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Salmos

Capítulo 77
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Salmos

Salmos: oración, sabiduría y esperanza ante Dios

Salmos enseña a llevar toda la vida delante de Jehová: la alegría y el dolor, la culpa y el perdón, la gratitud y las preguntas que todavía esperan respuesta. Sus ciento cincuenta poemas forman un libro de oración y alabanza que llama a confiar en el Dios santo, justo y misericordioso.

Un libro con muchas voces

La colección no procede de un único autor ni de una sola circunstancia. Sus inscripciones asocian numerosos salmos con David y conservan también nombres como Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés y Etán. Otros poemas no mencionan un nombre. Estas indicaciones deben leerse con atención: pueden señalar autoría, pertenencia a una colección o relación con una persona, según su formulación. No conviene convertir cada nombre en una biografía que el poema no proporciona.

Algunas inscripciones sitúan la oración en un acontecimiento; otras dan indicaciones para el canto o los instrumentos. Forman parte del encabezamiento transmitido del salmo y deben distinguirse de los títulos descriptivos que ayudan a leerlo. Su vocabulario musical no siempre puede explicarse con certeza. Reconocer ese límite es mejor que asignar un significado preciso a cada indicación desconocida.

No existe una fecha única para todo el libro. Sus voces recorren diferentes horizontes de la vida de Israel: la realeza, la adoración en el santuario, la crisis nacional, la experiencia de Babilonia y la esperanza de restauración. Salmos 137:1–4 recuerda el dolor de los cautivos, mientras que Salmos 126:1–3 celebra la restauración y conduce a pedir que Dios complete su obra. Los poemas no dan una cronología completa de su composición ni permiten identificar a todos los responsables de reunirlos.

Cómo se organiza la colección

El libro está dispuesto en cinco grandes partes. Las conclusiones de las primeras cuatro incluyen bendiciones que ayudan a reconocer sus límites; la quinta conduce a la alabanza final de todo lo que respira. El orden no es una biografía continua de David ni una secuencia exacta de fechas.

  • Libro I, Salmos 1–41. La enseñanza sobre los dos caminos y el rey ungido abre la colección. Numerosas oraciones presentan la confianza, el peligro, la confesión y la necesidad de que Jehová escuche.
  • Libro II, Salmos 42–72. La sed de Dios y las súplicas del individuo y de la comunidad se unen a la esperanza de un gobierno justo. La sección termina con una bendición y una referencia a las oraciones de David.
  • Libro III, Salmos 73–89. Las preguntas sobre el bien, la destrucción y el aparente fracaso de las promesas se expresan con especial intensidad. La fidelidad de Dios es invocada dentro de una crisis que no se resuelve negando el sufrimiento.
  • Libro IV, Salmos 90–106. La fragilidad humana se coloca ante la eternidad de Dios. Su reinado, sus obras y la memoria de su trato con Israel sostienen la esperanza más allá de la debilidad de los reyes humanos.
  • Libro V, Salmos 107–150. La gratitud por el rescate, el amor a la enseñanza divina, los cantos de ascenso y la alabanza compartida amplían la respuesta del pueblo. El cierre convoca a alabar a Jehová con todo lo que tiene aliento.

Estas orientaciones muestran el movimiento de cada parte, pero no reducen todos sus poemas a un solo tema. Cada salmo conserva una voz y una unidad propias que deben escucharse antes de relacionarlas con el conjunto.

Aprender a leer poesía bíblica

Las líneas suelen dialogar mediante paralelismos: una puede ampliar, contrastar o explicar a la otra. Árboles, caminos, escudos, aguas, luz y oscuridad permiten percibir la experiencia del orante. Las imágenes no son códigos que exijan descubrir un significado secreto para cada objeto. Su sentido nace del movimiento del poema.

Hay himnos, acciones de gracias, lamentos, confesiones, poemas de sabiduría y cantos relacionados con la realeza. Un lamento puede comenzar con angustia y concluir con confianza, aunque no todos llegan a una resolución visible. La pregunta «¿hasta cuándo?» es una manera de seguir dirigiéndose a Dios; no debe confundirse automáticamente con incredulidad.

En algunos salmos, la inscripción se cuenta como versículo en el hebreo; por eso su numeración puede diferir de la del texto español. Esa diferencia debe distinguirse de una omisión. También conviene observar los cambios de voz: el orante puede hablar a Dios, a la comunidad, a sus adversarios o a sí mismo dentro de un mismo poema.

El Dios al que el pueblo se dirige

Jehová es Creador y Rey, conoce la conducta humana, defiende la justicia y permanece fiel a sus promesas. Su santidad hace imposible tratar el mal como algo indiferente. Su amor leal permite que el pecador se acerque con arrepentimiento y que el afligido pida ayuda sin fingir fortaleza.

Los salmos enseñan a amar la instrucción de Dios y a meditar en ella, pero no presentan la obediencia como un mecanismo para evitar toda aflicción. El justo también llora, espera y necesita ser rescatado. La prosperidad del malvado y el sufrimiento del fiel forman parte de las preguntas que el libro lleva ante el Señor.

