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Salmos

Capítulo 98
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Salmos

Salmos: oración, sabiduría y esperanza ante Dios

Salmos enseña a llevar toda la vida delante de Jehová: la alegría y el dolor, la culpa y el perdón, la gratitud y las preguntas que todavía esperan respuesta. Sus ciento cincuenta poemas forman un libro de oración y alabanza que llama a confiar en el Dios santo, justo y misericordioso.

Un libro con muchas voces

La colección no procede de un único autor ni de una sola circunstancia. Sus inscripciones asocian numerosos salmos con David y conservan también nombres como Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés y Etán. Otros poemas no mencionan un nombre. Estas indicaciones deben leerse con atención: pueden señalar autoría, pertenencia a una colección o relación con una persona, según su formulación. No conviene convertir cada nombre en una biografía que el poema no proporciona.

Algunas inscripciones sitúan la oración en un acontecimiento; otras dan indicaciones para el canto o los instrumentos. Forman parte del encabezamiento transmitido del salmo y deben distinguirse de los títulos descriptivos que ayudan a leerlo. Su vocabulario musical no siempre puede explicarse con certeza. Reconocer ese límite es mejor que asignar un significado preciso a cada indicación desconocida.

No existe una fecha única para todo el libro. Sus voces recorren diferentes horizontes de la vida de Israel: la realeza, la adoración en el santuario, la crisis nacional, la experiencia de Babilonia y la esperanza de restauración. Salmos 137:1–4 recuerda el dolor de los cautivos, mientras que Salmos 126:1–3 celebra la restauración y conduce a pedir que Dios complete su obra. Los poemas no dan una cronología completa de su composición ni permiten identificar a todos los responsables de reunirlos.

Cómo se organiza la colección

El libro está dispuesto en cinco grandes partes. Las conclusiones de las primeras cuatro incluyen bendiciones que ayudan a reconocer sus límites; la quinta conduce a la alabanza final de todo lo que respira. El orden no es una biografía continua de David ni una secuencia exacta de fechas.

  • Libro I, Salmos 1–41. La enseñanza sobre los dos caminos y el rey ungido abre la colección. Numerosas oraciones presentan la confianza, el peligro, la confesión y la necesidad de que Jehová escuche.
  • Libro II, Salmos 42–72. La sed de Dios y las súplicas del individuo y de la comunidad se unen a la esperanza de un gobierno justo. La sección termina con una bendición y una referencia a las oraciones de David.
  • Libro III, Salmos 73–89. Las preguntas sobre el bien, la destrucción y el aparente fracaso de las promesas se expresan con especial intensidad. La fidelidad de Dios es invocada dentro de una crisis que no se resuelve negando el sufrimiento.
  • Libro IV, Salmos 90–106. La fragilidad humana se coloca ante la eternidad de Dios. Su reinado, sus obras y la memoria de su trato con Israel sostienen la esperanza más allá de la debilidad de los reyes humanos.
  • Libro V, Salmos 107–150. La gratitud por el rescate, el amor a la enseñanza divina, los cantos de ascenso y la alabanza compartida amplían la respuesta del pueblo. El cierre convoca a alabar a Jehová con todo lo que tiene aliento.

Estas orientaciones muestran el movimiento de cada parte, pero no reducen todos sus poemas a un solo tema. Cada salmo conserva una voz y una unidad propias que deben escucharse antes de relacionarlas con el conjunto.

Aprender a leer poesía bíblica

Las líneas suelen dialogar mediante paralelismos: una puede ampliar, contrastar o explicar a la otra. Árboles, caminos, escudos, aguas, luz y oscuridad permiten percibir la experiencia del orante. Las imágenes no son códigos que exijan descubrir un significado secreto para cada objeto. Su sentido nace del movimiento del poema.

