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Salmos

Capítulo 76
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Salmos

Salmos: oración, sabiduría y esperanza ante Dios

Salmos enseña a llevar toda la vida delante de Jehová: la alegría y el dolor, la culpa y el perdón, la gratitud y las preguntas que todavía esperan respuesta. Sus ciento cincuenta poemas forman un libro de oración y alabanza que llama a confiar en el Dios santo, justo y misericordioso.

Un libro con muchas voces

La colección no procede de un único autor ni de una sola circunstancia. Sus inscripciones asocian numerosos salmos con David y conservan también nombres como Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés y Etán. Otros poemas no mencionan un nombre. Estas indicaciones deben leerse con atención: pueden señalar autoría, pertenencia a una colección o relación con una persona, según su formulación. No conviene convertir cada nombre en una biografía que el poema no proporciona.

Algunas inscripciones sitúan la oración en un acontecimiento; otras dan indicaciones para el canto o los instrumentos. Forman parte del encabezamiento transmitido del salmo y deben distinguirse de los títulos descriptivos que ayudan a leerlo. Su vocabulario musical no siempre puede explicarse con certeza. Reconocer ese límite es mejor que asignar un significado preciso a cada indicación desconocida.

No existe una fecha única para todo el libro. Sus voces recorren diferentes horizontes de la vida de Israel: la realeza, la adoración en el santuario, la crisis nacional, la experiencia de Babilonia y la esperanza de restauración. Salmos 137:1–4 recuerda el dolor de los cautivos, mientras que Salmos 126:1–3 celebra la restauración y conduce a pedir que Dios complete su obra. Los poemas no dan una cronología completa de su composición ni permiten identificar a todos los responsables de reunirlos.

Cómo se organiza la colección

El libro está dispuesto en cinco grandes partes. Las conclusiones de las primeras cuatro incluyen bendiciones que ayudan a reconocer sus límites; la quinta conduce a la alabanza final de todo lo que respira. El orden no es una biografía continua de David ni una secuencia exacta de fechas.

  • Libro I, Salmos 1–41. La enseñanza sobre los dos caminos y el rey ungido abre la colección. Numerosas oraciones presentan la confianza, el peligro, la confesión y la necesidad de que Jehová escuche.
  • Libro II, Salmos 42–72. La sed de Dios y las súplicas del individuo y de la comunidad se unen a la esperanza de un gobierno justo. La sección termina con una bendición y una referencia a las oraciones de David.
  • Libro III, Salmos 73–89. Las preguntas sobre el bien, la destrucción y el aparente fracaso de las promesas se expresan con especial intensidad. La fidelidad de Dios es invocada dentro de una crisis que no se resuelve negando el sufrimiento.
  • Libro IV, Salmos 90–106. La fragilidad humana se coloca ante la eternidad de Dios. Su reinado, sus obras y la memoria de su trato con Israel sostienen la esperanza más allá de la debilidad de los reyes humanos.
  • Libro V, Salmos 107–150. La gratitud por el rescate, el amor a la enseñanza divina, los cantos de ascenso y la alabanza compartida amplían la respuesta del pueblo. El cierre convoca a alabar a Jehová con todo lo que tiene aliento.

Estas orientaciones muestran el movimiento de cada parte, pero no reducen todos sus poemas a un solo tema. Cada salmo conserva una voz y una unidad propias que deben escucharse antes de relacionarlas con el conjunto.

Aprender a leer poesía bíblica

Las líneas suelen dialogar mediante paralelismos: una puede ampliar, contrastar o explicar a la otra. Árboles, caminos, escudos, aguas, luz y oscuridad permiten percibir la experiencia del orante. Las imágenes no son códigos que exijan descubrir un significado secreto para cada objeto. Su sentido nace del movimiento del poema.

Hay himnos, acciones de gracias, lamentos, confesiones, poemas de sabiduría y cantos relacionados con la realeza. Un lamento puede comenzar con angustia y concluir con confianza, aunque no todos llegan a una resolución visible. La pregunta «¿hasta cuándo?» es una manera de seguir dirigiéndose a Dios; no debe confundirse automáticamente con incredulidad.

