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Salmos

Capítulo 99
Nueva Traducción BibliaTodo (estudio)
1

Los números pequeños indican el versículo y no forman parte del texto.

📚 Introducción al libro de Salmos

Salmos: oración, sabiduría y esperanza ante Dios

Salmos enseña a llevar toda la vida delante de Jehová: la alegría y el dolor, la culpa y el perdón, la gratitud y las preguntas que todavía esperan respuesta. Sus ciento cincuenta poemas forman un libro de oración y alabanza que llama a confiar en el Dios santo, justo y misericordioso.

Un libro con muchas voces

La colección no procede de un único autor ni de una sola circunstancia. Sus inscripciones asocian numerosos salmos con David y conservan también nombres como Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés y Etán. Otros poemas no mencionan un nombre. Estas indicaciones deben leerse con atención: pueden señalar autoría, pertenencia a una colección o relación con una persona, según su formulación. No conviene convertir cada nombre en una biografía que el poema no proporciona.

Algunas inscripciones sitúan la oración en un acontecimiento; otras dan indicaciones para el canto o los instrumentos. Forman parte del encabezamiento transmitido del salmo y deben distinguirse de los títulos descriptivos que ayudan a leerlo. Su vocabulario musical no siempre puede explicarse con certeza. Reconocer ese límite es mejor que asignar un significado preciso a cada indicación desconocida.

No existe una fecha única para todo el libro. Sus voces recorren diferentes horizontes de la vida de Israel: la realeza, la adoración en el santuario, la crisis nacional, la experiencia de Babilonia y la esperanza de restauración. Salmos 137:1–4 recuerda el dolor de los cautivos, mientras que Salmos 126:1–3 celebra la restauración y conduce a pedir que Dios complete su obra. Los poemas no dan una cronología completa de su composición ni permiten identificar a todos los responsables de reunirlos.

Cómo se organiza la colección

El libro está dispuesto en cinco grandes partes. Las conclusiones de las primeras cuatro incluyen bendiciones que ayudan a reconocer sus límites; la quinta conduce a la alabanza final de todo lo que respira. El orden no es una biografía continua de David ni una secuencia exacta de fechas.

  • Libro I, Salmos 1–41. La enseñanza sobre los dos caminos y el rey ungido abre la colección. Numerosas oraciones presentan la confianza, el peligro, la confesión y la necesidad de que Jehová escuche.
  • Libro II, Salmos 42–72. La sed de Dios y las súplicas del individuo y de la comunidad se unen a la esperanza de un gobierno justo. La sección termina con una bendición y una referencia a las oraciones de David.
  • Libro III, Salmos 73–89. Las preguntas sobre el bien, la destrucción y el aparente fracaso de las promesas se expresan con especial intensidad. La fidelidad de Dios es invocada dentro de una crisis que no se resuelve negando el sufrimiento.
  • Libro IV, Salmos 90–106. La fragilidad humana se coloca ante la eternidad de Dios. Su reinado, sus obras y la memoria de su trato con Israel sostienen la esperanza más allá de la debilidad de los reyes humanos.
  • Libro V, Salmos 107–150. La gratitud por el rescate, el amor a la enseñanza divina, los cantos de ascenso y la alabanza compartida amplían la respuesta del pueblo. El cierre convoca a alabar a Jehová con todo lo que tiene aliento.

Estas orientaciones muestran el movimiento de cada parte, pero no reducen todos sus poemas a un solo tema. Cada salmo conserva una voz y una unidad propias que deben escucharse antes de relacionarlas con el conjunto.

Aprender a leer poesía bíblica

Las líneas suelen dialogar mediante paralelismos: una puede ampliar, contrastar o explicar a la otra. Árboles, caminos, escudos, aguas, luz y oscuridad permiten percibir la experiencia del orante. Las imágenes no son códigos que exijan descubrir un significado secreto para cada objeto. Su sentido nace del movimiento del poema.

Hay himnos, acciones de gracias, lamentos, confesiones, poemas de sabiduría y cantos relacionados con la realeza. Un lamento puede comenzar con angustia y concluir con confianza, aunque no todos llegan a una resolución visible. La pregunta «¿hasta cuándo?» es una manera de seguir dirigiéndose a Dios; no debe confundirse automáticamente con incredulidad.