Las peticiones de juicio expresan el deseo de que la violencia y el engaño no tengan la última palabra. Algunos poemas suplican directamente la intervención del Juez; otros, como Salmos 149:6–9, presentan a los fieles participando en la ejecución de un juicio escrito. Estas voces deben conservar su fuerza y su contexto, sin convertir una enemistad privada en una autorización divina para castigar. La enseñanza de Jesús de amar a los enemigos y la renuncia apostólica a devolver mal por mal orientan la conducta cristiana: Mateo 5:43–48 y Romanos 12:17–21.

Salmos y Jesucristo

Jesús enseñó a sus discípulos a comprender lo escrito acerca de él en la Ley, los Profetas y los Salmos, en relación con su muerte, su resurrección y el anuncio del perdón a las naciones (Lucas 24:44–47). Esa lectura no exige transformar cada detalle del libro en una predicción directa. Parte del sentido de los poemas y atiende a las conexiones que el conjunto bíblico establece.

La realeza del ungido en Salmos 2 y el señorío y sacerdocio de Salmos 110:1–4 encuentran un alcance decisivo en el Mesías. La oración apostólica aplica Salmos 2 al rechazo de Jesús y reconoce que la oposición no canceló el propósito de Dios (Hechos 4:24–30). El sufrimiento del justo y la esperanza de vindicación también permiten comprender la profundidad de su entrega.

Jesucristo, nuestro Señor y único Salvador, es el fundamento de la esperanza cristiana. La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las obras son fruto de esa gracia. El creyente se acerca al Padre por medio del Hijo y aprende a orar guiado por el Espíritu Santo. La voz del Espíritu en las Escrituras no elimina la voz humana de los salmistas: Hechos reconoce que habló por boca de David (Hechos 1:15–16).

Aplicación editorial: orar con los salmos

Escucha primero qué dice el poema, quién habla y qué necesidad presenta. Después puedes responder con sus palabras, reconociendo las diferencias entre su situación y la tuya. Una súplica de un rey de Israel no convierte cada conflicto personal en una guerra santa, y una promesa de cuidado no obliga a negar el dolor.

Puedes llevar al Padre tus preguntas, confesar tu pecado, agradecer sus dones y pedir protección para otros. En Jesucristo, la oración no depende de producir una emoción perfecta. Los salmos forman una confianza que sabe llorar y una alabanza que recuerda de quién procede la vida.

1

Con mi voz clamo a Dios; con mi voz clamo a Dios, y él me escucha.

📘 Estudio de Salmos 77:1 · Meditación sobre los hechos poderosos de Dios

La voz que clama sigue dirigida a un Dios que escucha

La confesión inicial sostiene una oración que todavía atravesará preguntas dolorosas.

Explicación del versículo

La repetición de «con mi voz clamo a Dios» da intensidad al comienzo. El orante lleva su angustia ante un destinatario concreto. El desahogo se convierte en oración porque su voz busca al Señor.

«Y él me escucha» afirma una relación de atención divina. Los versos siguientes mostrarán que esa escucha no se confunde con una calma ya alcanzada: habrá vigilia, agotamiento y preguntas acerca del amor leal. El canto puede confesar que Dios oye mientras todavía pide comprender su situación.

La inscripción lo presenta como salmo de Asaf y lo vincula con Jedutún. 1 Crónicas 25:1–3 nombra a ambos dentro del servicio musical de Israel. La voz angustiada tiene así lugar en la adoración del pueblo, junto con la gratitud y la alabanza.

El movimiento del salmo conducirá desde el clamor personal hasta el recuerdo del pueblo guiado por Moisés y Aarón. La historia de la salvación ampliará la mirada de quien ahora siente el peso de una necesidad que no puede resolver.

Texto original y voz repetida

קוֹלִי אֶל אֱלֹהִים —qoli el Elohim, «mi voz a Dios»— aparece dos veces. וְהַאֲזִין אֵלָי —vehaʾazin elai, «y él me escucha»— expresa la atención que el orante reconoce. La repetición hace audible la persistencia del clamor.

2

En el día de mi angustia busqué al Señor; durante la noche extendí mi mano sin descanso, y mi alma rechazó todo consuelo.

📘 Estudio de Salmos 77:2

La búsqueda de Dios ocupa una noche sin descanso

La mano extendida expresa una súplica que continúa aun cuando el consuelo no llega al corazón.

Explicación del versículo

El día de angustia conduce al orante a buscar al Señor. Durante la noche mantiene extendida su mano. La postura corporal acompaña una petición prolongada, en la que la necesidad vuelve una y otra vez ante Dios.

La falta de descanso da al dolor una dimensión temporal. La noche, que podía ofrecer pausa, se convierte en espacio de vigilia y súplica. La oración involucra al cuerpo de una persona cansada.

Su alma rechaza todo consuelo. La frase describe una aflicción tan profunda que las palabras o los recuerdos que antes lo sostenían todavía no consiguen aliviarla. El canto reconoce esa resistencia interior sin expulsarla de la relación con Dios.

Marcos 14:32–36 muestra a Jesús sobrecogido y angustiado en Getsemaní, expresando ante el Padre su tristeza y su petición. Su confianza filial llega a una entrega obediente en medio de un dolor verdadero. El Salvador conoce desde dentro la necesidad de velar y orar.

Texto original y gesto de súplica

יָדִי לַיְלָה נִגְּרָה —yadi laylah niggerah— describe la mano mantenida durante la noche, expresada en la traducción como extendida. וְלֹא תָפוּג —velo tafug, «sin descanso»— añade continuidad. La imagen es la de una súplica corporal sostenida.

