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Salmos

Capítulo 96
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Salmos

Salmos: oración, sabiduría y esperanza ante Dios

Salmos enseña a llevar toda la vida delante de Jehová: la alegría y el dolor, la culpa y el perdón, la gratitud y las preguntas que todavía esperan respuesta. Sus ciento cincuenta poemas forman un libro de oración y alabanza que llama a confiar en el Dios santo, justo y misericordioso.

Un libro con muchas voces

La colección no procede de un único autor ni de una sola circunstancia. Sus inscripciones asocian numerosos salmos con David y conservan también nombres como Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés y Etán. Otros poemas no mencionan un nombre. Estas indicaciones deben leerse con atención: pueden señalar autoría, pertenencia a una colección o relación con una persona, según su formulación. No conviene convertir cada nombre en una biografía que el poema no proporciona.

Algunas inscripciones sitúan la oración en un acontecimiento; otras dan indicaciones para el canto o los instrumentos. Forman parte del encabezamiento transmitido del salmo y deben distinguirse de los títulos descriptivos que ayudan a leerlo. Su vocabulario musical no siempre puede explicarse con certeza. Reconocer ese límite es mejor que asignar un significado preciso a cada indicación desconocida.

No existe una fecha única para todo el libro. Sus voces recorren diferentes horizontes de la vida de Israel: la realeza, la adoración en el santuario, la crisis nacional, la experiencia de Babilonia y la esperanza de restauración. Salmos 137:1–4 recuerda el dolor de los cautivos, mientras que Salmos 126:1–3 celebra la restauración y conduce a pedir que Dios complete su obra. Los poemas no dan una cronología completa de su composición ni permiten identificar a todos los responsables de reunirlos.

Cómo se organiza la colección

El libro está dispuesto en cinco grandes partes. Las conclusiones de las primeras cuatro incluyen bendiciones que ayudan a reconocer sus límites; la quinta conduce a la alabanza final de todo lo que respira. El orden no es una biografía continua de David ni una secuencia exacta de fechas.

  • Libro I, Salmos 1–41. La enseñanza sobre los dos caminos y el rey ungido abre la colección. Numerosas oraciones presentan la confianza, el peligro, la confesión y la necesidad de que Jehová escuche.
  • Libro II, Salmos 42–72. La sed de Dios y las súplicas del individuo y de la comunidad se unen a la esperanza de un gobierno justo. La sección termina con una bendición y una referencia a las oraciones de David.
  • Libro III, Salmos 73–89. Las preguntas sobre el bien, la destrucción y el aparente fracaso de las promesas se expresan con especial intensidad. La fidelidad de Dios es invocada dentro de una crisis que no se resuelve negando el sufrimiento.
  • Libro IV, Salmos 90–106. La fragilidad humana se coloca ante la eternidad de Dios. Su reinado, sus obras y la memoria de su trato con Israel sostienen la esperanza más allá de la debilidad de los reyes humanos.
  • Libro V, Salmos 107–150. La gratitud por el rescate, el amor a la enseñanza divina, los cantos de ascenso y la alabanza compartida amplían la respuesta del pueblo. El cierre convoca a alabar a Jehová con todo lo que tiene aliento.

Estas orientaciones muestran el movimiento de cada parte, pero no reducen todos sus poemas a un solo tema. Cada salmo conserva una voz y una unidad propias que deben escucharse antes de relacionarlas con el conjunto.

Aprender a leer poesía bíblica

Las líneas suelen dialogar mediante paralelismos: una puede ampliar, contrastar o explicar a la otra. Árboles, caminos, escudos, aguas, luz y oscuridad permiten percibir la experiencia del orante. Las imágenes no son códigos que exijan descubrir un significado secreto para cada objeto. Su sentido nace del movimiento del poema.

Hay himnos, acciones de gracias, lamentos, confesiones, poemas de sabiduría y cantos relacionados con la realeza. Un lamento puede comenzar con angustia y concluir con confianza, aunque no todos llegan a una resolución visible. La pregunta «¿hasta cuándo?» es una manera de seguir dirigiéndose a Dios; no debe confundirse automáticamente con incredulidad.

En algunos salmos, la inscripción se cuenta como versículo en el hebreo; por eso su numeración puede diferir de la del texto español. Esa diferencia debe distinguirse de una omisión. También conviene observar los cambios de voz: el orante puede hablar a Dios, a la comunidad, a sus adversarios o a sí mismo dentro de un mismo poema.