En algunos salmos, la inscripción se cuenta como versículo en el hebreo; por eso su numeración puede diferir de la del texto español. Esa diferencia debe distinguirse de una omisión. También conviene observar los cambios de voz: el orante puede hablar a Dios, a la comunidad, a sus adversarios o a sí mismo dentro de un mismo poema.

El Dios al que el pueblo se dirige

Jehová es Creador y Rey, conoce la conducta humana, defiende la justicia y permanece fiel a sus promesas. Su santidad hace imposible tratar el mal como algo indiferente. Su amor leal permite que el pecador se acerque con arrepentimiento y que el afligido pida ayuda sin fingir fortaleza.

Los salmos enseñan a amar la instrucción de Dios y a meditar en ella, pero no presentan la obediencia como un mecanismo para evitar toda aflicción. El justo también llora, espera y necesita ser rescatado. La prosperidad del malvado y el sufrimiento del fiel forman parte de las preguntas que el libro lleva ante el Señor.

Las peticiones de juicio expresan el deseo de que la violencia y el engaño no tengan la última palabra. Algunos poemas suplican directamente la intervención del Juez; otros, como Salmos 149:6–9, presentan a los fieles participando en la ejecución de un juicio escrito. Estas voces deben conservar su fuerza y su contexto, sin convertir una enemistad privada en una autorización divina para castigar. La enseñanza de Jesús de amar a los enemigos y la renuncia apostólica a devolver mal por mal orientan la conducta cristiana: Mateo 5:43–48 y Romanos 12:17–21.

Salmos y Jesucristo

Jesús enseñó a sus discípulos a comprender lo escrito acerca de él en la Ley, los Profetas y los Salmos, en relación con su muerte, su resurrección y el anuncio del perdón a las naciones (Lucas 24:44–47). Esa lectura no exige transformar cada detalle del libro en una predicción directa. Parte del sentido de los poemas y atiende a las conexiones que el conjunto bíblico establece.

La realeza del ungido en Salmos 2 y el señorío y sacerdocio de Salmos 110:1–4 encuentran un alcance decisivo en el Mesías. La oración apostólica aplica Salmos 2 al rechazo de Jesús y reconoce que la oposición no canceló el propósito de Dios (Hechos 4:24–30). El sufrimiento del justo y la esperanza de vindicación también permiten comprender la profundidad de su entrega.

Jesucristo, nuestro Señor y único Salvador, es el fundamento de la esperanza cristiana. La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las obras son fruto de esa gracia. El creyente se acerca al Padre por medio del Hijo y aprende a orar guiado por el Espíritu Santo. La voz del Espíritu en las Escrituras no elimina la voz humana de los salmistas: Hechos reconoce que habló por boca de David (Hechos 1:15–16).

Aplicación editorial: orar con los salmos

Escucha primero qué dice el poema, quién habla y qué necesidad presenta. Después puedes responder con sus palabras, reconociendo las diferencias entre su situación y la tuya. Una súplica de un rey de Israel no convierte cada conflicto personal en una guerra santa, y una promesa de cuidado no obliga a negar el dolor.

Puedes llevar al Padre tus preguntas, confesar tu pecado, agradecer sus dones y pedir protección para otros. En Jesucristo, la oración no depende de producir una emoción perfecta. Los salmos forman una confianza que sabe llorar y una alabanza que recuerda de quién procede la vida.

1

Dios es conocido en Judá; grande es su nombre en Israel.

📘 Estudio de Salmos 76:1 · El Dios de la victoria y del juicio

Dios se da a conocer por una acción que engrandece su nombre

La comunidad reconoce en Judá e Israel al Señor cuya victoria será celebrada.

Explicación del versículo

El salmo comienza con una confesión pública: Dios es conocido y su nombre es grande. Judá e Israel sitúan ese reconocimiento dentro de la historia de su pueblo. Los versos siguientes explicarán cómo su poder se ha manifestado frente a la guerra.

Conocer a Dios tiene aquí un contenido que supera saber un nombre. La comunidad reconoce una presencia y una acción. Su grandeza se hace visible en lo que él ha realizado y puede ser contada en la alabanza.

La inscripción vincula el canto con Asaf y conserva Neginot como indicación musical. El poema se presenta para ser cantado, pero no da el nombre de un rey invasor ni la fecha de una batalla concreta.

