naciones en Jesucristo y el don del Espíritu recibido por la fe. La esperanza cristiana acude al Padre desde esa gracia, sin convertir la bendición en una recompensa por superioridad étnica o mérito propio.

Texto original y relación bíblica

יְחָנֵּנוּ —yeḥonnenu, «tenga piedad de nosotros»— pide favor gratuito. יָאֵר פָּנָיו אִתָּנוּ —yaer panav ittanu, «haga resplandecer su rostro sobre nosotros»— evoca la bendición sacerdotal. El cambio a la primera persona plural la convierte en súplica compartida.

Aplicación editorial

Pide al Padre su favor por medio de Cristo y nombra también a quienes comparten tu necesidad. Considera cómo un bien que recibes puede servir a otra persona. La gracia que buscas puede formar una gratitud abierta al prójimo.

2

Así se conocerá tu camino en la tierra y tu salvación entre todas las naciones.

📘 Estudio de Salmos 67:2

La bendición pedida tiene un horizonte de salvación para los pueblos

El propósito de la oración es que la manera de actuar de Dios llegue a ser conocida en toda la tierra.

Explicación del versículo

«Así se conocerá» explica la petición anterior. La comunidad desea ser bendecida para que el favor recibido haga visible quién es Dios. La bendición no queda reducida a una ventaja que deba guardarse sin relación con otros.

Su camino expresa la forma de actuar y guiar del Señor. Conocerlo incluye reconocer el carácter que sus obras manifiestan. El verso no habla de un trayecto geográfico que las naciones deban localizar en un mapa.

Su salvación es el bien que se desea anunciar entre todas las naciones. La amplitud conserva la realidad de los pueblos: el reconocimiento de Dios no debe detenerse en una sola procedencia.

Génesis 12:1–3 une la bendición de Abram con la de todas las familias de la tierra. El salmo comparte ese horizonte de un favor recibido que se abre al bien de otros, sin reproducir aquí toda la historia de Abraham.

En Lucas 2:25–32, Simeón, guiado por el Espíritu Santo, reconoce en Jesús la salvación preparada ante todos los pueblos, luz para los gentiles y gloria de Israel. El Salvador da un centro concreto a la esperanza cristiana de que la gracia de Dios sea conocida hasta los confines.

El siguiente estribillo responderá con una petición de alabanza. Conocer la salvación no es presentado como información indiferente, sino como motivo para reconocer al Dios que la da.

Texto original y finalidad

לָדַעַת בָּאָרֶץ דַּרְכֶּךָ —ladaʿat baarets darkekha, «para que se conozca en la tierra tu camino»— introduce el propósito de la bendición. בְּכָל־גּוֹיִם יְשׁוּעָתֶךָ —bekhol-goyim yeshuʿatekha, «entre todas las naciones tu salvación»— amplía su alcance.

3

Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben.

📘 Estudio de Salmos 67:3

La primera respuesta deseada es una alabanza compartida

El estribillo pide que todos los pueblos reconozcan al Dios cuya salvación se anuncia.

Explicación del versículo

La petición vuelve a dirigirse directamente a Dios. Los pueblos son quienes deben alabar, pero el canto desea su respuesta delante del Señor. La misión de darlo a conocer permanece unida a la oración.

La repetición intensifica la amplitud: los pueblos, todos los pueblos. Ninguno queda excluido por su distancia u origen. El centro de la comunión no es la superioridad de quienes comenzaron cantando, sino el Dios al que todos son invitados a reconocer.

El verbo puede reunir gratitud y reconocimiento. La salvación del verso anterior proporciona el motivo de esa respuesta. El canto no pide una alabanza que ignore el bien real del que ha sido librado.

Salmos 117:1–2 convoca también a todas las naciones a alabar por el amor leal y la fidelidad de Jehová. La relación muestra que la amplitud del llamado tiene su fundamento en el carácter del Señor.

El estribillo aparecerá otra vez en 67:5. Aquí prepara la afirmación central sobre juicio y guía; después responderá a ella. La repetición organiza la oración sin reemplazar el contenido propio de cada paso.