El Dios al que el pueblo se dirige

Jehová es Creador y Rey, conoce la conducta humana, defiende la justicia y permanece fiel a sus promesas. Su santidad hace imposible tratar el mal como algo indiferente. Su amor leal permite que el pecador se acerque con arrepentimiento y que el afligido pida ayuda sin fingir fortaleza.

Los salmos enseñan a amar la instrucción de Dios y a meditar en ella, pero no presentan la obediencia como un mecanismo para evitar toda aflicción. El justo también llora, espera y necesita ser rescatado. La prosperidad del malvado y el sufrimiento del fiel forman parte de las preguntas que el libro lleva ante el Señor.

Las peticiones de juicio expresan el deseo de que la violencia y el engaño no tengan la última palabra. Algunos poemas suplican directamente la intervención del Juez; otros, como Salmos 149:6–9, presentan a los fieles participando en la ejecución de un juicio escrito. Estas voces deben conservar su fuerza y su contexto, sin convertir una enemistad privada en una autorización divina para castigar. La enseñanza de Jesús de amar a los enemigos y la renuncia apostólica a devolver mal por mal orientan la conducta cristiana: Mateo 5:43–48 y Romanos 12:17–21.

Salmos y Jesucristo

Jesús enseñó a sus discípulos a comprender lo escrito acerca de él en la Ley, los Profetas y los Salmos, en relación con su muerte, su resurrección y el anuncio del perdón a las naciones (Lucas 24:44–47). Esa lectura no exige transformar cada detalle del libro en una predicción directa. Parte del sentido de los poemas y atiende a las conexiones que el conjunto bíblico establece.

La realeza del ungido en Salmos 2 y el señorío y sacerdocio de Salmos 110:1–4 encuentran un alcance decisivo en el Mesías. La oración apostólica aplica Salmos 2 al rechazo de Jesús y reconoce que la oposición no canceló el propósito de Dios (Hechos 4:24–30). El sufrimiento del justo y la esperanza de vindicación también permiten comprender la profundidad de su entrega.

Jesucristo, nuestro Señor y único Salvador, es el fundamento de la esperanza cristiana. La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las obras son fruto de esa gracia. El creyente se acerca al Padre por medio del Hijo y aprende a orar guiado por el Espíritu Santo. La voz del Espíritu en las Escrituras no elimina la voz humana de los salmistas: Hechos reconoce que habló por boca de David (Hechos 1:15–16).

Aplicación editorial: orar con los salmos

Escucha primero qué dice el poema, quién habla y qué necesidad presenta. Después puedes responder con sus palabras, reconociendo las diferencias entre su situación y la tuya. Una súplica de un rey de Israel no convierte cada conflicto personal en una guerra santa, y una promesa de cuidado no obliga a negar el dolor.

Puedes llevar al Padre tus preguntas, confesar tu pecado, agradecer sus dones y pedir protección para otros. En Jesucristo, la oración no depende de producir una emoción perfecta. Los salmos forman una confianza que sabe llorar y una alabanza que recuerda de quién procede la vida.

1

Canten a Jehová un canto nuevo; canten a Jehová, habitantes de toda la tierra.

📘 Estudio de Salmos 96:1 · Alabanza al Rey de toda la tierra

Toda la tierra es invitada a un canto nuevo

La alabanza al Señor se abre hacia todos los pueblos y celebra su acción salvadora.

Explicación del versículo

La orden de cantar a Jehová aparece dos veces en este versículo y continuará en el siguiente. La repetición da fuerza a la invitación. El pueblo es llamado a responder con alegría al Dios cuya grandeza y salvación serán anunciadas.

El «canto nuevo» expresa una respuesta renovada a sus obras. La alabanza reconoce el obrar del Señor y encuentra palabras para celebrarlo. El salmo invita a que esa gratitud alcance a los habitantes de toda la tierra.

La amplitud del llamado es esencial: el Dios de Israel es también Creador y Rey del mundo. Las naciones no quedan fuera de su autoridad ni de la invitación a conocer su gloria. El canto mira más allá de una sola comunidad.

Un pasaje paralelo aparece en el cántico de 1 Crónicas 16, donde se llama a toda la tierra a cantar y anunciar la salvación del Señor: 1 Crónicas 16:23–33. Crónicas presenta ese canto dentro de la acción de gracias que David encargó a Asaf y sus hermanos: 1 Crónicas 16:7.