Aplicación editorial

Si una noche de angustia te deja sin alivio, puedes presentarte ante el Padre con pocas palabras y pedir compañía. Acude a Cristo con lo que de verdad estás viviendo. Si acompañas a alguien así, escucha y permanece cerca sin exigir que encuentre consuelo de inmediato.

3

Me acuerdo de Dios y gimo; medito, y mi espíritu desfallece. Selah.

📘 Estudio de Salmos 77:3

El recuerdo de Dios hace más aguda una pregunta que todavía no se resuelve

La meditación puede reconocer el desfallecimiento en lugar de ocultarlo.

Explicación del versículo

El orante recuerda a Dios y gime. La memoria no produce todavía una alegría inmediata. Al pensar en el Señor, siente con más fuerza la distancia entre lo que sabe de él y la aflicción que ahora vive.

Medita y su espíritu desfallece. El salmo nombra la vida interior que se queda sin fuerzas mientras busca una respuesta. Su confesión permite reconocer una oración trabajosa, marcada por el cansancio y la falta de claridad.

El recuerdo y la reflexión volverán en los versos 11 y 12 con un contenido más definido: las obras salvadoras de Dios. Esa continuidad importa. El cambio no consistirá en dejar de pensar, sino en considerar la angustia dentro de una memoria más amplia de la fidelidad divina.

Romanos 8:22–27 reúne el gemido de los creyentes, la espera de la redención del cuerpo y la ayuda del Espíritu Santo en la debilidad. El Espíritu intercede conforme a la voluntad de Dios cuando no sabemos pedir como conviene. La oración puede ser sostenida por Dios aun desde un corazón que no logra ordenar todas sus palabras.

Texto original y desfallecimiento

וְאֶהֱמָיָה —veʾehemayah, «y gimo»— expresa el sonido del dolor al recordar. רוּחִי —ruḥi, «mi espíritu»— se refiere a la vida interior del orante. Su desfallecimiento es parte de lo que lleva ante Dios.

4

Mantienes abiertos mis párpados; estoy tan turbado que no puedo hablar.

📘 Estudio de Salmos 77:4

El silencio de una persona turbada también forma parte del clamor

La falta de sueño y de palabras es presentada directamente a Dios.

Explicación del versículo

El orante pasa de hablar acerca de Dios a dirigirse a él: «mantienes abiertos mis párpados». Vive su vigilia dentro de esa relación y presenta al Señor la noche que no consigue cerrar.

La turbación alcanza la capacidad de hablar. El salmo que comenzó con la voz repetida reconoce ahora un límite de esa misma voz. La angustia puede continuar cuando ya no encuentra una forma clara de expresarse.

La afirmación no explica todas las causas de la falta de sueño ni identifica un castigo específico. Cuenta la experiencia de quien permanece despierto ante Dios. El destinatario de la súplica sigue siendo también aquel a quien puede confiar ese agotamiento.

El siguiente verso volverá a la memoria de los días antiguos. La oración busca un camino para continuar desde el silencio. La falta presente de palabras no se convierte en el final de la relación.

Texto original y párpados

אָחַזְתָּ שְׁמֻרוֹת עֵינָי —aḥazta shemurot ʿeinai— presenta los párpados como retenidos abiertos. נִפְעַמְתִּי —nifʿamti, «estoy turbado»— describe la agitación que dificulta el habla. Las dos imágenes hacen visible el límite del orante.

5

Pienso en los días antiguos, en los años de tiempos lejanos.

📘 Estudio de Salmos 77:5

La memoria abre una dimensión mayor que la noche presente

El orante vuelve a los días antiguos para buscar comprensión en una historia que lo precede.

Explicación del versículo

Pensar en los días antiguos amplía el tiempo de la oración. La angustia presente ocupa su atención, pero la vida ante Dios tiene una historia mayor. El salmista vuelve a considerarla.

Los años de tiempos lejanos todavía no se concretan en un acontecimiento en este verso. Más adelante, la memoria se concentrará en la redención y la conducción del pueblo. El recuerdo tiene una dirección que se irá haciendo explícita.

La reflexión no ofrece aquí una solución instantánea. Puede aumentar el contraste con el presente y provocar las preguntas siguientes. El pasado es buscado con honestidad, dentro de un proceso de oración que necesita tiempo.

Salmos 42:3–6 muestra también a un afligido recordando la multitud que iba a la casa de Dios entre gratitud y alegría. La memoria de la adoración convive allí con lágrimas y abatimiento. En ambos cantos, la historia compartida del pueblo sigue siendo un lugar al que volver para esperar.

Texto original y tiempo recordado

יָמִים מִקֶּדֶם —yamim miqqedem, «los días antiguos»— y שְׁנוֹת עוֹלָמִים —shenot ʿolamim, «los años de tiempos lejanos»— se corresponden en paralelismo. Las dos expresiones llevan la mirada más allá de la experiencia inmediata.

6

Recuerdo mi canción durante la noche; medito en mi corazón, y mi espíritu busca una respuesta:

📘 Estudio de Salmos 77:6

La canción recordada da paso a preguntas profundas

El corazón busca entender la relación entre la fidelidad conocida y la angustia que persiste.

Explicación del versículo

El orante recuerda su canción durante la noche. La memoria del canto introduce la experiencia de una alabanza que había podido expresar. El verso no transcribe esa canción ni identifica cuándo la compuso.

