ESTÁS LEYENDOSalmos · Capítulo 87Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
Continuar leyendo ↓
AYUDAGLOBAL · LECTOR BÍBLICO

Tu espacio de lectura

Lee con calma, personaliza la vista y continúa donde quedaste.

Ambiente de lectura
Toca un versículo para guardar tu avance.
Tamaño del texto100%
NTBT · Licencia verificada

Salmos

Capítulo 87
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Salmos

Salmos: oración, sabiduría y esperanza ante Dios

Salmos enseña a llevar toda la vida delante de Jehová: la alegría y el dolor, la culpa y el perdón, la gratitud y las preguntas que todavía esperan respuesta. Sus ciento cincuenta poemas forman un libro de oración y alabanza que llama a confiar en el Dios santo, justo y misericordioso.

Un libro con muchas voces

La colección no procede de un único autor ni de una sola circunstancia. Sus inscripciones asocian numerosos salmos con David y conservan también nombres como Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés y Etán. Otros poemas no mencionan un nombre. Estas indicaciones deben leerse con atención: pueden señalar autoría, pertenencia a una colección o relación con una persona, según su formulación. No conviene convertir cada nombre en una biografía que el poema no proporciona.

Algunas inscripciones sitúan la oración en un acontecimiento; otras dan indicaciones para el canto o los instrumentos. Forman parte del encabezamiento transmitido del salmo y deben distinguirse de los títulos descriptivos que ayudan a leerlo. Su vocabulario musical no siempre puede explicarse con certeza. Reconocer ese límite es mejor que asignar un significado preciso a cada indicación desconocida.

No existe una fecha única para todo el libro. Sus voces recorren diferentes horizontes de la vida de Israel: la realeza, la adoración en el santuario, la crisis nacional, la experiencia de Babilonia y la esperanza de restauración. Salmos 137:1–4 recuerda el dolor de los cautivos, mientras que Salmos 126:1–3 celebra la restauración y conduce a pedir que Dios complete su obra. Los poemas no dan una cronología completa de su composición ni permiten identificar a todos los responsables de reunirlos.

Cómo se organiza la colección

El libro está dispuesto en cinco grandes partes. Las conclusiones de las primeras cuatro incluyen bendiciones que ayudan a reconocer sus límites; la quinta conduce a la alabanza final de todo lo que respira. El orden no es una biografía continua de David ni una secuencia exacta de fechas.

  • Libro I, Salmos 1–41. La enseñanza sobre los dos caminos y el rey ungido abre la colección. Numerosas oraciones presentan la confianza, el peligro, la confesión y la necesidad de que Jehová escuche.
  • Libro II, Salmos 42–72. La sed de Dios y las súplicas del individuo y de la comunidad se unen a la esperanza de un gobierno justo. La sección termina con una bendición y una referencia a las oraciones de David.
  • Libro III, Salmos 73–89. Las preguntas sobre el bien, la destrucción y el aparente fracaso de las promesas se expresan con especial intensidad. La fidelidad de Dios es invocada dentro de una crisis que no se resuelve negando el sufrimiento.
  • Libro IV, Salmos 90–106. La fragilidad humana se coloca ante la eternidad de Dios. Su reinado, sus obras y la memoria de su trato con Israel sostienen la esperanza más allá de la debilidad de los reyes humanos.
  • Libro V, Salmos 107–150. La gratitud por el rescate, el amor a la enseñanza divina, los cantos de ascenso y la alabanza compartida amplían la respuesta del pueblo. El cierre convoca a alabar a Jehová con todo lo que tiene aliento.

Estas orientaciones muestran el movimiento de cada parte, pero no reducen todos sus poemas a un solo tema. Cada salmo conserva una voz y una unidad propias que deben escucharse antes de relacionarlas con el conjunto.