Hay himnos, acciones de gracias, lamentos, confesiones, poemas de sabiduría y cantos relacionados con la realeza. Un lamento puede comenzar con angustia y concluir con confianza, aunque no todos llegan a una resolución visible. La pregunta «¿hasta cuándo?» es una manera de seguir dirigiéndose a Dios; no debe confundirse automáticamente con incredulidad.

En algunos salmos, la inscripción se cuenta como versículo en el hebreo; por eso su numeración puede diferir de la del texto español. Esa diferencia debe distinguirse de una omisión. También conviene observar los cambios de voz: el orante puede hablar a Dios, a la comunidad, a sus adversarios o a sí mismo dentro de un mismo poema.

El Dios al que el pueblo se dirige

Jehová es Creador y Rey, conoce la conducta humana, defiende la justicia y permanece fiel a sus promesas. Su santidad hace imposible tratar el mal como algo indiferente. Su amor leal permite que el pecador se acerque con arrepentimiento y que el afligido pida ayuda sin fingir fortaleza.

Los salmos enseñan a amar la instrucción de Dios y a meditar en ella, pero no presentan la obediencia como un mecanismo para evitar toda aflicción. El justo también llora, espera y necesita ser rescatado. La prosperidad del malvado y el sufrimiento del fiel forman parte de las preguntas que el libro lleva ante el Señor.

Las peticiones de juicio expresan el deseo de que la violencia y el engaño no tengan la última palabra. Algunos poemas suplican directamente la intervención del Juez; otros, como Salmos 149:6–9, presentan a los fieles participando en la ejecución de un juicio escrito. Estas voces deben conservar su fuerza y su contexto, sin convertir una enemistad privada en una autorización divina para castigar. La enseñanza de Jesús de amar a los enemigos y la renuncia apostólica a devolver mal por mal orientan la conducta cristiana: Mateo 5:43–48 y Romanos 12:17–21.

Salmos y Jesucristo

Jesús enseñó a sus discípulos a comprender lo escrito acerca de él en la Ley, los Profetas y los Salmos, en relación con su muerte, su resurrección y el anuncio del perdón a las naciones (Lucas 24:44–47). Esa lectura no exige transformar cada detalle del libro en una predicción directa. Parte del sentido de los poemas y atiende a las conexiones que el conjunto bíblico establece.

La realeza del ungido en Salmos 2 y el señorío y sacerdocio de Salmos 110:1–4 encuentran un alcance decisivo en el Mesías. La oración apostólica aplica Salmos 2 al rechazo de Jesús y reconoce que la oposición no canceló el propósito de Dios (Hechos 4:24–30). El sufrimiento del justo y la esperanza de vindicación también permiten comprender la profundidad de su entrega.

Jesucristo, nuestro Señor y único Salvador, es el fundamento de la esperanza cristiana. La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las obras son fruto de esa gracia. El creyente se acerca al Padre por medio del Hijo y aprende a orar guiado por el Espíritu Santo. La voz del Espíritu en las Escrituras no elimina la voz humana de los salmistas: Hechos reconoce que habló por boca de David (Hechos 1:15–16).

Aplicación editorial: orar con los salmos

Escucha primero qué dice el poema, quién habla y qué necesidad presenta. Después puedes responder con sus palabras, reconociendo las diferencias entre su situación y la tuya. Una súplica de un rey de Israel no convierte cada conflicto personal en una guerra santa, y una promesa de cuidado no obliga a negar el dolor.

Puedes llevar al Padre tus preguntas, confesar tu pecado, agradecer sus dones y pedir protección para otros. En Jesucristo, la oración no depende de producir una emoción perfecta. Los salmos forman una confianza que sabe llorar y una alabanza que recuerda de quién procede la vida.

1

Canten a Jehová un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano derecha y su brazo santo le han dado la victoria.

📘 Estudio de Salmos 98:1 · Alabanza por la justicia de Dios

Un canto nuevo por la victoria del Señor

La alabanza responde a una salvación que Dios ha realizado con su propio poder.

