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Salmos

Capítulo 82
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Salmos

Salmos: oración, sabiduría y esperanza ante Dios

Salmos enseña a llevar toda la vida delante de Jehová: la alegría y el dolor, la culpa y el perdón, la gratitud y las preguntas que todavía esperan respuesta. Sus ciento cincuenta poemas forman un libro de oración y alabanza que llama a confiar en el Dios santo, justo y misericordioso.

Un libro con muchas voces

La colección no procede de un único autor ni de una sola circunstancia. Sus inscripciones asocian numerosos salmos con David y conservan también nombres como Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés y Etán. Otros poemas no mencionan un nombre. Estas indicaciones deben leerse con atención: pueden señalar autoría, pertenencia a una colección o relación con una persona, según su formulación. No conviene convertir cada nombre en una biografía que el poema no proporciona.

Algunas inscripciones sitúan la oración en un acontecimiento; otras dan indicaciones para el canto o los instrumentos. Forman parte del encabezamiento transmitido del salmo y deben distinguirse de los títulos descriptivos que ayudan a leerlo. Su vocabulario musical no siempre puede explicarse con certeza. Reconocer ese límite es mejor que asignar un significado preciso a cada indicación desconocida.

No existe una fecha única para todo el libro. Sus voces recorren diferentes horizontes de la vida de Israel: la realeza, la adoración en el santuario, la crisis nacional, la experiencia de Babilonia y la esperanza de restauración. Salmos 137:1–4 recuerda el dolor de los cautivos, mientras que Salmos 126:1–3 celebra la restauración y conduce a pedir que Dios complete su obra. Los poemas no dan una cronología completa de su composición ni permiten identificar a todos los responsables de reunirlos.

Cómo se organiza la colección

El libro está dispuesto en cinco grandes partes. Las conclusiones de las primeras cuatro incluyen bendiciones que ayudan a reconocer sus límites; la quinta conduce a la alabanza final de todo lo que respira. El orden no es una biografía continua de David ni una secuencia exacta de fechas.

  • Libro I, Salmos 1–41. La enseñanza sobre los dos caminos y el rey ungido abre la colección. Numerosas oraciones presentan la confianza, el peligro, la confesión y la necesidad de que Jehová escuche.
  • Libro II, Salmos 42–72. La sed de Dios y las súplicas del individuo y de la comunidad se unen a la esperanza de un gobierno justo. La sección termina con una bendición y una referencia a las oraciones de David.
  • Libro III, Salmos 73–89. Las preguntas sobre el bien, la destrucción y el aparente fracaso de las promesas se expresan con especial intensidad. La fidelidad de Dios es invocada dentro de una crisis que no se resuelve negando el sufrimiento.
  • Libro IV, Salmos 90–106. La fragilidad humana se coloca ante la eternidad de Dios. Su reinado, sus obras y la memoria de su trato con Israel sostienen la esperanza más allá de la debilidad de los reyes humanos.
  • Libro V, Salmos 107–150. La gratitud por el rescate, el amor a la enseñanza divina, los cantos de ascenso y la alabanza compartida amplían la respuesta del pueblo. El cierre convoca a alabar a Jehová con todo lo que tiene aliento.

Estas orientaciones muestran el movimiento de cada parte, pero no reducen todos sus poemas a un solo tema. Cada salmo conserva una voz y una unidad propias que deben escucharse antes de relacionarlas con el conjunto.

Aprender a leer poesía bíblica

Las líneas suelen dialogar mediante paralelismos: una puede ampliar, contrastar o explicar a la otra. Árboles, caminos, escudos, aguas, luz y oscuridad permiten percibir la experiencia del orante. Las imágenes no son códigos que exijan descubrir un significado secreto para cada objeto. Su sentido nace del movimiento del poema.

Hay himnos, acciones de gracias, lamentos, confesiones, poemas de sabiduría y cantos relacionados con la realeza. Un lamento puede comenzar con angustia y concluir con confianza, aunque no todos llegan a una resolución visible. La pregunta «¿hasta cuándo?» es una manera de seguir dirigiéndose a Dios; no debe confundirse automáticamente con incredulidad.

En algunos salmos, la inscripción se cuenta como versículo en el hebreo; por eso su numeración puede diferir de la del texto español. Esa diferencia debe distinguirse de una omisión. También conviene observar los cambios de voz: el orante puede hablar a Dios, a la comunidad, a sus adversarios o a sí mismo dentro de un mismo poema.