La meditación en el corazón se acompaña de una búsqueda del espíritu. La persona participa entera en el intento de comprender. La oración reconoce una fe que pregunta desde dentro de su relación con Dios.

Los dos puntos de la traducción enlazan el verso con las preguntas de los versos 7–9. Lo que sigue expresa el contenido de esa búsqueda: el rechazo, el favor, el amor leal, la promesa y la compasión del Señor. La dificultad alcanza lo que más necesita para seguir esperando.

El recuerdo de la canción contrasta con la turbación que antes lo dejó sin habla. La memoria permite formular el dolor, pero el canto todavía no ha alcanzado su giro hacia las maravillas antiguas. La búsqueda debe continuar hasta considerar de nuevo las obras del Dios al que invoca.

Texto original y examen interior

נְגִינָתִי —neginati, «mi canción»— designa lo que recuerda. וַיְחַפֵּשׂ רוּחִי —vayeḥappes ruḥi, «mi espíritu busca»— describe un examen interior atento. Las preguntas siguientes pertenecen a ese proceso.

Aplicación editorial

Puedes llevar al Padre una pregunta que nazca de la distancia entre lo que has aprendido de él y lo que ahora vives. Escríbela o compártela con alguien que pueda escucharte y leer la Escritura contigo. Busca a Cristo dentro de esa conversación, con disposición a recibir una respuesta más amplia que tu primera impresión.

7

«¿Nos rechazará el Señor para siempre? ¿Nunca volverá a mostrarnos su favor?

📘 Estudio de Salmos 77:7 · Las preguntas sobre la fidelidad divina

El temor de un rechazo definitivo entra en la oración

La pregunta expresa lo que la angustia hace temer acerca de la relación con Dios.

Explicación del versículo

La búsqueda del verso anterior toma forma en dos preguntas. El orante teme que el Señor los rechace para siempre y que nunca vuelva a mostrar favor. La aflicción presente empieza a sentirse como si pudiera prolongarse sin término.

El plural de la traducción da a la pregunta una dimensión compartida. El que comenzó hablando de su angustia considera la situación del pueblo. La memoria del éxodo confirmará después que su esperanza está ligada a una historia comunitaria.

Las frases preguntan, no transmiten una sentencia de rechazo pronunciada por Dios. El salmista lleva ante él una posibilidad que lo atormenta. La continuidad del canto permitirá escuchar esa pregunta a la luz de las obras divinas.

Salmos 44:9–17 presenta a una comunidad que se siente rechazada y humillada, aunque sigue reconociendo el pacto del Señor. Ambos lamentos dan espacio para nombrar una experiencia de abandono y continuar orando desde la relación que parece amenazada.

Texto original y duración temida

הַלְעוֹלָמִים יִזְנַח —halʿolamim yiznaḥ, «¿rechazará para siempre?»— pone el temor dentro de una pregunta. לִרְצוֹת —lirtsot, «mostrar favor»— expresa la acogida que desea volver a reconocer. La duración del dolor se convierte en una pregunta acerca de esa acogida.

8

¿Se ha acabado para siempre su amor leal? ¿Ha dejado de cumplirse su promesa por todas las generaciones?

📘 Estudio de Salmos 77:8

El dolor pone a prueba la confianza en el amor leal y en la promesa

La oración pregunta si aquello que sostuvo a otras generaciones puede haber llegado a su fin.

Explicación del versículo

Las dos preguntas avanzan desde el rechazo temido hacia su posible fundamento. El salmista teme que el amor leal se haya agotado y que la promesa haya dejado de cumplirse. Está en juego la fiabilidad de Dios, no solo la desaparición de una dificultad.

El amor leal expresa la bondad fiel del Señor dentro de la relación con su pueblo. Preguntar por su fin muestra hasta dónde ha llegado la angustia. La persona que ora necesita volver a reconocer la continuidad entre el carácter de Dios y su propia vida.

Las generaciones amplían el tiempo de la pregunta. El temor es que la interrupción sea duradera y afecte a quienes vendrán después. La memoria de la salvación responderá situando al salmista dentro de una fidelidad que lo precede.

Éxodo 34:5–7 presenta a Jehová como compasivo, clemente y abundante en misericordia y verdad. La pregunta del canto se enfrenta con ese nombre revelado. La dificultad duele precisamente porque el orante conoce una bondad en la que había aprendido a esperar.

Hebreos 6:13–20 afirma que Dios no miente y que su propósito da un fuerte aliento a los herederos de la promesa. La esperanza es un ancla y se dirige al lugar donde Jesús entró por nosotros como precursor. La fe cristiana encuentra en su sacerdocio un fundamento firme para seguir acercándose al Padre.

Texto original y palabra prometida

חַסְדּוֹ —ḥasdo, «su amor leal»— nombra la bondad fiel que teme haber perdido. אֹמֶר —omer, «palabra»— tiene aquí el sentido de promesa. La pregunta contempla si su eficacia puede haberse acabado para todas las generaciones.

Aplicación editorial

Cuando la espera te haga dudar de la fidelidad del Padre, vuelve a una promesa bíblica y léela dentro de su contexto. Considera lo que Jesús hizo para abrirte el acceso a Dios. Puedes pedir ayuda para confiar y hablar de esa dificultad con alguien que te acompañe en la Escritura y la oración.