En Juan 17:1–8, Jesús declara que ha manifestado el nombre del Padre y ha dado a sus discípulos sus palabras. La vida eterna se expresa como conocer al Padre y al Hijo enviado. El mismo Jesús habla de la gloria que tenía junto al Padre antes de que existiera el mundo.

La fe cristiana recibe en la persona y la obra del Hijo una revelación plena del Dios que se dio a conocer a Israel. El reconocimiento de su nombre conduce a confiar en él, guardar su palabra y darle gloria.

Texto original y conocimiento

נוֹדָע —nodaʿ, «es conocido»— expresa un reconocimiento recibido. גָּדוֹל שְׁמוֹ —gadol shemo, «grande es su nombre»— relaciona su identidad con la gloria de su acción. La alabanza parte de lo que Dios ha hecho conocer de sí mismo.

2

En Salem está su tienda, y en Sión, su morada.

📘 Estudio de Salmos 76:2

La morada de Dios da a la ciudad su verdadero centro

Salem y Sión aparecen como el lugar donde su pueblo reconoce su presencia.

Explicación del versículo

La tienda y la morada presentan una presencia estable de Dios entre los suyos. La fuerza del salmo no empieza en una fortificación humana, sino en el Señor que habita con su pueblo.

El paralelismo relaciona Salem con Sión y sitúa la escena en Jerusalén. Los dos nombres pertenecen a una misma confesión del lugar escogido. El canto no necesita describir cada parte del edificio para afirmar la presencia que le da importancia.

Génesis 14:18–20 presenta a Melquisedec como rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo. Esa mención vincula el nombre con una memoria antigua de bendición y reconocimiento del Creador. En este salmo, la ciudad es el ámbito desde el que se contempla la victoria divina.

Efesios 2:19–22 presenta a los creyentes como miembros de la familia de Dios, edificados con Jesucristo como piedra angular y unidos para ser morada de Dios en el Espíritu. La cercanía al Padre se vive así en una comunidad cuyo fundamento es el Salvador.

La imagen de la morada reúne presencia, pertenencia y protección. La ciudad no puede atribuirse a sí misma el poder que el canto celebrará. Su seguridad depende del Señor que se ha dado a conocer allí.

Texto original y morada

סֻכּוֹ —sukko, «su tienda»— y מְעוֹנָתוֹ —meʿonato, «su morada»— son expresiones de habitación. El paralelismo entre שָׁלֵם —Shalem, «Salem»— y Sión sitúa esa presencia dentro de la ciudad reconocida por el pueblo.

3

Allí rompió las flechas ardientes del arco, el escudo, la espada y las armas de guerra. Selah.

📘 Estudio de Salmos 76:3

Las armas no pueden imponer su autoridad sobre el Señor

La victoria consiste en quebrantar la capacidad de hacer guerra.

Explicación del versículo

«Allí» enlaza la acción con Salem y Sión. En el lugar de su morada, Dios ha roto las armas de guerra. La confesión atribuye la victoria a su intervención.

Las flechas ardientes, el escudo y la espada reúnen distintos medios de combate. La enumeración muestra una fuerza militar que pierde su eficacia. La capacidad de atacar y de protegerse queda sometida a un poder mayor.

El cierre con las armas de guerra amplía el cuadro. La amenaza no se vence mediante una jactancia rival, sino por la acción del Señor que quiebra lo que parecía capaz de dominar. El verso no identifica al ejército ni relata todos los movimientos del enfrentamiento.

Salmos 46:8–11 presenta también a Jehová quebrando arcos, cortando lanzas y quemando carros. El mismo canto lo reconoce como refugio y anuncia su exaltación entre las naciones. La seguridad del pueblo se apoya en el Dios que puede poner límite a la violencia.

Texto original y flechas ardientes

רִשְׁפֵי קָשֶׁת —rishfei qashet— expresa las flechas o destellos ardientes del arco, como recoge la traducción. שִׁבַּר —shibbar, «rompió»— atribuye a Dios una acción decisiva sobre esos medios de guerra. La imagen celebra su autoridad sobre la fuerza armada.

