ESTÁS LEYENDOSalmos · Capítulo 70Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
Continuar leyendo ↓
AYUDAGLOBAL · LECTOR BÍBLICO

Tu espacio de lectura

Lee con calma, personaliza la vista y continúa donde quedaste.

Ambiente de lectura
Toca un versículo para guardar tu avance.
Tamaño del texto100%
NTBT · Licencia verificada

Salmos

Capítulo 70
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Salmos

Salmos: oración, sabiduría y esperanza ante Dios

Salmos enseña a llevar toda la vida delante de Jehová: la alegría y el dolor, la culpa y el perdón, la gratitud y las preguntas que todavía esperan respuesta. Sus ciento cincuenta poemas forman un libro de oración y alabanza que llama a confiar en el Dios santo, justo y misericordioso.

Un libro con muchas voces

La colección no procede de un único autor ni de una sola circunstancia. Sus inscripciones asocian numerosos salmos con David y conservan también nombres como Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés y Etán. Otros poemas no mencionan un nombre. Estas indicaciones deben leerse con atención: pueden señalar autoría, pertenencia a una colección o relación con una persona, según su formulación. No conviene convertir cada nombre en una biografía que el poema no proporciona.

Algunas inscripciones sitúan la oración en un acontecimiento; otras dan indicaciones para el canto o los instrumentos. Forman parte del encabezamiento transmitido del salmo y deben distinguirse de los títulos descriptivos que ayudan a leerlo. Su vocabulario musical no siempre puede explicarse con certeza. Reconocer ese límite es mejor que asignar un significado preciso a cada indicación desconocida.

No existe una fecha única para todo el libro. Sus voces recorren diferentes horizontes de la vida de Israel: la realeza, la adoración en el santuario, la crisis nacional, la experiencia de Babilonia y la esperanza de restauración. Salmos 137:1–4 recuerda el dolor de los cautivos, mientras que Salmos 126:1–3 celebra la restauración y conduce a pedir que Dios complete su obra. Los poemas no dan una cronología completa de su composición ni permiten identificar a todos los responsables de reunirlos.

Cómo se organiza la colección

El libro está dispuesto en cinco grandes partes. Las conclusiones de las primeras cuatro incluyen bendiciones que ayudan a reconocer sus límites; la quinta conduce a la alabanza final de todo lo que respira. El orden no es una biografía continua de David ni una secuencia exacta de fechas.

  • Libro I, Salmos 1–41. La enseñanza sobre los dos caminos y el rey ungido abre la colección. Numerosas oraciones presentan la confianza, el peligro, la confesión y la necesidad de que Jehová escuche.
  • Libro II, Salmos 42–72. La sed de Dios y las súplicas del individuo y de la comunidad se unen a la esperanza de un gobierno justo. La sección termina con una bendición y una referencia a las oraciones de David.
  • Libro III, Salmos 73–89. Las preguntas sobre el bien, la destrucción y el aparente fracaso de las promesas se expresan con especial intensidad. La fidelidad de Dios es invocada dentro de una crisis que no se resuelve negando el sufrimiento.
  • Libro IV, Salmos 90–106. La fragilidad humana se coloca ante la eternidad de Dios. Su reinado, sus obras y la memoria de su trato con Israel sostienen la esperanza más allá de la debilidad de los reyes humanos.
  • Libro V, Salmos 107–150. La gratitud por el rescate, el amor a la enseñanza divina, los cantos de ascenso y la alabanza compartida amplían la respuesta del pueblo. El cierre convoca a alabar a Jehová con todo lo que tiene aliento.

Estas orientaciones muestran el movimiento de cada parte, pero no reducen todos sus poemas a un solo tema. Cada salmo conserva una voz y una unidad propias que deben escucharse antes de relacionarlas con el conjunto.

Aprender a leer poesía bíblica

Las líneas suelen dialogar mediante paralelismos: una puede ampliar, contrastar o explicar a la otra. Árboles, caminos, escudos, aguas, luz y oscuridad permiten percibir la experiencia del orante. Las imágenes no son códigos que exijan descubrir un significado secreto para cada objeto. Su sentido nace del movimiento del poema.