En algunos salmos, la inscripción se cuenta como versículo en el hebreo; por eso su numeración puede diferir de la del texto español. Esa diferencia debe distinguirse de una omisión. También conviene observar los cambios de voz: el orante puede hablar a Dios, a la comunidad, a sus adversarios o a sí mismo dentro de un mismo poema.

El Dios al que el pueblo se dirige

Jehová es Creador y Rey, conoce la conducta humana, defiende la justicia y permanece fiel a sus promesas. Su santidad hace imposible tratar el mal como algo indiferente. Su amor leal permite que el pecador se acerque con arrepentimiento y que el afligido pida ayuda sin fingir fortaleza.

Los salmos enseñan a amar la instrucción de Dios y a meditar en ella, pero no presentan la obediencia como un mecanismo para evitar toda aflicción. El justo también llora, espera y necesita ser rescatado. La prosperidad del malvado y el sufrimiento del fiel forman parte de las preguntas que el libro lleva ante el Señor.

Las peticiones de juicio expresan el deseo de que la violencia y el engaño no tengan la última palabra. Algunos poemas suplican directamente la intervención del Juez; otros, como Salmos 149:6–9, presentan a los fieles participando en la ejecución de un juicio escrito. Estas voces deben conservar su fuerza y su contexto, sin convertir una enemistad privada en una autorización divina para castigar. La enseñanza de Jesús de amar a los enemigos y la renuncia apostólica a devolver mal por mal orientan la conducta cristiana: Mateo 5:43–48 y Romanos 12:17–21.

Salmos y Jesucristo

Jesús enseñó a sus discípulos a comprender lo escrito acerca de él en la Ley, los Profetas y los Salmos, en relación con su muerte, su resurrección y el anuncio del perdón a las naciones (Lucas 24:44–47). Esa lectura no exige transformar cada detalle del libro en una predicción directa. Parte del sentido de los poemas y atiende a las conexiones que el conjunto bíblico establece.

La realeza del ungido en Salmos 2 y el señorío y sacerdocio de Salmos 110:1–4 encuentran un alcance decisivo en el Mesías. La oración apostólica aplica Salmos 2 al rechazo de Jesús y reconoce que la oposición no canceló el propósito de Dios (Hechos 4:24–30). El sufrimiento del justo y la esperanza de vindicación también permiten comprender la profundidad de su entrega.

Jesucristo, nuestro Señor y único Salvador, es el fundamento de la esperanza cristiana. La salvación se recibe por gracia mediante la fe; las obras son fruto de esa gracia. El creyente se acerca al Padre por medio del Hijo y aprende a orar guiado por el Espíritu Santo. La voz del Espíritu en las Escrituras no elimina la voz humana de los salmistas: Hechos reconoce que habló por boca de David (Hechos 1:15–16).

Aplicación editorial: orar con los salmos

Escucha primero qué dice el poema, quién habla y qué necesidad presenta. Después puedes responder con sus palabras, reconociendo las diferencias entre su situación y la tuya. Una súplica de un rey de Israel no convierte cada conflicto personal en una guerra santa, y una promesa de cuidado no obliga a negar el dolor.

Puedes llevar al Padre tus preguntas, confesar tu pecado, agradecer sus dones y pedir protección para otros. En Jesucristo, la oración no depende de producir una emoción perfecta. Los salmos forman una confianza que sabe llorar y una alabanza que recuerda de quién procede la vida.

1

Jehová reina; que tiemblen los pueblos. Está entronizado sobre los querubines; que se estremezca la tierra.

📘 Estudio de Salmos 99:1 · El Rey santo que ama la justicia

El Rey santo está entronizado sobre los querubines

La manifestación del Señor llama a los pueblos y a la tierra a reconocer su majestad.

Explicación del versículo

«Jehová reina» abre otra vez la proclamación central de estos salmos. La respuesta descrita ahora es el temblor de los pueblos y de la tierra. La grandeza del Rey despierta una reverencia que abarca al mundo.