Apocalipsis muestra un cántico nuevo dirigido al Cordero, Jesucristo, porque con su sangre compró para Dios a personas de toda tribu, lengua, pueblo y nación: Apocalipsis 5:9–10. La salvación del único Señor y Salvador reúne una alabanza que atraviesa las fronteras de los pueblos.

Texto original y sentido

שִׁיר חָדָשׁ, shir ḥadash, significa «canto nuevo». כָּל־הָאָרֶץ, kol haarets, «toda la tierra», amplía el llamado. La renovación del canto se une al horizonte universal de la alabanza.

2

Canten a Jehová y bendigan su nombre; anuncien día tras día las buenas noticias de su salvación.

📘 Estudio de Salmos 96:2

Anuncien cada día su salvación

La gratitud se convierte en una proclamación continua de las buenas noticias que proceden de Dios.

Explicación del versículo

El canto a Jehová se une a bendecir su nombre y anunciar su salvación día tras día. La adoración toma una forma de comunicación: lo que Dios hace debe ser contado. El pueblo responde a su gracia dando a conocer su bondad.

Bendecir su nombre significa reconocer y celebrar al Señor que se ha revelado. La salvación anunciada procede de él. La confianza se dirige a su poder para librar y a la fidelidad con la que cuida a su pueblo.

«Día tras día» extiende la proclamación a la continuidad de la vida. La memoria de la gracia puede acompañar la oración, el canto y el testimonio cotidiano. El anuncio del versículo siguiente tendrá además como destinatarias a las naciones.

Las buenas noticias se fundan en una acción salvadora real. El salmo llama a celebrar lo que Dios hace y a esperarlo como Rey justo. La alegría del canto tiene un contenido que debe ser conocido.

En el anuncio del nacimiento de Jesús, el ángel proclamó gran alegría porque había nacido un Salvador, Cristo el Señor: Lucas 2:10–11. La fe cristiana reconoce en su persona, muerte y resurrección la salvación que da fundamento al anuncio diario de la gracia de Dios.

Texto original y sentido

בַּשְּׂרוּ, basseru, es la orden «anuncien buenas noticias». יְשׁוּעָתוֹ, yeshuato, significa «su salvación». La frase une el acto de proclamar con el contenido que da alegría: la liberación que el Señor concede.

Aplicación editorial

Busca una oportunidad concreta para dar testimonio de la gracia de Jesucristo con sencillez y verdad. Cuenta lo que su palabra enseña y cómo te llama a vivir. Acompaña el anuncio con un trato que manifieste gratitud, humildad y amor.

3

Cuenten su gloria entre las naciones y sus maravillas entre todos los pueblos.

📘 Estudio de Salmos 96:3

Cuenten su gloria a todos los pueblos

La grandeza de Dios debe ser anunciada más allá de los límites de una sola comunidad.

Explicación del versículo

El salmo ordena contar la gloria del Señor entre las naciones y sus maravillas entre todos los pueblos. El anuncio diario de la salvación recibe un horizonte amplio. Lo que Dios revela de sí mismo está destinado a ser conocido.

Su gloria es la grandeza que se manifiesta en su presencia y en sus obras. Contarla implica reconocer de quién procede la acción salvadora. El testimonio dirige la atención hacia el Señor y lo presenta como digno de confianza y adoración.

Las maravillas recuerdan obras que despiertan asombro por su poder y su bondad. El canto llama a narrarlas, dando contenido a la alabanza. La memoria de lo que Dios hace puede enseñar a otros a esperarlo y buscarlo.

La repetición de naciones y pueblos excluye una visión estrecha del alcance de su reinado. El Creador de toda la tierra puede ser anunciado en ella. El salmo invita a las familias de esos pueblos a responder personalmente con adoración.

Jesús resucitado envió a sus discípulos a hacer discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y enseñándoles a guardar su palabra: Mateo 28:18–20. El anuncio cristiano se centra en el Salvador y busca una respuesta de fe que transforme la vida.

Texto original y sentido

סַפְּרוּ, sapperu, significa «cuenten» o «relaten». כְּבוֹדוֹ, kevodo, es «su gloria», y נִפְלְאוֹתָיו, nifleotav, «sus maravillas». La pareja une la grandeza del Señor con las obras mediante las que se da a conocer.