Explicación del versículo

El salmo invita a cantar un canto nuevo porque Jehová ha hecho maravillas. La gratitud nace de una acción reconocida. El pueblo celebra al Señor que ha intervenido y ha mostrado su capacidad para salvar.

Su mano derecha y su brazo santo le han dado la victoria. Las dos imágenes representan poder eficaz. El brazo es llamado santo porque la acción pertenece al Dios que se distingue por su grandeza y rectitud.

La victoria no describe a Dios necesitando perdón o rescate del pecado. Presenta el triunfo de su acción salvadora. Isaías utiliza un lenguaje semejante al decir que su propio brazo le trajo salvación cuando no había quien interviniera: Isaías 59:15–20.

Isaías también anuncia que el Señor ha mostrado su brazo santo ante las naciones para que los confines de la tierra vean su salvación: Isaías 52:7–10. La afinidad de lenguaje ayuda a reconocer el alcance público y liberador de la obra celebrada.

Apocalipsis reúne un cántico nuevo en torno a Jesucristo, el Cordero que compró para Dios a personas de todos los pueblos por su sangre: Apocalipsis 5:9–10. La lectura cristiana celebra en su muerte y resurrección la victoria del Salvador y el fundamento de una esperanza renovada.

Texto original y sentido

יְמִינוֹ, yemino, significa «su mano derecha». זְרוֹעַ קָדְשׁוֹ, zeroa qodsho, es «su brazo santo». El verbo de salvar expresa aquí el triunfo de su intervención, recogido por la traducción como «le han dado la victoria».

2

Jehová ha dado a conocer su salvación; ha revelado su justicia ante los ojos de las naciones.

📘 Estudio de Salmos 98:2

La salvación y la justicia de Dios se hacen conocidas

El Señor revela ante las naciones el carácter de su acción liberadora.

Explicación del versículo

Jehová ha dado a conocer su salvación y ha revelado su justicia ante los ojos de las naciones. El verso interpreta las maravillas del comienzo. La victoria divina comunica algo verdadero acerca del Señor y de su gobierno.

La salvación y la justicia aparecen juntas. El rescate del pueblo manifiesta la rectitud y la fidelidad de Dios. Su poder sirve a una acción que puede ser reconocida como justa.

Dar a conocer y revelar subrayan la iniciativa divina. El Señor actúa de modo que su pueblo y las naciones puedan reconocerlo. La alabanza responde a una revelación recibida.

El horizonte de las naciones permanece central. La acción del Dios de Israel tiene un alcance que supera las fronteras de su pueblo. El salmo llama a observarla y después a responder con aclamación y gratitud.

Movido por el Espíritu Santo, Simeón recibió a Jesús y bendijo a Dios porque sus ojos habían visto la salvación preparada ante todos los pueblos, luz para los gentiles y gloria de Israel: Lucas 2:25–32. En Jesucristo, la fe cristiana reconoce la salvación de Dios revelada para ser recibida con fe.

Texto original y sentido

הוֹדִיעַ, hodia, significa «ha dado a conocer», y גִּלָּה, gillah, «ha revelado». צִדְקָתוֹ, tsidqato, es «su justicia». Los dos verbos presentan una iniciativa de Dios que hace reconocible su obra ante los pueblos.

3

Ha recordado su amor leal y su fidelidad hacia la casa de Israel; todos los confines de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.

📘 Estudio de Salmos 98:3

La fidelidad a Israel alcanza la mirada de las naciones

La salvación del Señor une el cuidado de su pueblo con un testimonio abierto al mundo.

Explicación del versículo

Dios ha recordado su amor leal y su fidelidad hacia la casa de Israel. La obra salvadora se presenta como cumplimiento de una relación. El pueblo reconoce en la intervención del Señor el cuidado que había prometido.

Recordar significa aquí actuar de acuerdo con ese compromiso. El salmo confiesa una fidelidad que se vuelve visible. La ayuda recibida manifiesta que el Señor toma en serio su palabra y su vínculo con Israel.