Aprender a leer poesía bíblica

Las líneas suelen dialogar mediante paralelismos: una puede ampliar, contrastar o explicar a la otra. Árboles, caminos, escudos, aguas, luz y oscuridad permiten percibir la experiencia del orante. Las imágenes no son códigos que exijan descubrir un significado secreto para cada objeto. Su sentido nace del movimiento del poema.

Hay himnos, acciones de gracias, lamentos, confesiones, poemas de sabiduría y cantos relacionados con la realeza. Un lamento puede comenzar con angustia y concluir con confianza, aunque no todos llegan a una resolución visible. La pregunta «¿hasta cuándo?» es una manera de seguir dirigiéndose a Dios; no debe confundirse automáticamente con incredulidad.

En algunos salmos, la inscripción se cuenta como versículo en el hebreo; por eso su numeración puede diferir de la del texto español. Esa diferencia debe distinguirse de una omisión. También conviene observar los cambios de voz: el orante puede hablar a Dios, a la comunidad, a sus adversarios o a sí mismo dentro de un mismo poema.

El Dios al que el pueblo se dirige

Jehová es Creador y Rey, conoce la conducta humana, defiende la justicia y permanece fiel a sus promesas. Su santidad hace imposible tratar el mal como algo indiferente. Su amor leal permite que el pecador se acerque con arrepentimiento y que el afligido pida ayuda sin fingir fortaleza.

Los salmos enseñan a amar la instrucción de Dios y a meditar en ella, pero no presentan la obediencia como un mecanismo para evitar toda aflicción. El justo también llora, espera y necesita ser rescatado. La prosperidad del malvado y el sufrimiento del fiel forman parte de las preguntas que el libro lleva ante el Señor.

Las peticiones de juicio expresan el deseo de que la violencia y el engaño no tengan la última palabra. Algunos poemas suplican directamente la intervención del Juez; otros, como Salmos 149:6–9, presentan a los fieles participando en la ejecución de un juicio escrito. Estas voces deben conservar su fuerza y su contexto, sin convertir una enemistad privada en una autorización divina para castigar. La enseñanza de Jesús de amar a los enemigos y la renuncia apostólica a devolver mal por mal orientan la conducta cristiana: Mateo 5:43–48 y Romanos 12:17–21.

Salmos y Jesucristo

Jesús enseñó a sus discípulos a comprender lo escrito acerca de él en la Ley, los Profetas y los Salmos, en relación con su muerte, su resurrección y el anuncio del perdón a las naciones (Lucas 24:44–47). Esa lectura no exige transformar cada detalle del libro en una predicción directa. Parte del sentido de los poemas y atiende a las conexiones que el conjunto bíblico establece.

La realeza del ungido en Salmos 2 y el señorío y sacerdocio de Salmos 110:1–4 encuentran un alcance decisivo en el Mesías. La oración apostólica aplica Salmos 2 al rechazo de Jesús y reconoce que la oposición no canceló el propósito de Dios (Hechos 4:24–30). El sufrimiento del justo y la esperanza de vindicación también permiten comprender la profundidad de su entrega.

Jesucristo, nuestro Señor y único Salvador, es el fundamento de la esperanza cristiana. La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las obras son fruto de esa gracia. El creyente se acerca al Padre por medio del Hijo y aprende a orar guiado por el Espíritu Santo. La voz del Espíritu en las Escrituras no elimina la voz humana de los salmistas: Hechos reconoce que habló por boca de David (Hechos 1:15–16).

Aplicación editorial: orar con los salmos

Escucha primero qué dice el poema, quién habla y qué necesidad presenta. Después puedes responder con sus palabras, reconociendo las diferencias entre su situación y la tuya. Una súplica de un rey de Israel no convierte cada conflicto personal en una guerra santa, y una promesa de cuidado no obliga a negar el dolor.

Puedes llevar al Padre tus preguntas, confesar tu pecado, agradecer sus dones y pedir protección para otros. En Jesucristo, la oración no depende de producir una emoción perfecta. Los salmos forman una confianza que sabe llorar y una alabanza que recuerda de quién procede la vida.