Hay himnos, acciones de gracias, lamentos, confesiones, poemas de sabiduría y cantos relacionados con la realeza. Un lamento puede comenzar con angustia y concluir con confianza, aunque no todos llegan a una resolución visible. La pregunta «¿hasta cuándo?» es una manera de seguir dirigiéndose a Dios; no debe confundirse automáticamente con incredulidad.

En algunos salmos, la inscripción se cuenta como versículo en el hebreo; por eso su numeración puede diferir de la del texto español. Esa diferencia debe distinguirse de una omisión. También conviene observar los cambios de voz: el orante puede hablar a Dios, a la comunidad, a sus adversarios o a sí mismo dentro de un mismo poema.

El Dios al que el pueblo se dirige

Jehová es Creador y Rey, conoce la conducta humana, defiende la justicia y permanece fiel a sus promesas. Su santidad hace imposible tratar el mal como algo indiferente. Su amor leal permite que el pecador se acerque con arrepentimiento y que el afligido pida ayuda sin fingir fortaleza.

Los salmos enseñan a amar la instrucción de Dios y a meditar en ella, pero no presentan la obediencia como un mecanismo para evitar toda aflicción. El justo también llora, espera y necesita ser rescatado. La prosperidad del malvado y el sufrimiento del fiel forman parte de las preguntas que el libro lleva ante el Señor.

Las peticiones de juicio expresan el deseo de que la violencia y el engaño no tengan la última palabra. Algunos poemas suplican directamente la intervención del Juez; otros, como Salmos 149:6–9, presentan a los fieles participando en la ejecución de un juicio escrito. Estas voces deben conservar su fuerza y su contexto, sin convertir una enemistad privada en una autorización divina para castigar. La enseñanza de Jesús de amar a los enemigos y la renuncia apostólica a devolver mal por mal orientan la conducta cristiana: Mateo 5:43–48 y Romanos 12:17–21.

Salmos y Jesucristo

Jesús enseñó a sus discípulos a comprender lo escrito acerca de él en la Ley, los Profetas y los Salmos, en relación con su muerte, su resurrección y el anuncio del perdón a las naciones (Lucas 24:44–47). Esa lectura no exige transformar cada detalle del libro en una predicción directa. Parte del sentido de los poemas y atiende a las conexiones que el conjunto bíblico establece.

La realeza del ungido en Salmos 2 y el señorío y sacerdocio de Salmos 110:1–4 encuentran un alcance decisivo en el Mesías. La oración apostólica aplica Salmos 2 al rechazo de Jesús y reconoce que la oposición no canceló el propósito de Dios (Hechos 4:24–30). El sufrimiento del justo y la esperanza de vindicación también permiten comprender la profundidad de su entrega.

Jesucristo, nuestro Señor y único Salvador, es el fundamento de la esperanza cristiana. La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las obras son fruto de esa gracia. El creyente se acerca al Padre por medio del Hijo y aprende a orar guiado por el Espíritu Santo. La voz del Espíritu en las Escrituras no elimina la voz humana de los salmistas: Hechos reconoce que habló por boca de David (Hechos 1:15–16).

Aplicación editorial: orar con los salmos

Escucha primero qué dice el poema, quién habla y qué necesidad presenta. Después puedes responder con sus palabras, reconociendo las diferencias entre su situación y la tuya. Una súplica de un rey de Israel no convierte cada conflicto personal en una guerra santa, y una promesa de cuidado no obliga a negar el dolor.

Puedes llevar al Padre tus preguntas, confesar tu pecado, agradecer sus dones y pedir protección para otros. En Jesucristo, la oración no depende de producir una emoción perfecta. Los salmos forman una confianza que sabe llorar y una alabanza que recuerda de quién procede la vida.

1

Oh Dios, ven a librarme; Jehová, apresúrate a ayudarme.

📘 Estudio de Salmos 70:1 · Súplica por la liberación

La urgencia se expresa en una súplica directa

El salmista llama a Dios para que lo libre y venga pronto en su ayuda.

Explicación del versículo

El canto comienza con la necesidad de ser librado y ayudado. La primera frase es breve y la segunda hace explícita la prisa. El orante se vuelve al mismo Señor con los nombres Dios y Jehová.