Texto original y estribillo

יוֹדוּךָ עַמִּים —yodukha ʿammim, «te alaben los pueblos»— se repite al comienzo de las dos líneas. כֻּלָּם —kullam, «todos ellos»— cierra la segunda, haciendo explícita la amplitud del deseo.

4

Que las naciones se alegren y canten de júbilo, porque juzgas a los pueblos con equidad y guías a las naciones en la tierra. Selah.

📘 Estudio de Salmos 67:4

El juicio recto y la guía de Dios son motivo de alegría

Las naciones son invitadas a celebrar un gobierno que une equidad y dirección para su vida.

Explicación del versículo

El centro del canto da una razón para el júbilo. Dios juzga con equidad y guía a las naciones. La alegría no depende de que los pueblos queden libres de toda autoridad, sino de que se encuentran delante de un Señor recto.

Juzgar incluye ejercer gobierno y hacer justicia. El poder no está presentado como una ventaja arbitraria que favorezca siempre al más fuerte. La equidad significa que ninguna nación puede imponer por sí sola la medida de lo verdadero.

Guiar añade cuidado y dirección. El Señor no aparece únicamente como quien examina desde lejos. La misma autoridad que decide con rectitud puede conducir a los pueblos en la tierra.

La petición no declara inocente toda conducta de todas las naciones. Precisamente porque el juicio es recto, la violencia y el engaño necesitan ser confrontados. El bien que el canto desea para los pueblos está unido a la verdad.

Hechos 17:30–31 llama a todos al arrepentimiento y anuncia un juicio justo por medio de aquel a quien Dios resucitó. La esperanza cristiana recibe en Jesucristo tanto salvación como señorío. La gracia del Padre permite responder a ese gobierno con confianza y una vida que se vuelve a él.

Texto original y motivos

מִישׁוֹר —mishor, «equidad», «rectitud»— caracteriza el juicio. תַּנְחֵם —tanḥem, «las guías»— atribuye a Dios una acción de dirección. El «porque» une esas cualidades con la alegría que se pide para las naciones.

Aplicación editorial

Pide al Padre que su justicia y su paz alcancen a los pueblos, y examina con verdad tu propia manera de tratar a otros. Sigue a Cristo en una decisión que rehúse favoritismo o abuso. Puedes alegrarte en su gobierno mientras aprendes a recibir su corrección.

5

Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben.

📘 Estudio de Salmos 67:5

El estribillo vuelve como respuesta al gobierno justo

La petición de alabanza se repite después de reconocer que Dios juzga con equidad y guía a las naciones.

Explicación del versículo

El verso repite las palabras de 67:3, pero su posición añade una relación nueva. La primera aparición preparaba la explicación; esta responde al juicio recto y a la guía que el canto acaba de celebrar.

La alabanza conserva su alcance: todos los pueblos. La justicia de Dios no es presentada como un bien que deba beneficiar únicamente a la comunidad que inició la oración. Su gobierno merece reconocimiento en toda la tierra.

La repetición mantiene a Dios como destinatario. Los pueblos no son invitados a admirar la superioridad del cantor ni a adoptar su orgullo. El canto busca una gratitud compartida hacia el Señor que salva, juzga y conduce.

En Hechos 13:44–49, los gentiles reciben con alegría el anuncio y glorifican la palabra del Señor. Pablo y Bernabé citan allí Isaías 49:5–6, no este salmo. La relación con Salmos 67 está en la salvación que alcanza a las naciones y da lugar a una respuesta de reconocimiento.

El estribillo precede a la cosecha del verso siguiente. El conocimiento de Dios y la gratitud por la provisión no quedan separados. La vida recibida en la tierra puede alimentar la misma alabanza que su justicia despierta.

Estructura del pasaje

Los estribillos idénticos de 67:3 y 67:5 rodean el anuncio de equidad y guía de 67:4. Esta disposición pone en relación la petición de alabanza con el carácter del gobierno divino. La segunda repetición confirma y comparte la respuesta que el centro del poema ha fundamentado.