1

Su cimiento está en las montañas santas.

📘 Estudio de Salmos 87:1 · El privilegio de morar en Sion

La ciudad establecida en las montañas santas

El canto presenta a Sion a partir de su relación con el Dios que la escogió.

Explicación del versículo

El salmo comienza con una afirmación breve acerca de un cimiento en las montañas santas. El verso siguiente nombrará a Sion. La ciudad es contemplada desde la estabilidad y la consagración que recibe de su relación con el Señor.

El cimiento presenta aquello sobre lo que se sostiene. La oración poética no ofrece una descripción técnica de sus construcciones. Da al lugar un significado dentro de la historia de Dios con su pueblo.

Salmos 48:1–3 llama a Sion ciudad del gran Rey y recuerda que Dios se ha dado a conocer allí como fortaleza. Ese testimonio permite reconocer el centro de la alabanza: la seguridad y el honor de la ciudad proceden del Señor.

La inscripción vincula el salmo y el cántico con los hijos de Coré. La tradición que antes expresó el anhelo por la casa de Dios contempla aquí a la ciudad en su relación con los pueblos. El fundamento inicial prepara una visión de pertenencia y alegría.

1 Pedro 2:4–10 presenta a Jesucristo como piedra viva y angular, y a los creyentes edificados como casa espiritual. El pasaje conduce la esperanza cristiana hacia el Salvador escogido por Dios. La vida de su pueblo depende de él y recibe de su gracia un lugar para servir y alabar.

Texto original y fundamento santo

יְסוּדָתוֹ —yesudato, «su cimiento»— introduce el fundamento de la ciudad que será nombrada enseguida. בְּהַרְרֵי קֹדֶשׁ —beharrei qodesh, «en las montañas santas»— vincula el lugar con la consagración al Señor. La santidad del paisaje está comprendida dentro de esa relación.

2

Jehová ama las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob.

📘 Estudio de Salmos 87:2

El amor del Señor da a Sion su lugar

La elección de la ciudad sirve a la relación de Dios con todo su pueblo.

Explicación del versículo

Jehová ama las puertas de Sion más que todas las moradas de Jacob. Las puertas representan a la ciudad y a la vida que se reúne en ella. Su importancia procede del amor y de la elección del Señor.

Jacob nombra al pueblo dentro de su historia compartida. La comparación distingue el lugar de Sion entre sus moradas, sin convertir en despreciables a las familias que habitan en otros lugares. La ciudad tiene una función particular en el culto y en la memoria de Israel.

Salmos 78:68 recuerda la elección de Judá y del monte Sion que Dios amaba. El salmo 87 contempla esa misma relación de favor. La ciudad no puede atribuir su dignidad únicamente a su fuerza, sus edificios o su prestigio.

Las puertas sugieren también entrada y pertenencia. En los versos siguientes, la mirada se abrirá hacia pueblos que llegan a ser reconocidos dentro de esa relación. El amor del Señor da fundamento a una visión más amplia que una superioridad cerrada sobre otros.

Efesios 2:11–22 anuncia que Cristo acercó mediante su sangre a quienes estaban lejos y los hizo miembros de la familia de Dios. La comunidad cristiana recibe esa pertenencia como gracia del Salvador. El amor que da un lugar debe producir gratitud y reconciliación, en vez de orgullo frente al prójimo.

Texto original y ciudad amada

אֹהֵב יְהוָה —ʾohev YHWH, «Jehová ama»— sitúa la iniciativa en el Señor. שַׁעֲרֵי צִיּוֹן —shaʿarei Tsiyyon, «puertas de Sion»— nombra a la ciudad mediante sus accesos y su vida comunitaria.