9

¿Se ha olvidado Dios de tener piedad? ¿Ha encerrado su compasión en su ira?». Selah.

📘 Estudio de Salmos 77:9

La compasión parece encerrada detrás de la ira

El salmista nombra el temor de que Dios haya dejado de actuar con piedad.

Explicación del versículo

Las preguntas culminan en una imagen de cierre. El orante teme que Dios haya olvidado tener piedad y que su compasión haya quedado encerrada por la ira. La relación con el Señor parece haberse reducido a una experiencia dolorosa.

Olvidar y encerrar son maneras humanas de expresar lo que siente ante una ayuda que no llega. El salmo no convierte esas imágenes en una descripción de la memoria limitada de Dios. Da palabras a una crisis que necesita ser llevada ante él.

La ira y la compasión son consideradas dentro de la relación del pueblo con su Señor. La pregunta teme que la primera haya cerrado toda posibilidad de misericordia. La segunda mitad del canto recordará que el Dios santo también es el que redime y guía.

Isaías 49:14–16 recoge la queja de Sión de haber sido abandonada y olvidada. La respuesta divina utiliza la cercanía de una madre con su hijo para afirmar que Dios no olvidará a su pueblo. La Escritura puede escuchar el lamento y responderle desde la fidelidad del Señor.

Texto original y compasión cerrada

קָפַץ —qafats, «ha encerrado» o «ha cerrado»— da forma a la segunda pregunta. רַחֲמָיו —raḥamav, «su compasión»— nombra aquello cuyo acceso teme perder. La imagen expresa el dolor de no reconocer una respuesta misericordiosa.

10

Entonces dije: «Esta es mi aflicción: que haya cambiado la mano derecha del Altísimo».

📘 Estudio de Salmos 77:10

El punto más doloroso es pensar que ha cambiado la mano que salvaba

La afirmación del orante concentra su crisis antes del giro hacia la memoria de las maravillas.

Explicación del versículo

«Entonces dije» introduce una formulación personal del problema. Su aflicción llega a ser la idea de que la mano derecha del Altísimo haya cambiado. La fuerza que conocía como salvadora parece actuar de una manera que ya no comprende.

La mano derecha representa capacidad de intervención. El salmista está comparando la angustia presente con el auxilio que recuerda. La frase conserva la perspectiva de quien todavía está atravesando la crisis.

La expresión hebrea es muy breve y permite más de una manera de relacionar sus palabras. La traducción entiende aquí una aflicción causada por el cambio percibido. De ese modo, el verso lleva al extremo las preguntas anteriores y prepara la decisión de recordar lo que Dios hizo.

La continuación es decisiva para valorar esta frase. El salmista volverá a confesar la santidad y la grandeza de Dios y terminará contemplando al pueblo guiado como rebaño. El canto no deja la idea del cambio de su mano como la conclusión definitiva acerca del Señor.

Malaquías 3:6–7 afirma que Jehová no cambia y llama al pueblo a volver a él. Esa fidelidad ilumina el temor expresado aquí: una experiencia desconcertante puede poner en crisis la percepción humana sin agotar la verdad del carácter divino.

Texto original y dificultad de la frase

חַלּוֹתִי —ḥalloti— expresa aquí «mi aflicción». שְׁנוֹת יְמִין עֶלְיוֹן —shenot yemin ʿElyon— se entiende en esta traducción como el cambio de la mano derecha del Altísimo. La forma shenot coincide también con la palabra «años», de donde surge otra lectura de la expresión. La explicación sigue el sentido de aflicción y cambio percibido que conserva el texto del verso.

11

Recordaré las obras de Jah; sí, recordaré tus maravillas de la antigüedad.

📘 Estudio de Salmos 77:11 · La memoria de la redención

El recuerdo se concentra en las obras salvadoras de Dios

La decisión del salmista abre su angustia a una historia de maravillas que permanece.

Explicación del versículo

«Recordaré» señala una decisión dentro de la oración. La memoria había aumentado su dolor en los primeros versos; ahora recibe un objeto definido: las obras de Jah y las maravillas de la antigüedad.

El paso de «las obras de Jah» a «tus maravillas» vuelve a hacer directa la conversación. El orante se dirige al mismo Dios acerca de cuya fidelidad había preguntado. La reflexión continúa dentro de la relación que lo sostiene.

Éxodo 15:1–3 utiliza también el nombre Jah al cantar la liberación del mar y lo reconoce como fortaleza, cántico y salvación. Esa memoria se hará especialmente concreta al final de este salmo. El nombre breve designa al Señor que rescató a su pueblo.

El recuerdo no suprime lo vivido durante la noche. Introduce hechos que permiten evaluar el dolor desde algo más que su intensidad presente. El mismo Dios cuya mano parecía cambiada es recordado mediante lo que esa mano hizo para salvar.

Texto original y memoria dirigida

מַעַלְלֵי יָהּ —maʿallelei Yah, «las obras de Jah»— identifica el contenido del recuerdo. פִּלְאֶךָ —pilʾekha, «tu maravilla»— se refiere a su acción extraordinaria. La memoria empieza a responder a las preguntas mediante la historia del Dios invocado.

12

Meditaré en toda tu obra y reflexionaré sobre tus hechos.

📘 Estudio de Salmos 77:12

La meditación vuelve una y otra vez sobre la obra divina

El salmista orienta su reflexión hacia lo que Dios ha hecho para poder comprender su presente.