Este salmo reproduce con algunas diferencias el cierre de Salmos 40:13–17. Allí la petición inicial incluye «Quieras, Jehová, librarme»; aquí se abre directamente con «Oh Dios». La relación permite escuchar una misma súplica conservada en dos contextos del libro, cada uno con su redacción propia.

La inscripción lo presenta como salmo de David «para conmemorar». La indicación vincula el canto con el recuerdo ante Dios, sin identificar una fecha o una ceremonia concreta. La memoria y la petición urgente pueden participar de una misma adoración.

El resto del salmo explicará la amenaza y la necesidad. El comienzo, sin embargo, no espera a presentar todos los detalles antes de pedir auxilio. Su brevedad hace visible la prioridad de acudir al Señor cuando las fuerzas y el tiempo parecen escasos.

Texto original y petición abreviada

לְהַצִּילֵנִי —lehatsileni, «para librarme»— forma parte de una expresión abreviada que la traducción hace explícita con «ven a librarme». חוּשָׁה —ḥushah, «apresúrate»— expresa directamente la urgencia. La inscripción לְהַזְכִּיר —lehazkir, «para conmemorar»— pertenece al marco del canto.

2

Que sean avergonzados y humillados quienes buscan quitarme la vida; que retrocedan cubiertos de vergüenza quienes desean mi mal.

📘 Estudio de Salmos 70:2

La oración pide que fracase una intención de muerte

El retroceso de los adversarios significa el cese de la amenaza contra la vida del salmista.

Explicación del versículo

El peligro se identifica mediante dos descripciones: buscan quitarle la vida y desean su mal. El objeto de la petición es una hostilidad concreta, dirigida contra su existencia y su bienestar.

La vergüenza y la humillación invierten la posición de los agresores. El orante pide que sus propósitos queden desacreditados y que retrocedan. La imagen central es el fracaso de una acción que amenazaba con imponerse.

El verso continúa la súplica dirigida a Dios. La persona que está bajo amenaza presenta su caso ante él y espera que intervenga. La petición reconoce que la fuerza de los adversarios no tiene por qué decidir el desenlace.

1 Pedro 2:21–25 presenta a Jesús sin pecado, sufriendo sin devolver insultos ni amenazas y encomendándose al que juzga justamente. Su ejemplo orienta a los discípulos a una confianza que toma en serio la justicia de Dios. El mismo pasaje fundamenta esa vida nueva en el Salvador que llevó nuestros pecados y nos llama a vivir para la justicia.

Texto original y propósito de los adversarios

מְבַקְשֵׁי נַפְשִׁי —mevaqshei nafshi, «quienes buscan mi vida»— describe una búsqueda mortal. חֲפֵצֵי רָעָתִי —ḥafetsei raʿati, «quienes desean mi mal»— identifica su intención. El retroceso pedido se dirige contra ese propósito agresivo.

Aplicación editorial

Si alguien amenaza tu vida o tu integridad, busca protección y ayuda concreta mientras encomiendas tu causa al Padre. Sigue a Cristo procurando la verdad y la justicia. La confianza en el juicio de Dios puede sostenerte para actuar sin convertir la defensa en represalia.

3

Que retrocedan por su vergüenza quienes dicen: «¡Ajá, ajá!».

📘 Estudio de Salmos 70:3

El grito de burla queda sometido al juicio de Dios

El salmista pide que quienes celebran su mal tengan que retroceder.

Explicación del versículo

La amenaza incluye palabras de satisfacción ante su desgracia. «¡Ajá, ajá!» reproduce un grito de burla o triunfo. Los adversarios se alegran de una situación en la que el orante necesita ser rescatado.

La petición de retroceso enfrenta esa celebración. El salmista desea que quienes parecían tener motivo para reír de él queden avergonzados por el fracaso de su propósito. Su humillación no debe convertirse en la última palabra pública.

Salmos 35:21–25 reúne el mismo grito con la acusación de que los adversarios desean devorar al que ora. La semejanza muestra la función de la expresión dentro de los lamentos: hace audible el gozo cruel de quienes esperan verlo caer.

El paralelo de Salmos 40:15 pide que los burladores queden desolados por su vergüenza. Aquí se pide que retrocedan. La variación conserva el mismo horizonte de una hostilidad que pierde su posición, con una formulación propia en cada canto.