Aplicación editorial

Recibe con gratitud el lugar que tienes en el pueblo de Dios por medio de Cristo. Procura que esa pertenencia te ayude a acoger y servir, sin usarla para mirar a otros con superioridad. La gracia recibida puede abrir un espacio de reconciliación y cuidado.

3

Se dicen cosas gloriosas de ti, ciudad de Dios. Selah.

📘 Estudio de Salmos 87:3

La gloria de la ciudad procede de su Dios

La alabanza prepara una visión en la que los pueblos son reconocidos ante el Señor.

Explicación del versículo

Se dicen cosas gloriosas de la ciudad de Dios. El salmista se dirige a Sion como si pudiera escuchar la alabanza. El título que le da explica su honor: pertenece al Señor y tiene un lugar dentro de su propósito.

Las cosas gloriosas no se reducen a logros militares o a la apariencia de sus muros. Los versos siguientes hablarán de pueblos que conocen a Dios y de un registro en el que se reconoce a sus habitantes. La gloria del canto está ligada con esa pertenencia.

La forma de dirigirse a la ciudad permite contemplar una comunidad viva. Sus montañas, puertas y cimientos adquieren sentido por la relación entre Dios y las personas. La alabanza no termina en la piedra del lugar.

Apocalipsis 21:22–27 describe una ciudad iluminada por la gloria de Dios y por el Cordero, donde las naciones caminan por su luz y llevan su honor. La visión cristiana dirige la esperanza hacia la presencia del Señor y de Jesucristo. La grandeza de la ciudad está recibida de quienes son su templo y su luz.

La pausa de «Selah» permite detenerse en esa declaración antes de escuchar los nombres de los pueblos. El canto prepara al oyente para reconocer una gloria que no se sostiene mediante la exclusión de toda procedencia extranjera, sino por la obra del Dios que establece y reconoce a los suyos.

Texto original y palabra de honor

נִכְבָּדוֹת —nikhbadot, «cosas gloriosas»— expresa el honor del que se habla. עִיר הָאֱלֹהִים —ʿir haʾElohim, «ciudad de Dios»— da el fundamento de esa alabanza. La personificación permite hablar a la ciudad acerca de su relación con el Señor.

4

«Mencionaré a Rahab y a Babilonia entre quienes me conocen; miren a Filistea y a Tiro, junto con Cus: este nació allí».

📘 Estudio de Salmos 87:4

Pueblos antes lejanos llegan a conocer al Señor

Rahab, Babilonia y otras naciones son nombradas dentro de una visión de pertenencia.

Explicación del versículo

La voz anuncia que Rahab y Babilonia serán mencionadas entre quienes conocen a Dios, junto con Filistea, Tiro y Cus. La lista sorprende por su amplitud. Pueblos con historias y relaciones distintas con Israel aparecen dentro del horizonte del conocimiento del Señor.

Rahab es aquí un nombre poético de Egipto. Isaías 30:7 lo utiliza expresamente con ese sentido. No se trata de la mujer de Jericó nombrada en Josué 2:1. Aunque la forma española coincide, el hebreo distingue los dos nombres.

La presencia de Egipto y Babilonia es especialmente significativa dentro de la memoria de Israel. El conocimiento de Dios no queda limitado a quienes nunca estuvieron lejos o nunca formaron parte de potencias hostiles. El canto contempla una obra capaz de dar pertenencia.

La frase «este nació allí» se repetirá y desarrollará en los versos 5–6 al hablar de Sion y del registro de los pueblos. La imagen presenta una condición reconocida de habitante. No pretende cambiar la genealogía biológica de cada nación, sino expresar su lugar dentro de la visión del salmo.

Efesios 2:11–22 anuncia que, por la cruz, Cristo reconcilia con Dios a judíos y gentiles y los hace conciudadanos y miembros de su familia. La lectura cristiana contempla esa pertenencia como fruto de la gracia del Salvador. La respuesta es fe y gratitud, nunca una superioridad fundada en el origen.