El Señor está entronizado sobre los querubines. La imagen recuerda el arca del pacto, sobre cuya cubierta se encontraban dos querubines con las alas extendidas. Dios prometió encontrarse con Moisés y hablar desde allí: Éxodo 25:18–22.

Los querubines pertenecen al lenguaje de la presencia real de Dios. El salmo dirige la adoración hacia el Señor que gobierna, y la imagen del santuario hace visible para el pueblo esa relación de presencia y autoridad.

El temblor corresponde al encuentro con el Dios santo. El canto desarrollará su carácter mediante la justicia, la respuesta a la oración, el perdón y la corrección. La majestad del Rey debe ser comprendida junto con todas esas dimensiones.

El Nuevo Testamento anuncia que Dios resucitó a Jesucristo y lo sentó a su derecha, por encima de todo poder y autoridad: Efesios 1:20–23. La fe cristiana reconoce el señorío del Hijo exaltado y responde con reverencia, gratitud y confianza en su salvación.

Texto original y sentido

יֹשֵׁב כְּרוּבִים, yoshev keruvim, expresa estar entronizado sobre los querubines. El lenguaje presenta una sede real vinculada con la presencia divina. Los verbos de temblar y estremecerse comunican la respuesta de pueblos y tierra ante su majestad.

2

Jehová es grande en Sión y está por encima de todos los pueblos.

📘 Estudio de Salmos 99:2

Grande en Sión y exaltado sobre todos los pueblos

La presencia del Señor entre los suyos se une a la amplitud universal de su reinado.

Explicación del versículo

Jehová es grande en Sión y está por encima de todos los pueblos. La confesión reúne un lugar concreto de adoración con una autoridad sin fronteras. El Dios que se ha acercado a Israel gobierna sobre el mundo entero.

Sión evoca la ciudad del santuario y la vida del pueblo reunido ante el Señor. Allí se recuerda su palabra, su pacto y sus obras. Su grandeza puede ser proclamada desde una relación de cuidado conocido.

La exaltación sobre los pueblos impide reducir su autoridad al alcance de una nación. El canto comenzó convocando el temblor de las naciones y continuará recordando el derecho establecido en Jacob. La particularidad de su relación y la universalidad de su gobierno permanecen juntas.

El Salmo 97 también confiesa a Jehová como Altísimo sobre toda la tierra: Salmos 97:9. Estos cantos enseñan al pueblo a sostener su confianza en el Señor aun cuando otros poderes parezcan dominar la historia.

El anuncio de Jesucristo resucitado llama a todas las naciones a recibir su palabra y hacerse sus discípulos: Mateo 28:18–20. La salvación procede del mismo Dios que se dio a conocer a Israel y cuya gloria debe ser anunciada en toda la tierra.

Texto original y sentido

בְּצִיּוֹן גָּדוֹל, betsiyyon gadol, significa «grande en Sión». וְרָם, veram, expresa su condición elevada o exaltada. Las dos afirmaciones unen cercanía a su pueblo y supremacía sobre las naciones.

3

Que den gracias a tu nombre grande y temible. ¡Él es santo!

📘 Estudio de Salmos 99:3

Den gracias al nombre grande y santo

La grandeza del Señor despierta gratitud y una reverencia que orienta todo el canto.

Explicación del versículo

Los pueblos son llamados a dar gracias al nombre grande y temible de Dios. La alabanza responde al Rey cuya autoridad acaba de ser proclamada. Su nombre representa al Señor que se ha dado a conocer mediante su palabra y sus obras.

Grande y temible reúne admiración y reverencia. El Dios celebrado merece reconocimiento y no puede tratarse como un poder disponible al capricho humano. La gratitud reconoce quién es él y cómo se relaciona con su pueblo.

«¡Él es santo!» introduce el énfasis que recorrerá el salmo. La afirmación se repetirá en el versículo 5 y alcanzará una expresión plena en el 9. La santidad permite comprender tanto su justicia como su respuesta misericordiosa.

La santidad expresa su grandeza incomparable y la pureza de su carácter. La adoración debe corresponder a esa verdad. La comunidad que le da gracias es llamada a escucharlo y a vivir bajo su dirección.