El Dios al que el pueblo se dirige

Jehová es Creador y Rey, conoce la conducta humana, defiende la justicia y permanece fiel a sus promesas. Su santidad hace imposible tratar el mal como algo indiferente. Su amor leal permite que el pecador se acerque con arrepentimiento y que el afligido pida ayuda sin fingir fortaleza.

Los salmos enseñan a amar la instrucción de Dios y a meditar en ella, pero no presentan la obediencia como un mecanismo para evitar toda aflicción. El justo también llora, espera y necesita ser rescatado. La prosperidad del malvado y el sufrimiento del fiel forman parte de las preguntas que el libro lleva ante el Señor.

Las peticiones de juicio expresan el deseo de que la violencia y el engaño no tengan la última palabra. Algunos poemas suplican directamente la intervención del Juez; otros, como Salmos 149:6–9, presentan a los fieles participando en la ejecución de un juicio escrito. Estas voces deben conservar su fuerza y su contexto, sin convertir una enemistad privada en una autorización divina para castigar. La enseñanza de Jesús de amar a los enemigos y la renuncia apostólica a devolver mal por mal orientan la conducta cristiana: Mateo 5:43–48 y Romanos 12:17–21.

Salmos y Jesucristo

Jesús enseñó a sus discípulos a comprender lo escrito acerca de él en la Ley, los Profetas y los Salmos, en relación con su muerte, su resurrección y el anuncio del perdón a las naciones (Lucas 24:44–47). Esa lectura no exige transformar cada detalle del libro en una predicción directa. Parte del sentido de los poemas y atiende a las conexiones que el conjunto bíblico establece.

La realeza del ungido en Salmos 2 y el señorío y sacerdocio de Salmos 110:1–4 encuentran un alcance decisivo en el Mesías. La oración apostólica aplica Salmos 2 al rechazo de Jesús y reconoce que la oposición no canceló el propósito de Dios (Hechos 4:24–30). El sufrimiento del justo y la esperanza de vindicación también permiten comprender la profundidad de su entrega.

Jesucristo, nuestro Señor y único Salvador, es el fundamento de la esperanza cristiana. La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las obras son fruto de esa gracia. El creyente se acerca al Padre por medio del Hijo y aprende a orar guiado por el Espíritu Santo. La voz del Espíritu en las Escrituras no elimina la voz humana de los salmistas: Hechos reconoce que habló por boca de David (Hechos 1:15–16).

Aplicación editorial: orar con los salmos

Escucha primero qué dice el poema, quién habla y qué necesidad presenta. Después puedes responder con sus palabras, reconociendo las diferencias entre su situación y la tuya. Una súplica de un rey de Israel no convierte cada conflicto personal en una guerra santa, y una promesa de cuidado no obliga a negar el dolor.

Puedes llevar al Padre tus preguntas, confesar tu pecado, agradecer sus dones y pedir protección para otros. En Jesucristo, la oración no depende de producir una emoción perfecta. Los salmos forman una confianza que sabe llorar y una alabanza que recuerda de quién procede la vida.

1

Dios se yergue en la asamblea de Dios; en medio de los dioses dicta juicio:

📘 Estudio de Salmos 82:1 · Amonestación contra los juicios injustos

Dios juzga a quienes ejercen autoridad

La asamblea queda sometida al Señor que examina la justicia y denuncia su perversión.

Explicación del versículo

El salmo presenta a Dios de pie en una asamblea, dictando juicio en medio de quienes llama «dioses». La escena establece desde el comienzo una diferencia de autoridad: el Señor es quien juzga, y los otros quedan sometidos a su evaluación. El poema denunciará enseguida que han favorecido a los malvados y abandonado a los débiles.

La asamblea puede ser comprendida como una corte celestial bajo la autoridad de Dios. El lenguaje de los hijos del Altísimo y la sentencia de morir como los hombres dan fuerza a esa lectura. El canto utiliza así una escena de alcance elevado para juzgar el mal gobierno y la injusticia.

Salmos 89:5–8 presenta a Dios en el consejo de los santos y afirma que ninguno de los que lo rodean puede compararse con él. Ese pasaje ayuda a comprender un lenguaje de asamblea celestial que mantiene intacta la supremacía del Señor.