4

Porque Jehová es grande y muy digno de alabanza; es más temible que todos los dioses.

📘 Estudio de Salmos 96:4

La grandeza del Señor merece alabanza y reverencia

El canto explica por qué su gloria debe ser anunciada entre las naciones.

Explicación del versículo

Jehová es grande y muy digno de alabanza. La orden de contar su gloria se apoya en su propio carácter. La comunidad anuncia a quien merece ser conocido y adorado por todos.

La grandeza tiene en este salmo un alcance creador y real. El Señor hizo los cielos, posee majestad y juzga con equidad. Su alabanza se funda en una autoridad que actúa con justicia.

Es más temible que todos los dioses. La comparación comunica su superioridad frente a las divinidades adoradas por los pueblos. El versículo siguiente aclarará la diferencia entre sus ídolos y el Señor que creó los cielos.

La reverencia corresponde a esa grandeza. El canto combina alegría con temblor, gratitud con reconocimiento de autoridad. Adorar al Señor incluye escuchar su palabra y dejar que su santidad oriente la conducta.

El Salmo 95 también llama a Jehová un gran Dios y un gran Rey sobre todos los dioses: Salmos 95:3. La repetición forma una confesión firme dentro de estos cantos: toda pretensión rival debe ser evaluada a la luz del Creador y Rey verdadero.

Texto original y sentido

מְהֻלָּל מְאֹד, mehullal meod, significa «muy digno de alabanza». נוֹרָא, nora, expresa que inspira temor reverente. La misma grandeza que despierta el canto llama al reconocimiento humilde de su autoridad.

5

Todos los dioses de los pueblos son ídolos, pero Jehová hizo los cielos.

📘 Estudio de Salmos 96:5

El Creador se distingue de todos los ídolos

El Señor merece adoración porque los cielos mismos son obra de sus manos.

Explicación del versículo

El verso explica la superioridad de Jehová: los dioses de los pueblos son ídolos, mientras él hizo los cielos. La comparación llega a su fundamento. El Señor es el Autor de la creación que otros intentan representar o dominar.

Los ídolos reciben una dignidad que no pueden sostener. El canto invita a reconocer la diferencia entre el objeto del culto humano y el Dios que da existencia al mundo. La alabanza debe dirigirse al Creador verdadero.

Hacer los cielos expresa una acción que supera el alcance de cualquier criatura. La grandeza divina no procede de la admiración de sus adoradores. Existe antes de ellos y sostiene el ámbito en que viven.

Pablo afirma que un ídolo no es nada y que hay un solo Dios. Confiesa al Padre como origen de todas las cosas y al Señor Jesucristo como aquel por medio de quien todo existe: 1 Corintios 8:4–6. El evangelio mantiene la adoración al único Dios y revela la dignidad divina del Hijo.

El llamado del salmo busca que los pueblos respondan a esa verdad. Anunciar la gloria del Señor implica ayudar a reconocer en quién puede descansar la confianza. Su salvación ofrece una relación viva con el Creador.

Texto original y sentido

אֱלֹהֵי, elohei, «los dioses de», se contrapone a אֱלִילִים, elilim, «ídolos». La semejanza de sonido acompaña el contraste del verso. La cláusula «Jehová hizo los cielos» presenta la razón decisiva para reconocerlo como el Dios verdadero.

6

El esplendor y la majestad están delante de él; la fuerza y la belleza están en su santuario.

📘 Estudio de Salmos 96:6

La majestad del Señor llena su santuario

La adoración contempla una presencia caracterizada por esplendor, fuerza y belleza.

Explicación del versículo

El esplendor y la majestad están delante de Dios; la fuerza y la belleza, en su santuario. El canto presenta su grandeza con el lenguaje de una corte real. Las cualidades que lo rodean corresponden a la dignidad del Rey.

El esplendor y la majestad expresan el honor de su presencia. La fuerza señala su capacidad para actuar. La belleza añade el carácter admirable de la adoración dirigida a él.

El santuario es el ámbito dedicado a su presencia y al encuentro con su pueblo. Su significado procede del Señor al que pertenece. El canto invita a contemplar allí la grandeza del Dios que creó los cielos.

El paralelo de Crónicas habla de poder y alegría en su morada: 1 Crónicas 16:27. El Salmo 96 dice fuerza y belleza en su santuario. Ambas formulaciones celebran una presencia ante la que el pueblo responde con gratitud y reverencia.