Explicación del versículo

La decisión de recordar se desarrolla como meditación y reflexión. El orante considera toda la obra de Dios y sus hechos. La atención busca reunir lo que antes había quedado eclipsado por la angustia.

El verbo de meditar puede incluir una palabra repetida y considerada con cuidado. La memoria se convierte en una ocupación activa del corazón y del habla. El salmista desea que las obras del Señor vuelvan a tener peso en su comprensión.

La misma acción de reflexionar había acompañado el desfallecimiento del verso 3. Aquí el foco está expresamente en los hechos divinos. El cambio del canto se produce mediante una mirada más amplia y sostenida, no mediante la negación del pensamiento o del dolor.

1 Corintios 11:23–26 transmite el mandato de Jesús de recordar su entrega al compartir el pan y la copa. La comunidad proclama la muerte del Señor hasta que él venga. La memoria cristiana tiene así un centro concreto: el Salvador que dio su vida, inauguró el nuevo pacto y sostiene la esperanza de su venida.

Texto original y reflexión

וְהָגִיתִי —vehagiti, «meditaré»— expresa una consideración sostenida. אָשִׂיחָה —asiḥah, «reflexionaré»— retoma el lenguaje de los primeros versos. Las obras y los hechos de Dios dan ahora contenido preciso a esa actividad.

Aplicación editorial

Escoge un relato de la entrega y resurrección de Jesús y léelo con tiempo para recordar qué revela del Padre. Lleva a esa lectura la pregunta que te preocupa. Puedes compartirla con otros creyentes y dejar que la obra del Salvador amplíe tu manera de comprender la espera.

13

Oh Dios, tu camino es santo. ¿Qué dios es tan grande como Dios?

📘 Estudio de Salmos 77:13

El camino de Dios se contempla desde su santidad

La memoria conduce a una confesión de su grandeza incomparable.

Explicación del versículo

El salmista se dirige a Dios y reconoce que su camino es santo. Después de temer que su mano hubiera cambiado, vuelve a confesar una cualidad estable de su obrar. La dificultad de comprender no lo obliga a concluir que el Señor actúa sin rectitud.

El camino expresa su manera de proceder. La santidad sitúa esa acción dentro de lo que corresponde a su ser y a su grandeza. Al final del salmo se hablará otra vez de su camino, entonces en medio del mar.

La pregunta «¿qué dios es tan grande como Dios?» responde a las preguntas de la crisis con una confesión de adoración. El orante reconoce una autoridad incomparable. Su confianza se ensancha hacia el Dios que no está limitado por los medios disponibles para el ser humano.

Éxodo 15:6–13 reúne la mano derecha poderosa, las aguas del mar y la pregunta por quién es como Jehová, glorioso en santidad y hacedor de maravillas. La cercanía de expresiones sitúa la confesión de este salmo dentro de la memoria del éxodo. El Señor santo es el que guía con amor fiel al pueblo redimido.

Texto original y santidad

בַּקֹּדֶשׁ דַּרְכֶּךָ —baqqodesh darkekha, «tu camino es santo»— relaciona el obrar divino con la santidad. מִי אֵל גָּדוֹל כֵּאלֹהִים —mi El gadol keʾElohim, «¿qué dios es tan grande como Dios?»— expresa la singularidad de aquel a quien ora.

14

Tú eres el Dios que hace maravillas; has dado a conocer tu fuerza entre los pueblos.

📘 Estudio de Salmos 77:14

Las maravillas hacen conocida la fuerza de Dios entre los pueblos

La memoria del orante alcanza una historia de salvación que fue reconocida más allá de Israel.

Explicación del versículo

«Tú eres» da a la confesión un carácter presente. El Señor que hizo maravillas sigue siendo el Dios a quien invoca. El recuerdo de su acción comunica algo verdadero de su identidad.

La fuerza fue dada a conocer entre los pueblos. La redención tuvo consecuencias visibles y llegó a ser contada fuera de la comunidad que la recibió. El siguiente verso identificará al pueblo rescatado.

Josué 2:9–11 relata que Rahab había oído cómo Jehová secó el mar delante de Israel y cómo actuó frente a sus adversarios. Esa noticia la lleva a reconocerlo como Dios en los cielos y en la tierra. La acción salvadora de Dios podía ser conocida y confesada por alguien ajeno a Israel.

El salmista que comenzó con una angustia difícil de comunicar considera ahora una obra que otros pueblos llegaron a conocer. Esa amplitud de memoria ayuda a no reducir a Dios al silencio que él experimenta en su propia noche.

Texto original y fuerza manifestada

עֹשֵׂה פֶלֶא —ʿoseh feleʾ, «el que hace maravillas»— describe una acción propia de Dios. הוֹדַעְתָּ בָעַמִּים עֻזֶּךָ —hodaʿta vaʿammim ʿuzzekha, «has dado a conocer tu fuerza entre los pueblos»— une el hecho poderoso con su reconocimiento público.

15

Con tu brazo rescataste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Selah.

📘 Estudio de Salmos 77:15

La fuerza divina se expresa en la redención de un pueblo

Los nombres de Jacob y José sitúan el auxilio dentro de la historia de Israel.

Explicación del versículo

El brazo de Dios rescató a su pueblo. La fuerza recordada en el verso anterior tiene un resultado concreto: la liberación de una comunidad que le pertenece. La memoria empieza a responder al temor de un rechazo definitivo.