La denuncia de funciones judiciales también permite entender a los destinatarios como autoridades humanas que representan una responsabilidad recibida de Dios. Deuteronomio 1:16–17 manda a los jueces escuchar sin favoritismo porque el juicio pertenece a Dios. En esa lectura, el título elevado hace más grave el fracaso de quienes debían servir a su justicia.

La cuestión de la identidad no debe ocultar el argumento del canto. Quienes tienen poder han administrado la justicia de manera infiel y no podrán evitar la sentencia divina mediante sus títulos. El cierre pedirá al propio Dios que juzgue toda la tierra.

La escena no presenta a varios dioses iguales compitiendo por un poder semejante. Uno se levanta como juez y los demás deben responder. La autoridad del Señor alcanza tanto la asamblea como las naciones que el verso final llama su heredad.

Texto original y diferencia de funciones

אֱלֹהִים —Elohim— designa primero a Dios, acompañado por expresiones verbales en singular. Más adelante aparece en la frase «en medio de los dioses». עֲדַת אֵל —ʿadat El, «asamblea de Dios»— presenta el ámbito en que el Señor dicta juicio. La función de juez lo distingue de quienes son evaluados.

2

«¿Hasta cuándo juzgarán injustamente y favorecerán a los malvados? Selah.

📘 Estudio de Salmos 82:2

El favoritismo queda acusado

Dios pregunta hasta cuándo seguirán torciendo el juicio para beneficiar a los malvados.

Explicación del versículo

La primera acusación identifica la conducta que será juzgada: fallan injustamente y favorecen a los malvados. El poder que debía proteger el derecho ha sido utilizado para asegurar ventajas a quienes hacen el mal. La escena no trata de un error menor sin consecuencias para otros.

La pregunta «¿hasta cuándo?» denuncia la persistencia. El juicio torcido ha tenido tiempo para dañar a la comunidad. Dios lo hace comparecer ante su autoridad y no acepta que la costumbre o la posición de los responsables lo vuelvan legítimo.

Favorecer al malvado significa inclinar la decisión a su favor por razones contrarias a la justicia. El verso siguiente mostrará a quienes quedan desprotegidos cuando eso sucede. El privilegio del poderoso y el abandono del débil pertenecen a una misma perversión del derecho.

Deuteronomio 16:18–20 prohíbe torcer la justicia, mostrar parcialidad y aceptar soborno. El mandato vincula el juicio justo con la vida del pueblo. La acusación del salmo muestra lo que ocurre cuando esa responsabilidad se traiciona.

Santiago 2:1–9 aplica la prohibición del favoritismo a la comunidad que confiesa a nuestro glorioso Señor Jesucristo. Dar trato preferente al rico y humillar al pobre convierte a quienes lo hacen en jueces con malos razonamientos. La fe en Cristo debe expresarse también en un trato que reconozca la dignidad del prójimo.

Texto original y acepción de personas

פְּנֵי רְשָׁעִים תִּשְׂאוּ —penei reshaʿim tissaʾu— expresa literalmente la idea de levantar el rostro de los malvados, un giro que aquí significa favorecerlos. El contexto judicial muestra por qué ese trato preferente es una injusticia. «Selah» introduce una pausa del canto, sin describir su ejecución exacta.

Aplicación editorial

Revisa cómo decides cuando una persona influyente y otra sin recursos necesitan ser escuchadas. Si tú tienes autoridad, busca la verdad del caso y evita que la conveniencia personal determine tu respuesta. La gracia de Cristo te llama a un servicio honrado y a un trato sin favoritismo.

3

Defiendan al débil y al huérfano; hagan justicia al afligido y al pobre.

📘 Estudio de Salmos 82:3

Hagan justicia a quienes no tienen fuerza

La autoridad debe proteger el derecho del débil, del huérfano y de quienes viven afligidos.

Explicación del versículo

La acusación da paso a un mandato positivo. Hay que defender al débil y al huérfano, y hacer justicia al afligido y al pobre. El juicio fiel debe atender a quienes no cuentan con poder suficiente para asegurar por sí mismos que su causa sea escuchada.