4

Tú eres resplandeciente, más majestuoso que las montañas llenas de presas.

📘 Estudio de Salmos 76:4

La majestad de Dios supera el paisaje de la fuerza depredadora

El canto se vuelve directamente al Señor para reconocer su gloria.

Explicación del versículo

«Tú eres» cambia la descripción en una confesión dirigida a Dios. Resplandor y majestad expresan su grandeza. La victoria sobre las armas conduce a la adoración de quien la realizó.

Las montañas llenas de presas forman una comparación poética. El paisaje puede evocar fuerza, abundancia y lugares desde los que se domina. El verso no nombra una montaña determinada ni explica cada detalle de la imagen.

La traducción conserva el contraste de una majestad mayor. El Señor supera la grandeza que un territorio cargado de presas o botín pudiera representar. El verso siguiente mostrará que incluso los guerreros valientes pueden quedar despojados.

Isaías 31:4–5 compara la acción de Jehová sobre Sión con la firmeza de un león sobre su presa y con aves que protegen. El lenguaje reúne poder y amparo. Esa comparación bíblica permite reconocer cómo una imagen de fuerza puede servir a la confesión de su cuidado por Jerusalén.

La gloria divina no se reduce al espectáculo de la fuerza. El mismo canto afirmará que Dios se levanta para salvar a los humildes. Su majestad se manifiesta como un poder capaz de juzgar y de proteger al que carece de defensa.

Texto original y resplandor

נָאוֹר —naʾor, «resplandeciente»— comunica luminosidad y gloria. אַדִּיר —addir, «majestuoso»— destaca su grandeza. הַרְרֵי טָרֶף —harerei taref, «montañas llenas de presas»— mantiene la comparación propia de esta traducción.

Aplicación editorial

Al contemplar un poder que parece irresistible, vuelve a considerar la autoridad de Dios y el carácter de Jesucristo. Ora por quienes necesitan protección y busca una forma concreta de acompañarlos. La grandeza del Padre puede orientar tu admiración hacia la justicia y el cuidado del humilde.

5

Los valientes fueron despojados y durmieron su sueño; ninguno de los guerreros pudo mover las manos.

📘 Estudio de Salmos 76:5 · El derrumbe de la fuerza armada

La valentía militar encuentra un límite que no puede vencer

Los guerreros despojados quedan sin capacidad de actuar ante la intervención divina.

Explicación del versículo

Los valientes aparecen despojados y sumidos en sueño. La fuerza que podía producir temor ha perdido sus recursos y su movimiento. El verso continúa la derrota de las armas con la incapacidad de quienes las usaban.

«Durmieron su sueño» tiene dentro de esta escena el tono de una caída definitiva. El lenguaje del sueño puede expresar la muerte, como en la súplica de Salmos 13:3. El canto no describe el modo de morir de cada combatiente, sino la derrota del conjunto.

Las manos que no pueden moverse hacen visible esa incapacidad. La habilidad y el valor no ofrecen una defensa absoluta frente al juicio del Señor. El poder que parecía seguro descubre su dependencia.

La descripción está al servicio de la confesión de Dios como vencedor. La gloria que se reconoce no se atribuye a la superioridad del pueblo que canta. La comunidad celebra una ayuda que sus propios recursos no podían garantizar.

Texto original y manos inertes

אַבִּירֵי לֵב —abbirei lev, «los valientes»— destaca el ánimo de los guerreros. לֹא מָצְאוּ ... יְדֵיהֶם —lo matseʾu ... yedeihem— dice literalmente que no encontraron sus manos, imagen que la traducción expresa como no poder moverlas. La fuerza humana ha quedado sin eficacia.

6

Ante tu reprensión, Dios de Jacob, carro y caballo quedaron sumidos en un sueño profundo.

📘 Estudio de Salmos 76:6

La reprensión de Dios detiene carro y caballo

El Señor de la alianza tiene autoridad sobre los medios más temidos de la guerra.

Explicación del versículo

La causa de la derrota se atribuye a la reprensión divina. Dios no necesita obtener la superioridad mediante una acumulación de armas. Su autoridad alcanza al carro y al caballo que representaban fuerza de combate.