Los confines de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios. La acción a favor de su pueblo adquiere un alcance público y universal. Quienes la contemplan son invitados después a responder con alabanza.

Isaías utiliza la misma amplitud al anunciar que todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios que ha consolado y redimido a Jerusalén: Isaías 52:7–10. La fidelidad particular y el testimonio entre las naciones pertenecen a una misma esperanza.

Pablo enseña que Cristo confirmó las promesas hechas a los padres y que los gentiles glorifican a Dios por su misericordia: Romanos 15:8–12. El evangelio de Jesucristo reconoce así la fidelidad del Señor y ofrece a los pueblos una esperanza recibida por gracia.

Texto original y sentido

חַסְדּוֹ, ḥasdo, significa «su amor leal», y אֱמוּנָתוֹ, emunato, «su fidelidad». בֵּית יִשְׂרָאֵל, beit Yisrael, «la casa de Israel», designa al pueblo dentro de esa relación de pertenencia.

4

Aclamen con alegría a Jehová, habitantes de toda la tierra; prorrumpan en gritos de gozo y canten alabanzas.

📘 Estudio de Salmos 98:4

Toda la tierra puede responder con alegría

La salvación dada a conocer despierta una aclamación compartida al Señor.

Explicación del versículo

El canto llama a los habitantes de toda la tierra a aclamar a Jehová, prorrumpir en gozo y cantar alabanzas. Después de anunciar lo que Dios ha hecho, invita a una respuesta. La alegría nace de la salvación reconocida.

La sucesión de verbos da movimiento al verso. Aclamar, estallar en gritos de gozo y cantar presentan distintas expresiones de una gratitud abundante. La alabanza compromete la voz y la participación de la comunidad.

El alcance vuelve a ser toda la tierra. La fidelidad de Dios hacia Israel se anuncia ante los pueblos, y el reconocimiento de su salvación puede reunirlos en adoración. El horizonte universal se mantiene desde el testimonio hasta la respuesta.

La alegría no carece de contenido. Los primeros versículos la han vinculado con las maravillas, la justicia y el amor leal del Señor. El canto invita a recordar esas obras y a celebrarlas delante de él.

Cuando Jesús se acercó a Jerusalén, sus discípulos alabaron a Dios con alegría y voz fuerte por las obras que habían visto, y aclamaron al Rey que venía en su nombre: Lucas 19:37–40. La fe cristiana celebra al Salvador y reconoce en él la obra de gracia del Padre.

Texto original y sentido

הָרִיעוּ, hariu, es la orden de aclamar. פִּצְחוּ, pitsḥu, expresa prorrumpir, y los verbos siguientes añaden el canto gozoso y la alabanza musical. La acumulación da forma a una respuesta amplia y celebrativa.

Aplicación editorial

Al participar en la alabanza, recuerda qué verdad acerca de Jesucristo estás confesando y qué obra de su gracia agradeces. Permite que el contenido del canto alimente tu fe. Comparte también esa gratitud mediante una palabra de ánimo y una acción de amor.

5

Canten alabanzas a Jehová con la lira, con la lira y con voz de canto.

📘 Estudio de Salmos 98:5

La voz y las cuerdas celebran al Señor

La música acompaña una alabanza que reconoce su salvación y su justicia.

Explicación del versículo

El salmo pide cantar alabanzas a Jehová con la lira y une el instrumento con la voz de canto. La aclamación general del versículo anterior recibe una forma musical concreta. La comunidad celebra al Señor con sus recursos sonoros.

La lira se menciona dos veces y aparece junto a la voz. El acompañamiento y las palabras forman parte de una misma respuesta. La música sirve al anuncio de lo que Dios ha hecho y al reconocimiento de su grandeza.

El contenido permanece dado por el comienzo del salmo: maravillas, salvación, justicia, amor leal y fidelidad. El canto se vuelve profundo al recordar esas verdades. La expresión gozosa encuentra en ellas su fundamento.