Por Jesucristo, los creyentes tienen acceso confiado a Dios y son llamados a acercarse con corazón sincero: Hebreos 10:19–25. La gracia del Salvador permite contemplar la grandeza del Padre y responder con una vida de adoración, esperanza y amor.

Texto original y sentido

הוֹד וְהָדָר, hod vehadar, significa «esplendor y majestad». תִפְאֶרֶת, tiferet, expresa belleza o gloria admirable. מִקְדָּשׁוֹ, miqdasho, es «su santuario», el lugar dedicado al Señor cuya presencia se celebra.

7

Den a Jehová, familias de los pueblos, den a Jehová gloria y fuerza.

📘 Estudio de Salmos 96:7

Las familias de los pueblos son llamadas a reconocer a Dios

La gloria anunciada entre las naciones desemboca en una invitación personal a adorar.

Explicación del versículo

El canto se dirige a las familias de los pueblos y les pide dar a Jehová gloria y fuerza. Quienes habían sido destinatarios del anuncio son ahora invitados a responder. La alabanza mira a una comunidad reunida más allá de un solo pueblo.

Dar gloria significa reconocer públicamente la dignidad que pertenece al Señor. La fuerza también es suya. Los adoradores confiesan el poder divino y ponen su confianza bajo esa autoridad.

La repetición de «den a Jehová» concentra la respuesta en él. El canto ha distinguido al Creador de los ídolos, y ahora pide que las naciones orienten hacia el Dios verdadero su reconocimiento y su gratitud.

El Salmo 29 emplea una invitación semejante a dar al Señor gloria y fuerza: Salmos 29:1–2. Aquí la apelación explícita a las familias de los pueblos refuerza el horizonte universal de la adoración.

La salvación en Jesucristo reúne para Dios a personas de toda tribu, lengua, pueblo y nación: Apocalipsis 5:9–10. Su gracia crea una pertenencia compartida en la que la alabanza reconoce al mismo Señor y aprende a vivir bajo su palabra.

Texto original y sentido

מִשְׁפְּחוֹת עַמִּים, mishpeḥot ammim, significa «familias de los pueblos». הָבוּ, havu, «den», expresa en este contexto la atribución de gloria y fuerza que ya pertenecen a Dios. La adoración responde a su grandeza.

8

Den a Jehová la gloria de su nombre; traigan una ofrenda y entren en sus atrios.

📘 Estudio de Salmos 96:8

Entren ante el Señor con una ofrenda de gratitud

La adoración reúne reconocimiento de su nombre, entrega y cercanía a su presencia.

Explicación del versículo

El salmista pide dar al Señor la gloria de su nombre, traer una ofrenda y entrar en sus atrios. La invitación a las naciones toma la forma concreta de una visita de adoración. La grandeza anunciada debe recibir una respuesta.

La gloria de su nombre es el honor que corresponde al Dios que se ha dado a conocer. El adorador lo reconoce como Rey y presenta ante él un don. La ofrenda expresa gratitud y reconocimiento de su autoridad.

Los atrios sitúan la escena en el ámbito del santuario. El horizonte del poema incluye a los pueblos acercándose al Señor. El Salmo 72 también presenta a reyes que traen tributo y se postran ante el rey: Salmos 72:10–11.

La relación con Dios depende de su gracia. En el anuncio cristiano, el acceso al Padre se abre por la sangre de Jesucristo: Hebreos 10:19–25. La ofrenda agradecida es una respuesta al cuidado recibido, y la salvación permanece como don del Señor.

Hebreos llama a ofrecer por medio de Jesús un sacrificio continuo de alabanza y a hacer el bien y compartir: Hebreos 13:15–16. La adoración puede expresarse así en palabras que confiesan su nombre y en una generosidad concreta hacia otros.

Texto original y sentido

מִנְחָה, minḥah, significa aquí «ofrenda» o «presente». חַצְרוֹתָיו, ḥatsrotav, es «sus atrios». El lenguaje reúne la presentación de un don con la entrada al lugar de adoración del Señor.

Aplicación editorial

Da gracias al Padre por la salvación recibida en Jesucristo y considera qué puedes compartir para el bien de otra persona. Ofrece tu alabanza y tu ayuda como fruto de la gracia. Deja que la generosidad acompañe lo que confiesas acerca de su nombre.