El sueño profundo prolonga la imagen de los guerreros inmóviles. La maquinaria militar y los animales quedan reunidos en una misma incapacidad. El movimiento que amenazaba la ciudad ha sido detenido.

«Dios de Jacob» identifica al vencedor desde la relación con su pueblo. El Señor universal se ha dado a conocer en una historia de promesa y cuidado. Su intervención no es una fuerza anónima.

2 Reyes 19:32–37 relata una liberación de Jerusalén en la que el campamento asirio es herido durante la noche y Senaquerib tiene que retirarse. Ese episodio ofrece un paralelo histórico cercano a la confianza del canto, aunque el salmo no lo identifica por nombre como su ocasión.

El centro de la confesión permanece en Dios. La derrota de un ejército se vuelve testimonio de que los medios de guerra no poseen una autoridad final. La comunidad reconoce al Señor que puede ponerles límite.

Texto original y reprensión

מִגַּעֲרָתְךָ —miggaʿaratekha, «ante tu reprensión»— atribuye el vuelco a Dios. נִרְדָּם —nirdam, «quedó sumido en sueño profundo»— describe la inmovilidad del carro y del caballo. El verso expresa el efecto de una autoridad que ellos no pueden resistir.

7

Tú eres temible, sí, tú. ¿Quién puede mantenerse en pie delante de ti cuando estalla tu ira?

📘 Estudio de Salmos 76:7 · El juicio que ampara al humilde

La majestad de Dios reclama una reverencia verdadera

La pregunta del canto somete toda fuerza humana al juicio del Señor.

Explicación del versículo

«Tú eres temible, sí, tú» repite el pronombre para concentrar la atención en Dios. Después de describir a los guerreros inmóviles, el canto reconoce al único cuya autoridad no ha cedido.

La pregunta por quién puede mantenerse en pie expresa el límite de toda oposición. Cuando el Señor juzga, ninguna posición de fuerza puede obligarlo a renunciar a la rectitud de su decisión.

Su ira pertenece al contexto de la guerra detenida y del juicio que salva a los humildes. La reverencia se dirige a un Dios santo cuya intervención tiene un propósito moral. La majestad no queda separada de la justicia.

Hebreos 12:22–29 presenta a Jesús como mediador del nuevo pacto, llama a no rechazar la palabra divina y exhorta a adorar con gratitud, reverencia y temor. La gracia del Salvador abre el acceso al Padre y forma una respuesta que toma en serio su santidad.

Texto original y temor

אַתָּה נוֹרָא אַתָּה —attah noraʾ attah, «tú eres temible, sí, tú»— intensifica la confesión. מִי יַעֲמֹד —mi yaʿamod, «¿quién puede mantenerse en pie?»— expresa la imposibilidad de imponer una autoridad rival frente a su juicio.

Aplicación editorial

Reconoce ante el Padre aquello que necesitas corregir y acércate a él por medio de Jesucristo. Su gracia te permite hablar con verdad sobre tu pecado y recibir ayuda para obedecer. La reverencia puede crecer junto con la confianza en el Salvador que te abre el camino.

8

Desde los cielos hiciste oír tu sentencia; la tierra sintió temor y quedó en silencio

📘 Estudio de Salmos 76:8

La sentencia del cielo lleva a la tierra al silencio

El juicio divino hace que cese la presunción de las fuerzas humanas.

Explicación del versículo

Dios hace oír su sentencia desde los cielos. El lugar de origen expresa una autoridad superior a la de los ejércitos y gobernantes de la tierra. La decisión del Señor se vuelve reconocible.

La tierra siente temor y queda en silencio. La personificación comunica el alcance de la respuesta. El mundo que podía llenarse de ruido de guerra se encuentra ante una palabra que no puede dominar.

El silencio tiene aquí el sentido de una reverencia impuesta por la realidad del juicio. El verso siguiente completará la frase: esto ocurre cuando Dios se levanta para salvar a los humildes. La quietud y el auxilio pertenecen a una misma acción justa.

Habacuc 2:18–20 contrapone los ídolos sin aliento con Jehová en su santo templo y llama a toda la tierra a guardar silencio ante él. La presencia del Señor establece una diferencia entre la apariencia de poder y una autoridad viva. La adoración responde a quien realmente puede actuar.