El verso nombra pueblos entre quienes conocen al Señor. Su alcance no obliga a afirmar que cada individuo de toda nación recibe salvación al margen de la fe. El centro está en la amplitud del propósito de Dios y en su capacidad de acercar a quienes estaban lejos.

Texto original y dos nombres distintos

רַהַב —Rahav— es el nombre poético de Egipto en este contexto. La mujer de Jericó se llama רָחָב —Raḥav—, con otra consonante central. לְיֹדְעָי —leyodeʿai, «entre quienes me conocen»— expresa la relación que el canto contempla para los pueblos nombrados.

Aplicación editorial

Agradece que la gracia de Cristo pueda acercar a personas de historias muy distintas. Ora por quienes parecen lejanos y trata con dignidad a quienes llegan a tu comunidad. La pertenencia recibida del Padre debe producir una acogida que mantenga al Salvador y su palabra en el centro.

5

De Sión se dirá: «Este y aquel nacieron en ella», y el Altísimo mismo la establecerá.

📘 Estudio de Salmos 87:5

El Altísimo afirma una ciudad de pertenencia

El canto contempla a Sion como lugar donde personas distintas son reconocidas como nacidas en ella.

Explicación del versículo

De Sion se dirá que este y aquel nacieron allí. La repetición extiende el reconocimiento de pertenencia que comenzó con la lista de pueblos. La ciudad es presentada como hogar compartido, capaz de recibir vidas de procedencias diversas.

La imagen del nacimiento comunica una condición plena de habitante. No describe un cambio de la historia biológica de quienes llegan. Expresa la dignidad de ser reconocidos dentro de la comunidad que Dios establece.

El Altísimo mismo la afirmará. Su acción sostiene la posibilidad de esa pertenencia. La grandeza de Sion no depende de que ella se haya dado por sí sola un poder de recibir a los pueblos; depende de la iniciativa del Señor.

El título Altísimo recuerda su autoridad sobre toda la tierra. El Dios que conoce a las naciones puede darles un lugar dentro de su propósito. La elección de Sion se convierte así en escenario de una esperanza que alcanza a otros pueblos.

Gálatas 4:26–28 llama madre a la Jerusalén de arriba y presenta a los creyentes como hijos de la promesa. Ese lenguaje muestra cómo la Escritura puede usar la ciudad y el nacimiento para expresar pertenencia recibida de Dios. La esperanza cristiana se funda en la gracia de Jesucristo y en la promesa que se recibe mediante la fe.

La respuesta apropiada a esa iniciativa es gratitud. El nacimiento figurado del canto debe ayudar a reconocer la obra del Señor, en lugar de alimentar una pretensión de superioridad sobre quienes llegan desde otra historia.

Texto original y reconocimiento repetido

אִישׁ וְאִישׁ —ʾish veʾish, «este y aquel»— amplía la declaración de pertenencia. יֻלַּד בָּהּ —yullad bah, «nació en ella»— presenta a la ciudad mediante una imagen materna. יְכוֹנְנֶהָ —yekhoneneha, «la establecerá»— atribuye su firmeza al Altísimo.

6

Jehová contará al inscribir a los pueblos: «Este nació allí». Selah.

📘 Estudio de Salmos 87:6

El Señor reconoce a los pueblos en su registro

La pertenencia celebrada queda afirmada por quien tiene autoridad para contar e inscribir.

Explicación del versículo

Jehová cuenta al inscribir a los pueblos y declara que este nació allí. La imagen del registro hace firme el reconocimiento del verso anterior. La pertenencia no queda confiada únicamente a la opinión de los habitantes o al prestigio de cada procedencia.

Contar e inscribir son acciones que distinguen y reconocen. El canto contempla a los pueblos sin convertirlos en una masa anónima. La frase «este nació allí» concentra el reconocimiento en una persona representativa de esa incorporación.