9

Póstrense ante Jehová en el esplendor de la santidad; tiemble ante él toda la tierra.

📘 Estudio de Salmos 96:9

Adoren al Señor en el esplendor de su santidad

La invitación universal reúne reverencia, belleza y reconocimiento de la autoridad divina.

Explicación del versículo

El canto llama a postrarse ante Jehová en el esplendor de la santidad y pide que toda la tierra tiemble ante él. La adoración alegre incluye una reverencia profunda. El mundo es convocado a reconocer la dignidad de su Creador.

La santidad señala la pertenencia al Señor y la grandeza de su presencia. El esplendor expresa la belleza que corresponde a esa relación. El versículo continúa la escena de entrar en los atrios para adorar.

Postrarse hace visible una respuesta de humildad. La tierra que tiembla aparece también personificada ante el Rey. El lenguaje comunica la impresión que produce su majestad y prepara la proclamación de su reinado.

El Salmo 29 une la misma expresión de santidad con la gloria debida al nombre del Señor: Salmos 29:1–2. En ambos cantos, la belleza de la adoración está ligada a quién es Dios y al honor que se le reconoce.

Por Jesucristo, el creyente puede acercarse con confianza al Padre y recibe el llamado a vivir en santidad: Hebreos 10:19–25; 1 Pedro 1:15–16. La gracia forma una adoración en la que la reverencia ante Dios se expresa también en la conducta.

Texto original y sentido

בְּהַדְרַת־קֹדֶשׁ, behadarat qodesh, significa «en el esplendor de la santidad». חִילוּ, ḥilu, «tiemblen», dirige a toda la tierra una respuesta de reverencia. La belleza y el temblor pertenecen a la misma confesión de la majestad divina.

10

Digan entre las naciones: «Jehová reina». El mundo está firme y no será sacudido; él juzgará a los pueblos con equidad.

📘 Estudio de Salmos 96:10

Anuncien que Jehová reina con equidad

El gobierno del Señor sostiene el mundo y ofrece esperanza de justicia para todos los pueblos.

Explicación del versículo

Entre las naciones debe proclamarse: «Jehová reina». El anuncio de la salvación llega a una confesión central. El Creador ejerce autoridad sobre el mundo y su gobierno debe ser conocido.

La firmeza del mundo se relaciona con ese reinado. El salmo invita a reconocer un orden sostenido por el Señor. La estabilidad de la creación no depende de la fuerza de una nación o de un gobernante humano.

El juicio de Dios se caracteriza por la equidad. Su autoridad atiende a los pueblos con rectitud. Esta afirmación da esperanza frente a poderes que usan la ley para oprimir, como los denunciados en el Salmo 94.

El Salmo 93 también une la proclamación del reinado con la firmeza del mundo: Salmos 93:1. Aquí esa confianza se convierte en un anuncio dirigido a las naciones y se vincula expresamente con la justicia.

Pablo proclamó al Creador y anunció un juicio justo por medio del hombre que Dios designó y resucitó de los muertos: Jesucristo: Hechos 17:24–31. La esperanza cristiana reconoce al Salvador resucitado como aquel ante quien la humanidad debe responder con arrepentimiento y fe.

Texto original y sentido

יְהוָה מָלָךְ, YHWH malakh, significa «Jehová reina». בְּמֵישָׁרִים, bemeisharim, expresa «con equidad» o «con rectitud». El anuncio real incluye así el carácter justo del gobierno que sostiene al mundo.

11

Que se alegren los cielos y se regocije la tierra; que ruja el mar y todo lo que lo llena.

📘 Estudio de Salmos 96:11

Los cielos, la tierra y el mar celebran al Rey

La alegría del pueblo se extiende poéticamente a toda la creación.

Explicación del versículo

El canto invita a alegrarse a los cielos y a la tierra, y a rugir al mar con todo lo que lo llena. La proclamación del reinado divino despierta una celebración que supera la voz humana. El mundo entero es convocado a responder a su Creador.

Cielos y tierra forman una pareja que abarca el conjunto creado. El mar y su plenitud amplían la escena hacia la vida que contiene. El lenguaje presenta una realidad abundante bajo la autoridad del Señor.

El rugido del mar cambia de tono dentro de estos cantos. En el Salmo 93 expresaba una fuerza impresionante ante la cual se proclamaba el poder superior de Dios. Aquí forma parte del llamado a la alegría delante del mismo Rey.