En el cántico de María, el anuncio del nacimiento de Jesús lleva a alabar al Poderoso cuyo nombre es santo y cuya misericordia alcanza a quienes le temen: Lucas 1:49–50. La gracia del Salvador reúne también santidad, gratitud y confianza en el cuidado del Padre.

Texto original y sentido

קָדוֹשׁ הוּא, qadosh hu, significa «él es santo». La breve afirmación funciona como una respuesta de adoración dentro del canto. El nombre grande y temible debe ser reconocido a la luz del carácter santo del Señor.

4

El poder es del Rey que ama el derecho. Tú has establecido la equidad; tú has hecho justicia y derecho en Jacob.

📘 Estudio de Salmos 99:4

El Rey ama el derecho y establece la equidad

El poder divino se manifiesta mediante decisiones que corresponden a su justicia.

Explicación del versículo

El Rey poderoso ama el derecho. La fuerza celebrada desde el comienzo del salmo tiene una orientación moral: el Señor quiere que la vida sea gobernada con rectitud. Su autoridad da esperanza porque está unida a la justicia.

El salmista se dirige directamente a Dios y reconoce que ha establecido la equidad. El orden justo procede de su acción y su enseñanza. La comunidad puede apelar a él cuando las decisiones humanas se vuelven instrumentos de opresión.

El Señor ha hecho justicia y derecho en Jacob. Este nombre representa aquí al pueblo de Israel, en cuya historia se ha conocido su gobierno. El canto no se queda en una afirmación abstracta: recuerda una relación en la que Dios ha actuado.

El Salmo 33 también declara que Jehová ama la justicia y el derecho, y une esa confesión con su amor leal: Salmos 33:5. El carácter divino mantiene juntas rectitud y bondad.

Jesús recordó la importancia de la justicia, la misericordia y la fe dentro de la respuesta a la ley de Dios: Mateo 23:23. Su enseñanza llama a una fidelidad que alcance el trato al prójimo. La gracia de Jesucristo forma una vida que busca practicar aquello que el Rey ama.

Texto original y sentido

מִשְׁפָּט אָהֵב, mishpat ahev, expresa que ama el derecho. מֵישָׁרִים, meisharim, significa «equidad» o «rectitud». El vocabulario define cómo se ejerce el poder real que el salmo proclama.

Aplicación editorial

Si debes tomar una decisión que afecta a otra persona, busca la verdad y escucha con cuidado antes de resolver. Ora al Padre por medio de Jesucristo y atiende a la Escritura. La reverencia al Rey que ama el derecho debe hacerse visible en un trato justo y misericordioso.

5

Exalten a Jehová nuestro Dios y póstrense ante el estrado de sus pies. ¡Él es santo!

📘 Estudio de Salmos 99:5

Exalten al Señor y adoren ante su presencia

La confesión de santidad se convierte en una invitación compartida a la reverencia.

Explicación del versículo

El pueblo es llamado a exaltar a Jehová nuestro Dios y postrarse ante el estrado de sus pies. La respuesta corresponde al Rey que ama el derecho. Adorar incluye reconocer su autoridad y recibir con humildad su gobierno.

Exaltar significa proclamar su grandeza. El Señor ya es excelso; la comunidad responde al reconocerlo y darle el honor que merece. El «nuestro» mantiene la cercanía de la relación dentro de esa reverencia.

El estrado de los pies pertenece al lenguaje de un trono. En la adoración de Israel, David relacionó esta expresión con el arca del pacto y el lugar que deseaba preparar para ella: 1 Crónicas 28:2. La imagen señala el ámbito de encuentro ante el Rey.

La santidad vuelve a ser la razón de la respuesta. El pueblo se inclina ante el Dios que ha dado a conocer su presencia y su palabra. La reverencia debe corresponder al derecho y la equidad que el verso anterior celebró.

Hebreos enseña que por la sangre de Jesús tenemos acceso confiado a Dios y llama a acercarnos con corazón sincero: Hebreos 10:19–25. La gracia del Salvador hace posible una adoración cercana y reverente, que se expresa también en el amor y las buenas obras.