Jacob y José conectan esa comunidad con sus antepasados. Jacob es el patriarca que recibe el nombre Israel, y José pertenece a la historia que llevó a su familia a Egipto. La mención reúne memoria familiar y pertenencia nacional dentro del pueblo redimido.

Salmos 80:1–3 llama Pastor de Israel al que conduce a José como a un rebaño y pide restauración. La cercanía de esa imagen anticipa también el final de este salmo: la redención desemboca en una conducción que cuida al pueblo.

Lucas 9:28–36 presenta a Moisés y Elías hablando con Jesús de la partida que iba a cumplir en Jerusalén. El término griego es «éxodo». La muerte, resurrección y exaltación del Salvador dan al lenguaje de la partida un horizonte de liberación que tiene su centro en su misión.

El salmo recuerda una salvación histórica de Israel; el Evangelio conduce la esperanza hacia la obra de Jesucristo. La continuidad está en el Dios que cumple su propósito redentor y hace posible una vida de pertenencia y confianza.

Texto original y redención

גָּאַלְתָּ בִּזְרוֹעַ עַמֶּךָ —gaʾalta bizroaʿ ʿammekha, «con tu brazo rescataste a tu pueblo»— reúne poder y redención. En Lucas 9:31, ἔξοδος —exodos, «partida»— es el término utilizado para la obra que Jesús cumpliría en Jerusalén. La relación ilumina el horizonte salvador sin confundir ambos acontecimientos.

16

Te vieron las aguas, oh Dios; te vieron las aguas y se retorcieron; hasta los abismos se estremecieron.

📘 Estudio de Salmos 77:16 · El camino de Dios a través del mar

Las aguas tiemblan ante la presencia del Redentor

El poema hace visible el dominio de Dios sobre lo que parecía impedir la salvación.

Explicación del versículo

Las aguas ven a Dios y se retuercen. La repetición da viveza a la escena y presenta la creación respondiendo a su presencia. El mismo mar que podía cerrar el paso queda sometido al Señor.

Los abismos se estremecen. La imagen lleva su autoridad hasta la profundidad de las aguas, fuera del alcance de la fuerza humana. El mundo que rodea al pueblo rescatado no constituye una barrera independiente de Dios.

Éxodo 14:19–31 relata que Jehová hizo retroceder el mar y abrió un camino seco para Israel. El salmo contempla esa liberación mediante personificaciones que expresan la grandeza del acontecimiento. El miedo del pueblo se sitúa ante un Dios al que incluso las aguas deben responder.

La escena contrasta con el espíritu desfallecido del orante en el verso 3. Su debilidad presente no es la única realidad que puede considerar. La memoria le presenta al Señor que ya ha mostrado poder en medio de una amenaza imposible de dominar.

Texto original y creación personificada

רָאוּךָ מַּיִם —raʾukha mayim, «te vieron las aguas»— repite la acción de ver como recurso poético. תְהֹמוֹת —tehomot, «los abismos»— extiende la respuesta a las profundidades. El lenguaje presenta a las aguas como testigos de la majestad divina.

17

Las nubes derramaron agua, los cielos hicieron resonar su voz y tus flechas surcaron el espacio.

📘 Estudio de Salmos 77:17

La tormenta expresa la fuerza de la intervención divina

Agua, voz celeste y flechas componen una escena de majestad al servicio de la salvación.

Explicación del versículo

Las nubes derraman agua y los cielos hacen resonar su voz. La escena envuelve al lector en movimiento y sonido. El poema contempla una manifestación poderosa de Dios dentro de la creación.

Las flechas surcan el espacio y pertenecen al Señor: «tus flechas». La imagen de un guerrero expresa su capacidad de vencer. Los relámpagos nombrados en el verso siguiente ayudan a comprender ese lenguaje luminoso y veloz.

Salmos 18:7–15 reúne también nubes, trueno, flechas y relámpagos en una descripción del auxilio de Jehová. Las imágenes presentan una creación sacudida por la presencia del que salva. La poesía comunica la magnitud de su acción mediante realidades conocidas y temibles.

El conjunto sigue ligado al pueblo rescatado del verso 15. El relato de Éxodo menciona expresamente el viento que hizo retroceder el mar; el salmo amplía la contemplación con el lenguaje de la tormenta. Cada texto conserva su forma de contar y celebrar el poder del mismo Señor.

Texto original y flechas

קוֹל נָתְנוּ שְׁחָקִים —qol natenu sheḥaqim, «los cielos hicieron resonar su voz»— da sonido a la escena. חֲצָצֶיךָ —ḥatsatsekha, «tus flechas»— atribuye a Dios la fuerza que atraviesa el espacio. El verso siguiente hará explícita la luz de los relámpagos.

18

Tu trueno resonó en el torbellino; los relámpagos iluminaron el mundo, y la tierra se estremeció y tembló.

📘 Estudio de Salmos 77:18

La tierra estremecida responde al poder que el cielo manifiesta

El recuerdo del trueno y los relámpagos amplía la confesión del Dios que salva.

Explicación del versículo

El trueno se nombra como de Dios. El orante reconoce una voz de majestad en medio del torbellino, y los relámpagos iluminan el mundo. La escena tiene un alcance que supera el espacio inmediato de su noche angustiada.