El Salmo 92 también reúne instrumentos y alabanza al anunciar la misericordia y la fidelidad divina: Salmos 92:1–3. Aquí la celebración se amplía ante el Rey cuya salvación han visto los confines de la tierra.

Colosenses invita a cantar con gratitud mientras la palabra de Cristo habita abundantemente en la comunidad: Colosenses 3:16–17. La adoración cristiana recibe así su contenido del Señor Jesús y da gracias al Padre por medio de él.

Texto original y sentido

כִּנּוֹר, kinnor, es el instrumento de cuerdas traducido aquí «lira». קוֹל זִמְרָה, qol zimrah, significa «voz de canto». La repetición del instrumento y su unión con la voz presentan una alabanza musical compartida.

6

Con trompetas y el sonido del cuerno, aclamen delante del Rey, Jehová.

📘 Estudio de Salmos 98:6

Aclamen delante del Rey, Jehová

Las trompetas y el cuerno dan solemnidad a la celebración del reinado divino.

Explicación del versículo

El canto incorpora trompetas y el sonido del cuerno para aclamar delante del Rey. La identidad del Rey se declara expresamente: Jehová. La celebración está dirigida al Señor que ha dado a conocer su salvación.

Las trompetas formaban parte de la vida de adoración de Israel. Números manda hacer trompetas de plata y emplearlas también en días de alegría y fiestas señaladas: Números 10:1–2; Números 10:10. El salmo sitúa su sonido dentro de una respuesta agradecida.

El cuerno podía acompañar también una proclamación real. Cuando Salomón fue ungido, el pueblo oyó su sonido y aclamó al rey con gran alegría: 1 Reyes 1:39–40. Aquí la aclamación reconoce al Rey de toda la creación.

La expresión «delante del Rey» da sentido a toda la música. La comunidad se presenta ante una autoridad que merece reverencia y gratitud. La alegría reconoce al Dios santo y justo.

Apocalipsis presenta a Jesucristo como el soberano de los reyes de la tierra, que nos ama y nos libera de los pecados por su sangre: Apocalipsis 1:5–6. La adoración cristiana celebra su señorío y recibe su gracia como fundamento de la vida que ofrece a Dios.

Texto original y sentido

חֲצֹצְרוֹת, ḥatsotserot, significa «trompetas», mientras שׁוֹפָר, shofar, es el cuerno. El título הַמֶּלֶךְ, hammelekh, «el Rey», declara la autoridad de Jehová ante quien suenan las aclamaciones.

7

Que ruja el mar y todo lo que lo llena, el mundo y quienes habitan en él.

📘 Estudio de Salmos 98:7

El mar y el mundo entero se suman a la alabanza

La celebración del Rey incluye a la creación y a quienes viven en ella.

Explicación del versículo

El canto invita a rugir al mar con todo lo que lo llena, y extiende el llamado al mundo y a sus habitantes. La respuesta al Señor ya no se limita a los instrumentos de la comunidad. La creación entera entra en la escena de adoración.

El rugido del mar ofrece una voz poderosa al coro poético. Su plenitud incluye la abundancia de lo que contiene. El Señor que hizo ese ámbito puede ser celebrado mediante su propia fuerza y vitalidad.

El mundo y quienes lo habitan amplían la invitación hacia la humanidad. La salvación que ha sido dada a conocer debe recibir una respuesta pública de gratitud. La comunidad del canto se contempla dentro de una realidad más vasta que pertenece a Dios.

El Salmo 96 utiliza una invitación semejante al mar y a su plenitud: Salmos 96:11. Ambos cantos relacionan la alegría universal con la llegada del Señor para juzgar justamente.

La esperanza cristiana incluye la liberación de la creación de la corrupción y la redención de nuestro cuerpo: Romanos 8:19–23. La gracia de Jesucristo permite esperar una plenitud que alcanza a la vida creada y da motivos para alabar al Padre desde ahora.