Texto original y sentido

רוֹמְמוּ, romemu, significa «exalten». הֲדֹם רַגְלָיו, hadom raglav, es «el estrado de sus pies». La imagen real y la afirmación «él es santo» unen autoridad, presencia y adoración.

6

Moisés y Aarón estaban entre sus sacerdotes, y Samuel, entre quienes invocaban su nombre. Invocaban a Jehová, y él les respondía.

📘 Estudio de Salmos 99:6

El Dios santo respondió a sus siervos

La memoria de Moisés, Aarón y Samuel muestra que la majestad del Señor incluye cercanía a la oración.

Explicación del versículo

Moisés y Aarón aparecen entre los sacerdotes del Señor, y Samuel entre quienes invocaban su nombre. El salmo recuerda servidores que se presentaban ante Dios por su pueblo. La historia ofrece motivos concretos para confiar en su respuesta.

El servicio de Moisés incluyó la mediación del pacto, la lectura de su palabra y el uso de la sangre en su ratificación: Éxodo 24:4–8. El salmo reconoce su función de servicio ante Dios junto a Aarón, designado expresamente para el sacerdocio: Éxodo 28:1.

Samuel es recordado como quien invocaba el nombre del Señor. En Mizpa, Israel le pidió que no dejara de clamar por ellos; Samuel oró y Dios respondió: 1 Samuel 7:5–10. El relato ilustra la confianza expresada en el canto.

La repetición de invocar y responder muestra una relación viva. El Dios ante quien los pueblos tiemblan escucha a sus siervos. La santidad no elimina su disposición a atender al pueblo que acude a él.

El Nuevo Testamento presenta a Jesucristo como el sumo sacerdote que vive para siempre e intercede por quienes se acercan a Dios por medio de él: Hebreos 7:23–25. La confianza cristiana descansa en el Salvador que puede salvar completamente y abrir el acceso al Padre.

Texto original y sentido

כֹהֲנָיו, kohanav, significa «sus sacerdotes». La expresión acerca de los que invocan su nombre y el verbo de responder destacan la oración como relación de dependencia. El canto reúne figuras de distintas etapas de la historia para recordar la fidelidad del Señor.

7

Les hablaba desde la columna de nube; guardaban sus testimonios y el estatuto que les había dado.

📘 Estudio de Salmos 99:7

La voz de Dios formaba a sus servidores

La respuesta del Señor incluía una palabra que debía ser guardada y obedecida.

Explicación del versículo

El salmo recuerda que Dios hablaba desde la columna de nube y que sus servidores guardaban sus testimonios y el estatuto recibido. La relación de oración tenía una respuesta que orientaba la vida. El Señor escuchaba y también enseñaba.

La columna de nube evoca especialmente la etapa del desierto. Éxodo describe a Dios hablando con Moisés mientras la nube se detenía a la entrada de la tienda: Éxodo 33:9–11. Números recuerda también una palabra dirigida a Aarón y María desde esa columna, en la que el Señor confirmó la fidelidad de Moisés: Números 12:5–8.

El canto reúne la memoria de servidores de distintas épocas. Samuel pertenece a otra etapa de la historia de Israel, recordada por su invocación y la respuesta divina. La evocación conjunta celebra la continuidad del trato de Dios con su pueblo.

Guardar sus testimonios significa atender a la palabra que había dado. La obediencia formaba parte del servicio y de la confianza. El siguiente versículo mostrará que esos mismos servidores y su pueblo seguían necesitando perdón y corrección.

La comunidad cristiana es llamada a escuchar la voz del Señor y evitar la dureza de corazón: Hebreos 3:7–19. El Espíritu Santo guía mediante la verdad de la Escritura y conduce a una respuesta de fe en Jesucristo. La oración permanece unida a esa disposición para recibir su enseñanza.

Texto original y sentido

עַמּוּד עָנָן, ammud anan, significa «columna de nube». עֵדֹתָיו, edotav, es «sus testimonios». La imagen de presencia se une al vocabulario de la palabra divina que debe ser guardada.

8

Jehová nuestro Dios, tú les respondías; fuiste para ellos un Dios perdonador, aunque castigabas sus acciones.