La tierra se estremece y tiembla. El par de verbos intensifica la respuesta de la creación. Aguas, cielos y tierra quedan reunidos ante el Señor que actuó para redimir.

Habacuc 3:8–15 presenta también aguas, montes, abismos, flechas y resplandor dentro de una memoria de Dios saliendo a salvar a su pueblo. La semejanza muestra una manera bíblica de expresar la intervención divina mediante el movimiento del mundo creado.

El poema no se detiene en la tormenta como un espectáculo aislado. El siguiente verso mostrará el camino abierto en el mar y el último nombrará la conducción del rebaño. La majestad evocada tiene un resultado de auxilio y cuidado.

Texto original y torbellino

בַּגַּלְגַּל —baggalgal— expresa aquí el torbellino dentro de la escena de tormenta. בְרָקִים —veraqim, «relámpagos»— nombra los destellos que iluminan. El temblor de la tierra completa el alcance de esa manifestación.

19

Tu camino pasó por el mar, y tu sendero, por las aguas caudalosas; tus huellas no fueron reconocidas.

📘 Estudio de Salmos 77:19

El camino salvador puede ser real sin dejar huellas reconocibles

El pueblo conoce la acción de Dios aunque no pueda abarcar el modo de su presencia.

Explicación del versículo

El camino de Dios pasa por el mar y las aguas caudalosas. El lugar que parecía impedir todo avance se convierte en ámbito de su acción. La confesión responde a la sensación de estar encerrado en una aflicción sin salida.

«Tus huellas no fueron reconocidas» introduce un límite de la percepción. El pueblo atravesó el camino abierto y conoció el rescate, pero la presencia del Señor no quedó reducida a un rastro que pudiera seguir del mismo modo que el paso de un hombre.

El verso vuelve al «camino santo» del verso 13 y lo contempla ahora en la historia. La santidad de su obrar y la dificultad humana para rastrearlo pueden coexistir. No comprender todos los detalles no equivale a carecer de una obra salvadora que recordar.

Éxodo 14:19–31 atribuye a Jehová la apertura del mar, mientras Moisés extiende la mano y el pueblo cruza. La salvación puede ser conocida por su acción y por la vida que preserva. El poema encuentra allí una razón para confiar más amplia que lo que el orante consigue reconocer en su noche.

Texto original y huellas

בַּיָּם דַּרְכֶּךָ —bayyam darkekha, «tu camino pasó por el mar»— lleva la imagen del camino al lugar del rescate. עִקְּבוֹתֶיךָ לֹא נֹדָעוּ —ʿiqqevotekha lo nodaʿu, «tus huellas no fueron reconocidas»— afirma el límite de la percepción dentro de una salvación real.

Aplicación editorial

Cuando no logres reconocer cómo está obrando el Padre, vuelve a lo que has conocido de su fidelidad en Jesucristo. Puedes pedir ayuda y actuar conforme a su palabra sin tener una explicación completa de cada paso. Recibe también el cuidado concreto que llegue por medio de otras personas.

20

Guiaste a tu pueblo como a un rebaño por medio de Moisés y Aarón.

📘 Estudio de Salmos 77:20

El Dios que domina las aguas conduce a su pueblo como Pastor

La memoria termina en una relación de cuidado ejercida por medio de servidores humanos.

Explicación del versículo

La última imagen es un rebaño guiado. Después del trueno y del temblor de la tierra, el salmista contempla al pueblo cuidado por Dios. La grandeza del Redentor se manifiesta también en conducir a quienes necesitan dirección.

Moisés y Aarón aparecen como los servidores por medio de quienes el Señor guió. La acción principal sigue perteneciendo a Dios. La mano humana sirve a una conducción cuyo origen y propósito están en él.

Números 33:1–4 introduce las etapas de Israel salido de Egipto bajo la dirección de Moisés y Aarón. La referencia permite identificar la historia que el poema ha estado recordando. La redención incluyó un camino compartido y un cuidado que se prolongó después del primer rescate.

Hebreos 13:20–21 proclama al Señor Jesús como gran Pastor de las ovejas, levantado de entre los muertos por el Dios de paz. La bendición pide que él prepare a los creyentes para hacer su voluntad. La esperanza cristiana reconoce en el Salvador vivo una guía que sigue obrando en su pueblo.

El canto concluye sin narrar que la angustia inicial haya desaparecido. La memoria ha llevado al orante hasta el Dios que rescató y pastoreó a la comunidad. Esa obra ofrece un fundamento para seguir esperando durante una noche cuyo desenlace todavía no se cuenta.

Texto original y mediación humana

נָחִיתָ כַצֹּאן עַמֶּךָ —naḥita khatstson ʿammekha, «guiaste a tu pueblo como a un rebaño»— atribuye a Dios la conducción. בְּיַד מֹשֶׁה וְאַהֲרֹן —beyad Moshe veʾAharon, «por medio de Moisés y Aarón»— nombra a quienes sirvieron en ella. La mano salvadora recordada se hace efectiva mediante el servicio que Dios dispone.

Aplicación editorial

Pide al Padre que te guíe por medio de Jesucristo y reconoce el cuidado que recibes de personas que sirven conforme a su palabra. Si tienes responsabilidad de acompañar a otros, procura conocer sus necesidades y caminar con ellos. La fuerza del buen servicio procede de depender del Pastor y de seguir su carácter.

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