Texto original y sentencia

הִשְׁמַעְתָּ דִּין —hishmaʿta din, «hiciste oír tu sentencia»— presenta el juicio como una decisión comunicada. יָרְאָה וְשָׁקָטָה —yarʾah veshaqatah, «sintió temor y quedó en silencio»— describe la respuesta de la tierra. La autoridad de Dios hace callar la presunción.

9

cuando Dios se levantó para juzgar, para salvar a todos los humildes de la tierra. Selah.

📘 Estudio de Salmos 76:9

El propósito del juicio es salvar a los humildes

La grandeza del Juez se manifiesta en el amparo de quienes carecen de fuerza para imponerse.

Explicación del versículo

El verso completa la oración anterior mediante «cuando». La sentencia oída y el silencio de la tierra acompañan el momento en que Dios se levanta para juzgar. La estructura une su majestad con una acción definida.

El propósito está expresado de manera directa: salvar a todos los humildes de la tierra. El juicio no se presenta como una exhibición aislada de poder. Detiene la amenaza y da futuro a quienes necesitan auxilio.

Los humildes aparecen en contraste con los guerreros y gobernantes cuya fuerza ha sido limitada. El canto contempla una justicia capaz de atender a quienes podían quedar fuera de la decisión de los poderosos.

Salmos 37:10–11 anuncia que los humildes heredarán la tierra y disfrutarán de paz. Mateo 5:1–10 pone esa promesa en la enseñanza de Jesús, junto con el consuelo de quienes lloran y la satisfacción de quienes tienen hambre de justicia. La esperanza del discípulo se apoya en el Rey que concede su reino y llama a vivir conforme a él.

La humildad no compra la salvación. Expresa una vida que reconoce su necesidad ante Dios y recibe su gracia. El auxilio esperado tiene en Jesucristo su fundamento y forma una respuesta que puede cuidar también al débil.

Texto original y finalidad

לְהוֹשִׁיעַ —lehoshiaʿ, «para salvar»— expresa la finalidad del juicio. כָּל עַנְוֵי אֶרֶץ —kol ʿanvei arets, «todos los humildes de la tierra»— amplía el horizonte del auxilio. La palabra puede incluir la condición de quien está abatido y depende de ayuda.

Aplicación editorial

Presenta al Padre la necesidad de quienes tienen menos medios para defenderse. Sigue a Cristo atendiendo a una persona que esté siendo ignorada o tratada injustamente. Puedes buscar una solución justa y actuar con humildad, confiando en que el poder del Señor está al servicio de su rectitud.

10

Ciertamente la ira humana te dará alabanza; con el resto de esa ira te ceñirás.

📘 Estudio de Salmos 76:10 · El homenaje al Señor de toda autoridad

La ira humana no puede frustrar el gobierno del Señor

La hostilidad acaba poniendo de manifiesto la gloria de aquel que la domina.

Explicación del versículo

El verso retoma la derrota del poder enemigo y afirma que la ira humana dará alabanza a Dios. La violencia conserva su maldad, pero pierde la capacidad de decidir el desenlace. Al ser vencida, hace visible una autoridad mayor que la suya.

«Con el resto de esa ira te ceñirás» prolonga esa confesión mediante una imagen de vestidura. Ceñirse es disponer algo alrededor del cuerpo, y aquí la ira restante aparece bajo el dominio de Dios. El detalle de la metáfora es difícil, pero su dirección dentro del canto es clara: ni siquiera la hostilidad que queda puede convertirse en una fuerza independiente del Señor.

Génesis 50:15–21 distingue entre la intención mala de los hermanos de José y el bien que Dios realizó al preservar muchas vidas. El resultado salvador no convierte la agresión en buena. Permite reconocer que el propósito de Dios puede superar lo que los agresores pretendían.

Hechos 2:22–24 mantiene juntas la responsabilidad de quienes crucificaron a Jesús y la entrega conforme al plan de Dios. La resurrección revela que la muerte no pudo retener al Salvador. En el centro de la fe cristiana, el Padre realiza salvación mediante una entrega que la hostilidad humana no consigue anular.