Texto original y grito de satisfacción

הֶאָח הֶאָח —heʾaḥ heʾaḥ, «¡Ajá, ajá!»— repite una exclamación de satisfacción. יָשׁוּבוּ —yashuvu, «que retrocedan»— pide un vuelco de la posición desde la que se burlaban. El verso atiende al daño de unas palabras que acompañan la amenaza del anterior.

4

Que todos los que te buscan se regocijen y se alegren en ti; que quienes aman tu salvación digan siempre: «¡Sea engrandecido Dios!».

📘 Estudio de Salmos 70:4

La alegría de los que buscan a Dios tiene otro centro

El salmista desea una alabanza compartida por quienes aman la salvación del Señor.

Explicación del versículo

El canto pasa de quienes se alegran del mal ajeno a quienes buscan a Dios. Para ellos pide regocijo y alegría «en ti». El objeto de la alegría es el Señor, cuya salvación desean y aman.

La expresión «todos los que te buscan» amplía la oración más allá de una necesidad individual. El salmista desea que su rescate y la fidelidad de Dios den motivo de gozo a la comunidad entera.

«Sea engrandecido Dios» es una confesión de su grandeza. En el paralelo de Salmos 40:16 se dice «Sea engrandecido Jehová». El cambio de nombre no cambia al destinatario; ambos cantos convocan a reconocer al mismo Señor.

Filipenses 4:4–7 llama a alegrarse en el Señor y a presentar las peticiones con acción de gracias. La paz de Dios guarda los corazones y los pensamientos en Cristo Jesús. La alegría puede coexistir con una necesidad que todavía se lleva a la oración, como ocurre también en este salmo.

Texto original y orientación de la alegría

בְךָ —vekha, «en ti»— define el centro del gozo. אֹהֲבֵי יְשׁוּעָתֶךָ —ohavei yeshuʿatekha, «quienes aman tu salvación»— caracteriza a quienes reconocen el auxilio divino como un bien deseado. La alabanza pide que su grandeza sea reconocida de forma continua.

5

Pero yo estoy afligido y necesitado; oh Dios, ven pronto a mí. Tú eres mi ayuda y mi libertador; Jehová, no tardes.

📘 Estudio de Salmos 70:5

La confesión de confianza conserva la petición de prontitud

El salmo termina con una necesidad real puesta ante el Dios que ayuda y libra.

Explicación del versículo

«Pero yo» devuelve la voz a su situación personal. Está afligido y necesitado. La alegría pedida para los que buscan a Dios no ha eliminado todavía su propia carencia.

«Ven pronto» retoma la urgencia del comienzo y «no tardes» cierra el canto con la misma petición. La estructura mantiene ante Dios una necesidad que sigue abierta. La oración termina esperando, no narrando un rescate ya ocurrido.

En medio de esa espera, el salmista confiesa: «Tú eres mi ayuda y mi libertador». La identidad de Dios da fundamento al clamor. Puede pedir prontitud precisamente porque reconoce de quién espera el auxilio.

El paralelo de Salmos 40:17 incluye «el Señor piensa en mí». Aquí aparece una petición más directa: «oh Dios, ven pronto a mí». La relación entre ambos versos conserva la unión de necesidad y confianza, mientras cada uno expresa su propio acento.

Hebreos 2:17–18 afirma que Jesús, por haber sufrido al ser tentado, puede ayudar a quienes son tentados. Su misericordia y su fidelidad como sumo sacerdote fundamentan el acceso a un auxilio cercano. La fe cristiana puede acudir al Padre por medio de ese Salvador que conoce el sufrimiento humano.

Texto original y confesión del auxilio

עֶזְרִי וּמְפַלְטִי אַתָּה —ʿezri umefalti attah, «tú eres mi ayuda y mi libertador»— pone en Dios la fuente del rescate. אַל תְּאַחַר —al teʾaḥar, «no tardes»— mantiene la urgencia hasta la última palabra.

Aplicación editorial

Puedes terminar una oración reconociendo que todavía necesitas ayuda. Encomienda al Padre lo que sigue pendiente y acude a Jesucristo con confianza en su misericordia. Pide fuerza para la decisión de hoy y recibe la compañía de quienes puedan caminar contigo durante la espera.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