Los grupos nombrados reúnen distintas formas de vulnerabilidad. El huérfano carece de una protección familiar fundamental; el pobre y el afligido pueden quedar expuestos a la presión de otros. La autoridad ha sido recibida para tratar su causa con verdad, en lugar de abandonarlos ante el poderoso.

Hacerles justicia no significa afirmar que cualquier reclamación es verdadera solo porque la presenta alguien pobre. Significa que su debilidad no debe privarlo del derecho. La denuncia del favoritismo del verso anterior sigue orientando el mandato.

Éxodo 23:1–3 prohíbe favorecer al pobre por parcialidad, mientras Éxodo 23:6–9 prohíbe torcer su derecho, aceptar soborno y dar curso a una acusación falsa. Leídos juntos, los mandatos exigen una justicia que proteja a la persona vulnerable y conserve la verdad.

Jeremías 22:3 llama a practicar el derecho, librar al despojado y no maltratar al extranjero, al huérfano ni a la viuda. El mismo propósito aparece en el salmo: la autoridad debe hacerse cargo de las consecuencias que sus decisiones tienen sobre vidas concretas.

La oración no permite separar la relación con Dios del trato a quienes necesitan defensa. El juez supremo evalúa la manera en que se ha utilizado el poder. Su llamado conduce a una práctica de justicia que el siguiente verso expresará como rescatar y librar.

Texto original y derecho reconocido

שִׁפְטוּ —shiftu, «defiendan» o «juzguen»— pide una actuación judicial justa. הַצְדִּיקוּ —hatsdiqu, «hagan justicia»— reclama que el derecho de quienes están afligidos sea reconocido. El contexto trata de su causa ante la autoridad.

4

Rescaten al débil y al necesitado; líbrenlos de la mano de los malvados.

📘 Estudio de Salmos 82:4

La justicia debe librar de la opresión

La protección del necesitado requiere una acción que interrumpa el daño.

Explicación del versículo

El mandato avanza desde reconocer el derecho hasta rescatar al débil y al necesitado. Hay personas en manos de los malvados, y la autoridad debe actuar para librarlas. La justicia no queda satisfecha con admitir de manera abstracta que el abuso existe.

La mano de los malvados representa el poder con que retienen o dañan a otros. El salmo denuncia una relación desigual en la que la persona vulnerable necesita ayuda. Quienes ejercen responsabilidad deben usarla para impedir que el mal continúe imponiéndose.

Jeremías 22:3 utiliza la misma dirección al pedir que se libre al despojado de manos del opresor. La palabra de Dios alcanza el ejercicio concreto del gobierno y la protección de las personas. El servicio fiel requiere atender al resultado de las decisiones sobre quienes sufren.

El débil y el necesitado vuelven a ser nombrados para que su situación no se pierda entre los títulos de quienes juzgan. El centro de la acusación es el abandono de esa responsabilidad. La asamblea está siendo evaluada por lo que hizo o dejó de hacer con el poder recibido.

Lucas 4:18–21 presenta a Jesús, ungido por el Espíritu del Señor, anunciando buenas noticias y liberación. El Salvador revela la misericordia de Dios hacia quienes sufren y llama a recibir su obra. La vida que nace de su gracia debe producir también compasión y un servicio que atienda al prójimo.

Texto original y acción de rescate

פַּלְּטוּ —palletu, «rescaten»— y הַצִּילוּ —hatsilu, «libren»— son mandatos activos. מִיַּד רְשָׁעִים —miyyad reshaʿim, «de la mano de los malvados»— identifica el poder opresor del que deben ser librados.

Aplicación editorial

Si conoces una situación de abuso, considera la ayuda responsable que puedes ofrecer dentro de tus posibilidades: escuchar, acompañar o facilitar protección adecuada. Pide a Cristo sabiduría y valor para actuar sin agravar el riesgo de la persona. El cuidado del prójimo debe buscar su bien concreto.

5

No saben ni entienden; andan en la oscuridad. Todos los cimientos de la tierra se tambalean.

📘 Estudio de Salmos 82:5

La injusticia hace tambalear el orden

La oscuridad de quienes deben juzgar amenaza la vida de toda la comunidad.

Explicación del versículo

Los acusados no saben ni entienden y caminan en la oscuridad. La escena muestra una autoridad incapaz de discernir o dispuesta a ignorar la justicia que debe servir. Su posición no produce por sí sola sabiduría.