Texto original y metáfora

חֲמַת אָדָם —ḥamat adam, «la ira humana»— identifica la hostilidad de la primera mitad. תַּחְגֹּר —taḥgor, «te ceñirás»— conserva la imagen de la segunda. El poema afirma el dominio de Dios sobre esa ira sin detallar cómo debe representarse cada elemento de la vestidura.

11

Hagan votos a Jehová su Dios y cúmplanlos; que todos los que lo rodean traigan regalos al Temible.

📘 Estudio de Salmos 76:11

La reverencia responde con fidelidad a lo prometido

El reconocimiento del Señor se expresa mediante votos cumplidos y regalos de homenaje.

Explicación del versículo

La confesión de la victoria se convierte en una exhortación a los adoradores. Deben hacer votos a Jehová y cumplirlos. La gratitud tiene una dimensión de responsabilidad: aquello que se promete ante él reclama una respuesta verdadera.

El llamado incluye a quienes lo rodean y les pide traer regalos al Temible. El homenaje reconoce su autoridad y su majestad. La presencia que salvó a los humildes merece una reverencia que se exprese de manera concreta.

Eclesiastés 5:4–6 insiste en cumplir lo prometido a Dios y afirma que es mejor no hacer un voto que hacerlo sin cumplirlo. El valor de esa palabra depende de su sinceridad, no de la intensidad del momento en que fue pronunciada. La adoración compromete al hablante con la verdad de lo que dice.

Hebreos 13:12–16 fundamenta la santificación del pueblo en la sangre de Jesús y llama a ofrecer por medio de él alabanza, hacer el bien y compartir. La entrega de Cristo es el fundamento del acceso a Dios. Los dones y el servicio expresan la gratitud de quienes reciben su gracia.

Texto original y cumplimiento

נִדֲרוּ וְשַׁלְּמוּ —nidru veshallemu, «hagan votos y cúmplanlos»— reúne promesa y cumplimiento. שַׁי —shay, «regalo»— expresa el homenaje de la segunda mitad. La respuesta de la comunidad debe corresponder a la autoridad que acaba de confesar.

Aplicación editorial

Si has hecho una promesa buena y legítima ante el Padre, considera qué paso concreto falta para cumplirla. Da gracias por la salvación recibida en Cristo y procura que esa gratitud se vea también en tu generosidad. Habla con sencillez y asume compromisos que puedas sostener con verdad.

12

Él corta el aliento de los gobernantes; es temible para los reyes de la tierra.

📘 Estudio de Salmos 76:12

Los gobernantes también dependen del aliento que Dios concede

El final somete a los reyes de la tierra a la majestad del Señor.

Explicación del versículo

El canto termina con quienes podían parecer la cima de la fuerza humana. Dios corta el aliento de los gobernantes. Su rango no los libera de la fragilidad propia de toda vida creada.

La afirmación prolonga la derrota de los guerreros, los carros y los caballos. El poder militar y político queda comprendido dentro de un mismo límite. El Señor es temible para los reyes porque puede poner fin a una fuerza que ellos no se dieron a sí mismos.

Hechos 12:20–24 relata la muerte del rey que aceptó ser aclamado como un dios sin dar gloria al Señor. Después, el relato afirma que la palabra de Dios crecía y se multiplicaba. La grandeza del monarca no pudo asegurar su permanencia ni detener esa palabra.

Apocalipsis 1:5–6 presenta a Jesucristo como testigo fiel, primogénito de los muertos y soberano de los reyes de la tierra. Su autoridad está unida a su amor y a la liberación del pecado mediante su sangre. La esperanza cristiana reconoce al Salvador vivo por encima de todo poder pasajero.

El poema que comenzó en Judá e Israel termina mirando a los reyes de toda la tierra. La presencia del Señor en Sión da testimonio de una soberanía cuyo alcance es universal y cuyo juicio procura el auxilio de los humildes.

Texto original y aliento

יִבְצֹר רוּחַ נְגִידִים —yivtsor ruaḥ negidim, «corta el aliento de los gobernantes»— emplea el verbo de cortar o recoger. רוּחַ —ruaḥ— tiene aquí el sentido de aliento o fuerza vital. La vida del poderoso permanece bajo la autoridad del Creador.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