La personificación permite imaginar a la creación como un coro. El salmo celebra la bondad del gobierno divino y prepara la razón de esa esperanza: el Señor viene a juzgar con justicia.

Pablo también habla de la creación esperando liberación de la corrupción, mientras los creyentes aguardan la redención de su cuerpo: Romanos 8:19–23. La salvación de Dios en Jesucristo sostiene una esperanza que incluye la vida humana y la creación que él hizo.

Texto original y sentido

יִרְעַם, yiram, significa «que ruja» o «que truene». וּמְלֹאוֹ, umeloó, es «y todo lo que lo llena». La voz del mar se incorpora al lenguaje poético de una creación convocada a celebrar.

12

Que se alegre el campo y todo lo que hay en él; entonces todos los árboles del bosque cantarán de alegría

📘 Estudio de Salmos 96:12

El campo y el bosque se unen a la alegría

La vida de la tierra es presentada como participante en la celebración de la justicia divina.

Explicación del versículo

El campo y todo lo que hay en él reciben el llamado a alegrarse. Después aparecen los árboles del bosque cantando de alegría. El poema continúa recorriendo la creación y la reúne en una respuesta al Señor.

El campo y el bosque aportan imágenes de crecimiento y abundancia. La alegría no queda confinada al santuario ni a los pueblos reunidos. El mundo que pertenece al Creador es contemplado bajo la esperanza de su gobierno.

Los árboles que cantan son una personificación. La imagen permite expresar el bien que significa la llegada de un Rey justo. El canto no necesita atribuirles voz humana para afirmar que toda la creación tiene motivo de celebración.

Isaías presenta también montes que cantan y árboles que aplauden al celebrar una salida guiada por Dios con alegría y paz: Isaías 55:12–13. En ambos pasajes, la naturaleza sirve al lenguaje de una esperanza que transforma la escena entera.

La frase continúa en el siguiente versículo: los árboles celebran delante de Jehová porque viene a juzgar. El gozo de la creación está ligado a la justicia de su Señor. Esa relación da contenido a la belleza de la imagen.

Texto original y sentido

שָׂדַי, sadai, designa aquí «el campo». עֲצֵי־יָעַר, atsei yaar, significa «árboles del bosque». El verbo de cantar con alegría los presenta dentro del coro poético que celebra ante el Señor.

13

delante de Jehová, porque viene, porque viene a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su fidelidad.

📘 Estudio de Salmos 96:13

El Juez viene con justicia y fidelidad

La esperanza de toda la creación descansa en el carácter del Señor que gobierna.

Explicación del versículo

La razón de la alegría se repite con fuerza: Jehová viene, viene a juzgar la tierra. El canto termina esperando una intervención efectiva. La justicia divina debe hacerse visible en el mundo que él creó.

El juicio se caracteriza por justicia y fidelidad. El Señor evalúa con rectitud y actúa conforme a su carácter verdadero. Su autoridad ofrece esperanza a quienes sufren bajo la mentira y la opresión.

La repetición de mundo y pueblos conserva el horizonte universal del salmo. Toda la tierra fue llamada a cantar, las naciones a escuchar y las familias a adorar. Ahora se afirma que ese mismo alcance corresponde al juicio de Dios.

La alegría de la creación muestra que el juicio justo es un bien esperado. La maldad no puede convertirse en el orden definitivo del mundo. El salmo confía en el Rey que puede restaurar lo que la injusticia daña.

El anuncio apostólico identifica a Jesucristo resucitado como aquel por medio de quien Dios juzgará al mundo con justicia y llama a todos al arrepentimiento: Hechos 17:24–31. El único Salvador ofrece perdón por gracia y llama a responder con fe. La esperanza de su justicia conduce a una vida agradecida y recta mientras esperamos su manifestación.

Texto original y sentido

כִּי בָא, ki va, «porque viene», aparece dos veces y da intensidad al anuncio. בֶּאֱמוּנָתוֹ, beemunato, significa «con su fidelidad». El juicio esperado expresa la misma confiabilidad divina que sostiene el anuncio de su salvación.

Aplicación editorial

Recibe el llamado al arrepentimiento y confía en la gracia de Jesucristo. Si esperas justicia en una situación dolorosa, presenta tu causa al Padre y persevera en hacer el bien. La esperanza en su juicio puede sostenerte para actuar con verdad sin entregarte a la venganza.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