📘 Estudio de Salmos 99:8

El Dios perdonador mantiene la seriedad de su santidad

La respuesta misericordiosa del Señor incluye corrección de las acciones que contradicen su voluntad.

Explicación del versículo

El pueblo confiesa que Jehová respondía a sus siervos y era para ellos un Dios perdonador, aunque castigaba sus acciones. La santidad del Rey reúne misericordia y justicia. Su cercanía no convierte la conducta humana en algo indiferente.

El perdón muestra que la relación no descansaba en una perfección propia de los servidores. Ellos y el pueblo por quienes intercedían necesitaban la gracia divina. El Señor podía escuchar, restaurar y sostener esa relación.

El castigo afirma que los actos conservan su responsabilidad. El salmo no individualiza aquí cada falta. Números relata, por ejemplo, que Moisés y Aarón recibieron una consecuencia por no mostrar la santidad de Dios ante el pueblo: no conducirían la asamblea a la tierra prometida: Números 20:10–12.

Cuando el Señor proclamó su nombre, se presentó como compasivo, abundante en misericordia y verdad, perdonador del pecado y justo frente a la culpa: Éxodo 34:5–7. El versículo celebra esa misma unidad del carácter divino.

El evangelio anuncia que somos justificados por gracia mediante la redención en Jesucristo y que Dios manifiesta su justicia al justificar al que tiene fe en Jesús: Romanos 3:23–26. El Salvador ofrece un perdón verdadero que conduce al arrepentimiento y a una vida renovada bajo la dirección de Dios.

Texto original y sentido

אֵל נֹשֵׂא, El nose, significa en este contexto «Dios perdonador». El participio describe al que levanta o quita la culpa. נֹקֵם, noqem, expresa la acción de retribuir o castigar, aplicada aquí a las acciones de sus servidores.

Aplicación editorial

Confiesa tu pecado al Padre y confía en el perdón de Jesucristo. Recibe también la corrección que su palabra te muestre y asume la responsabilidad de reparar el daño posible. La gracia te permite volver a Dios y aprender una obediencia sincera con la ayuda del Espíritu Santo.

9

Exalten a Jehová nuestro Dios y póstrense ante su monte santo, porque Jehová nuestro Dios es santo.

📘 Estudio de Salmos 99:9

Exalten a nuestro Dios, porque él es santo

La confesión final reúne adoración, pertenencia y memoria de la fidelidad divina.

Explicación del versículo

El canto vuelve a llamar a exaltar a Jehová nuestro Dios y a postrarse ante su monte santo. La respuesta de adoración recoge todo lo que ha sido recordado: su reinado, su justicia, su palabra y su misericordia.

El monte santo remite a Sión, mencionada al comienzo. La comunidad se presenta ante el Señor que ha hecho conocer allí su presencia. La santidad del lugar procede de la relación con el Dios al que pertenece.

La razón final es explícita: Jehová nuestro Dios es santo. La afirmación de los versículos 3 y 5 alcanza ahora su expresión completa. La grandeza del Rey debe ser entendida mediante la unidad de su carácter, que escucha, perdona y corrige.

La repetición de «nuestro Dios» mantiene la cercanía dentro de la reverencia. El pueblo adora a quien ha sostenido su historia. La memoria de sus servidores anima a seguir invocándolo y a guardar su palabra.

Hebreos anuncia que los creyentes se han acercado a la Sión celestial, a Dios juez de todos y a Jesús, mediador de un nuevo pacto: Hebreos 12:22–24. Por medio del Salvador, la fe cristiana recibe acceso al Padre y responde con gratitud, obediencia y confianza en su gracia.

Texto original y sentido

הַר קָדְשׁוֹ, har qodsho, significa «su monte santo». La declaración קָדוֹשׁ יְהוָה אֱלֹהֵינוּ, qadosh YHWH Elohenu, «Jehová nuestro Dios es santo», completa el énfasis repetido del salmo y fundamenta la invitación final a adorar.

Nueva Traducción BibliaTodo (estudio): Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT). Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC. https://www.bibliatodo.com/ntbt/ Información de derechos ↗