La oscuridad describe el rumbo moral de quienes han favorecido a los malvados y abandonado al débil. El salmo ya ha identificado el contenido de su fallo. La falta de entendimiento se reconoce en una práctica que contradice la voluntad del juez supremo.

Todos los cimientos de la tierra se tambalean. La imagen amplía el alcance de la corrupción: cuando la justicia falla, la vida común pierde estabilidad. Los más débiles quedan expuestos, y el poder que debía ordenar se convierte en causa de desorden.

Proverbios 29:4 afirma que el rey da estabilidad a la tierra mediante la justicia, mientras quien exige sobornos la destruye. Esa relación permite comprender la imagen del salmo. El juicio injusto puede quebrar los fundamentos sobre los que depende una comunidad.

Salmos 11:3–4 pregunta qué puede hacer el justo cuando los cimientos son destruidos y después dirige la mirada al Señor que tiene su trono en los cielos. El salmo 82 también llevará desde el desorden hasta el juicio de Dios. La esperanza no está en negar la crisis, sino en que él haga prevalecer su justicia.

Texto original y oscuridad moral

בַּחֲשֵׁכָה יִתְהַלָּכוּ —baḥashekha yithallakhu, «andan en la oscuridad»— describe un rumbo sostenido. מוֹסְדֵי אָרֶץ —mosedei ʾarets, «cimientos de la tierra»— presenta mediante una imagen de estabilidad el orden que la injusticia está dañando.

6

Yo dije: “Ustedes son dioses; todos ustedes son hijos del Altísimo”.

📘 Estudio de Salmos 82:6

Un título elevado no evita el juicio

Las palabras «dioses» e «hijos del Altísimo» deben leerse dentro de la acusación y la sentencia del salmo.

Explicación del versículo

Dios recuerda la condición elevada con que había designado a los miembros de la asamblea: dioses e hijos del Altísimo. La frase prepara el contraste del verso siguiente, donde anuncia su muerte y caída. El título recibido no los vuelve independientes de su autoridad.

«Todos ustedes» se dirige a los que están siendo juzgados en la escena. La expresión no es una declaración universal de que cada persona posee la naturaleza divina. Su alcance depende de los destinatarios del poema y de la responsabilidad que han traicionado.

En la lectura de una asamblea celestial, los títulos expresan el rango de seres que permanecen bajo el Altísimo. En la lectura de autoridades humanas, representan la dignidad y la responsabilidad recibidas para ejercer juicio. En ambas, el Señor es quien los designa y quien puede sentenciarlos.

Éxodo 7:1–2 presenta a Moisés puesto en lugar de Dios ante el faraón, y Éxodo 4:16 lo describe como Dios para Aarón en la relación de hablar y transmitir la palabra. Esos usos muestran que un lenguaje de representación puede aplicarse a una persona sin convertirla en el Creador.

Jesús cita expresamente este verso en Juan 10:30–39. Su argumento parte del vocabulario de la Escritura y distingue a aquellos que recibieron la palabra del que el Padre santificó y envió al mundo. No está enseñando que sus oyentes puedan convertirse por sí mismos en dioses.

El discurso de Jesús mantiene su relación única con el Padre: afirma que son uno y llama a reconocer sus obras para conocer que el Padre está en él y él en el Padre. La cita del salmo debe leerse dentro de esa afirmación, sin reducir al Hijo a una autoridad humana más ni confundir su persona con la del Padre.

Texto original y cita de Jesús

אֱלֹהִים אַתֶּם —ʾelohim ʾattem, «ustedes son dioses»— es la expresión citada. בְנֵי עֶלְיוֹן —benei ʿElyon, «hijos del Altísimo»— coloca su rango bajo la supremacía de Dios. En Juan 10:34, θεοί ἐστε —theoi este, «son dioses»— conserva la expresión al introducir el argumento de Jesús.

7

Sin embargo, morirán como los hombres y caerán como cualquiera de los gobernantes».

📘 Estudio de Salmos 82:7

La sentencia alcanza a los que parecían elevados

La muerte y la caída muestran que nadie de la asamblea queda fuera de la autoridad de Dios.

Explicación del versículo

El «sin embargo» hace caer cualquier pretensión de inmunidad fundada en los títulos del verso anterior. Morirán como los hombres y caerán como los gobernantes. La autoridad que habían recibido no puede protegerlos de la sentencia del Señor.