6

La tierra ha dado su cosecha; Dios, nuestro Dios, nos bendecirá.

📘 Estudio de Salmos 67:6 · La cosecha y la bendición de Dios

La cosecha recibida hace concreta la bendición

El pueblo reconoce un fruto de la tierra y expresa su confianza en el Dios al que pertenece.

Explicación del versículo

La tierra ha dado su cosecha. La alabanza se detiene en un bien visible del que depende la vida. El fruto recibido permite agradecer una provisión concreta, en continuidad con la bendición pedida al comienzo.

«Dios, nuestro Dios» añade una confesión personal y comunitaria. Los cantores no atribuyen el alimento a una tierra convertida en divinidad. Reconocen al mismo Señor que juzga con equidad y ha sido invocado con misericordia.

«Nos bendecirá» mira hacia la continuidad de su cuidado. El don recibido sostiene una confianza que vuelve a pedir y esperar. La oración no termina consumiendo el bien como si su dador hubiera dejado de importar.

Salmos 65:9–13 recorre riego, surcos, brotes, pastizales y grano para alabar la bondad divina. La cercanía temática muestra cómo la cosecha puede ser contemplada dentro de una relación de dependencia y gratitud.

Hechos 14:15–17 presenta lluvias y temporadas fructíferas como testimonio del Dios vivo ante los pueblos. La provisión abre una invitación a reconocer al Creador. El salmo no promete una misma cosecha visible a cada persona fiel en todo año; celebra el fruto recibido y conserva la esperanza en el Señor.

Texto original y tiempos de la confesión

נָתְנָה יְבוּלָהּ —natenah yevulah, «ha dado su cosecha»— reconoce el fruto de la tierra. יְבָרְכֵנוּ אֱלֹהִים אֱלֹהֵינוּ —yevarekhenu Elohim Eloheinu, «Dios, nuestro Dios, nos bendecirá»— responde con confianza en la fuente de ese bien.

7

Dios nos bendecirá, y le temerán todos los confines de la tierra.

📘 Estudio de Salmos 67:7

La bendición termina abriéndose al reconocimiento de toda la tierra

La comunidad espera el cuidado de Dios con el deseo de que su autoridad sea reverenciada hasta los confines.

Explicación del versículo

La primera frase repite la confianza del verso anterior. La bendición sigue siendo esperada de Dios y no de una fuerza propia que la cosecha hubiera demostrado. La abundancia recibida mantiene la necesidad de depender de él.

Los confines de la tierra retoman las naciones del comienzo. El poema termina fuera del límite de su nosotros, con la esperanza de que muchos reconozcan al Señor. La petición de favor ha conservado su horizonte abierto.

Temerlo expresa reverencia ante quien bendice, salva y juzga con equidad. La respuesta no queda reducida a disfrutar los dones sin reconocer al dador. Su bondad y su autoridad son recibidas juntas.

Génesis 12:1–3 anuncia la bendición que por medio de Abram alcanzará a las familias de la tierra. Gálatas 3:6–14 presenta su llegada a los gentiles en Cristo Jesús y el don del Espíritu recibido por la fe. La esperanza cristiana tiene en el Salvador crucificado y resucitado el fundamento de una gracia que debe ser conocida.

El cierre une provisión y testimonio. La comunidad puede agradecer el bien que ha recibido y pedir que otros conozcan al mismo Dios. El fruto de su bendición incluye una vida orientada a reconocerlo y a compartir su bondad.

Texto original y cierre

כָּל־אַפְסֵי־אָרֶץ —kol-afsei-arets, «todos los confines de la tierra»— amplía la respuesta final. El verbo de temer mantiene una relación de reverencia con el Dios que bendice. El final responde así a la finalidad de 67:2: que su camino y salvación sean conocidos entre las naciones.

Aplicación editorial

Da gracias al Padre por un bien recibido y pide que otras personas conozcan su gracia en Cristo. Comparte ese bien con alguien y habla del Salvador con verdad y respeto cuando tengas ocasión. La bendición que recibes puede dar fruto más allá de tu propia necesidad.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