Texto original y sentido

וּמְלֹאוֹ, umeloó, significa «y todo lo que lo llena». יֹשְׁבֵי בָהּ, yoshve vah, designa a quienes habitan en el mundo. La pareja une la amplitud de la creación con la respuesta de sus habitantes.

8

Que los ríos aplaudan y las montañas canten juntas de alegría

📘 Estudio de Salmos 98:8

Ríos y montañas celebran juntos

La personificación de la naturaleza expresa el bien que trae el gobierno justo de Dios.

Explicación del versículo

El salmo imagina a los ríos aplaudiendo y a las montañas cantando juntas de alegría. La creación recibe gestos de una celebración humana. La imagen hace visible el gozo que corresponde a la llegada del Rey justo.

Los ríos, que en otros cantos levantaban una voz impresionante, aparecen aquí aplaudiendo. Las montañas se unen al canto. La fuerza y la estabilidad de la naturaleza responden a una autoridad mayor.

El Salmo 97 había presentado a las montañas derritiéndose como cera ante el Señor: Salmos 97:5. Aquí se alegran delante de él. Ambas imágenes reconocen su supremacía, una mediante el sobrecogimiento y otra mediante el gozo.

Isaías presenta también montes que cantan y árboles que aplauden al celebrar la conducción de Dios hacia la paz: Isaías 55:12–13. La poesía bíblica permite expresar así una esperanza que llena la escena entera.

El versículo continúa con la razón del festejo: el Señor viene a juzgar. La alegría de los ríos y las montañas no queda sin contenido. Celebra el gobierno recto que puede poner fin a la injusticia y devolver al mundo el orden de su Creador.

Texto original y sentido

יִמְחֲאוּ־כָף, yimḥau khaf, significa «aplaudan». יַחַד, yaḥad, «juntas», presenta a las montañas compartiendo una misma alegría. El lenguaje de celebración hace de la naturaleza un coro poético delante del Señor.

9

delante de Jehová, porque viene a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con equidad.

📘 Estudio de Salmos 98:9

El Señor viene a juzgar con rectitud

La salvación celebrada desemboca en la esperanza de una justicia que alcance al mundo entero.

Explicación del versículo

La creación celebra delante de Jehová porque viene a juzgar la tierra. El canto termina mirando hacia una intervención que manifieste plenamente su gobierno. El Juez del mundo es el mismo que ha dado a conocer su salvación.

La justicia y la equidad caracterizan su decisión. El Señor no actúa según la fuerza de los culpables ni la debilidad de sus víctimas. Su autoridad establece la verdad y da a cada caso el trato recto que corresponde.

El mundo y los pueblos reciben el mismo horizonte de juicio. La invitación universal a alabar se une a una responsabilidad igualmente amplia. Ningún poder humano puede situarse por encima del Rey.

El cierre es semejante al del Salmo 96, que habla de justicia y fidelidad: Salmos 96:13. Aquí la palabra final destaca la equidad. Ambos cantos sostienen la alegría en el carácter confiable y justo del Señor.

El anuncio apostólico proclama que Dios juzgará al mundo con justicia por medio de Jesucristo, a quien resucitó, y llama a todos al arrepentimiento: Hechos 17:24–31. El Salvador ofrece perdón por gracia y forma una vida de fe obediente. La esperanza de su juicio sostiene a quienes aguardan justicia y orienta el uso que hacemos de nuestra propia responsabilidad.

Texto original y sentido

בְּצֶדֶק, betsedeq, significa «con justicia». בְּמֵישָׁרִים, bemeisharim, expresa «con equidad» o «con rectitud». La pareja define el carácter del juicio que da motivo de alegría a la creación.

Aplicación editorial

Presenta al Padre la injusticia que necesitas encomendarle y confía en Jesucristo, el Salvador y Juez justo. Revisa también cómo decides en los asuntos que dependen de ti. Busca la verdad, escucha a quien tiene menos poder y actúa con la rectitud que esperas de otros.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