La comparación con la muerte humana establece el límite de su poder. En la lectura de magistrados, los enfrenta con la condición mortal que comparten con quienes juzgan. En la lectura de seres celestiales, expresa una pérdida radical de su condición elevada bajo el juicio divino. El poema afirma la sentencia sin explicar en detalle todos sus aspectos.

Caer como un gobernante recuerda que el prestigio y el mando pueden terminar. Los responsables no conservarán su lugar por el solo hecho de haberlo ocupado. Dios evalúa el modo en que trataron al débil y al necesitado.

Salmos 49:12 declara que el ser humano no permanece en su esplendor. Esa advertencia ayuda a reconocer la fragilidad de cualquier seguridad basada en el rango. La dignidad de una función debe conducir al servicio, no a la idea de estar por encima de toda evaluación.

Romanos 14:10–12 dirige a los creyentes la responsabilidad de comparecer ante el tribunal de Dios y dar cuenta de sí mismos. La advertencia llama a la humildad en el trato al hermano. La esperanza del cristiano descansa en Jesucristo, y su gracia lo mueve a vivir con integridad ante el Padre.

Texto original y caída

כְּאָדָם תְּמוּתוּן —keʾadam temutun, «morirán como los hombres»— expresa la sentencia. כְּאַחַד הַשָּׂרִים תִּפֹּלוּ —keʾaḥad hassarim tippolu, «caerán como cualquiera de los gobernantes»— completa la imagen de un rango que no garantiza permanencia.

Aplicación editorial

Si tú tienes autoridad, recuerda que debes responder por la manera en que la usas. Escucha a quien puede mostrarte un daño que has pasado por alto y corrige lo que corresponde. Acude a Cristo con humildad: el servicio fiel necesita su gracia y una disposición real a recibir corrección.

8

Levántate, oh Dios, juzga la tierra, porque tú tendrás por heredad a todas las naciones.

📘 Estudio de Salmos 82:8

La tierra necesita el juicio de Dios

El canto termina pidiendo que el Señor haga prevalecer su justicia sobre todas las naciones.

Explicación del versículo

La voz de la oración pide a Dios que se levante y juzgue la tierra. Después de escuchar la acusación y la sentencia, la comunidad busca que su justicia se manifieste plenamente. El fracaso de quienes ejercen autoridad conduce a apelar al juez supremo.

Levantarse retoma la imagen inicial de Dios de pie en la asamblea. La petición no supone que él hubiera dejado de tener autoridad; pide que actúe de manera decisiva en la historia. La oración pasa del tribunal presentado en el poema al alcance de su gobierno sobre la tierra.

Las naciones aparecen como la heredad que le corresponde. El horizonte del salmo rebasa un solo tribunal o una sola comunidad. Ningún reino puede quedar definitivamente fuera de la evaluación del Señor.

La herencia no convierte al pueblo que canta en dueño de otras personas. El sujeto de la posesión y del juicio es Dios. La oración reconoce su derecho sobre todos los pueblos y le pide que resuelva la injusticia que los está desordenando.

Hechos 17:30–31 anuncia que Dios manda a todos arrepentirse y ha establecido un día para juzgar al mundo con justicia por medio del hombre que designó, dando garantía al resucitarlo. La proclamación apostólica dirige esa esperanza a Jesucristo, el Señor resucitado.

El creyente puede pedir justicia y acudir al Salvador con arrepentimiento y fe. La expectativa del juicio no autoriza a reproducir la parcialidad denunciada en el canto. Llama a vivir ante Dios, defender al vulnerable y confiar en el Señor que juzga justamente.

Texto original y alcance universal

קוּמָה אֱלֹהִים —qumah Elohim, «levántate, oh Dios»— invoca su intervención. תִנְחַל בְּכָל הַגּוֹיִם —tinḥal bekhol haggoyim, «tendrás por heredad a todas las naciones»— presenta el alcance universal de su derecho y de su gobierno.

Aplicación editorial

Ora por quienes sufren decisiones injustas y examina también tus propias responsabilidades. Tú puedes pedir al Padre que su justicia prevalezca mientras respondes con verdad y compasión a lo que está a tu alcance. Tu esperanza se sostiene en Jesucristo, que murió y resucitó y ante quien debes vivir con fe.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