La autoridad del registro pertenece al Señor. El poema comenzó con el cimiento de Sion y ahora muestra quién puede dar un lugar a quienes son nombrados. La gracia de esa pertenencia procede de su acción.

Lucas 10:17–20 recoge la enseñanza de Jesús de alegrarse porque los nombres están escritos en los cielos. La identidad recibida de Dios tiene un valor más profundo que el poder o el éxito de una tarea. El paralelo ayuda a reconocer el bien de ser conocido y acogido por el Señor.

Filipenses 3:20–21 anuncia la ciudadanía celestial de quienes esperan al Salvador, el Señor Jesucristo, y la transformación que él realizará. La esperanza cristiana encuentra su centro en el Salvador vivo. La inscripción del salmo y la ciudadanía del Nuevo Testamento deben ser leídas cada una en su contexto, reconociendo la iniciativa de Dios que da pertenencia.

Texto original y pertenencia afirmada

בִּכְתוֹב עַמִּים —bikhtov ʿammim, «al inscribir a los pueblos»— presenta la imagen del registro. זֶה יֻלַּד שָׁם —zeh yullad sham, «este nació allí»— repite la declaración que reconoce su lugar. «Selah» invita a una pausa dentro del canto.

Aplicación editorial

Agradece al Padre la pertenencia que recibes por medio de Cristo. Si te sientes definido solamente por tu procedencia o por tus logros, vuelve a la palabra que anuncia su gracia. Trata también a otros creyentes como personas acogidas por el Señor, con dignidad y cuidado.

7

Y cantarán y danzarán diciendo: «Todas mis fuentes están en ti».

📘 Estudio de Salmos 87:7

Las fuentes de vida se celebran con alegría

El canto culmina en la gratitud de una comunidad que reconoce el bien recibido.

Explicación del versículo

La voz de los cantores y de quienes danzan declara que todas sus fuentes están en la ciudad celebrada. La imagen vuelve a dirigirse a Sion, como había ocurrido en el verso 3. El cierre transforma la visión de pertenencia en una respuesta gozosa.

Las fuentes representan vida, sustento y bendición. La comunidad reconoce el lugar donde ha recibido el bien de estar ante Dios y de pertenecer a su pueblo. La alegría tiene su fundamento en la acción del Altísimo que establece y reconoce a los suyos.

La ciudad no aparece como una fuente independiente de Dios. Todo el poema ha atribuido al Señor su amor, su firmeza y el reconocimiento de los pueblos. Celebrar a Sion es reconocer la vida que él concede dentro de esa relación.

Salmos 46:4–5 presenta un río que alegra la ciudad de Dios y explica su seguridad mediante la presencia del Señor en medio de ella. Ese lenguaje ayuda a comprender las fuentes del canto como una imagen de vida recibida de Dios.

Apocalipsis 22:1–2 muestra un río de agua de vida que sale del trono de Dios y del Cordero y se relaciona con la sanidad de las naciones. La esperanza cristiana encuentra en Jesucristo al Salvador mediante quien recibe vida del Padre. El gozo de pertenecer culmina en reconocer y adorar al dador.

El cierre responde así a la amplitud de la lista de pueblos. Personas de historias distintas pueden compartir una alabanza centrada en el bien que Dios les ha concedido. El canto y la danza expresan una gratitud común.

Texto original y fuentes compartidas

מַעְיָנַי —maʿyanai, «mis fuentes»— utiliza el agua para expresar el origen del bien y de la vida. כָּל —kol, «todas»— intensifica la confesión de gratitud. La celebración del verso reúne esa dependencia en una voz de alegría.

Aplicación editorial

Reconoce al Padre como dador de la vida que recibes en Cristo y busca compartir esa gratitud con su pueblo. Al reunirte para alabar, presta atención a quienes llegan desde historias diferentes. Puedes ayudar a que su pertenencia se haga visible mediante una bienvenida sincera y un servicio concreto.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